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DOCTRINA BASICA

SEGUNDA PARTE

LAS OBRAS DE DIOS

Después de haber estudiado (con todas nuestras limitaciones) a Dios como persona por medio de sus atributos, La Trinidad y sus nombres, habiendo así descubierto por el estudio anterior lo que él es, su amor, su poder, etc., ahora estudiaremos sus obras (LO QUE HACE), estas obras están muy unidas a su persona, sus atributos y sus nombres; estando LA TRINIDAD muy ligada y presente en estas obras.

Trataremos las obras de Dios como lo hemos estudiado desde el principio de éste curso. Primero las obras del Padre, después las del Hijo y finalmente las obras del Espíritu Santo. Esto no es porque el Padre sea más mencionado siempre en primer lugar.

Aunque como ya hemos dicho la trinidad está presente en las obras de Dios, estudiaremos las obras de Dios, de acuerdo a las características que mejor se acomoden a una de las personas de la Trinidad; así, por ejemplo, pondremos los decretos de Dios en el estudio de las obras de Dios Padre, porque éste es quien resalta en esta obra. También en este estudio empezamos a separar las personas de la trinidad, estudiando sus obras por separado, recordemos que esto es desde el punto de vista del hombre, ya que hemos estudiado que las tres personas de la Trinidad son iguales.

En la sección de la obra de Cristo, no estudiaremos su obra en la cruz, ni la salvación, ya que esto nos haría entrar en la Soteriología, solo reafirmaremos ciertos aspectos que ya hemos visto, tocando a fondo otros; por ejemplo su preexistencia, sus dos naturalezas (DIOS=HOMBRE), etc.

En cuanto al Espíritu Santo, recordaremos en forma superficial otra vez sus atributos, pero tocando a fondo sus tipos y símbolos, u obra en la INSPIRACION de la Biblia que ya hemos visto antes, pero que es una de sus obras, pero sobre todo, veremos sus obras en el creyente, como redarguye y convence de pecado, regenerando al pecador que cree en Jesucristo. Veremos que es el bautismo y la llenura del Espíritu santo, pues son dos cosas diferentes, viendo por último como nos capacita para no pecar.

LAS OBRAS DE DIOS PADRE

Para éste estudio es importante tener en mente el estudio anterior de Doctrina básica. Estudiaremos a Dios Padre no tanto como una persona, sino más bien las obras que él hizo, hace y hará tanto para su gloria como para sus criaturas que creen en él.

Recordemos que él siempre es Dios, y nosotros, simples mortales, y no entendemos muchas cosas, pues todo estudio hecho por el hombre acerca de Dios, es y será siempre incompleto. Así, en las obras de Dios, habrá cosas que no entendemos completamente aunque sean bíblicas, ya que siempre juzgamos a Dios desde el punto de vista humano, y nuestras limitaciones nos hacen anhelar un Dios que podamos “entender”.

En las obras de Dios, el atributo que más sobresale es el de su Soberanía. En estas obras estudiaremos tres secciones: Sus propósitos (que se le llaman decretos), la creación, y su providencia (provisión). En la primera parte trataremos el por que Dios hace (siempre recordando que es desde un punto de humano). En la segunda parte veremos la creación de Dios, su poder, sabiduría, etc., (se ha dicho que todos los atributos están presentes en la creación). La tercera y última parte tiene que ver con la preservación de todo lo creado.

El estudio de éstas doctrinas de Dios Padre, son el producto de las preguntas que surgen al estudiar sus atributos. Así, que, el estudio de esta doctrina es un tanto especulativo, apoyándose más en conclusiones lógicas, buscando apoyo en la Palabra de Dios.

LOS DECRETOS DE DIOS.

De los decretos de Dios dentro de la doctrina, se dice que son: “El Plan con el que Dios ha Procedido en todos sus actos”. Para hablar de esto hay muchos pasajes en la Biblia que afirman que Dios tiene un plan para “Todo” lo que hace. Como Dios, tiene un propósito para todo lo que él hace, se dice que “Los decretos” de Dios, son en realidad uno solo, a éste decreto se le ha llamado: El Decreto, El Propósito, La Presciencia, La Predeterminación, y hasta se le ha llamado: La Predestinación, todas estas palabras en cierta manera son sinónimas para hablar de los decretos de Dios.

El propósito o plan de Dios está basado en su Soberanía, pero no debemos pensar que es un plan caprichoso; no, todo lo que Dios hace está planeado por su infinita inteligencia.

LA SOBERANIA DE LOS DECRETOS.

Tal vez la mente humana no llegue a comprender lo que es en realidad la soberanía de Dios, por lo menos hay dos extremos que debemos evitar.

Primeramente, nos parecería que la Soberanía no toma en cuenta al hombre, o que decide “obligatoriamente” lo que el hombre debe hacer, sin tomar en cuenta sus decisiones o deseos. Este problema surge porque somos finitos y esto de ser finitos, es algo que al hombre no le gusta saber.

La segunda forma de ver la Soberanía es la que más le gusta y conviene al hombre. Es el ver la Soberanía como algo que puede ser manipulado, y queremos que Dios se mueva de acuerdo a nuestros sentimientos y caprichos.

Al estudiar la soberanía de Dios, tenemos que reconocer que hay cosas de Dios que no sabemos y ni necesitamos saber (Deuteronomio 29:29). Si para el creyente esta es una doctrina difícil de aceptar; para la mente no regenerada le es locura (1 Corintios 2:14). Entremos a estudiar esta doctrina con humildad y reconociendo que hay cosas que no sabemos, y a las que tenemos que decir: No Se.

LA NATURALEZA DE LOS DECRETOS DIVINOS.

Como ya hemos dicho, aunque se mencione en plural, el decreto divino es un acto singular de Dios, pues el conocimiento de Dios es simultáneo e inmediato, más bien que sucesivo, como el nuestro; el conocimiento de Dios es completo.

El decreto de Dios es Eterno e Inmutable (Efesios 1:4; 3:9; 2 Timoteo 1:9; 1 Pedro 1:20). El decreto de Dios que involucra al hombre, tiene que ver con, lo que Dios hace y sus actos, pero Dios siempre respetará las decisiones propias que el hombre haga para seguir el destino que escogió. Cuando decimos que el decreto de Dios involucra al hombre, es que Dios, dentro de sus actos (obras), ha provisto un bien para el hombre.

El decreto de Dios, no solo es eterno e inmutable; también es eficaz, o sea que lo que ha dicho acontecerá, y también, el decreto de Dios es incondicional, esto significa que las promesas de Dios para sus hijos son para siempre, solo debemos apropiarlas.

Por último, el decreto de Dios es universal, es decir, lo abarca todo, por ejemplo, la salvación es para el mundo, la orden (decreto) es creer.

NOTA:

Quienes atacan la Biblia (y a Dios) dicen que Dios es en parte autor del pecado. La Biblia nunca nos dice eso, es más, niega que Dios sea el autor del pecado. Aquí no estamos estudiando la doctrina del pecado, ya que esto es otra materia. Pero si se quiere estudiar dentro de ésta área de los decretos de Dios, el pecado se considera como permisivo, y en ningún momento Dios quiere que el hombre peque. Lo que Dios quiere desde su propósito primario, es que el hombre sea semejante a su Hijo (Romanos 8:29).

PALABRAS QUE NOS HABLAN DE LOS DECRETOS DIVINOS.

Se ha dividido esta doctrina en dos (aunque esta división es un tanto arbitraria), entre aquellas obras de Dios que nada tienen que ver con el hombre (-opera inmanentia-), y las que tienen que ver con el hombre (-opera personalia-). También se dice que hay otra división, para diferenciar las obras hechas por cada una de las personas de la Trinidad, pero en realidad no podemos separar el decreto de Dios, de su unidad, siempre se harán divisiones, pero siempre serán arbitrarias sin ninguna razón.

La mejor ayuda para entender el decreto de Dios, son las palabras que se usan en la Biblia para hablar de las obras de Dios, ya sean estas particulares referentes al hombre, o generales nada con el hombre. Estas palabras se encuentran tanto en el Antiguo como Nuevo Testamento.

I.- TERMINOS USADOS EN EL ANTIGUO TESTAMENTO.

Estas palabras se dividen entre las que acentúan el elemento intelectual del decreto, y aquellas que hacen énfasis en la voluntad de Dios.

A.- Acentuación En El Carácter Intelectual.

1.- äöò. (Estsah).

Aconsejar, Decir (Job 38:2; Isaías 14:26; 46:11).

2.- ãBñ. (Sod).

Reunirse para deliberar (Jeremías 23:18, 22).

3.- äîæî. (Mezimmah).

Meditar, Tener en mente, Proponerse (Jeremías 4:28; 15:12; Proverbios 30:32).

B.- Acentuación En La Voluntad.

1.- õôä. (Haphets).

Inclinación, Voluntad, Beneplácito (Isaías 53:10).

2.- ïBöø. (Ratson).

Agradar, Deleitarse, Soberana Voluntad, (Salmo 51:19; Isaías 49:8).

II.- TERMINOS USADOS EN EL NUEVO TESTAMENTO.

El Nuevo Testamento contiene muchos términos para hablar de las obras de Dios en cuanto a sus decretos, estos son los más comunes.

A.- boulh (Boule).

Esta es la palabra más empleada para designar el decreto de Dios en general, pero también se usa para señalar el hecho de que el propósito de Dios está basado sobre el consejo y la deliberación del Dios trino (Hechos 2:23; 4:28; Hebreos 6:17).

B.- Jhlma (Thelma).

Esta es otra palabra que se usa mucho y sirve para acentuar la voluntad de Dios más que la deliberación (Efesios 1:11 y otros).

C.- eudokia (Eudokia).

Esta palabra hace énfasis particularmente sobre la libertad del propósito de Dios y del deleite que acompaña a este propósito (Mateo 11:26; Lucas 2:14; Efesios 1:5, 9).

LA CREACION.

La discusión sobre el decreto de Dios nos lleva a la consideración de la ejecución de ellos, es por eso que los decretos de Dios se refieren a sus obras, siendo La Creación, la primera en orden de tiempo. El relato bíblico de la creación, declara que Dios por su propia voluntad y no por necesidad y por un acto, más que por un proceso, Dios creo de la nada todo cuanto existe.

LA BIBLIA Y EL RELATO DE LA CREACION.

El relato de la creación en la Biblia no se encuentra solo en una sola y limitada porción de la Biblia, sino en muchas partes de la Biblia. es más, ésta doctrina no se encuentra solo en algunos pasajes de dudosa interpretación, sino en un gran número de afirmaciones claras e inequívocas que hablan de la creación del mundo como un hecho histórico.

Primero tenemos en los dos primeros capítulos del Génesis la historia de la creación esto lo trataremos en detalle más adelante, pero las numerosas referencias cruzan esparcidas en toda la Biblia; todas las citas que se relacionan con la creación las podemos dividir en cinco partes.

I.- PASAJES QUE ACENTUAN LA OMNIPOTENCIA DE DIOS EN LA CREACION.

Isaías 40:26; Amós 4:13, etc.

II.- PASAJES QUE SEÑALAN LA SUPERIORIDAD DE DIOS SOBRE LA CREACION.

Estos pasajes consideran a Dios tan grande e infinito, que solo él pudo hacer el mundo Salmo 90:2; 102:26-27; Hechos 17:24.

III.- PASAJES QUE SE REFIEREN A LA SABIDURIA DE DIOS EN LA CREACION.

Isaías 40:12-14; Jeremías 10:12-16; Juan 1:3.

IV.- PASAJES QUE NOS MUESTRAN LA SOBERANIA DE DIOS EN LA CREACION.

Isaías 43:7; Romanos 1:25.

V.- PASAJES QUE HABLAN DE LA CREACION, COMO LA OBRA FUNDAMENTAL DE DIOS.

1 Corintios 11:9; Colosenses 1:6. Un pasaje muy hermoso está en Nehemías 9:6, este y otros pasajes no tan extensos; que le dan importancia al hecho de que Jehová es el creador del universo, están en Isaías 42:5; 45:18; Apocalipsis 4:11; 10:6.

PALABRAS QUE NOS HABLAN DE LA CREACION.

La Palabra griega para creador (También “Hacedor”) es poihthn: (Poieten), y se usaba para hablar de el fundador de algo, por ejemplo, el fundador de una ciudad. En la Biblia, ésta palabra se usa únicamente para referirse a Dios como creador. En El Antiguo Testamento se usa la palabra hebrea: àøá (Bara), que significa: Creador. Hay otras dos palabras que se usan como sinónimos de la palabra anterior y son.

I.- HACER.

Esta palabra viene de la palabra hebrea õñà (‘Asah), y del griego poihn (Poinen). teniendo tres sentidos para hablar de la creación.

A.- La Creación Original.

Génesis 2:4; Proverbios 16:4; Hechos 17:24.

B.- La Creación Posterior.

Génesis 1:7,l6, 26; 2:2; Salmo 89:47.

C.- La Obra de la Providencia de Dios.

Salmo 74:17.

II.- FORMAS.

Viene del Hebreo øöéi (Yatsar), y del griego plassw (Plassoo). se usa de dos formas en cuanto a la creación de Dios.

A.- La Creación Posterior.

Génesis 2:7, 19; Salmo 104:26; Amós 4:13; Zacarías 12:1.

B.- La Obra de la Providencia de Dios.

Deuteronomio 32:18; Isaías 43:1,7,21; 45:7.

LA CREACION ATRIBUIDA A DIOS PADRE.

La creación siempre se le ha atribuido al Padre, es por esto que nosotros la ponemos entre las obras de Dios Padre aunque la Trinidad está incluida en la creación. Esto concuerda con el Nuevo Testamento que nos dice que todas las cosas fueron hechas por el Padre, por medio del Hijo y en el espíritu santo.

La Creación (en el sentido estrictamente doctrinal), se puede definir como: “El acto libre de Dios por medio del cual, Dios, según el consejo de su soberana voluntad y para su propia gloria, en el principio produjo todo el universo visible e invisible, sin el uso de material preexistente dándole una existencia distinta a la de Dios, pero dependiente de él.”

Para la creación del mundo, es notable que Dios uso materiales que ya había creado, sobre todo el mundo. Por lo pronto debemos dejar claro dos cosas.

I.- LA CREACION ES UN ACTO DEL TRINO DIOS.

Aunque le atribuimos la creación a la primera persona de la Deidad. La Biblia nos enseña claramente que el Dios Trino es el autor de la creación (Génesis 1:1; Isaías 40:12; 44:24; 45:12; etc). Esto distingue a Dios de los ídolos, pues ninguna religión dice que sus ídolo “Crearon” algo, mucho menos el mundo (Salmo 96:5; Isaías 37:16; Jeremías 10:11-12).

Pero aunque la Trinidad estuvo en la creación. El Padre toma la iniciativa, o sea, el Padre destaca en la obra de la creación (1 Corintios 8:6). Pero dejemos claro que la Biblia enfatiza que el Hijo y Espíritu Santo, también son creadores, no dependientes o meros intermediarios; sino independientes y unidos al Padre en la Creación.

La obra no se dividió entre las tres personas, sino que los tres hicieron la obra completa desde aspectos diferentes. Recordemos que todas las cosas son del Padre, por medio del Hijo, y en el Espíritu Santo. En General podemos decir afirmativamente que el SER, es por el Padre, el PENSAMIENTO o la IDEA es por el Hijo, y la VIDA es por el Espíritu Santo.

II.- LA CREACION ES UN ACTO LIBRE DE DIOS.

Aveces se quiere decir que la creación es (o era) un acto “necesario” de Dios. Esto es un error, y se debe a los pensamientos panteístas, que entraron en la doctrina cristiana, diciendo que era necesaria la creación por la necesidad de Dios a “¡evolucionar!”. Este es un gran error ya que si decimos que la creación era necesaria, entonces la creación es eterna, lo cual no es bíblico, contradiciendo la palabra de Dios.

La Biblia nos enseña que Dios creó todas las cosas según el consejo de su voluntad. En Efesios 1:11 y Apocalipsis 4:11 (y otros) nos dicen que la creación es un acto libremente determinado por su soberana voluntad. Dios es en si mismo suficiente y no depende de sus criaturas en ninguna manera.

LA CREACION DEL MUNDO ESPIRITUAL.

Esta parte de la doctrina la trataremos en la parte de la angeologia, pues aunque los ángeles son una obra de Dios, esto no tiene relevancia en el capítulo de las obras de Dios. Dentro de el estudio de la angeología estudiaremos a los ángeles caídos también.

LA CREACION DEL MUNDO MATERIAL.

Los Hebreos y las naciones cercanas a Palestina (semítas) registran similitud en cuanto a la narración de la creación del mundo y el universo, también es verdad que las diferencias son muchas, por lo que es necesario empezar con algunas indicaciones generales.

En Génesis 1, se menciona la creación de los cielos, pero después ya no le presta atención a esa parte de la creación y se dirige más a la creación del mundo, presentándolo como habitación del hombre y teatro de sus actividades. La Biblia trata mayormente a la creación de las cosas que se ven y son palpables a los sentidos.

El relato bíblico de la creación, es el principio de la revelación que Dios hace de si mismo, informándose de la relación que tiene con todas las cosas con él, incluyendo al hombre.

LA CREACION SEGUN LAS ESCRITURAS.

I.- EL PRIMER DIA.

La primera obra mencionada en el primer día es la luz. Todo esto con respecto a la Tierra, constituyendo el día y la noche mediante la separación de la luz de las tinieblas.

La creación de la luz en el primer día ha sido ridiculizada por el hecho de que el sol fue creado hasta el cuarto día, pero la ciencia misma silencio ese ridículo, probando que la luz no es una sustancia que emane del sol, sino que son ondas producidas por la energía de los electrones. Nótese como el Génesis no habla del sol como luz øBà (Hebreo Or), sino como portador de la luz øBàî (hebreo Ma’or), exactamente como la ciencia ha descubierto que es.

No es necesario que creamos que no existía la luz en el Universo antes de esta fecha, lo que no existía, era luz con respecto a la tierra. De alguna manera el creador hizo que la luz brillara en medio de las tinieblas sobre la faz de la tierra.

Atendiendo al hecho para nosotros de que la luz es la condición para la vida, es perfectamente natural que fuera creada primero, algunos han pensado que a esta luz se le puede llamar “Luz Cósmica”, para distinguirla de la luz del sol y de la luna que brillaron después, pero esto es solo una suposición.

El relato de cada día sigue la idea semita del tiempo, aunque son días de “veinticuatro” horas, no se miden como el modo nuestro (llamado occidental), sino de mañana a mañana, diciendo la frase: “Y fue la tarde y la mañana, un día.

II.- EL SEGUNDO DIA.

El trabajo del segundo día fue la separación. El mundo quedó establecido dividiendo las aguas de arriba y las de abajo, posiblemente tenemos aquí una descripción de la creación de la atmósfera. Las “aguas” de arriba son las nubes, y no debemos espiritualizar esta expresión y decir, como dicen algunos, que las aguas de arriba es el “Mar de Cristal” (Apocalipsis 4:6; 15:2), tampoco es el “Río de la vida” (Apocalipsis 22:1), incluso se ha llegado a decir que las “aguas de arriba” es el lugar donde se congregan los cristianos después de la muerte.

Hay quienes restan crédito al relato de Génesis, suponiendo que “cielos” se refiere al firmamento como una bóveda sólida; pero esto es infundado, puesto que la palabra hebrea para “cielos” òé÷ø (Regia) nunca indica una bóveda, sino que es el equivalente a nuestra palabra española: “Expansión”.

III.- EL TERCER DIA.

En el tercer día, la separación avanza. Este día se divide en dos fases.

A.- La Separación De Las Aguas De La Tierra.

Aunque no sabemos de que manera Dios hizo esto, se piensa que Dios lo hizo por medio de la actividad de las fuerzas interiores de la tierra, unas partes de la tierra se levantaron y otras bajaron. Las partes que se levantaron son las que ahora llamamos islas y continentes, la dejaron seca, siendo todo esto obra de Dios.

B.- La Producción De La Vegetación.

Para esta parte de la creación, no hay explicación, solo podemos decir que Dios hizo el reino vegetal con sus tres grandes divisiones.

1.- LAS TRES GRANDES DIVISIONES.

a).- Para hablar de la frase “hierba verde”, se usa la palabra hebrea àLã (Deshe`), que se refiere a las plantas sin flores, lo que se puede referir a los helechos.

b).- Para la frase “hierba que de semilla” se usa la palabra áìò (`Elebh), que los hebreos usaban para legumbres y cereales que producen su propia semilla.

c).- Por último, para “árboles frutales”, se usa: éøt õò (Ets Peri) siendo estas las grandes secciones del mundo vegetal.

2.- DOS ACLARACIONES.

De lo anterior surgen dos preguntas y sus respuestas.

a).- Cuando Dios dijo “produzca la tierra hierba verde” etc., no dijo que la materia se desarrollara en vida vegetal. Fue el poder de ésta palabra por medio de la cual implantó el principio de la vida en la tierra, y así la capacito para producir hierba verde, plantas y árboles.

b).- De la declaración: “y la tierra produjo hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza”... etc., (vr. 12), claramente nos dice que las diferentes clases de plantas fueron creadas por Dios, desechando la idea de la evolución que dice que las plantas se desarrollaron una de otra.

IV.- EL CUARTO DIA.

El cuarto día fueron creados el sol, la luna y las estrellas como lumbreras, para servir de varios propósitos.

A.- Para dividir el día de la noche.

B.- Para servir de señales.

Es decir, para indicar los puntos cardinales, anunciar los cambios de temperatura y para servir como señales a los eventos por venir.

C.- Para señalar las estaciones, los días y los años.

Esto era para indicar el cambio de estaciones, la sucesión de los años y la repetición regular de los días festivos.

D.- Para Servir de luminarias a la tierra.

Así de éste modo hacer posible el desarrollo de la vida orgánica sobre la tierra.

V.- EL QUINTO DIA.

En este día se empieza a crear la vida animal, en este día vemos la creación de los reptiles (vr. 21) ya que nombra “grandes moustros marinos”, los peces y las aves. Durante este día fueron creados muchos reptiles del mar y la tierra que ahora ya no existen, según los restos de gran tamaño que se han encontrado.

La creación de los habitantes del aire y de las aguas (aves y peces), nos muestra la gran similitud en la estructura orgánica que hay entre estos animales ya que se caracterizan por su inestabilidad y movilidad que tienen con el elemento en que se mueven, a diferencia del suelo firme. concordando en su método de procreación.

Nótese también que los peces y las aves fueron creados según su clase, lo que destruye la teoría de la evolución.

VI.- EL SEXTO DIA.

Este día nos lleva al clímax de la creación, pero no hay nada en esta narración que apoye algo parecido a la evolución, ya que según la narración, cada especie creada según su especie. El hombre podía representar la culminación de la creación.

A.- Los Mamíferos.

Algo interesante que se nota en esta parte; es la creación de las serpientes, que no está en el quinto día. En la creación de los animales se usa otra vez la expresión: “Produzca la Tierra”. Los animales (en su mayoría mamíferos) no se desarrollaron en forma natural de la tierra, sino que fueron creados por Dios. El versículo 25 nos dice que Dios hizo las bestias de la tierra, el ganado y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie.

En ninguna manera esto hizo armonizar con la teoría de la evolución, ya que esta nos habla de millones de años, partiendo de una célula, pues la teoría de la evolución nunca habla de que la vida animal surgió de la vida mineral, lo que es una contradicción en si misma de esta teoría.

B.- El Hombre.

En la creación del hombre podemos ver la marcada distinción en relación con las otras partes de la creación, porque el principio de esta narración va precedida de la frase: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, y según nuestra semejanza”, nos demuestra un consejo de la trinidad al decir “hagamos” y al mismo tiempo el propósito fue el hacer al hombre a la imagen de Dios mismo, muchos han dicho que esta imagen y semejanza es en el sentido moral y conforme a la misma naturaleza espiritual de Dios. Y es que la creación del hombre, es un reflejo fiel de Dios en el sentido intelectual, espiritual y moral.

Pero parece ser que en el plan de Dios, él quería que el hombre fuera su imagen, siendo esta imagen en todo sentido parecida al original en todos los detalles, esta era una imagen en el sentido genérico.

En la creación del hombre, Dios los hizo varón y hembra. Esto nos da a entender que varón no está completo para cumplir los propósitos de Dios en la creación, sin la mujer. El hombre completo se constituye de hombre y mujer, ya que Dios les anuncio su propósito al crearlos así; fuera para “fructicad y multiplicaos, llenad la tierra, y sojuzgadla, y señorea...” Por lo tanto, el hombre en su perfección era el representante de Dios en la Tierra.

Para concluir resumiendo hasta aquí, y para aquellos que piensan que la ciencia y la Biblia son incompatibles, la siguiente explicación nos muestra como la creación bíblica es confirmada por la verdadera ciencia.

LA ERA INORGANICA.

Primer día: Luz Cósmica.

Segundo día: La Tierra separada del líquido que la rodea.

Tercer día:

1.- Trazar los límites del agua y de la tierra.

2.- La Creación de la vegetación.

LA ERA ORGANICA.

Cuarto día: Luz del sol.

Quinto día: La creación de las órdenes inferiores de los animales.

sexto  día:

1.- La creación de los mamíferos.

2.- La creación del hombre.

Se ha dicho que Dios en los primeros tres días creó el mundo y los tres siguientes los adorno, lo cual en cierta manera es verdad.

VII.- EL SEPTIMO DIA.

El séptimo día Dios cesó su obra creativa. A esto se le debe añadir un elemento positivo, es decir. Dios se deleito en su obra ya completa. Toda la creación respondió al propósito de Dios, y correspondió al ideal Divino. Dios se regocijo porque en ella reconocía el reflejo de sus gloriosas perfecciones.

Este es el relato bíblico de la creación, día a día, que en nada contradice a la ciencia. En los problemas que surgen con el relato de la creación, básicamente se dividen en dos, entre los que creen en el relato bíblico, pero tratan de relacionarlo o explicarlo de acuerdo a sus ideas humanas, y de aquellos que no tienen en cuenta el relato bíblico de la creación.

PROBLEMAS SURGIDOS POR EL RELATO BIBLICO DE LA CREACION.

Se ha discutido si en la Biblia, los días que se mencionan, son verdaderamente días de veinticuatro horas la tarde y la mañana como se entiende regularmente.

I.- LA IDEA HEBREA-BIBLICA.

En el idioma hebreo se usa la palabra íBé (Yom) para referirse al día, y se usa de manera definida e indefinida.

A.- Uso de la Palabra Día en Forma Indefinida.

Para usar la palabra “día” en forma indefinida, se usaba más una frase que la palabra en si. Por ejemplo, en Joel 2:1, 11; Zacarías 14:1; etc. Se usa la frase “El Día de Jehová”, refiriéndose la mayoría de las veces a un tiempo de juicio de parte de Jehová.

Otras veces se usa como un día indefinido en el futuro, usándose la frase “En aquel día” (Isaías 27:12 y otros), refiriéndose a un tiempo futuro de bendición, abriendo una era o época de grandes bendiciones para el pueblo de Dios.

B.- Uso de la Palabra en forma Definida.

Para referirse a un día específico, se usa la palabra íBé (Yom) con el artículo ä (Ha). Con el artículo, la palabra día en hebreo se refiere a un día especifico. Siendo el equivalente nuestro a un día de veinticuatro hora.

Esta es la forma en que se usa la palabra día en el relato de la creación bíblica, la mayoría de los cristianos creen que ésta es la forma en que Dios hizo el mundo, descansando el día séptimo (Hebreos 11:3).

Este ha sido un problema para muchos cristianos, ya que piensan que no es posible que Dios creara los cielos y la tierra en solo seis días, o piensan que Dios uso otros medios. Por esta causa, este pasaje del libro de Génesis tiene varias interpretaciones, tratando de armonizar este relato, con lo que ellos consideran lógico y científico, surgiendo diferentes argumentos de la creación.

II.- TEORIAS RELIGIOSAS (FALSAS) DE LA CREACION.

A.- Interpretación Ideal o Alegórica.

1.- ARGUMENTO.

Esta interpretación exalta más la idea de la creación, que el relato. Esta teoría considera el relato de la creación en Génesis como una descripción poética de la obra creativa de Dios, presentándola de diferentes puntos de vista.

2.- REFUTACION.

Es evidente que este relato se hizo como un testimonio histórico, y claramente se le considera así en la Biblia (comparece con Exodo 20:11; Nehemías 9:6; Salmo 33:6,9; 145:2-6). Otra cosa es que el primer capítulo de Génesis carece por completo de todo elemento conocido en la poesía hebrea. Por último, éste relato está íntimamente relacionado con la historia que sigue, y por lo tanto, se le considera histórico.

B.- La Teoría Mística De La Filosofía Moderna.

1.- ARGUMENTACION.

La filosofía moderna ha ido más allá que la anterior propuesta. Rechaza no solo el relato histórico de la creación sino también la idea de la creación, y considera el contenido del Génesis como un mito, en el que toma cuerpo solo una lección religiosa.

Estas personas dicen que no hay aquí ninguna intención alegórica sino solo una “encantadora” representación mística con una enseñanza religiosa.

2.- REFUTACION.

Esto es contrario a Génesis uno, pues como decíamos anteriormente, en el se narra un hecho histórico, y nunca se le considera como un mito, o como enseñanza “moral”.

C.- La Teoría Restitutiva.

1.- ARGUMENTO.

Esta teoría surgió cuando algunos teólogos intentaron unir el relato de la creación con los descubrimientos de la ciencia en el estudio de la Tierra, adoptando así la teoría de la restitución. Esta teoría dice que transcurrió un largo tiempo entre la primera creación mencionada en Génesis 1:1, y la descrita en Génesis 1:2-31. Según esta teoría ese largo periodo se distinguió por diferentes cambios catastróficos que dieron por resultado la destrucción supuestamente descrita en las palabras “desordenada y vacía”, siendo esta destrucción seguida de una “restitución” cuando Dios cambio el caos en un mundo habitable para el hombre.

La teoría parece ofrecernos alguna explicación acerca de los diferentes estratos de la tierra, pero no ofrece explicación alguna respecto a los fósiles de las rocas, a menos que se de por concedido que hubo varias (y sucesivas) creaciones de animales, seguidas de destrucciones masivas. Esta teoría nunca encontró aceptación entre los científicos, ni tampoco encuentra apoyo en las Escrituras.

2.- REFUTACION.

La Biblia no dice que la Tierra tuviera “cataclismo” hasta llegar a ser como ahora la conocemos, sino que nos dice que estaba “desordenada y vacía”, estas palabras no muestran la condición resultante de una destrucción. Para tratar de armonizar esta hipótesis, han surgido varias teorías tratando de concordar con esta hipótesis. Muchas de ellas son absurdas usando la Biblia como pretexto para darle un enfoque “bíblico” a esto. Como un ejemplo, muchos de ellos citan Isaías 14:12; Jeremías 23-26, para decirnos que la caída de los ángeles malos provoco el caos primitivo en la tierra.

D.- La Teoría Concordatoria.

1.- ARGUMENTO.

Esta teoría trata de armonizar la Escritura con la ciencia, dando por hecho que los días de la creación, fueron periodos de miles de años. Esto ya lo hemos tratado anteriormente, pero ahora tomaremos otras cosas en cuenta.

2.- REFUTACION.

a).- La ciencia geológica no solo es reciente, sino que también se encuentra esclavizada al pensamiento especulativo (muchos científicos se han burlado de la geología).

b).- Hasta el presente, la geología solo ha logrado “rascar” la superficie de la tierra, y eso en unos pocos lugares. De ahí que sus conclusiones en la mayoría de las veces, sean meras generalizaciones basadas en datos insuficientes. Los hechos observados en unos lugares contradicen a los encontrados en otros.

c).- Aún cuando se hubieran explorado grandes zonas en toda la tierra esto solo aumentaría nuestro conocimiento presente del mundo.

d).- Los geólogos tomaron como base la hipótesis de que los estratos de rocas se encontraban en el mismo orden en todo el globo terráqueo; y que mediante la estimación del tiempo requerido para la formación de cada uno de estos estratos podría determinarse la edad de la Tierra, pero:

1.- Se encontró que el orden de las rocas es diferente en diversos lugares.

2.- Los experimentos hechos para determinar el tiempo requerido para la formación de los diferentes estratos condujeron a resultados diferentes.

3.- Una teoría que decía que las reacciones físicas y químicas actuales eran guías seguras para calcular las de todos los tiempos anteriores. Se encontró que era una teoría sin ninguna base científica.

e).- Cuando fallo el intento de determinar la edad de los varios estratos de las rocas mediante la constitución mineral y mecánica; los geólogos comenzaron a hacer de los fósiles el factor determinante. La Paleontología entonces se convirtió en la ciencia verdaderamente importante, y junto con la teoría anterior (inciso C) se desarrollo hasta ser una de las pruebas más importantes de la evolución.

Sencillamente se da por hecho que ciertos fósiles son más antiguos que otros, y se preguntara sobre que basa esa hipótesis, la respuesta sería que tales fósiles se encuentran en las rocas más antiguas; esto es nada menos que razonar en círculo. La Edad de las rocas está determinada por los fósiles que contienen, y la edad de los fósiles por las rocas en las que se encuentran. Pero los fósiles no siempre se encuentran en el mismo orden, algunas veces están en orden contrario.

f).- El orden de los fósiles tal y cómo lo determina actualmente la geología, no corresponde con el orden que podríamos esperar según el relato de la creación de tal manera que la doctrina concordatoria, no es bíblica.

Estas son las “Teorías” más sobresalientes sobre la creación. Estas fueron creadas por creyentes en Dios y no por incrédulos. Estas teorías tratan de que la Biblia esté (en cierto modo) de acuerdo con la “ciencia” que es más un decir que la verdad, la mayoría de las veces queremos “defender” a Dios, pero él no necesita que lo defendamos, él nos defiende a nosotros. Los cristianos no necesitamos tener una fachada de intelectualidad, sino un corazón dispuesto a creer.

El relato de la Biblia sobre la creación, no contradice a la ciencia; es en realidad la mal llamada ciencia (1 Timoteo 6:20) la que quiere alejarse del relato bíblico. Aparte de estas, están las “teorías” de la creación que nada tiene que ver con la Biblia, y son hechas por incrédulos.

III.- TEORIAS DE LA CREACION.

Aquí solo presentaremos las más conocidas y extendidas.

A.- Las Emanaciones En Varias Formas.

1.- ARGUMENTACION.

Esta teoría es una variante del dualismo, y nos dice que el mundo es el resultado de emanaciones producidas por el ser supremo (Dios¿?), y entre las emanaciones intermedias surgieron los seres espirituales buenos y malos. En esencia esto es Panteísmo, porque hace un todo al mundo, siendo en esta forma que nosotros somos en parte ¡Dios!

2.- REFUTACION.

a).- Esta teoría niega la infinidad de Dios, aplicándola el principio de la evolución, crecimiento y progreso, identificando a Dios con el mundo.

b).- Despoja a Dios de su soberanía, le hace oculto en el fondo de la evolución y le quita a sus criaturas, su independencia y carácter moral.

c).- Compromete la santidad de Dios, ya que hace a Dios responsable de todo lo que pasa en el mundo, aún del pecado.

B.- El Materialismo.

1.- ARGUMENTACION.

No debe confundirse con la teoría de la evolución que conocemos, pues esta teoría nos dice que la materia, la naturaleza y sus leyes son suficientes para explicar todo lo que ocurre; no pudieron nunca ir más allá de la naturaleza. Esta teoría puede resumirse en la afirmación de “Todo lo que ocurre es la materia y todo lo que ocurre es su movimiento.”

2.- REFUTACION.

El fracaso del materialismo esta en que es incapaz de dar cuanta de los orígenes, no solamente del mundo material y físico, sino de la vida y los valores de ésta, y no digamos del espíritu de las personas, que es en donde se estanca.

C.- El Panteísmo.

1.- ARGUMENTACION.

Esta teoría ya le hemos visto, pero ahora haremos énfasis en cuanto a su filosofía de la creación. Esta teoría nos dice que Dios y el universo son idénticos y coextensos (unidos o uno). No existe Dios y el universo separados. Dios es el universo. Es la totalidad de las cosas, o la totalidad de las cosas es Dios.

2.- REFUTACION.

No deja lugar para la trascendencia de Dios. El libro de Génesis nos dice claramente que Dios está por encima de su creación, siendo superior a ella, no idéntico a ella.

D.- El Dualismo.

1.- ARGUMENTACION.

Esta teoría tiene muchas formas, pero la idea básica es que Dios y la materia son dos existencias eternamente paralelas, esto es: son diferentes, pero los dos son eternos, y que ninguna de las dos es la causa de la otra. En algunas variantes, se considera a la materia eterna pero imperfecta y negativa (considerada como mal), que esta subordinada a Dios. Esto lo pensaban los filósofos griegos y las sectas orientales que se decían “cristianos”.

2.- REFUTACION.

Según esta teoría Dios no es creador, sino solo “diseñador” o arquitecto, y esta idea no existe en la Biblia. Génesis 1:1; afirma categóricamente que Dios es el creador de los cielos y la Tierra.

E.- La Evolución.

En este tiempo ya no se puede hablar de la “Teoría de la Evolución” como se le veía hace un siglo. La mayoría de los científicos la ha desechado, incluso se puede decir que esta teoría ha “evolucionado” hasta formar varias teorías derivadas de la primera, que incluso se llegan a contradecir (como una aclaración, diremos que no fue Darwin, quien formó esta teoría, sino que surgió basada en el pensamiento de Darwin).

Algunos piensan (ateos principalmente) que esta teoría sustituye al relato bíblico de la creación. aunque, como decíamos antes, hay variantes; básicamente ésta teoría dice que la vida surgió de ciertas células o gérmenes que contenían en su vida, involucrádondose las proteínas, etc; desarrollándose de ahí todos los seres vivos que existen actualmente; este proceso llevó miles de millones de años, cambiando tanto los animales como las cosas, sobreviviendo los más aptos y aquellos cuyos cambios mejoraban la especie, pudiendo de esta manera sobrevivir.

Esta idea se ha transformado ha evolucionado debido a los errores que posee en si misma. De todas las variantes veremos tres. La Evolución extrema, la evolución Teísta que son dos ideas opuestas, y finalmente la llamada generación espontanea que es la mitad de las dos anteriores.

1.- LA EVOLUCION EXTREMISTA.

a).- Argumentación.

En escénica esta teoría es como se expuso en el principio. Pero estos rechazan cualquier injerencia de Dios en la evolución (en otras palabras no creen en Dios), diciendo que esta teoría se basa en “una investigación y una crítica”. Esta teoría si la condensamos sería así: En un periodo infinitamente remoto, la materia y la fuerza aparecieron. La materia en asociación con la fuerza, crearon las circunstancias de donde surgió la vida. Los evolucionistas extremistas, sostienen que todo poder del universo está incluido en este principio primero, y que todas las cosas se han desarrollado sin la intervención de ningún agente externo (sin Dios), y no hay interrupción en el proceso de formas inferiores a formas superiores.

b).- Refutación.

Sin querer los evolucionistas extremos admiten una “Causa Primitiva”, pero se niegan a llamarle: Dios; reconocen una fuerza desconocida pero la llaman “inconcebible”, pues no quieren usar el término “Fuerza Desconocida”. Usan la Ley de Causa y efecto (recordar el primer curso) para demostrar su punto de vista, pero no quieren reconocer que la causa y efecto demanda una fuerza primitiva eficiente. En otras palabras, tratan de demostrar que Dios no existe, pero con su teoría lo demuestran.

2.- LA EVOLUCION TEISTA.

Esta es la más peligrosa de las teorías evolucionistas, ya que tienen una fachada pintada de creyente en un Dios soberano y creador; por lo que debemos tener cuidado con esta teoría que es falsa.

a).- Argumentación.

La idea central en pocas palabras es que Dios uso la evolución para la creación. Según los evolucionistas-teistas, Dios creó en el principio ciertas células, que se han desarrollado en la tierra desde el principio hasta ahora. Según esto, Dios dio origen a la primera chispa de vida y desde entonces no ha creado nada.

Esta teoría es muy sutil, en el fondo trata de desterrar a Dios y todo lo sobrenatural en la Biblia, no hay lugar para milagros, y todo milagro en la Biblia es desterrado por creer los errores o supersticiones. Van al extremo de procurar explicar el nacimiento de Cristo por causas naturales (que José y María fueron sus padres naturales), lo mismo piensan de la resurrección y todo lo demás.

b).- Refutación.

Estos razonamientos no encuentran lugar entre verdaderos cristianos, ni tampoco entre los verdaderos científicos.

Es verdad que el hombre ha hecho descubrimientos de muchas cosas por la operación de su inteligencia, pero no se ha visto ningún mejoramiento en su estado moral. Todo mejoramiento moral en el hombre ha sido por la intervención directa y personal de Dios.

Los Evolucionistas-Teistas, son rechazados tanto por los cristianos, como los evolucionistas ortodoxos. En la Biblia no se encuentra ninguna base pensar que Dios uso la evolución para crear el mundo.

3.- LA EVOLUCION ESPONTANEA.

a).- Argumentación.

Es muy parecida a la evolución, enseña que la creación no es más que un nombre para un propósito de la naturaleza, ya que la materia tiene en si misma el poder para que, en condiciones favorables, desarrollar formas de vida.

b).- Refutación.

Esta teoría trata de centrar los extremos, pero inconscientemente toca los extremos de ambas, sin reconciliarse ni unirlas. Contradice la Biblia en todos sentidos, y se está extendiendo entre los libres pensadores.

LA PROVIDENCIA.

La palabra providencia viene del latín PRE=Antes y de VIDEO=Ver. La doctrina estudiada anteriormente (La creación), tiene que ver entre Dios y el principio; la providencia, es el término que por lo general se usa en la doctrina para describir la relación actual entre Dios y el mundo (su creación), en otras palabras, la providencia es: La doctrina que se ocupa del estudio del control, cuidado y continua preservación del universo de parte de Dios.

PRUEBAS DE LA DOCTRINA.

La doctrina de la providencia se prueba racionalmente por las evidencias constante de la ayuda y dirección de Dios en la vida de sus siervos.

Vemos la providencia dirigiendo la historia, bajo la luz de la providencia. La historia se resuelve gradualmente de las relaciones de Dios con la raza humana, desde su estado de inocencia, completándose en el triunfo final del reino de Cristo, cuando Dios pondrá término a las condiciones presentes del mundo.

No hay que buscar en medio de las tinieblas las evidencias de la Providencia de Dios para probar la doctrina. esto es afirmado claramente en las enseñanzas de la Biblia, por ejemplo, en Hebreos 1:3 nos habla del Padre, y en especial del Hijo, quien: “Sustentando todas las cosas con la palabra de su poder” En Colosenses 1:17 nos dice: “Y el es antes de todas las cosas; y todas las cosas por el subsisten.” Estos pasajes afirman en términos generales que Dios sostiene todas las cosas por la Palabra de su poder.

Hay otros pasajes que se refieren a las operaciones regulares de la naturaleza y declaran que éstas están conservadas y dirigidas por Dios. Esta doctrina se prueba en los Salmos 104 y 148 y muchos pasajes más. La Biblia nos enseña tres cosas de la providencia de Dios.

I.- Que el universo no existe por si mismo, dejaría de existir si no fuera sostenido por el poder de Dios.

II.- Que todas las criaturas sean plantas o animales, en sus diferentes especies, existen no por ningún principio inherente, sino por la voluntad de Dios.

III.- Que está conservación se extiende no solo a la substancia, sino también a la forma; no únicamente a la esencia, sino también a las cualidades, propiedades y poderes en las cosas creadas.

LA FATALIDAD Y LA CASUALIDAD A LA LUZ DE LA PROVIDENCIA.

La providencia incluye la conservación y el gobierno en el universo por un Dios inteligentemente e infinitamente poderoso. Un gobierno de inteligencia, que no da lugar ni a la fatalidad ni a la casualidad. ya que la Biblia nos enseña que Dios es infinito en su inteligencia y poder. Lo que pareciera ser “casualidad”, no es así, sino que es el resultado de causas anteriores, estando ligadas por el principio de causa y efecto; y si no, entonces están promovidas por intervenciones directas de Dios.

El problema del pecado lo estudiaremos en otro capítulo. Solo diremos que una de las glorias (y ministerio) de la providencia en el gobierno de Dios, es que ha hecho al ser humano libre, y Dios no quiere hacer violencia a esa libertad.

LA CONSECUENCIA NO ES UNA CREACION CONTINUA.

Algunos se quieren referir a la conservación y creación como un mismo acto de Dios; pero la Biblia nos dice que la Creación es una cosa y la conservación de lo creado es otra.

EL GOBIERNO DE DIOS.

Además de la conservación, La providencia incluye también el gobierno. El gobierno de Dios incluye no solamente un gobierno general, sino también un gobierno particular. Hay quienes están listos para aceptar un gobierno general de Dios en el universo, pero niegan que Dios pueda ocuparse del número infinito de detalles. Pero Dios es capaz de ocuparse tanto de la dirección general como hasta de los detalles más mínimos. Para este gobierno se demanda un Dios infinito con todos sus atributos como nuestro Dios.

Para el hombre le es difícil comprender como Dios puede ocuparse tanto de un gobierno general como un gobierno particular, pero esto se debe a que el hombre ve las cosas desde el punto de vista humano (limitado). Pero tenemos que entender (aun desde el punto de vista humano) que la infinidad de Dios, en su sabiduría, poder, etc., lo capacita para todo esto. Dios gobierna desde los movimientos y estructura del más pequeño insecto, como el inmenso sol que gira en el espacio.

También, el gobierno es santo. Todos los fines de Dios son Santos, así como sus medios. Cada uno de nosotros puede estar seguro de que al someterse a la dirección de Dios en su providencia; Dios le llevará a un fin bueno y santo.

LOS MILAGROS.

En cuanto a los milagros, muchas personas quieren negarlos, incluso hay cristianos que tienden a negar milagros, incluyendo los de la Biblia, arguyendo leyes naturales.

Aún para definir lo que es un milagro hay diferentes opiniones, algunos dicen que un milagro “viola” las leyes naturales que Dios ha establecido, por lo que si hay un milagro, Dios viola sus propias leyes. Otros dicen que el milagro “depende” de nuestro punto de vista y es por nuestra ignorancia, o el conocimiento que tenemos del suceso, que lo llamamos milagro, y para unos puede ser un milagro y para otros no; o en una época puede ser milagro y en otras épocas no.

A los cristianos se nos acusa diciendo que para nosotros todo es “milagroso” pero en el sentido correcto es verdad, ya que vemos la mano de Dios en todo. No hay razón para decir que los actos de Dios están limitados a las leyes que rigen a los hombres. Dios es libre de expresar su voluntad de manera que para nosotros sea desconocida.

Dios no viola sus leyes, como pudiéramos entender. Un milagro es una acción de Dios que se desvía de las leyes naturales que nosotros conocemos. Esta doctrina no contradice la doctrina de la providencia, la confirma. Dios tiene cuidado de sus criaturas y les da autoridad para realizar milagros.

LA PROVIDENCIA Y LA ORACION.

¿Cómo se relacionan entre si las doctrinas de la providencia y la oración? La doctrina de la oración nos muestra experiencias que nos enriquecen y satisfacen. El ejercicio de la oración es mucho más que el pedir cosas. La oración involucra una actitud total de compromiso y dependencia hacia Dios.

La oración enriquece la fe, restaura y da confianza al creyente y le da sensibilidad ya que: “Todas las cosas son posibles para Dios” (Marcos 10:27). La oración es un canal de poder. Una puerta abierta. Una aventura espiritual. Es obrar conjuntamente con Dios. Esta doctrina no contradice a la providencia, la reafirma y es parte de ella.

En la Biblia abundan testimonios del poder de la oración (Génesis 20:17; Exodo 9:28; Números 11:2; 1 Samuel 1:10; 1 Reyes 13:6; Santiago 5:17; etc.). No hay ejercicio más recomendado que la oración, hay miles de millones de testimonios en cuanto al poder de la oración. Para el cristiano que conoce íntimamente el modo de actuar de Dios, la oración y la providencia no se contradicen.

TEORIAS EN CONTRA DE LA PROVIDENCIA.

I.- EL CONCEPTO DEISTA.

A.- Argumentación.

Según esta teoría todas las cosas vienen de Dios y se apegan al propósito original de Dios. “El creó todas las cosas y determinó que continuaran en existencia, según leyes que el mismo había impreso en ellas desde el principio. según estas personas, no hay necesidad de una intervención continua para conservarlos; es suficiente que Dios no quiera que dejen de existir. Parecería que Dios está sentado en su trono en los cielos como un mero espectador del mundo y de sus operaciones, no ejerciendo ninguna influencia directa en las cosas que ha hecho. Llegamos a la conclusión que el mundo es una maquina puesta en movimiento por Dios; esta forma de pensar fue muy popular en los siglos XVIII y XIX, juntamente con la evolución teista y de la ciencia natural, diciendo que las cosas una vez creadas no dependen de Dios.

B.- Refutación.

Esta teoría contradice la Biblia muy sutilmente, así que veamos solo cuatro cosas que nos ayudan contra esta teoría.

1.- la Biblia no nos presenta a Dios como lejano, al contrario, lo muestra siempre presente con sabiduría y poder.

2.- La Biblia nos dice que si Dios se alejara de su creación ésta dejaría de existir.

3.- La Biblia muestra a Dios como la fuente de toda vida, y cualquier cosa que no está en contacto con él pierde la vida.

4.- El apóstol nos dice que todas las cosas subsisten por él.

II.- EL CONCEPTO PANTEISTA.

A.- Argumentación.

El panteísmo no reconoce la distinción entre Dios y el mundo. el punto de vista idealista absorbe el mundo en Dios, para ellos la providencia es el curso de la naturaleza, siendo ésta, la revelación de Dios, y según ellos esta revelación no deja lugar para operaciones independientes.

B.- Refutación.

1.- Desde ese punto de vista, lo sobrenatural resulta imposible, o lo sobrenatural y natural son una misma cosa.

2.- La conciencia del hombre y escoger una determinación libre y personal, resulta imposible.

3.- La responsabilidad personal no existe, así como la adoración religiosa, pues entonces sería superstición.

Los cristianos debemos tener mucho cuidado para rechazar los peligros del panteísmo, ya que estos son sutiles, teniendo una apariencia de buena doctrina. Los teólogos modernos seudo-cristianos, hablan de esta teoría como si fuera bíblica, diciendo que habla de la unidad (inmanencia) de Dios.

III.- LA INMANENCIA (Inseparable de él).

A.- Argumentación.

Esta teoría es el resultado de las anteriores, tratando de tomar lo mejor de las dos primeras. En pocas palabras, nos dice que Dios es inmanente (es parte de o inseparable de) al mundo, diciendo que esto no niega sus atributos, afirmando su presencia y poder. Que Dios está presente en el universo sin poder separarse de él.

B.- Refutación.

1.- Según esto, no existe la “naturaleza”, ni leyes físicas, ya que todo es abstracto.

2.- También, según esta teoría, Dios es la naturaleza, pero la Biblia nos dice que Dios tiene cuidado de todo lo que existe (Mateo 6:26-30), afirmando que Dios está por encima del universo.

3.- La forma extrema de la “Trascendencia” conduce al deismo, y la forma extrema de la “Inmanencia”, nos lleva al panteísmo.

IV.- LA TEORIA MODERNISTA.

A.- Argumentación.

Esta teoría es sostenida tanto por lo evolucionista, como por aquellos que creen en la evolución teista. Se refiere todo elemento sobrenatural y milagroso, sobre todo como está en la Biblia, para ellos; Cristo era un mero hombre, distinguiéndose de los demás por el bien que hizo, pero que ninguna manera fue divino. Niegan la resurrección, puesto que para ello no hay lugar para la intervención del creador.

B.- Refutación.

1.- Esta teoría (y sus variantes) descansa únicamente, en la razón de los hombres, ya que no hay evidencia histórica en el mundo social ni en la Biblia para sostener tales teorías.

2.- El resultado final es el querer rechazar por completo las Escrituras como revelación de Dios, dejando al hombre en las tinieblas, sin ninguna esperanza en esta vida, ni en la otra.

V.- RESUMEN.

Vemos que todas estas teorías tienen algo en común. Primero, rechazan la Biblia como autoridad máxima para hablar de Dios y su providencia. En segundo lugar, yendo a los extremos, encierran a Dios en un fatalismo, no habiendo futuro, o la vida futura es una mera especulación. Por último, nos dicen que el hombre puede hacer lo que le venga en gana ya que no es responsable de sus actos, y en un caso extremo, para ellos el hombre es un mero robot, no teniendo ninguna responsabilidad en cuanto al éxito o fracaso en (de) su vida. El aceptar estas teorías nos llevan a la negación de Dios y de su palabra.

LAS OBRAS DE CRISTO

(CRISTOLOGIA)

Las obras de Cristo son diferentes a las obras del Padre. Aquí es más real (palpable) la personalidad del Hijo; por ejemplo, aunque en las obras de Dios (y la trinidad), se habla de la creación, la figura que sobresale en la creación es la de el Padre, aunque se reconoce que las otras dos personas de la Trinidad estuvieron presentes y activas.

Las obras de Cristo que también se le llama Cristología, se divide en dos partes. Primero veremos la persona de Cristo, su deidad, su humanidad, así con la unión de las dos naturalezas (la divina y la humana). En segundo lugar, veremos su obra en la cruz, su muerte, sus sufrimientos y el porque tuvo que morir esa muerte, viendo en esta misma parte su oficio.

LA PERSONA DE CRISTO

Dentro del estudio de la doctrina, el estudio de la persona de Cristo es de suma importancia, pues en ella se basa toda nuestra doctrina cristiana (1 Corintios 3:11). Si quitamos la persona de Cristo el cristianismo se pierde totalmente; lo que no sucede con las demás religiones. Es por esto que este estudio es muy importante, ya que Dios se hizo hombre y tenemos que estudiar para poder explicar la deidad y humanidad de Cristo. esto nos puede parecer difícil (y lo es), pero es necesario para que podamos crecer en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

La vida cristiana de principio a fin y la fe, se basan en la persona y obra de Cristo Jesús; y la vida y el carácter de todo seguidor de Jesucristo se debe a él. Las convicciones de un cristiana son las convicciones que Cristo ha puesto en su seguidor. Las ideas y la esperanza vienen de la experiencia de un andar con Jesucristo, y el poder que todo cristiano tiene, viene de su espíritu.

JESUCRISTO: SU DEIDAD.

A los cristianos nos gusta mucho oír hablar de Jesús en su humanidad, de como nos salvo de nuestros pecados, como resistió la humanidad, y casi siempre, todo estudio de las obras de Cristo empieza por su humanidad, pero para nosotros es muy importante ver primero su deidad, para que entonces comprender el valor tan grande que tiene su obra en su humillación (humanidad).

La Biblia es muy clara al hablar de la humanidad de Cristo y su semejanza con los hombres (Juan 1:14; 1 Timoteo 3:16; Hebreos 2:14-17). Así también en Gálatas 4:4 se nos dice: “Cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley,” así, él que existía desde la eternidad, llegó a ser, en el tiempo preciso “nacido (la decendencia) de mujer”. Este texto de Gálatas nos declara la preexistencia de Cristo, ya que por inferencia (conclusión) se afirma que él existió antes de que hubiera encarnado. La idea de que él era preexistente solo en el sentido de que el fue, el primero de los seres creados (enseñanza de los antiguos arrianos y modernos “testigos de jehová”), no es una enseñanza moderna. Las pruebas de su preexistencia y su eternidad forman un solo grupo y estas pruebas -deidad y eternidad-, se sostienen una a otra.

Cristo ha existido desde la eternidad, y es el mismo ayer, hoy y por los siglos. La duda de su deidad nunca se hubiera presentado si el Hijo no se hubiera encarnado. El que se haya hecho hombre, originó o inició la incredulidad por la incomprensión humana de que sea Dios completamente e igualmente, hombre totalmente.

Para afirmar que Cristo era un mero hombre, los críticos negativos han tenido que mutilar el Nuevo Testamento, pues el testimonio de los escritores, asegura que es mucho más que un mero hombre. Con base a sus obras milagrosas y en la conciencia mesiánica del Señor mismo, quien se consideraba a si mismo: HIJO DEL HOMBRE, EL SIERVO DEL SEÑOR, PROFETA, JUEZ Y EL HIJO DE DIOS, todos estos títulos se los aplicaba en sentido único. Los escritores del Nuevo Testamento evaluaron la deidad de Cristo mediante su experiencia de él como resucitado y fuente única del Espíritu Santo.

Pasajes como el Salmo 110:1 es el versículo más citado en el Nuevo Testamento, se interpretó a la luz de la ascensión y exaltación de Cristo. En los cultos y fórmulas bautismales se aplicaron a Jesucristo expresiones antiguotestamentarias reservadas a Jehová, tales como: Salvador, Señor, Rey y Dios (ver por ejemplo Juan 1:1 y 18; en griego Hebreos 1:8s; 1 Juan 5:20). Se le rindió culto (Juan 20:29), y se les reveló a sus discípulos y seguidores, y estos nunca dejaron de ser monoteístas, atribuían a Cristo la misma majestad y gloria del Padre (vg Apocalipsis 22:1), el trono divino es “de Dios y del cordero”.

Inspirados en las palabras de Cristo (vg. Juan 8:58), los escritores del Nuevo Testamento mencionan su preexistencia, llamándole “El Verbo”. Aún antes de encarnarse (Juan 1:14), y sin la intervención de padre, tuvo su existencia eterna junto al Padre (Juan 1:1s; 17:5), siendo mediador en la creación (Juan 1:3s; 1 Corintios 8:6; Colosenses 1:15s; Hebreos 1:10s).

Este Jesucristo que es Dios venido en carne, es el único que puede salvar del pecado (Mateo 1:21; Hebreos 4:12). Vino a su pueblo como el Mesías e Hijo de David, trayendo la redención, aunque esto no se ajustaba a la expectativa judía, que esperaban un caudillo militar. Mas que caudillo, asumió el papel de cordero, de propiciador; por esto, gracias a su obediencia, el padre de la constituido Sumo Sacerdote de su nuevo pueblo, cabeza de la iglesia y Señor del universo.

JESUCRISTO: SUS NOMBRES DIVINOS.

Una forma de demostrar la deidad de Jesús es ver si se le da el mismo trato que a Dios; esto en forma de sus nombres, tenemos que ver si estos nombres son divinos. Aunque esto ya lo vimos en el capítulo anterior, aquí solo los veremos en forma ligera.

Recordemos que los nombres divinos que se le dan a Dios en la Biblia no son meros títulos vacíos. Los nombres divinos determinan y definen a la persona a la que se le aplican dichos nombres.

En esta parte no veremos sus nombres “humanos”, como Jesús, o el nombre Mesías que se refiere a su obra terrenal, tampoco al nombre compuesto Jesucristo, ni Hijo del Hombre, que se refieren a otras cosas. Dividiremos los nombres en aquellos que nos indican su relación eterna y los que nos muestran su deidad.

I.- NOMBRES QUE INDICAN SU RELACION ETERNA.

A.- Logos: logoV.

Aunque este nombre ya lo vimos, solo diremos aquí que, así como el lenguaje expresa el pensamiento, así Cristo es la expresión, el revelador, el manifestador de Dios. La palabra Logos es usada solo por el apóstol Juan (como ya lo vimos antes) para nombrar a la segunda persona de la deidad (o Trinidad), y nos muestra el carácter eterno de Cristo.

Como logos, él era en el principio, él era Dios, y él era Dios (Juan 1:1). Este Logos se hizo carne (Juan 1:14), en el habita la plenitud de la deidad (en griego plerwma. Plerooma), ver Colosenses 2:9.

No hay declaración más enérgica de la deidad de Jesús que la que expresa la palabra Logos. Aunque Pablo en su epístola a los Colosenses, y el autor de Hebreos, no usan la palabra Logos, al hablar de la preexistencia de Cristo, en cierta manera explican el significado de la palabra Logos. Juan, al no explicar el significado de el vocablo, nos sugiere que el término estaba muy extendido entre los cristianos del primer siglo y no necesitaba explicarlo.

B.- Hijo Unigénito (monogenhV Monogenes: Juan 1:14, 18).

Este nombre es más un título que nos habla de la relación eterna entre el Padre y el Hijo. El no es declarado hijo “único”, sino que “es” Hijo único, participante de la naturaleza divina del Padre en su totalidad.

Recordemos que los ángeles son “Hijos” de Dios, porque Dios los hizo, nosotros somos “adoptados”. Con Cristo no es así, él es Unigénito Hijo en el sentido de la eternidad.

C.- Imagen: eikwn Eikon (Colosenses 1:15).

La palabra imagen, en griego nos lleva más allá de un simple parecido. Nos indica más bien que hay un prototipo, y que la imagen que “vemos” es la realidad revelada de dicho prototipo. En otras palabras, la imagen “visible” del Dios “invisible” es Cristo. Lo que nos indica que Cristo es Dios mismo.

D.- Imagen Exacta carakhr Jarakter (Hebreos 1:3).

En cierta manera, este nombre es un sinónimo del anterior, pero en sus diferencias, nos sugiere que Dios estampa su forma exacta en Cristo al hacerse éste carne, siendo una expresión definida completamente de Dios, en su naturaleza y carácter.

E.- Primogénito prwtotokoV Prototokos.

Esta palabra se usa nueve veces en el Nuevo Testamento, en dos ocasiones no se refiere a Cristo (Hebreos 11:28 y 12:23), las otras siete veces se refiere a Cristo.

Este título no nos dice que el fue la primera criatura creada, porque esto contradiría la Biblia que nos afirma que Cristo es Dios, y que también él es antes de todas las cosas y todas las cosas fueron hechas por él, y en el uso bíblico de la palabra se le ve un uso triuniforme.

1.- Antes de la fundación del mundo (Romanos 8:29; Colosenses 1:15).

2.- Primogénito de María (Mateo 1:25; Lucas 1:25; Hebreos 1:6).

3.- Primogénito de la Resurrección (Colosenses 1:18; Apocalipsis 1:5).

II.- NOMBRES QUE INDICAN FUNDAMENTALMENTE SU DEIDAD.

A.- Dios.

Este nombre se reconoce universalmente como un nombre que indica a la deidad. cuando se aplica a Cristo, lo que sucede muchas veces en el Nuevo Testamento, declara que él es parte de la divinidad y, por lo tanto, ha existido desde la eternidad. El uso de ésta designación a Cristo empieza desde el Antiguo Testamento y continua a través de todo el Nuevo Testamento.

Por ejemplo, es claro que en Isaías 40:3 se refiere a Cristo. En esta parte el Espíritu Santo, afirma que el Mesías o Cristo es tanto Jehová como Elohim. Otro ejemplo lo encontramos en Isaías 9:6-7. Cristo es el único miembro de la Divinidad (Trinidad), de quien se puede decir que nacería y se sentaría en el trono de David. El nombre Emanuel dado en Isaías 7:14, se le aplica a Jesucristo en Mateo 1:23, y Emanuel significa “Dios con nosotros”, o aún mejor: “Con nosotros Dios”. Con éste nombre dado a Cristo, nos muestra a Dios acercándose a la humanidad.

Quienes niegan que Jesús era (y es) Dios, son refutados en Juan 20:28; ante la declaración de Tomás cuando vio las heridas del salvador, dijo: ¡Señor mío, y Dios mío! Si esta declaración no hubiese sido correcta, entonces hubiera sido idolatría digna de reprensión de parte de Cristo, sin embargo, no reprendió a Tomás por haberlo reconocido como Señor y Dios.

Es cierto que Cristo ha de venir otra vez que lleva el título de Gran Dios y Salvador (Tito 2:13). El libro de los Hebreos refiriéndose a Cristo cita el Salmo 45:6 que dice “Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre”. Así pues, en la Biblia se nos dice en un tono enérgico que Cristo es Dios, que existió siempre desde la eternidad.

B.- Jehová.

Recordemos que Jesús también se le da el nombre de Jehová, que es el nombre personal de la Divinidad. Recordemos que en cierta manera, este es el nombre más exaltado de Dios, en Isaías 42:8, se nos dice que Jehová es el nombre propio de Dios. En Zacarías 12:10, habla Jehová, pero estas palabras solo se le pueden aplicar a Cristo que fue traspasado. Parece que Juan está pensando en esta parte de las Escrituras cuando dice: “He aquí que viene en las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron, y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él (Apocalipsis 1:7)”. En el Salmo 68:18, el apóstol Pablo hace una referencia de estas mismas palabras que se aplicaban a Jehová, pero diciendo que se refieren a Cristo.

C.- Señor (Kuríos).

Recordemos que la palabra (Kuríos), en la LXX, se le aplica a Jehová sin artículo. En el Nuevo Testamento se aplica la palabra Señor (Kuríos) a Jesús de tres maneras.

1.- Como nombre de respeto (Mateo 8:2; 20:33, etc.).

2.- Como de alguien que tiene autoridad sin ninguna implicación a su deidad (Mateo 24:42; etc).

3.- En la forma tan elevada que prácticamente equivale al nombre mismo de Dios (Marcos 12:36-37; Lucas 2:11; 3:4; Hechos 2:36; 1 Corintios 12:3; Filipenses 2:11; etc). En algunos casos es difícil determinar a cual de las dos últimas formas se refiere la palabra Señor. Pero la situación es aún más difícil cuando éste título se refiere a Dios como Jehová, y hay pasajes donde es difícil saber si se refiere a Dios Padre o Jesús.

PRUEBAS BIBLICAS DE LA DEIDAD DE CRISTO.

En vista de la extendida negación de la deidad de Cristo, resulta importante estar perfectamente informados de las pruebas bíblicas de la Deidad de Cristo, ya que ésta es tan abundante que nadie quiere aceptar a la Biblia como la palabra infalible de Dios.

Hemos visto que los atributos de Cristo lo hacen Dios mismo, así como sus nombres, por lo que para un estudio más profundo de lo anterior favor de referirse a esos capítulos, pero ahora veremos las pruebas bíblicas, primeramente el Antiguo Testamento y después el Nuevo.

I.- PRUEBAS BIBLICAS DE LA DEIDAD DE CRISTO EN EL ANTIGUO TESTAMENTO.

Hay quienes (incluyendo cristianos) muestran inclinación a negar que el Antiguo Testamento contenga predicciones de un Mesías divino, pero eso es insostenible ante pasajes como el Salmo 2:6-12 (Comparece con Hebreos 1:5); Salmo 45:6-7 (Comparece con Hebreos 1:8-9); Salmo 110:1 (Comparece con Hebreos 1:13); Isaías 9:6; Jeremías 23:6; Daniel 7:13; Miqueas 5:2; Zacarías 13:7; Malaquías 3:1. La doctrina de la deidad del Mesías está en la Biblia mucho antes que el cristianismo o el judaísmo cristiano. Si reconocemos que esta doctrina está en el Antiguo Testamento, muchos pasajes del Nuevo Testamento se explican.

II.- PRUEBAS BIBLICAS DE LA DEIDAD DE CRISTO EN EL NUEVO TESTAMENTO.

El Nuevo Testamento nos dice quien es Jesús, y aún que dice Jesús de si mismo, y al final nos damos cuenta que en Jesús de Nazaret encontramos al Dios que vive, veamos como el Nuevo Testamento a Jesús.

A.- Los Evangelios Sinópticos.

Los mencionamos primero no porque sean mejores o diferentes de los otros escritos del Nuevo Testamento, sino porque hay personas que dicen que solo en estos podemos encontrar un verdadero “Retrato” de Jesús, pero tanto aquí, en los evangelios llamados sinópticos, como en el evangelio de Juan; nos muestran a un Cristo divino.

En estos escritos sobresalen sobre todo los títulos de: Hijo del Hombre e Hijo de Dios. Su carácter y sus obras se justifican con lo que él dice ser. Nótese en particular los siguientes pasajes: Mateo 5:17; 9:6; 11:1-6, 27; 14:33; 16:16-17; 28:18; y muchos otros pasajes similares y paralelos.

En los evangelios sinópticos, el lenguaje de Jesús con respecto de si mismo posee varios significados.

1.- Jesús habla con autoridad divina, de manera deliberada y cuidadosa, enfrenta su autoridad a la del Antiguo Testamento (Mateo 5:21-48).

2.- Reclama para si mismo el poder de perdonar pecados Marcos 2:5-12; Lucas 7:47-50).

3.- Dio a conocer al Padre de un modo único (Mateo 11:27), y es sobre esta base que invita a los hombres a venir a él; para que en él encuentren reposo espiritual (Mateo 11:28-30).

4.- Extrae de Pedro la confesión de que él; Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios viviente (Mateo 16:16,17).

5.- Acepta la adoración a su persona (Mateo 14:33).

6.- Afirma poseer el derecho de pronunciar el juicio final sobre los hombres (Mateo 7:21-23; 10:32-33).

7.- Cuando Caifás le pregunta si es el Cristo, el Hijo del Bendito, rompe su silencio y dice: “YO SOYMarcos 14:53:61.

Estas palabras nunca antes fueron o habían sido dichas por ningún maestro o profeta, lo que demuestra que Jesús es Dios.

B.- El Cuarto Evangelio.

El cuarto evangelio contiene el pasaje Cristológico más elevado de todo el Nuevo Testamento (Juan 1:1-18). Estos textos colocan a Cristo en la Deidad. Dios ha hablado su palabra desde la eternidad, a través de Cristo creo todas las cosas. Esa palabra se hizo carne en Jesucristo. El Dios invisible se hizo visible en Jesús de Nazaret; hasta el punto de decir: “El que me ha visto a mi ha visto al Padre” (Juan 14:9). Y la cúspide de toda la Cristología del Nuevo Testamento la encontramos en la exclamación dramática que encontramos en el cuarto evangelio: “Señor mío, y Dios mío” (Juan 20:28).

C.- La Conciencia Del Mismo Jesús En Los Evangelios.

En años recientes ha habido una tendencia a regresar a la “Conciencia propia de Jesús”, y se ha dicho que Jesús nunca afirmó que él fuera el Mesías o Hijo de Dios, etc.

Pero no podemos saber nada de la conciencia de Jesús, sino por medio de sus propias palabras tal y como están en los evangelios, (aunque hay quienes niegan que los evangelios tienen en forma correcta el pensamiento de Jesús). Para los que aceptamos el testimonio del evangelio no cabe duda del hecho de que Jesús fue siempre consciente de ser el verdadero HIJO DE DIOS, los pasajes siguientes nos dan testimonio de esto: Mateo 11:27 (Con Lucas 10:22); Mateo 21:37-38 (Con Marcos 12:6; Lucas 20:13); Mateo 22:41-46 (con Marcos 13:35-37; Lucas 20:41-44); Mateo 24:36 (Con Marcos 13:32); Mateo 28:19. Estos y muchos pasajes nos testifican de que Jesús era consciente de su mesianidad.

En cuanto a la conciencia de que él era el HIJO DE DIOS en el sentido divino. Jesús habla de la primera personas de la Trinidad como MI PADRE (Mateo 7:21; 10:32-33; 11:27; 12:50; 15:13; 16:17; 18:10, 19, 35; 20:23; 25:34). Esto es aún más evidente en el evangelio de Juan en donde se relata la relación de Cristo con su padre en un sentido muy estrecho, vea Juan 3:13; 5:17-27; 6:37-40,57; 8:34-36 y muchos otros pasajes.

D.- Las Epístolas Paulinas.

Pablo afirma en sus escritos que Jesús es el Hijo de Dios (Romanos 1:3-4), a quien el Padre envió al mundo (Romanos 8:3; Gálatas 4:4). Estas y otras expresiones nos muestran la convicción del apóstol con respecto a la preexistencia de Cristo.

Hay dos pasajes que merecen una especial atención. En Colosenses 1:15-22, se nos dice que Cristo es la imagen del Dios invisible, el creador de todas las cosas visibles e invisibles. La cabeza de la iglesia y el plerwma (Pleroma) palabra griega que expresa plenitud (que algo esta lleno), o totalidad de Dios en carne humana, y que por medio de su muerte somos reconciliados con el Padre.

En Filipenses 2:5-8, Pablo declara que el Hijo preexistente es en morjh Jeou (En Morfe Theou), esta expresión griega significa que el Hijo (antes de encarnarse) participo plenamente en la vida de Dios. Así, él fue la manifestación de la majestad divina. El Hijo no estimo egoístamente esta gloria celestial que compartía con el Padre, sino que asumió “Forma de siervo morjen doulou (Morfe Doulou) Filipenses 2:7, para redimir a la humanidad; “Y estando en la condición de hombre, se humilló a si mismo, haciéndose obediente hasta la muerte y muerte de cruz” (vr. 8).

Otros textos donde está este alto concepto de la persona de Cristo, están en: Romanos 1:7; 9:5; 1 Corintios 1:1-3; 2:8; 2 Corintios 5:10; Gálatas 2:20; 4:4; Filipenses 2:6; Colosenses 2:9; 1 Timoteo 3:16.

El libro de los Hebreos es una exención, pero también nos muestra la Deidad de Cristo (Hebreos 1:1-3, 5, 8; 4:14; 5:8; etc.); Se ha especulado sobre la canonicidad de esta epístola, pero si fue Pablo quien la escribió, vemos con más razón a Cristo como celestial y preexistente.

A CRISTO SE LE RINDE CULTO DIVINO.

Esta es otra prueba de que Cristo es Dios, pues en la Biblia se reconoce que solo a Dios se le debe rendir culto, esto lo vemos por ejemplo en Mateo 4:10; Apocalipsis 22:8-9 (ni siquiera se le permitió a Juan adorar delante de los pies del ángel, para adorar a Dios). Pedro no permitió que le adorarán (Hechos 14:14-15; 10:25-26). También se debe tomar en cuenta la muerte que le ocurrió a Herodes por aceptar el culto que solo le correspondía a Dios (Hechos 12:20-25). sin embargo, Jesús aceptó el culto sin titubear; en realidad, el mismo lo pidió, véase por ejemplo Juan 4:10; 20:28, Mateo 14:33; Lucas 5:8; 24:52.

Si Jesús no fuera Dios, el culto que se le rinde, sería nada menos que idolatría sacrílega. Cristo nunca opuso resistencia para aceptar el culto a su persona. Por consiguiente, o Cristo fue un impostor o fue Dios. Su vida (testimonio) rechaza cualquier idea de la impostura. Fue él mismo quien dijo: “Solo a Dios adorarás”; y si él no fuera Dios, no tenía el derecho de tomar el lugar de Dios.

Dios mismo manda que todos adoren al Hijo como lo adoran a él (Juan 5:23-24). A los mismos ángeles se les manda adorar al Hijo (Hebreos 1:6), véase también Filipenses 2:10.

Los cristianos primitivos adoraban a Cristo (2 Corintios 12:8-10; Hechos 7:59; 1 Corintios 1:2, etc), y los cristianos de todos los tiempos no solo han admirado a Cristo, sino que lo han adorado y dado culto. se han acercado a Cristo con una actitud de sacrificio y adoración, reconociendo como Dios mismo.

LOS ATRIBUTOS DIVINOS DE CRISTO, DEMUESTRAN SU DEIDAD.

Esto lo vimos dentro del estudio de los atributos de Dios, y demostramos que si Cristo tiene los mismos atributos de Dios, entonces es Dios mismo, por el momento solo veremos los atributos divinos de Cristo más relevantes y que son más distintivos de su deidad.

I.- ETERNIDAD.

Como ya lo hemos visto, solo diremos que Cristo nos demuestra su eternidad, tanto en el evangelio de Juan, en donde se identifica como el Logos (logoV) de Dios, así como la aplicación a si mismo del nombre de Jehová, diciendo “Yo SoyJuan 8:58, estas afirmaciones y títulos nos muestran y demuestran su eternidad.

II.- INMUTABILIDAD.

Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos (Hebreos 1:11-12; 13:8).

III.- OMNIPOTENCIA.

A Dios se le da el calificativo de “El Todopoderoso”, y solo a él se le da este título. De Cristo, la Biblia nos dice que Cristo tiene todo poder para sujetar a si mismo todas las cosas (Filipenses 3:21), también en toda la Biblia se le recuerda a cada momento como creador.

IV.- OMNICIENCIA.

Este es otro de los atributos exclusivos de la deidad, en la Biblia se nos dice directa o indirectamente en muchas formas, que Cristo tiene esta omnisciencia, y como lo vimos en el capítulo anterior, aunque hay muchos pasajes solo veremos unos pocos: Mateo 11:27; Apocalipsis 2:23.

V.- OMNIPRESENCIA.

Cristo se presenta en Juan 14:23 como uno que siempre está presente donde quiera que estén los que creen en él, y juntamente con el Padre harán morada con los que creen en él.

Así vemos que los atributos divinos de Cristo definitivamente nos demuestran su deidad, este es el rasgo más distintivo de su deidad.

OTRAS EVIDENCIAS QUE NOS MUESTRAN LA DEIDAD DE CRISTO.

Las evidencias bíblicas que nos muestran su deidad, no solo están en los nombres o atributos, el también ha hecho obras poderosas, aquí solo las veremos superficialmente.

I.- CRISTO Y LA CREACION.

Así como la Biblia nos dice que Dios hizo todas las cosas (Romanos 11:36). En Juan 1:2 y Colosenses 1:16-17, donde se afirma con los mismos términos, que todas las cosas fueron hechas por Cristo y para él, que Cristo es antes de todas las cosas y que todas las cosas subsisten por medio de él. Esto solo puede entenderse cuando se afirma que Cristo es Dios y que el es creador.

II.- EL MESIAS DEL ANTIGUO TESTAMENTO.

A menudo se pasa por alto el hecho de que el mesías del Antiguo Testamento es Jehová mismo, ya que esto se declara constantemente (debe notarse sin embargo que en la Trinidad, Jehová y el mesías son dos personas separadas). Un ejemplo de lo que estamos diciendo esta en el Salmo 2:2, donde se dice que los reyes y príncipes de la tierra “consultan unidos contra Jehová y contra su ungido (es mejor traducir ungido como Mesías)”. También, los pasajes que siguen nos demuestran la idea que estamos diciendo: Deuteronomio 30:3; Jeremías 33:14-17; Isaías 9:6-7; 40:1-3 (Juan el bautista cumplió esta profecía); Jeremías 23:5,6; Zacarías 1:4, 9, 16; 9:9.

III.- EL ANGEL DE JEHOVA.

En el estudio que hicimos de los pasajes del Antiguo Testamento que se refiere al “Angel de Jehová,” se revela que dicho ángel se identifica con Jehová mismo, por ejemplo: cuando el ángel de Jehová habló a Agar (Génesis 16:7-13), se identifico como Jehová. En el sacrificio de Isaac (Génesis 22:11-12) se confirma la misma identificación de el ángel de Jehová como el mismo Jehová. Los siguientes pasajes nos confirman esta verdad: Génesis 31:11-13; Exodo 3:2-4; etc.

Es interesante notar que aunque en muchos pasajes de la Biblia se nos hace notar que el ángel de Jehová es, Jehová mismo, también hay igual muchos pasajes que distinguen al ángel de Jehová como una persona distinta. En Génesis 24:7, nos dice que Jehová había prometido enviar a su ángel.

IV.- SUS OFICIOS DIVINOS.

Aparte de ser creador de todas las cosas, Cristo también tiene otras prerrogativas que lo hacen Dios mismo.

A.- Sustentador De Todas Las Cosas.

La Biblia nos enseña que el universo no se sostiene por si mismo, ni está abandonado por Dios. Es el poder de Cristo el que hace que todas las cosas subsistan, Colosenses 1:17; Hebreos 1:3.

B.- Tiene Derecho De Perdonar Pecados.

Marcos 2:5-10; Lucas 7:48-50. En estos pasajes nos habla de que Cristo perdonó pecados, y esto lo entendieron muy bien los fariseos y le acusaron de blasfemia. Esta no es una declaración de perdón basadas en el arrepentimiento del hombre, Cristo no declara que los pecados son perdonados, sino que de hecho él los perdona. Además, Jesús, en la parábola de los dos deudores (Lucas 7), declara que los pecados fueron cometidos contra él mismo.

C.- Es El Juez De Todos Los Hombres.

Hay muchos pasajes que nos indican que el hombre de la cruz, será quien juzgará a todos los hombres, notemos el lenguaje de los siguientes pasajes Mateo 25:31-46; Juan 5:22; Hechos 17:31; 2 Timoteo 4:1.

LA CONCIENCIA DE JESUS DE SU PROPIA OBRA.

Otra prueba de la deidad de Cristo es la conciencia que tenía él mismo de su obra en la tierra y su relación con su Padre. Los evangelios nos muestran que no solo creía en el Padre, sino que creía con el Padre. Debemos de notar lo que dice Jesús de si mismo en los evangelios en las diferentes épocas de su vida en la tierra.

I.- SU VISITA AL TEMPLO.

Este relato está en Lucas 2:41-52, siendo la única luz sobre la vida de Cristo antes de los treinta años. Para nuestro estudio, el énfasis está en las palabras “Tu Padre” y “Mi Padre”; siendo estas las primeras palabras que se conservan de Cristo. En contra de las costumbres judías, es María la que pregunta diciendo: “Tu Padre”... etc; la respuesta de Cristo podría significar “¿Quieres decir que Mi Padre me ha estado buscando?” También es interesante notar que Jesús nunca usa la palabra “padre” al referirse a sus padres (Mateo 12:48; Marcos 3:33-34), solo usa esa palabra al referirse a Dios como: “su Padre” (Mateo 10:32-33; 11:27; 16:17; Lucas 10:22; 22:29; Juan 2:16; 5:17; etc).

II.- COMO SE REVELA CRISTO EN SU BAUTISMO.

Las citas en donde se encuentra el bautismo de Cristo son Mateo 3:13-17; Marcos 1:9-11; Lucas 3:21; al leerlos sacamos entre otras, estas conclusiones.

A.- Jesús tenía perfecto conocimiento del ministerio de Juan el bautista y su ministerio con las profecías del Antiguo Testamento, así como el anuncio de que Juan era el Mesías y de que no era digno de desatar la correa del calzado de Cristo.

B.- Al someterse Jesús al bautismo de Juan, indicaba que todo lo que Juan había dicho de él, era verdadero. El elogio que Cristo hace en Mateo 11:2-15, hace énfasis sobre este hecho.

C.- La bajada del Espíritu Santo y la voz celestial, nos muestra que Jesús tuvo plena conciencia de que al ser ungido así, se asociaba así mismo en una forma muy especial con la profecía de Isaías capítulos 42, 61, comparándolas con; Mateo 12:28; Lucas 4:16-21; Hechos 10:38.

D.- La voz celestial confirmó el capítulo 42 de Isaías. Jesús conocía perfectamente estas profecías del Antiguo Testamento, y sabía muy bien a quien se refería estos pasajes; es más, cualquier judío lo sabía.

III.- COMO SE PRESENTA EN EL LLAMAMIENTO DE LOS DOCE Y LOS SETENTA.

El relato de este hecho se encuentra en Mateo 10; Marcos 3:13-19; 6:7-13; Lucas 9:1-6; 10:1-14. En estos pasajes paralelos, se nos muestra la profunda conciencia de Jesús tenía de su persona y de su obra, en esto tenemos que tener en cuenta varias cosas.

A.- El mismo de los apóstoles eran doce; encontrándose una relación con la nueva Jerusalén en la que el mesías se sentará rodeado de los doce apóstoles.

B.- Les dio poder, ¿Quién puede dar tal poder y hacer que hasta los demonios obedezcan, ¡Solo Dios!

C.- Nótese que el mensaje que les da a los doce, se refiere a asuntos de vida y muerte. El no recibir el mensaje equivalía a rechazar al padre mismo.

D.- Todo esto se ha de hacer en su nombre y por amor a su nombre. El destino final de los hombres depende de la fidelidad a Jesús. Todo surge o cae en la relación con él. No es posible pensar que Jesús dijera estas palabras si no tuviera plena conciencia de su relación única con el padre y con su eternidad.

E.- Cristo pide que los hombres sacrifiquen por él aún sus más tiernos afectos, y que le antepongan a él antes que su padre, madre, etc; Mateo 10:34-39.

IV.- COMO SE REVELA EN EL SERMON DEL MONTE.

Este relato está en Mateo capítulos del 5 al 7, y Lucas 6:20-49. Para nuestro estudio citaremos solamente dos casos.

A.- Jesús se proclama a si mismo, superior a Moisés y a la ley de Moisés, esto se ve en las palabras “Más yo os digo”.

B.- Jesús se proclama a si mismo como juez supremo de los hombres en el último día (Mateo 7:21), para cualquier judío esto era una blasfemia y era impensable pensar que un hombre pudiera llegar a ser juez de los hombres.

Por los cuatro puntos mostrados vemos el profundo concepto que tenía Jesús de su obra y de si mismo. Jesús nunca negó que fuera Dios, siempre lo afirmo y desafío a los fariseos a seguirle por él era y es Dios mismo. Nunca dejo de ser y siempre tuvo conciencia de eso, siempre supo que era divino. Todo esto sin tomar en cuenta la Tentación, pues no la “desglosamos” como bien pudiéramos haber hecho.

ERRORES EN CUANTO A LA DEIDAD DE CRISTO.

Se ha pensado que los errores y ataques en contra de Cristo son relativamente nuevos, en especial aquellos que niegan su deidad (que él sea Dios), pero como se verá estos son muy antiguos. Así que no pensemos que los ataques por ejemplo, de los “Testigos de Jehová” o la luz del mundo son sectas “nuevas”, que atacan la doctrina de la Deidad de Cristo. Aún el “modernismo” con su fachada científica también es muy antiguo (ver por ejemplo los Salmos 14 y 53). Aquí veremos solo los cuatro principales errores en cuanto a la Deidad de Cristo, aunque es difícil clasificarlos así, pues en cierta manera tocan también la humanidad de Cristo; que veremos en el siguiente capítulo.

I.- GNOSTICISMO.

Ya hemos visto que los gnósticos negaban la humanidad de Cristo, pero también rechazaban su autentica deidad, sostenían que el Cristo celestial que apareció entre los hombres no era más que una emanación del único Dios verdadero. En Colosas, estos maestros colocaban a Cristo a la cabeza de la jerarquía de los ángeles, negaban de esta modo, su verdadera supremacía sobre todo lo que ha sido creado Colosenses 2:18-19. Para los gnósticos, la totalidad de los seres intermediarios que emanaban de Dios y que lo relacionaban con este mundo se denominaba plhrwma (pleroma). La respuesta de Pablo a esta herejía fue que “El Pleroma de la Divinidad”, es Cristo, quien; “En su cuerpo de carne, por medio de la muerte” nos ha reconciliado con Dios Padre Colosenses 1:19-.22; 2:9ss.

Cerca de fines del siglo primero Cerinto enseñaba en Efeso que el Cristo celestial descendió sobre Jesús en el acto del bautismo, que permaneció sobre él durante todo su ministerio, y que ascendió, en el instante mismo de la muerte de Jesús, hacía el mundo espiritual. Para Cerintio; Jesús y Cristo eran dos personas diferentes, Juan dirigía sus palabras contra esta herejía cuando, en su primera epístola preguntaba y afirmaba: “¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este es anticristo, el que niega al Padre y al Hijo (1 Juan 2:22).

II.- EBIONISMO.

Los ebionitas fueron una secta judía contemporánea con el gnosticismo . Fervientemente leales al Antiguo Testamento, estos “pobres” (ese es el significado de la palabra: Ebionita), sostenían una posición monoteísta tan rígida que no podía dar lugar a Jesús en la divinidad. Enseñaron que Jesús había sido hijo natural de José y María, que habiendo cumplido de manera tan perfecta la ley de Dios, que Dios lo eligió para ser el Mesías y que estaba destinado a regresar para el establecimiento del reino mesiánico de los judíos sobre el mundo entero.

III.- ARRIANISMO.

Esta herejía también se basa en un error trinitario (recuerde los cursos pasados), pero afecta profundamente (y fundamentalmente) la divinidad de Cristo. Arrio, un presbítero de Alejandría que vivió durante el siglo cuarto, sostenía que él y sus seguidores eran perseguidos por enseñar que “El Hijo tiene principio, pero Dios no tiene principio”. Sostenían que el Padre no siempre fue Padre, porque hubo un momento cuando el Hijo no había sido creado todavía. en aquel entonces, lógicamente, Dios no era Padre, y llegó a ser Padre hasta la creación del Hijo. Este Hijo no procede del “ser”, sino de la “voluntad” del Padre, El Hijo es la primera y más alta de todas las criaturas, pero no es Dios, sino en el sentido secundario y especial como divinidad creada, preexistente a la creación del universo, pero no eterno.

Si el arrianismo tuviera razón adorarían “a la criatura antes que al creador, el cual es bendito por los siglos, amén” (Romanos 1:25). El cristianismo, de este modo, quedaría rebajado al nivel de la idolatría pagana. El concilio de Nicea, en el año 325, condenó el arrianismo como herejía.

IV.- EL UNITARISMO.

El Unitarismo es (en cierta manera) un avivamiento del ebionismo, aunque con ciertas modificaciones. En general, este error consiste en creer que Jesús era un buen hombre. Un genio religioso de excepcional visión en lo que concierne a las cosas espirituales y morales. A veces, los que creen en esta doctrina, hablan de la divinidad de Jesús, o se refieren a él como “Hijo de Dios”. Su divinidad, sin embargo, no es otra cosa que un grado más elevado de la misma bondad natural que todos los seres humanos poseen. Para ellos Jesús es Hijo de Dios en el mismo sentido que todos nosotros somos hijos de Dios.

V.- CONCLUSION.

Por medio de lo estudiado podemos decir que Jesucristo es Dios, porque a él se le dan nombres divinos, y estos nos muestran su deidad, La Biblia nos muestra que Cristo es Dios. A Cristo se le ha rendido y se le rinde culto divino. Tiene atributos iguales a Dios porque él es Dios mismo. El estuvo en la creación, es el Mesías profetizado en el Antiguo Testamento, se le identifica como el ángel de Jehová; tiene oficios divinos (cosas que solo Dios hace): Sustenta todas las cosas con su poder, perdona pecados y es y será juez de todos los hombres.

Cristo tuvo conciencia de quién era y de la obra que haría aquí en la tierra, revelándose en cada momento de su ministerio como Dios mismo.

Al final y para tener cuidado, vimos los errores con respecto a Jesús, estos son los mismos en todas las épocas, solo se les pone una capa de modernismo.

JESUCRISTO: SU HUMANIDAD.

A este capítulo de la doctrina se le han dado varios títulos y subtítulos, aparte de la arriba descrita; se le han dado nombres como: Encarnacion, Encarnado, Estado de humillacion, etc; pero nosotros usaremos la arriba mencionada para comparar y contrastar las dos naturalezas de Cristo.

Aunque en los evangelios no se interesan en el aspecto exterior de Jesucristo, sin duda él fue impresionante; de una personalidad atrayente (por ejemplo el grito de una mujer en (Lucas 11:27). Cristo sufrió hambre, sed y cansancio (Marcos 4:38) en medio de una actividad tan intensa que, en ocasiones no le dejaba tiempo ni para comer (Marcos 3:20; 6:31). Su cuerpo siempre le respondió a las demandas de una voluntad férrea. Desde el principio de su ministerio renunció a usar su poder para fines egoístas, porque no vino para, ser servido sino para servir (Marcos 10:45). Ni su familia (Marcos 3:31), ni Pedro (Marcos 8:32) pudieron desviarlo de su misión de sacrificio y abnegación que su padre le había encomendado. Puso por obra la misma resolución consciente que exigía a sus discípulos (Lucas 9:62; 14:28ss).

A pesar de su compasión y espíritu perdonador (Mateo 11:28); de ninguna manera fue una personalidad pasiva. Era capaz de fuertes emociones, de enojo (Mateo 10:34), de celo reformador (Mateo 10:34; Juan 2:15), o de polémica (Mateo 23:4-23; Marcos 8:33; Juan 8:34-58).

Viviendo como hombre entre los hombres, experimento todas nuestras limitaciones humanas, sin cometer pecado (Hebreos 4:15). Conoció la tentación (Hebreos 2:18), la angustia en la oración (Hebreos 5:7), la disciplina en la obediencia (Hebreos 5:8), se le exigió vivir por la fe a fin de que fuera ejemplo para nosotros (1 Pedro 2:21). Aun sus milagros, fluyeron de su humanidad perfecta que vivía en perfecta comunión con el Padre (Juan 5:19), llena de poder del Espíritu Santo (Hechos 10:38 comparece con Hechos 2:22).

A la solidaridad que Cristo muestra para con la raza humana, se encuentra en el Nuevo Testamento, escrito en varios pasajes; Cristo nos llama “hermanos” (Hebreos 2:11-14), aún en su gloria celestial es: “Jesucristo Hombre” (1 Timoteo 2:5), y por lo tanto es el único mediador ante Dios.

Como hombre él es el Nuevo Adán, representante de la raza redimida (Romanos 5:14-21; 1 Corintios 15:21ss). Fue nacido de mujer, nacido bajo la ley (Gálatas 4:4), que participo auténticamente de nuestra historia, no solo en el sentido de existir auténticamente, sino en la de recapitular y revelar en su experiencia el significado histórico de nuestra historia humana.

Tal vez la mejor manera de ver a Jesús en su humanidad es haciendo una cronología de su paso aquí en la Tierra, pero no olvidemos que él es Dios completamente, y es la unión de Dios y el Hombre.

Las Escrituras nos enseñan tanto la Deidad de Cristo como su humanidad él es completamente hombre. Las dos cosas forman un gran contraste, pero no una contradicción.

EVIDENCIAS BIBLICAS DE SU HUMANIDAD.

I.- FUE ANTICIPADA.

La humanidad de Cristo fue anticipada en el Antiguo Testamento en tres formas, todas ellas importantes. La vida terrenal de Cristo estaba prevista tanto en tipos como en profecías. Para nosotros los cristianos podemos decir con certeza que en la Biblia (Antiguo Testamento) hay suficientes predicciones con respecto a la humanidad de Cristo, por medio de las que se puede lograr una amplia comprensión en lo relativo a su nacimiento, vida, muerte, resurrección y segunda venida, pero mejor aún, es en el Antiguo Testamento donde vemos palpablemente la humanidad de Cristo y como decíamos al principio la humanidad de Cristo fue anticipada en tres formas.

A.- Antes De La Fundación Del Mundo.

Esto lo vemos en 1 Pedro 1:19-20; Apocalipsis 13:8. Para morir por nuestros pecados, necesitamos cuerpo humano.

B.- Por Los Tipos Del Antiguo Testamento.

No solo los sacrificios de los animales del Antiguo Testamento son tipo de Cristo en su sacrificio Hebreos 10:1-10. También el pariente redentor Malaquías 25. El libro de Rut es muy descriptivo en cuanto un ejemplo vivido de lo que es un pariente redentor; Booz es tipo de Cristo, pero también todas las Escrituras que nos hablan de la mediación y reconciliación nos hablan de la humanidad de Cristo (ver por ejemplo Job 9:33).

Los tipos del Antiguo Testamento que se refiere a Cristo son tantos que solo pondremos los más importantes.

1.- EL SEGUNDO ADAN.

Cristo como cabeza de una nueva creación, así como Adán lo es de la antigua creación Génesis 5:1; Romanos 5:1; 1 Corintios 15:22.

2.- EL CORDERO.

Redimiendo sin resistencia a la muerte de cruz (Isaías 53:7; Juan 1:29).

3.- EL CANDELERO DE ORO.

Tipo de Cristo nuestra Luz (Exodo 25:31, comparece con Juan 1:4; Isaías 2-4; Hebreos 1:9).

4.- LA PASCUA.

Cristo como nuestra pascua Exodo 12:11; 1 Corintios 5:7.

5.- LA PUERTA.

Solo había una puerta en el Tabernáculo Exodo 27:16; Juan 10:7.

6.- EL PARIENTE REDENTOR.

Levítico 25:49; Isaías 59:20; Rut 2:1; 3:10-18; 4:1-10.

7.- EL MANA.

Tipo de Cristo como el pan que descendió del cielo Exodo 16:35; Josué 5:11-12; Juan 6:32-35.

8.- MELQUISEDEC.

tipo de Cristo como Rey y Sacerdote (sobre todo en su resurrección) Génesis 14:18; Salmo 110:4; Hebreos 6:20; 7:23-24.

10.- LA SERPIENTE DE BRONCE.

Tipo de Cristo que fue hecho pecado por nosotros Números 21:9; Juan 3:14.

En total son cuarenta y dos tipos principales de Cristo que se encuentran en el Antiguo Testamento, sin tomar en cuenta los tipos secundarios o las alusiones que se hacen de él en el Antiguo Testamento.

C.- Las Profecías.

Hay tantas profecías en cuanto a que el Mesías sería hombre, que solo mencionaremos una: Génesis 3:15 (porque es la primera que se menciona), comparándola con Gálatas 4:4. En esta primera promesa se anuncia que la simiente de la mujer será el conquistador de satanás y libertará a los hombres, lo que nos muestra su humanidad.

Para aclarar y reforzar lo que estamos diciendo, debemos ver Isaías 7:14 y 9:6-7, comparándolo con Mateo 1:22,23; esta profecía de Isaías nos demuestra al redentor como hombre y al mismo tiempo como Emmanuel: “Con Nosotros Dios.”

II.- SU NACIMIENTO E INFANCIA NOS MUESTRAN SU HUMANIDAD.

A esta parte de la doctrina, también se le ha llamado “LA ENCARNACION”. Pero se debe hacer una diferencia entre el nacimiento de Cristo y su encarnación, porque encarnación en la doctrina significa: revestirse de carne humana Juan 1:14 sin dejar de ser Dios. Por lo tanto, nosotros dejaremos el título de arriba, pero también hablaremos de la encarnación y su importancia.

A.- La Encarnación.

El nacimiento es solo un incidente relacionado con la encarnación. La encarnación es el advenimiento (advenimiento: llegada solemne) de la segunda persona de la Trinidad, para entrar en la familia humana con el propósito de una participación eterna con ella. Esta formidable empresa de Dios, se relaciona en cierta medida también con la muerte y resurrección de Cristo.

La encarnación del verbo eterno no significa que lo divino se cambiara de modo que resultara a otra cosa, sino que lo divino tomó lo humano en unión consigo mismo; así entro en una nueva forma de ser que era nueva y misteriosa, no hubo cambio de una naturaleza a otra, sino una íntima asociación de las dos naturalezas -LA DIVINA Y LA HUMANA- en la sola persona de Cristo.

La encarnación no afecto la naturaleza esencial y las cualidades de la deidad, pero si afectó su manifestación el como se dio a conocer. La gloria que tuvo el Hijo con el Padre no se veía mientras estaba con los hombres (Juan 17:5); sin embargo, a veces, por sus palabras y hechos, dejó una manifestación clara de su deidad (Mateo 17:1-5; Juan 7:46).

Por las narraciones del nacimiento de Cristo en Mateo y Lucas, aprendemos que la encarnación se efectuó por medio del poder del Espíritu Santo, el cual obro sobre la virgen María de tal manera que la humanidad de Cristo se deriva de la de ella, sin dejar de ser “Lo Santo” y El Hijo de Dios. Así, Cristo era de la simiente de la mujer y participo de nuestra naturaleza humana, pero no del pecado Gálatas 4:4; Hebreos 4:15.

La encarnación no fue simplemente la entrada de la deidad a un tabernáculo de carne; más bien quiere decir que la divinidad de la segunda persona se revistió de naturaleza humana en su triple aspecto: Espíritu, Alma y Cuerpo.

Ya que era el propósito de la Trinidad que la segunda persona entrara al reino humano para hacerse verdadero hombre. La pregunta es: ¿Cómo lograría éste fin? Tenía que tener su propio espíritu humano, su propia alma, su propio cuerpo; pero esto no hubiera sido posible si no hubiera nacido de mujer.

Cristo no pudo tomar (posecionarse) simplemente de un cuerpo de un hombre que ya existía, porque no hubiera sido humano, sino que este cuerpo solo habría sido morada. Tampoco pudo haberse aparecido entre los hombres como uno de ellos, porque entonces no podría haber establecido su humanidad ni su relación con ellos, porque no era hombre(y no podría haberlos salvado).

Era pues, indispensable que entrará al mundo por medio del nacimiento, este nacimiento tenía que ser diferente, dado que por su Deidad inmutable, Cristo no podía ser hijo de un padre humano. Si él hubiera nacido de padre y madre humanos, no podría demostrar su deidad. Si hubiera aparecido sin ningún parentesco humano, no habría podido probar su humanidad. El haber sido engendrado por él Espíritu Santo, y nacer de mujer es la solución. La mujer le impartió una naturaleza humana completa, quedando esto confirmado por el testimonio de las Escrituras.

B.- Su Nacimiento.

Las Escrituras nos enseñan claramente que tuvo nacimiento humano, que nació de mujer: La virgen María. Para esto hay muchas referencias de testigos presenciales, y los evangelios lo registran. En Mateo 1:18 Leemos: “María... Se halló haber concebido del Espíritu Santo”. En Mateo 2:11 nos dice: “vieron al niño con su madre María...” Lucas 2:16 nos dice: “Hallaron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre ...” Mateo 12:14 dice: “He aquí a tu madre y a tus hermanos”. En Mateo 13:35 leemos: “¿No se llama su madre María?” Juan 1:14 nos dice “Aquel verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros...” Romanos 1:3 Nos dice que Jesús, “Que fue hecho de la simiente de David según la carne”. Gálatas 4:4 dice que Jesús em mesías fue: “Hecho de mujer”. Etc.

Al nacer así de mujer, Cristo se sujetó a todas las condiciones de la vida humana y de un cuerpo humano; siendo hijo de la humanidad por su nacimiento humano; Cristo es sin lugar a dudas humano, ya que es de la “simiente de mujer”, “de la simiente de Abraham” y “del linaje de David.”

No debemos olvidar que en el nacimiento de Cristo hubo circunstancias sobrenaturales pues se usan palabras para hacer énfasis de su nacimiento. En Mateo 1:18 nos dice: “Fue así...” Lucas 1:35 nos dice: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.” La expresión “fue así” nos indica que este nacimiento fue diferente a todos aquellos a quienes se ha referido la Biblia, y Lucas es bien explícito acerca de éste asunto. Atacar el nacimiento virginal, es atacar a la vida de la virgen.

Cristo fue de “la semilla de la mujer”, no de la del hombre (véase Lucas 1:34 ¿cómo será esto? pues no conozco varón). Las leyes de la herencia no son suficientes para explicar esto. Dios rompió la cadena de la generación humana y trajo al mundo un ser sobrenatural por un acto creador suyo.

Hay personas hoy en día que quieren negar el nacimiento virginal de Cristo, son personas que también niegan la inspiración de la Biblia,. Por eso no tenemos nosotros también que negar el relato bíblico del nacimiento virginal de Cristo. La abundante evidencia histórica que existe a su favor debe abrir el camino a su aceptación. Todos los manuscritos de las versiones antiguas contienen este relato. Todas las tradiciones de la iglesia primitiva lo admiten. En el credo más antiguo, que es el credo apostólico, se hace mención a él. Quienes rechazan la doctrina del nacimiento virginal, lo hacen apoyándose únicamente en motivos subjetivos. Y por supuesto, a quienes no creen en lo sobrenatural le es fácil negar esta doctrina. También, a quien cree que Jesús fue un mero hombre, también le resulta sencillo negar el nacimiento sobrenatural de Cristo.

Una vida admirable como la que Cristo vivió, que tuvo un fin tan admirable en su resurrección y ascensión; forzosamente tuvo que tener una entrada extraordinaria y admirable. El hecho de que el nacimiento virginal se encuentra confirmada por las Escrituras, por los credos y que se halla en perfecta armonía con los otros datos de aquella admirable vida, debería ser confirmación suficiente de su verdad.

C.- Su Infancia.

Cristo creció en sabiduría y en estatura como crecen los demás seres humanos. En cuerpo y alma estuvo sujeto a las leyes del desarrollo humano. Lucas estaba determinado (tenía en mente) a escribir sobre la humanidad de Jesús (Lucas 2:40, 46, 50), y es de quien tenemos la narración más extensa de la infancia de Jesús.

En el pueblo de Israel hay tres eventos importantes en la vida de un niño varón que también Jesús los vivió. La circuncisión, que se realiza a los ocho días del nacimiento Levítico 12:3. La presentación a los 40 días Levítico 12:4-7. La Confirmación, que es a la edad de siete años Exodo 23:17; 34:23, el niño varón empezaba a ser contado a la edad de 12 años. Un caso diferente, era el caso de un varón escogido para el servicio público, ya que había un reconocimiento y una consagración cuando empezaba dicho servicio, pero esto no sucedía antes de que el hombre tuviera por lo menos 30 años de edad Números 4:3.

Vemos la humanidad de Cristo en Lucas 2:40Y el niño crecía y se fortalecía, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él”. También en Lucas 2:52 nos dice: Y Jesús crecía en sabiduría y estatura, y en gracia para con Dios y los hombres”.

No podemos decir hasta que punto su naturaleza sin pecado influyo en su crecimiento. Parece claro, sin embargo ateniéndonos a las Escrituras, que podemos atribuir el crecimiento y desarrollo de Jesús a la educación que recibió en un lugar Santo; a la instrucción que le dieron en la sinagoga, y a su estudio personal de las Escrituras y a la comunión con su Padre.

Lo que diferencia a Cristo de los demás hombres, es el hecho de que él no cometió nunca el más leve pecado. Cristo llegó a la madurez y a su ministerio público, sin haber realizado ni siquiera pensado lo que fuera indigno de Dios. El fue a la cruz como el cordero de Dios, sin mancha, Santo, inocente y apartado de los pecadores. Su manera de aparecer en el templo a los 12 años de edad, confirma el carácter distintivo del niño Jesús (Lucas 2:46-49).

La Biblia también nos dice que Cristo estaba “Sujeto” Lucas 2:51 a sus padres legales. Con esta escasa información tenemos que juzgar lo que ocurrió durante sus primeros años; pero es suficiente para saber lo concerniente a su niñez, su adolescencia y su juventud. María tenía muchas cosas en las cuales meditar y muchas cosas para guardar en su corazón Lucas 2:51.

Su educación y desarrollo fueron una experiencia real en Jesús como en la de cualquier ser humano. En la Biblia se nos dice que: “Jesús crecía en sabiduría y estatura”, la palabra: “crecía”, y la forma del verbo parece indicar que su nacimiento se debía a sus propios esfuerzos, es decir, un crecimiento biológicamente normal. De todo esto podemos decir en conclusión que Cristo como humano tuvo un desarrollo normal, tuvo instrucción, estudio y pensamiento.

Así entró a la familia humana el Dios-hombre. Su venida la importancia de la cual sobrepasa nuestros conocimientos había sido predicha a través de las Sagradas Escrituras, por los profetas y los demás escritores del Antiguo Testamento. Cristo es la bendición para todas las naciones en las promesas de Dios dada a Abraham. El rey eterno del trono de David. El Hijo de la virgen previsto por Isaías. El cordero cuya sangre de redención fue derramada, y que se levantó de entre los muertos.

Cristo llegó a ser el primogénito de muchos hermanos, los cuales forman una compañía que el conduce a la gloria del cielo. Por medio de su advenimiento al mundo. Cristo llegó a ser el cumplidor de todos los propósitos divinos y de las esperanzas del Antiguo Testamento, y la respuesta a la necesidad del mundo perdido.

III.- SU VIDA EN LA TIERRA NOS MUESTRAN SU HUMANIDAD.

A.- Tuvo Apariencia Humana.

Cristo tuvo todos los elementos que forman al hombre, y las personas que le conocieron, reconocían que su forma (apariencia) era de la de un hombre normal. En Juan 4:9, la samaritana le dice: “¿Cómo tú, siendo judío...?”. Es evidente que la mujer samaritana reconoció que Jesús era judío por sus facciones y modo de hablar. Al principio para ella, Jesús era un judío ordinario. Lucas 24:18 nos dice que los discípulos que iban a Emmaus creyeron que Jesús era un hombre como otro cualquiera. En Juan 20:15, María Magdalena creyó en un principio que era el hortelano. También véase Juan 21:4.

Los pasajes arriba citados nos muestran a Cristo como un verdadero hombre. No hay fundamento bíblico para poner alrededor de la cabeza de Cristo una aureola, como lo hacen los artistas. Solo podemos afirmar que su vida pura le daba una apariencia distinguida (lo mismo que a cualquier hombre bueno hoy en día se le reconoce por su buen carácter). Naturalmente, no sabemos nada distintivo sobre su apariencia, porque no poseemos retrato alguno, ni pintura alguna de él. Los apóstoles (que son los que más le describen), únicamente nos llaman la atención sobre la “entonación” de su voz (Marcos 7:34; 15:34, etc), y esto es lo que lo hace especial sobre los demás hombres.

B.- Tuvo Una Naturaleza Humana Completa (Cuerpo, Alma y Espíritu).

Cristo vino a poseer una naturaleza humana realmente humana al tiempo de su encarnación, Juan 1:14 nos dice: “Y aquel verbo fue hecho carne”. No solamente vino a los suyos (Juan 1:12), sino que vino en semejanza de su propia carne. La naturaleza humana de Cristo era verdaderamente humana, pero sin pecado (Hebreos 4:15).

Hay muchos textos que nos muestran no solo el cuerpo humano de Cristo, sino que también su alma era humana; por ejemplo, en el huerto del Getsemaní Jesús dijo: “Mi alma está triste hasta la muerte” (Mateo 26:38). Estas palabras nos expresan con claridad la naturaleza sensible de Jesús había llegado a una alta intensidad. Fue su alma la que estuvo triste, su alma humana, porque el fue hombre. En la Biblia hay una multitud de textos que nos demuestran que Cristo tuvo Cuerpo, Alma y Espíritu humano.

1.- CUERPO.

Mateo 26:12, 26; Lucas 24:39; Hebreos 2:14; 1 Juan 1:1.

2.- ALMA.

Mateo 26:38; Juan 12:27; etc.

3.- ESPIRITU.

Lucas 23:46; Juan 11:33; 13:21; 19:30.

C.- Estuvo Sujeto A Todas Las Flaquezas De La Naturaleza Humana, Sin Pecado.

Cristo, en los días de su naturaleza humana estuvo sujeto a todas las limitaciones de la naturaleza humana. Tuvo hambre (Mateo 4:2); Tuvo sed (Juan 19:28); se cansó (Juan 4:6). Lloró sobre Jerusalén (Mateo 23:37); Lloró por su amigo Lázaro (Juan 11:35); en el huerto del Getsemaní, busco la simpatía humana (Mateo 26:36, 40).

Cristo participo de todas las experiencias comunes de la raza humana, incluso fue tentado, pero él no pecó (Hebreos 4:15).

D.- Limitaciones Morales y Espirituales.

Cristo se limitó espiritualmente por su propia voluntad y por eso oró por como nosotros Mateo 14:23; Marcos 1:35; Juan 6:15. Nunca uso el poder de su deidad para si mismo, sino para los demás y esto solamente cuando era necesario, así en su humanidad el puede comprendernos Hebreos 2:18; 4:15; 5:7.

Hay muchos textos que nos muestran que Cristo se sujetó voluntariamente a estas limitaciones espirituales 2 Corintios 8:9; Filipenses 2:5-8; Hebreos 2:14. Su poder lo obtuvo por medio de la oración, con la ayuda de la cual alcanzó la victoria sobre el enemigo, como los demás pueden hacerlo.

IV.- SE VE LA HUMANIDAD DE CRISTO EN SU OBRA.

Aunque esta parte la veremos más adelante a fondo dentro de la obra de Cristo, vemos en su muerte y resurrección su humanidad, y esto porque la ley exigía que derramará la sangre de los animales sacrificados. Así también Cristo vertió su sangre al morir Gálatas 3:13; Hebreos 9:22; 10:1-10: 1 Pedro 1:18,19. Aún en su cuerpo glorificado se verán las marcas de sus heridas Lucas 24:39,40; Juan 20:27.

A.- Su Muerte y Resurrección.

Pablo escribió: “Porque primeramente os he enseñado lo que así mismo recibí: Qué Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras” 1 Corintios 15:3-4.

La muerte, sepultura y resurrección de Jesús son tres eslabones de una cadena inquebrantable que constituyen el corazón del evangelio. Dicho de otro modo, no son sino tres fases de un mismo acontecimiento.

La resurrección de Jesús no fue simplemente un reavivamiento de su cuerpo de carne y hueso, porque “La carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios” (1 Corintios 15:50). Sino que fue transformado de su cuerpo terrenal en un cuerpo celestial, de su cuerpo natural en un cuerpo espiritual. Por tanto, esta será la forma de nuestra propia resurrección Filipenses 3:20-21.

La resurrección fue el sello de aprobación por parte de Dios sobre la vida de su Hijo Jesús (Hechos 3:13-15; Romanos 1:4). La ratificación del evangelio (1 Corintios 15:13-20), y la profecía de nuestra resurrección (1 Corintios 15:20-23).

B.- Su Ascensión.

Jesucristo aún tiene cuerpo humano en el cielo. La ascensión señala el fin de la vida terrenal de nuestro Señor “Fue tomado... al cielo” (Hechos 1:9-11). La Ascensión significa que “Tenemos libertad de entrar en el lugar santísimo por la sangre de Jesucristo“ (Hebreos 10:19-20). Significa la exaltación de Cristo como cabeza de la iglesia y su acceso de supremacía en el universo (Efesios 1:21-23). Por último, la ascensión de Cristo en carne significa que quedan establecidas las condiciones que harán posible que la iglesia reciba el Espíritu santo. (Juan 7:39; Hechos 2:33).

Otros textos que nos muestran que Cristo tiene cuerpo humano en el cielo son: Hechos 7:56; 1 Timoteo 2:5; Hebreos 1:3.

C.- Su Segunda Venida.

La humanidad de Cristo se ve descrita en los pasajes que tratan sobre su segunda venida (Mateo 24:30; 16:64; Hechos 1:11; Filipenses 3:20-21). Vendrá otra vez en las nubes como Hijo del Hombre, con un verdadero cuerpo humano, aunque por supuesto, glorificado, y transformará nuestros cuerpos para que sean semejantes a su cuerpo glorioso.

EVIDENCIAS BIBLICAS POR QUE CRISTO ES HUMANO.

I.- VINO PARA REVELAR A DIOS A LOS HOMBRES.

Mateo 11:27; Juan 1:14, 18; 14:9, Colosenses 2:2.

II.- VINO PARA REVELAR LO QUE EL HOMBRE DEBE SER.

Cristo vino para revelar al hombre, es decir, para manifestar lo que el hombre debe ser igualmente. Esto es lo que los creyentes deben imitar 1 Pedro 2:21-23.

III.- VINO PARA PROVEER UN SACRIFICIO.

Jesús vino para proveer un sacrificio por el pecado Hebreos 10:1-10.

IV.- VINO PARA DESTRUIR LAS OBRAS DEL DIABLO.

Juan 12:31; 16:11; Colosenses 2:13-15; Hebreos 2:14; 1 Juan 3:8.

V.- VINO PARA SER FIEL SUMO SACERDOTE.

Hebreos 2:16-18; 4:14-16; 8:1; 9:11-12, 24.

VI.- VINO EN CARNE PARA CUMPLIR EL PACTO DAVIDICO.

Este pacto requería que un hijo de David (uno de sus descendientes), se sentase en su trono 2 Samuel 7:16; Lucas 1:31; Hechos 2:30, 31, 36; Romanos 15:8.

EL CARACTER DE JESUCRISTO COMO HOMBRE.

También el carácter de Cristo descrito en la Biblia, nos muestra su humanidad. Podemos mencionar (de acuerdo a la Biblia) por lo menos cuatro rasgos de su carácter que nos muestran su humanidad.

I.- SU SANTIDAD.

Cristo en su humanidad, fue absolutamente santo, su santidad no fue solo el abstenerse de hacer lo malo, sino en su cualidad positiva que es hacer lo bueno Juan 8:29. Su vida sobresale de entre todos los hombres, no solamente de los malos, sino también de los mejores de la raza humana, ya sea antes o después de su tiempo. Se hallará testimonios de su santidad en los siguientes textos: Mateo 17:5; 27:3-4; Marcos 1:23-24; Lucas 23:47; Juan 14:30. Otros textos que nos hablan de su santidad son: Hechos 3:14; Hebreos 7:26; 1 Pedro 1:19; 2:22.

II.- SU AMOR.

El amor de Cristo se ve en tres formas.

A.- Al Padre.

Un concepto adecuado de su santidad, es un concepto adecuado de su amor. El amor sin santidad y justicia, no sería un amor perfecto. El primer objeto del amor de Cristo es el Padre. Esto se manifiesta en el deleite con que hizo su voluntad (Salmo 40:8; Hebreos 10:7; comparece con Juan 14:31; 17:4).

B.- A Los Suyos.

Cristo ama a los que son de él (Juan 13:1, 15:9; Gálatas 2:20; Efesios 5:25; Apocalipsis 3:19), a la iglesia entera y a todos y cada uno individualmente. Podemos estar en su amor por medio de la obediencia (Juan 15:10). Con la falta de fe y la desobediencia cesamos de estar en su amor. Esto no quiere decir que Cristo deje de amarnos, sino que ya no tenemos el gozo de su amor. Esta condición anticipa la disciplina y el castigo (1 Corintios 11:32).

C.- A Los Pecadores.

Cristo ama a los perdidos, impíos y pecadores (Mateo 9:13; Lucas 19:10; Romanos 5:6). Su amor hacia el pecador es el amor de la lástima, su amor hacía el salvo es el amor de placer.

Hay una atracción hacía los dos casos. En uno, la atracción es la necesidad del individuo que apela a la compasión. En el otro es la atracción de la hermosura (la hermosura de espíritu y carácter de Jesús formado en nosotros).

El amor de compasión fue el rasgo más marcado en la vida de nuestro Señor en la tierra. Lo mostró con los enfermos, los endemoniados, los tristes, los pecadores, etc. Este amor aunque se gastaba nunca se acabo, continuo hasta el fin.

III.- SU MANSEDUMBRE Y HUMILDAD.

Cristo fue manso y humilde de corazón, no busco su propia gloria. Se asocio con los desechados y despreciados. Hizo los oficios más serviles y humildes; se humilló hasta la muerte de cruz. Recordemos que humildad no es sinónimo de debilidad (Mateo 11:29; Lucas 15:1-2; Juan 8:50; 13:1-5; 2 Corintios 10:1; Filipenses 2:5-8; Hebreos 12:3).

IV.- SU VIDA DE ORACION.

Jesucristo oró antes de todos los pasos importantes en su vida; con la oración se preparó para todos los eventos de importancia.

A.- Oró antes de entrar en su ministerio público.

B.- Antes de empezar una gira evangelística.

C.- Antes de escoger a los doce discípulos.

D.- Antes de anunciar su muerte a sus discípulos.

E.- Antes de ser juzgado y crucificado.

Oró en medio de apremiantes deberes y después de experimentar alguna crisis, o de alcanzar algún triunfo. Dando de si mismo a otros, constantemente gastaba sus fuerzas y la oración era el medio por el cual las renovaba. Fue tentado como nosotros, haciendo frente a las tentaciones con los mismos medios que están a nuestra disposición: La oración y la Palabra de Dios.

Las palabras: “orar”, “rogar” y “oración” refiriéndose a Cristo, se usan más de veintiocho veces en los evangelios. En cada uno de los evangelios. Esto es lo más notable en la vida de Jesús: Su vida de oración (Juan 12:27-28; 17:1, 9, 20; Hebreos 5:7). Cristo es nuestro ejemplo para que sigamos sus pisadas (1 Pedro 2:21-23). Otros textos que nos hablan de su vida de oración son: Marcos 1:35-38; Lucas 6:12-13; 5:15,16; 9:18-22; Juan 6:15.

SUS NOMBRES HUMANOS.

Como esto ya lo hemos visto, solo será un repaso. Jesucristo se llamaba a si mismo “Hijo del Hombre” más de ochenta veces en el Nuevo Testamento, aún cuando aceptaba el título de Hijo de Dios, a veces lo reemplazaba inmediatamente con el título: Hijo del Hombre: Mateo 26:63; Lucas 19:10; Juan 1:49-51.

Otros de sus nombres humanos son: Jesús (Mateo 1:21). Jesús Nazareno (Hechos 2:22). Hijo de David (Mateo 20:30-31; Marcos 10:47-48).

ERRORES EN CUANTO A LA HUMANIDAD DE CRISTO.

En realidad solo existe un solo error, que con el tiempo se dividió en dos partes. A este error se le ha llamado “Docetismo”, que viene del griego dokew (Dokeoo), que significa: “aparecer”. Según este punto de vista, la humanidad de Cristo no era auténtica. Para ellos Jesús parecía ser humano, y según ellos, un análisis más cuidadoso demuestra que esto era solo una ilusión. Para los docetas, Jesús era cuasi-humano, y no nació verdaderamente de “hueso de nuestros huesos, carne de nuestra carne” A continuación ponemos los dos errores más importantes sobre la humanidad de Cristo.

I.- EL GNOSTICISMO.

A.- Argumentación.

La primera de las opiniones docéticas surgieron del tipo de pensamiento conocido como: gnosticismo. Ya desde finales del siglo Y, el pensamiento gnóstico empezó a penetrar en el cristianismo. Uno de los puntos fundamentales del gnosticismo es el carácter negativo de la materia. Según ellos, un hombre de carne y hueso no hubiera podido evitar ser pecaminoso. Por lo tanto, el gnosticismo negaba la encarnación. Para ellos, Cristo “parecía” o “aparentaba” ser humano. Su pretendido cuerpo no era más que una ilusión de los sentidos (una “teofanía”) similar a la del fuego ardiente con los tres jóvenes hebreos.

Esta doctrina falsa, se basa en la idea de que un ser divino no puede tomar la naturaleza humana, y el no querer creer que Jesús realmente sufrió y murió.

B.- Refutación.

Ya desde los escritos de Juan vemos la lucha contra estas ideas falsas de Jesús. Juan nos dice que realmente Dios (El Hijo) se hizo carne (Juan 1:14) y que nunca fue una aparición, pues los discípulos que conocieron personalmente a Jesús, lo tocaron, lo vieron, le oyeron; es decir, le conocieron con un cuerpo humano real, no solo como una “aparición” (1 Juan 1:1-2). En Hebreos 2:14 tenemos otra prueba de que Jesús fue realmente hombre, pues el texto nos dice: “Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, etc... No se nos puede enseñar de manera más clara; este texto nos dice que Dios Hijo tomó la naturaleza de aquellos que vino a redimir. El participo de la carne y de la sangre de ellos.

II.- EL SABELIANISMO.

A.- Argumentación.

Otro rechazo a la humanidad de Cristo es la herejía surgida en el siglo III conocida como sabelianismo (por su impulsor: Sabelio). Según Sabelio, Dios se manifestó a si mismo en tres modos personales. Primero Dios se reveló como “Padre” siendo el creador. Después se manifestó en la encarnación, el mismo Dios se da a conocer con el nombre de “Hijo” y cumple con el papel de redentor. Por último, Dios se manifestó como “Espíritu Santo” y actualmente cumple su ministerio espiritual en la iglesia.

B.- Refutación.

Esta enseñanza no tiene base bíblica (tampoco la anterior), violenta la enseñanza del Nuevo Testamento por ejemplo en pasajes donde Jesús ora al Padre y ha venido para obedecer la voluntad del Padre. La iglesia (con toda justicia), condenó esta posición como herética.

Este error sobre la humanidad de Cristo (recordemos que es uno solo), está basado más en filosofías y razonamientos humanos que en la Biblia, aunque aparentaron que tenían una base bíblica. Pero como vimos, la Biblia misma refuta este error sobre la humanidad de Cristo, y nos dice que Jesús fue realmente un hombre.

LA UNION DE LAS DOS NATURALEZAS EN UNA PERSONA.

Hemos visto que Jesucristo es perfectamente hombre, no solamente en el sentido abstracto (forma impersonal), sino en el sentido ideal. La humanidad en su perfección se encuentra en él, siendo al mismo tiempo Divino. El es el eterno Hijo de Dios, la segunda persona de la Trinidad. Cristo Jesús ocupa un lugar decisivo en la relación entre el hombre y Dios. El es lo que Dios quiere decir cuando Jesús: “hombre”, y también es lo que el hombre quiere decir cuando habla de Dios.

La persona de Jesucristo es singular. No hay otra persona igual en el universo. La unión de las dos naturalezas (cada una completa en si) en una sola persona es uno de los misterios más grandes de la Biblia; siendo en ciertos aspectos más difícil de explicar que el misterio de la Trinidad (1 Timoteo 3:16).

Recordemos que esto puede parecernos una paradoja: Jesús es hombre, Jesús es Dios. Desechar esto equivale a quitar la base de la experiencia cristiana, y de esto depende nuestra salvación, pues: “Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo” Vea Romanos 5:10; 2 Corintios 5:18-20; Colosenses 1:20-21.

Durante casi dos mil años ha habido muchos intentos por explicar el misterio de la unión de las dos personas. La mayoría de estos intentos terminaron en la pérdida de la humanidad de Cristo, o en la reducción de su deidad esencial. Jesucristo trasciende la lógica humana, pues es imposible reducir sus muchas cualidades en una formula. Es inexplicable porque no puede ser clasificado. Los credos de la iglesia nos dicen que Jesucristo es: “Verdaderamente Dios y verdaderamente hombre”.

Tal vez sea mucho más sabio seguir las instrucciones de nuestro corazón, y confesar juntamente con Tomás: “Señor mío y Dios mío”, antes de volvernos tímidos y vacilantes por la imposibilidad de explicar el ministerio de Cristo. Pero aún a pesar de lo anterior; podemos “ver” la necesidad de las dos naturalezas en Cristo como algo necesario.

LA NECESIDAD DE SU HUMANIDAD.

Puesto que el hombre pecó, era necesario que el castigo lo recibiera el hombre. Además, la paga del castigo envolvía el sufrimiento del cuerpo y del alma, en tal forma que solo el hombre era capaz de sufrir (Juan 12:27; Hechos 3:18; Hebreos 2:14; 9:22). Por lo anterior, era necesario que Cristo tomará naturaleza humana, no únicamente con todas sus propiedades esenciales, sino también con todas sus flaquezas a las que está propensa desde su caída, y las profundidades de la degradación a la que el hombre ha caído (Hebreos 2:17-18). Al mismo tenía que ser un hombre sin pecado, porque uno que fuera pecador y que hubiera arruinado su propia vida, ciertamente no podría hacer expiación por otras (Hebreos 7:26). Solo un mediador como él, verdaderamente humano, que tuviera conocimiento experimental de las miserias de la humanidad y que se levantará por encima de todas las tentaciones, podría entrar con la simpatía a todas las experiencias, las pruebas y las tentaciones de los hombres (Hebreos 2:17-18; 4:15 al 5:2), y ser al mismo tiempo un ejemplo humano perfecto para sus seguidores (Mateo 11:29; Marcos 10:30; Juan 13;13-15; Filipenses 2:5-8; Hebreos 12:2-4; 1 Pedro 2:21). Cristo tuvo cuerpo, alma y espíritu humanos.

LA NECESIDAD DE SU DEIDAD.

En el plan divino de la salvación, era absolutamente esencial que el mediador también fuera verdadero Dios. Esto era necesario para que:

I.- Presentará un sacrificio de infinito valor y diera perfecta obediencia a la ley de Dios.

II.- Soportará la ira de Dios con propósito redentor, es decir, para librar a los hombres de la maldición de la ley.

III.- Pudiera aplicar a todos los frutos de su trabajo cumplido, a aquellos que lo recibieran mediante la fe.

El hombre con su vida desecha no puede pagar el castigo del pecado, ni prestar obediencia perfecta a Dios. Tampoco pude soportar la ira divina, y si no fuera por la gracia redentora de Dios, la tendría que soportar eternamente, pero no podría soportarla o sobrellevarla de una manera que pudiera abrirse una vida de escape, Salmo 49:7-10; 130:3.

ERRORES EN CUANTO A LA UNION DE LAS DOS NATURALEZAS EN JESUCRISTO.

I.- APOLINARISMO.

A.- Argumentación.

Apolinario de Laodicea fue el primer ministro cristiano que enseño una doctrina errónea con respecto al problema tan difícil de la relación entre la naturaleza humana y la divina en la persona de Jesús. El no pudo entender como una persona divina (El Logos) podía estar unida con una persona humana. Su solución fue darle a Jesús una humanidad incompleta. El logos según Apolinario, ocupa en Jesucristo el lugar del Espíritu Humano. La humanidad de Cristo por lo tanto era “incompleta” y “pasiva”. Así, entonces, la naturaleza humana de Cristo no era idéntica a la de los otros hombres. Todo lo que tenía algún valor e importancia era divino, y lo humano no era más que un instrumento pasivo.

La doctrina enseñada por Apolinario, era un esfuerzo para interpretar a Cristo en términos de la filosofía tricotoma de Platón.

B.- Refutación.

La doctrina (en un principio) no era un esfuerzo para eliminar la naturaleza humana completamente de Cristo, pero su explicación e interpretación fueron muy extraños. Esta teoría tiene cosas buenas, pero es demasiado especulativa, faltándole la enseñanza clara de las Sagradas Escrituras. Por ejemplo, la Biblia nos enseña que Cristo tenía alma tanto como cuerpo.

II.- NESTORIANISMO.

A.- Argumentación.

Esta doctrina fue impulsada por Nestorio, quien fue condenado y expulsado del patriarcado de Constantinopla en el año 431, admitía la naturaleza dividida y naturaleza humana de Cristo, pero enseñaba que la unión no era orgánica, sino moral. Negaba que la naturaleza divina de Cristo tenía también atributos de la naturaleza humana, y que la naturaleza humana de Cristo tenía atributos divinos; en otras palabras decía que las dos naturalezas estaban íntimamente asociadas pero no unidas. El resultado fue decir que Cristo estaba constituido por dos “personalidades” en lugar de una persona con dos naturalezas.

B.- Refutación.

Este error contradice la Biblia que nos dice que Cristo fue completamente Dios y completamente hombre.

En esta época también empezaban a llamar a María “Madre de Dios”, Nestorio al tratar de combatir esta herejía, cayó en otro error, y en su doctrina fue al extremo de separar las dos naturalezas por dos personalidades. La doctrina de Nestorio fue condenada en Efeso en el año 431, y nuevamente en Calcedonia en el año 451. Pero lo más lamentable es que se aprobó la doctrina de que María era la “Madre de Dios”.

III.- EUTIQUIANISMO.

El apolinarismo contenía en manera incipiente una doctrina que Eutiques desarrollaría como cristológica. Su tesis era que, después de la unión de las dos naturalezas, solamente podía quedar naturaleza, y puesto que la humanidad de Cristo forzosamente resultaba absorbida por la divina.

A este error algunas veces se le llama “absorcionismo”, pero también ha recibido el nombre de: MONOFISITISMO (de: {mono}mono=uno, y de: {jisiV}fisis=naturaleza). Según Eutiques, antes de la encarnación había dos naturalezas, el logos divino y el óvulo humano que fue absorbido por el divino. Cristo, por lo tanto, tenía solamente una naturaleza, la divina. Su humanidad era solamente (para Eutiques) una apariencia.

IV.- MONOTELITISMO.

El monotelismo fue una reedición “velada” del error monofista. Afirmaba que en Cristo, las dos naturalezas estaban unidas pero sin mezclarse o confundirse. Sin embargo, había solamente una “voluntad” ({mono}mono=uno, {Jelema}telema=voluntad) y un modo de actuación resultante.

Lo que el motelitismo propone es un error muy sutil, y debe condenarse como herética en cuanto niega la realidad de la voluntad humana de Jesús. Por otro lado, no da cuenta de manera adecuada de la relación entre la naturaleza humana y la divina en una misma persona.

V.- ADOPCIONISMO.

El adopcionismo surgió en España en la última parte del siglo VIII. Fue en realidad un surgimiento del Nestorianismo. Enseñaba que Jesús era Hijo de Dios por derecho propio, sólo en lo que respecta a su Deidad; Pero que, en cuanto a su humanidad, era un hombre como cualquier otro, fue hecho Hijo de Dios por adopción: Con respecto a su naturaleza divina era el unigénito, pero con respecto a su naturaleza humana, era el primogénito. Según el adopcionismo, la humanidad de Jesús fue adoptada por su divinidad en un proceso gradual que llegó a su cumplimiento en el Cristo Resucitado.

RESUMEN SOBRE LAS DOS NATURALEZAS DE CRISTO.

La Biblia nos afirma que Cristo tenía dos naturalezas: La Divina y la humana, las dos en forma completa, sin que una supla a la otra, o absorba a la otra. Como una aclaración, no encontraremos un texto que nos “defina” las dos naturalezas, pero si hay textos en donde nos afirma la humanidad, y otros textos que nos hablan de su deidad.

LA OBRA DE CRISTO.

A esta parte de la doctrina se le ha llamado también “Las obras de Cristo”, pero en realidad es una sola, porque desde el punto de vista humano es la obra redentora (Redención significa: pagar el precio) en la cruz, así pues, la obra de Cristo se trata de su muerte, resurrección, ascensión y sus oficios (profeta, rey y sacerdote). Todo esto es la obra de Cristo, dividida en cuatro partes (algunas veces con sus subdivisiones), pues en esencia la obra de Cristo es que el vino al mundo para morir por los pecadores, resucitó, ascendió al cielo y está a la diestra de Dios.

A esta parte de la doctrina también se le llama: “La humillación de Cristo”, pero al hablar de la humillación, tenemos que empezar desde que el verbo se hizo carne, por lo que la humillaciones de Cristo fue así:

I.- Al someterse a las leyes de la naturaleza en cuanto a la concepción y el nacimiento, esto de una raza ¡pecadora! Cristo tenía el antetipo del hombre, lo esencial de la naturaleza humana antes de encarnarse. La encarnación fue posible por el parentesco que existe entre Dios y la persona del Hijo y la humanidad. La evidencia de esto está en la narración de la creación en que nos dice que el hombre fue hecho a la imagen y semejanza de Dios. La humillación en nacer consistió en que se limitó en su naturaleza divina hasta nacer en la condición de un infante de la raza humana.

II.- Vemos la humillación de Cristo en que se acomodaba a las leyes del crecimiento, no solamente corporales sino también mentales, la Biblia nos dice que crecía en sabiduría y estatura. Aunque tenía conciencia de su divinidad a los doce años, esta no era muy clara como cuando en el bautismo el Espíritu Santo descendió sobre él.

III.- Otra fase de la humillación de Cristo, es que vivía como un siervo sujeto al Espíritu Santo en cuanto a sus conocimientos, enseñanzas, etc.

IV.- El último y el más humillante de todos por haberse hecho hombre y unirse con la raza, es que tuvo que sufrir las consecuencias del pecado de la raza, la tentación, el sufrimiento, y al final, la muerte misma como pena de la ley. Filipenses nos dice: “El cual siendo en forma de Dios; el ser igual a Dios como forma a que aferrarse, sino que se despojó a si mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a si mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz (Filipenses 2:6-8). Estos textos los desglosamos en el primer curso, solo se menciona para entender mejor la humillación de Cristo.

LA MUERTE DE CRISTO.

En la doctrina cristiana, esta doctrina es de suma importancia. Es más, si se quiere ver al cristianismo como una religión, esta es una religión de expiación (expiación: borrar las culpas por medio de un sacrificio). Los cristianos no pueden renunciar a la doctrina de la muerte de Cristo, sería quitarle al cristianismo el reclamo de ser la única religión verdadera, la revelación suprema y final de Dios a los hombres.

Es precisamente la doctrina de la redención es la que distingue el cristianismo de todas las demás religiones. El cristianismo no es solo un sistema de ética; es la historia de la redención por Jesucristo, nuestro redentor personal.

La expiación está íntimamente ligada con Jesucristo, tan unida a su obra, según se nos presenta en la Biblia, que es absolutamente inseparable de ella. Cristo no fue un maestro religioso, un filántropo, un modelo de costumbres, fue mucho más que eso. Primeramente él fue el salvador y redentor del mundo. La importancia de los otros grandes hombres estuvo en sus vidas. En Cristo estuvo principalmente en su muerte. En esa muerte se reconcilio Dios con el hombre. La cruz es el centro de todo esto, es el enlace entre el cielo y la tierra, hace que los dos Testamentos armonicen con la verdad viva, armoniosa y salvadora. El poder del cristianismo no está en forma imprecisa y sombría; es más, ni siquiera en verdades y doctrinas bien definidas, sino que se basa en la verdad y la doctrina del Cristo crucificado y resucitado de entre los muertos, si el cristianismo no es más que ética, entonces no sería nada. El cristianismo es redentor.

El propósito de que Cristo se haya hecho carne fue la expiación, Jesucristo tomó carne para poder morir (Hebreos 2:14). “El apareció para quitar nuestros pecados” (1 Juan 3:5). También, Cristo vino a este mundo para dar su vida en rescate por muchos (Mateo 20:28).

Así, pues, el propósito de Cristo al venir a este mundo, con todas sus variadas facetas, fue para que, al tomar una naturaleza como la nuestra, pudiera ofrecer su vida en sacrificio por los pecados de los hombres. La fe en la expiación es la fe en la encarnación. La relación entre la expiación y la encarnación es tan estrecha que no se puede decir que una sea mayor que la otra, o que una es más necesaria para la salvación del hombre. La encarnación es la garantía de la expiación.

En la conversación que tuvo con los discípulos en el camino Emmaus, Jesucristo declaró que Moisés y todos los profetas se ocuparon de su muerte en las Escrituras (Lucas 24:27-44). De 1 Pedro 1:11-12, se deduce que el asunto que preocupó a los profetas del Antiguo Testamento, fue la muerte de Cristo. La expiación es el hilo que recorre a través de todas las páginas de la Biblia.

Si tomamos abrimos la Biblia en cualquier parte; surge la redención. Se afirma que de cada veinticuatro versículos del Nuevo Testamento, uno trata sobre la muerte de Cristo, y que esta es mencionada en un total de 175 veces. Si a este número se agrega la enseñanza típica y simbólica del Antiguo Testamento, se tendrá una idea clara del lugar tan importante que esta doctrina ocupa en la Biblia.

La muerte de Jesucristo es el tema fundamental del evangelio. Pablo dice: “Primeramente os he enseñado... que Jesucristo fue muerto por nuestros pecados” (2 Corintios 15:3). El mensaje y la predicación del evangelio no podrían subsistir sin la historia de la muerte de Cristo como redentor de los hombres.

TERMINOLOGIA.

La mayoría de las veces, al estudiar doctrina se usan palabras de las que no entendemos, o para nosotros tiene otro significado del que se le da en el estudio de la doctrina. Muchas veces en la doctrina se hace énfasis en estas palabras, pero desconocemos su significado real.

El significado real de muchas de estas palabras es profunda, aquí veremos el significado de algunas de las palabras que usaremos. No profundizaremos en su significado real (eso lo veremos en el tema de la salvación del hombre), pondremos el significado del diccionario en la forma más sencilla para que tengamos una idea de su verdadero significado.

I.- EXPIACION.

De la palabra expiar, que significa: Borrar las culpas. Reparar las culpas o crímenes. Purificarse de las culpas por medio de un sacrificio.

II.- REDIMIR.

Del verbo redimir: Rescatar o sacar de la esclavitud al cautivo mediante un precio. Comprar de nuevo una cosa que se había vendido. Dejar libre. Poner a un castigo o molestia.

III.- REDENTOR.

El que paga el precio. El que rescata (en este caso Jesucristo). El que redime.

IV.- SALVACION.

Acción y efecto de salvar o salvarse.

V.- SALVADOR.

El que salva, cuando se refiere a Jesucristo se escribe con mayúsculas.

VI.- JUSTIFICACION.

Aquí si veremos su significado bíblico porque es importante. Bíblicamente: Dios nos ve como si nunca hubiéramos pecado.

VII.- SUSTITUCION.

Del verbo sustituir: En lugar de otro.

VIII.- VICARIA.

Que hace las veces de otro u otra.

IX.- PROPICIACION.

De propiciar: aplacar la ira, y Propicio: inclinado a hacer el bien.

X.- RECONCILIACION.

De Reconciliar: Restablecer la concordia. Hacer la paz (amistad).

XI.- SUSTITUTO.

Persona que reemplaza.

SUFRIMIENTO Y MUERTE DE CRISTO.

En la Biblia se revela la muerte de Cristo como un sacrificio por los pecados del mundo. De acuerdo con estas palabras, Juan el bautista presentó a Jesús diciendo: “He aquí el cordero de Dios, que quita el pecado del mundoJuan 1:29, Jesús en su muerte, fue el sustituto que murió en el lugar de todos los hombres. Aunque “sustituto” no es específicamente un término bíblico, la idea de que Cristo es el sustituto para los pecadores se afirma constantemente en las Escrituras.

Por medio de la muerte vicaria de Cristo, los juicios justos e inconmensurables de Dios contra el pecador fueron llevados por Cristo. El resultado de esta sustitución es en si mismo tan simple y definitivo como la misma muerte de Cristo.

Para recibir la salvación que Dios ofrece, se les pide a los hombres que crean estas buenas nuevas, reconociendo que Cristo murió por sus pecados y por este medio reclamar a Jesucristo como su salvador personal.

El lenguaje es incompleto para expresar lo que queremos decir, por ejemplo; la palabra “Sustitución” expresa solo parcialmente todo lo que se llevó a cabo en la muerte de Cristo. En realidad, no hay un término que pudiéramos decir que incluye el todo de esa obra inconmensurable. El uso popular de la palabra “sustitución”, ha tratado de introducir para este propósito la palabra “expiación”; pero este vocablo no aparece ni una sola vez en el Nuevo Testamento, y de acuerdo a su uso en el Antiguo Testamento, significa solo “cubrir” el pecado. Esto proveía una base para un perdón temporal “A causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecadosRomanos 3:25. Aunque en los tiempos del Antiguo Testamento, se requería nada más el sacrificio de un animal para remitir (tolerar, pasar por alto) los pecados. Dios estaba, no obstante, actuando en perfecta justicia al hacer este requerimiento, puesto que él miraba la manifestación de su cordero, el cual vendría no solamente a pasar por alto o cubrir el pecado, sino a quitarlo de una vez y para siempre (Juan 1:29).

Se ha dicho que este es el estado de humillación de Cristo, que empezó desde que el verbo se hizo carne culminando finalmente en su muerte.

Es natural que cuando hablamos de la muerte de Cristo, tengamos en esta idea primero que todo, la idea de una muerte física, que consiste en la separación del cuerpo y del alma. Al mismo tiempo deberemos recordar que no agota la idea de la muerte tal y como la presenta la Escritura.

En la Biblia se considera la muerte de Cristo como solo una manifestación física. La muerte es la separación de Dios, pero esta separación se puede ver de dos maneras diferentes. El hombre se separa de Dios a causa del pecado, y la muerte es el resultado natural, de tal manera que se puede decir que el pecado es muerte. Pero no es en este sentido en el que Jesús quedó sujeto a ella, puesto que el no tenía pecado personal. En relación con esto se debe recordar que la muerte no es únicamente la consecuencia natural del pecado, sino sobre todo es el castigo judicial impuesto y cumplido sobre el pecado. Hay que tomar la muerte de Cristo desde este punto de vista judicial. Dios impuso el castigo de la muerte sobre el mediador, judicialmente; puesto que éste emprendió por su voluntad el pago de la pena por el pecado de la raza humana, pues Cristo se apropió de la naturaleza humana, con todas sus debilidades, tal como existía después de la caída, haciéndose semejante a nosotros en todas las cosas con excepción única de pecado. Se da por hecho que la muerte operó en él desde el mero principio y se manifestó en muchos sufrimientos a los cuales él se sometió. Fue varón de dolores y experimentado en quebranto.

Al final de su vida, llevó en su alma la ira de Dios en contra del pecado de toda la raza humana, sufrió la ira de Dios intensivamente cuando agonizó en el jardín y cuando clamó en la cruz: “Dios mío, Dios mío, ¿Por que me has desamparado?” Durante un poco de tiempo sufrió la ira infinita en contra del pecado hasta el final, salieron victorioso. Esto fue posible para él únicamente a causa de su naturaleza extraordinaria. No obstante en este punto nos debemos cuidar de no caer en ningún error. Esto no quiere decir que la naturaleza divina hubiera sido dejada por Dios, ni que el Padre hubiera retirado su amor y beneplácito de la persona del mediador. El logos permaneció unido a la naturaleza humana aun cuando el cuerpo estaba en la tumba; la naturaleza divina no podía ser abandonada de Dios.

La muerte eterna se dejo ver en la conciencia humana del mediador como un sentimiento de ser dejado de Dios. Esto se ve en la naturaleza humana del Hijo que se sintió dolorosamente consciente de la plenitud de la ira divina que estaba cayendo sobre él.

DEFINICION BIBLICA DE LA MUERTE DE CRISTO.

La Biblia ve la muerte de Cristo de diferentes maneras, todas ellas desde el punto de vista, digamos judicial (aunque este aspecto lo veremos más adelante), dentro de las leyes judías, veamos pues como ve la muerte de Cristo la Biblia.

I.- COMO UN RESCATE.

(Mateo 20:28; Gálatas 3:13; 1 Timoteo 2:6; 1 Pedro 1:18).

El significado de un rescate se encuentra en Levítico 25:47-49, que era libertar a una persona o cosa pagando el precio; comprar nuevamente a una persona pagando el precio por el cual estaba cautiva. Del mismo modo es como un mercado de esclavos en los que los pecadores son “vendidos a sujeción del pecado” (Romanos 7:14); las almas están bajo sentencia de muerte (Ezequiel 18:4). Cristo con su muerte compra a los pecadores en el mercado, dándoles así completa libertad de la servidumbre del pecado, así deja libre a los prisioneros del pecado, pagando el precio. El precio es su preciosa sangre.

Se ha discutido mucho sobre a quien le es pagado el precio del rescate. Algunos en la edad media decían que fue un rescate pagado a satanás por ser “sus cautivos”. Pero la realidad es que fue un precio pagado a la santidad de la ley divina; a las exigencias de Dios que por su propia naturaleza de legislador santo.

Cristo nos redimió de la maldición de la ley, haciéndose a si mismo maldición por nosotros. Su muerte fue el precio del rescate pagando por nuestra libertad.

II.- COMO UNA PROPICIACION.

Romanos 3:25; Hebreos 2:17; 1 Juan 2:2.

Cristo es la propiciación por nuestros pecados. Dios nos lo presenta como propiciación por medio de su sangre.

Propiciación en su sentido semita, significa: cubierta, refiriéndose a la cubierta o tapa del arca del pacto, que los judíos llamaban propiciatorio Exodo 25:22; Hebreos 9:5. La sangre del cordero de la pascua era rociada sobre esta cubierta en un “simbolismo”, de que la sangre cubría los pecados del pueblo. Los judíos entendían muy bien que alguien tenía que morir derramando su sangre para cubrir el pecado, y entendían que esa víctima era inocente.

Este es el modo de Dios para cubrir y perdonar el pecado del creyente a causa de la muerte de Cristo. La propiciación es la base sobre la que Dios podría demostrar su justicia y sin embargo perdonar a los pecadores (Romanos 3:25,26; Hebreos 9:15). Cristo mismo es el sacrificio propiciatorio (1 Juan 2:2). La muerte de Jesucristo se ofrece como fundamento sobre el que un Dios justo puede perdonar a una raza pecadora y culpable sin comprometer en alguna forma su propia justicia.

III.- COMO UNA RECONCILIACION.

Romanos 5:10; 2 Corintios 5:18; Efesios 2:16; Colosenses 1:20.

Los textos anteriores nos dice que nosotros somos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, por su muerte en la cruz y por la sangre derramada en esa cruz.

La reconciliación tiene dos aspectos: Activo y Pasivo. En su forma activa podemos (y debemos) considerar la muerte de Cristo como el medio que quita la enemistad existente entre Dios y el hombre, que hasta ahora ha sido un obstáculo para su mutua comunión (ver los textos citados antes). Este estado de enemistad se nos presenta en pasajes como Romanos 8:7 que nos dice: “Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios”. Otros textos que no hablan de nuestra enemistad contra Dios son: Efesios 2:15; Santiago 4:4.

En su aspecto pasivo la palabra puede significar el cambio de actitud del hombre hacía Dios, cambio que se verifica en el corazón del hombre por la visión que recibe de la cruz de Cristo; de la que procede el cambio de enemistad a amistad (2 Corintios 5:20).

La forma más sencilla de explicarlo es esta: Por medio de la muerte de Cristo, Dios es propiciado y el pecador es reconciliado (2 Corintios 5:18-20).

IV.- COMO UNA SUSTITUCION.

Isaías 53:6; 2 Corintios 5:21; 1 Pedro 2:14; 3:18.

Esta idea esta basada en el cordero pascual Exodo 12; 1 Corintios 5:7; que nos ilustra claramente el significado de la palabra sustitución en el sentido bíblico en que es usada: “una vida en lugar de la otra”.

Como dice Isaías: “Jehová cargó en el pecado de todos nosotrosIsaías 53:6. Dios hizo que Cristo que no tuvo pecado, fuera pecado por nosotros. El castigo que no tocaba por nuestro pecado, Cristo lo llevó en su cuerpo en la cruz. Esto es la sustitución. El llevó nuestros pecados, pago la pena debida a ellos, y todo esto no fue por la fuerza, sino voluntariamente (Juan 10:17-18).

La idea de la sustitución se halla bien ilustrada en la proposición anti (Anti), que significa: “en lugar de”, traduciéndose según el contexto por ó de. Véase por ejemplo Mateo 20:28 que nos dice que Jesús: “dio su vida en rescate por (anti=Anti) muchos”. Así, Cristo murió por nuestros pecados, y no es necesario que nosotros mueramos por ellos si aceptamos su sacrificio. Para una ilustración véase Génesis 22:13; Dios proveyó un cordero en lugar de Isaac. Otro ejemplo es Barrabás que fue liberado y Cristo fue llevado a la cruz en su lugar.

CARACTER JUDICIAL DE LA MUERTE DE CRISTO.

Para morir y así salvar a la humanidad, era necesario que Cristo no muriera de muerte natural, ni de muerte accidental, o por la mano de algún asesino. Cristo para salvar a la humanidad debía morir bajo la sentencia judicial. tenía que ser contado con los transgresores, tenías que ser condenado como un criminal. Además, por arreglo de Dios tenía que ser procesado y sentenciado por un juez romano.

Los romanos tenían el genio de la ley y la justicia, representaban el más alto poder judicial del mundo. Se esperaría que un proceso delante de un juez romano serviría para probar nítidamente la inocencia de Jesús, y así sucedió, de tal manera quedó perfectamente claro que no fue condenado porque hubiera cometido crimen alguno. Como dice el Señor: “Fue cortado de la tierra de los vivientes, y de los vivientes, por la rebelión de mi pueblo fue herido” (Isaías 53:8). Cuando a pesar de todo, el juez romano condenó al inocente, se condenó él mismo y la justicia romana, tal y como la aplicó; pero al mismo tiempo, como representante del poder judicial más alto del mundo, que por la gracia de Dios funcionaba y dispensaba justicia en el nombre de Dios, impuso sentencia sobre Jesús. La sentencia de Pilato fue también la sentencia de Dios, aunque sobre bases diferentes.

Es también muy significativo que Jesús no haya decapitado o apedreado hasta morir. La Crucifixión no era una forma judía de castigo, sino romana. Esta forma de muerte se consideraba tan infame y deshonrosa que no se le aplicaba a los ciudadanos romanos, sino solamente a personas viles y despreciables (la escoria de la sociedad), a los asesinos más viles y a los esclavos.

Muriendo de esta muerte, Jesús cumplió las demandas de la ley. Al mismo tiempo murió de muerte maldita y dio, de este modo, la evidencia de que se había hecho maldición por causa nuestra Deuteronomio 21:23; Gálatas 3:13.

PREDICCIONES SOBRE LA MUERTE DE CRISTO.

Las profecías sobre la muerte de Cristo las podemos dividir en cuatro partes. Primero, la predicción histórica. Segundo, la predicción doctrinal. Tercero algunas predicciones menores y por último, la declaración misma de Cristo sobre su muerte.

I.- LA PRINCIPAL PREDICCION HISTORICA.

El Salmo 22, indudablemente es una predicción sobre la escena de la crucifixión, la primera parte del salmo (vrs. 1-21), es un relato de lo que Cristo habló con el Padre durante las seis horas de sufrimiento en la cruz. Aún, una lectura superficial de éste salmo se entiende que quien habla es Cristo y no otra persona; y las palabras no se dirigen a ninguna otra persona que sea Dios mismo, pues esto está bien claro en el primer versículo: “Dios mío, Dios mío...”

A las siete declaraciones muy estimadas que Cristo pronunció en la cruz, y que son las que registran los evangelios, hay que agregar estos veintiún versículos con la inmensurable riqueza de revelación. Todas estas palabras procedieron del salvador moribundo. este salmo fue escrito mil años antes de la muerte de Cristo y describe vivamente una muerte por crucifixión. Este salmo fue escrito muchos siglos antes de que cualquier mente humana hubiera concebido esa clase de martirio. El salmo empieza dirigiéndose a Dios y preguntando por que el que habla ha sido abandonado por Dios. Este clamor, a pesar de las limitaciones que implica (relativas a la comprensión), surgieron de la humanidad del Salvador. Esta verdad se hace evidente por el hecho de que Jesús se dirige a Dios, en vez de dirigirse al Padre, como ya lo hemos observado. La primera persona es el Dios de la humanidad de Cristo, pero no es el Dios de su deidad.

¿Por qué fue abandonado? el no había hecho ningún mal durante los años que vivió en la tierra; el Padre había manifestado su complacencia por la vida terrenal de su Hijo. La razón es que nuestro salvador se hizo ofrenda por el pecado, y al juzgar el pecado en él, la humanidad de Jesús “siente” que Dios aparta su rostro de él.

Para comprender claramente la obra redentora que Cristo realizó en la cruz, es necesario reconocer el hecho de su humanidad (historia) y sus limitaciones reales. Dios estaba reconciliado en Cristo al mundo consigo mismo. Cristo -que también es Dios-, sabía el perfecto significado de sus sufrimientos y de su muerte; pero como él era el cordero de Dios, aprendió a obedecer la voluntad del Padre en relación con aquellas cosas que hasta el momento se desconocían.

II.- LA PREDICCION DOCTRINAL.

Lo dicho anteriormente demuestra que difícilmente podemos eliminar el elemento doctrinal sobre la muerte de Cristo,. Un ejemplo de esto es Isaías 53:12 (viendo desde Isaías 52:12), en donde nos dice que el siervo de Jehová será engrandecido y exaltado por haber obedecido a Jehová. En Filipenses 2:6-11, se nos dice que Dios le exaltó hasta lo sumo por haberse humillado hasta la muerte.

En su humanidad, el mismo se hizo sacrificio, su rostro se desfiguró hasta el punto de perder el parecido humano (Isaías 52:14). Sin embargo, este afligido asombrará a muchas naciones, y los reyes de la tierra cerrarán su boca ante él (Isaías 52:15).

Comparando Isaías 53:3-12 con Juan 11:49-50, donde el sumo sacerdote dice: “Vosotros no sabéis nada; ni pensáis que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y que toda la nación perezca.” Y el Espíritu Santo agrega una nota explicativa: “Este no lo dijo por si mismo, sino como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación” (vrs. 51).

Si comparamos Isaías 53:10-12 con Hebreos 12:2, vemos tanto la muerte como la exaltación de Cristo a la diestra de Dios Padre.

III.- PREDICCIONES MENORES.

Como esto ya lo hemos visto varias veces, solo tomaremos en cuenta algunas predicciones breves del Antiguo Testamento que anuncian la muerte de Cristo:

A.- Génesis 3:15.

Y pondré enemistad entre ti y tu mujer, y entre la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tu le herirás en el calcañar”. Esta proclamación es notable no solamente por el mensaje directo que contiene, sino por haberse pronunciado al principio de la historia humana. Es un anuncio divino muy aparte de los agentes humanos, y se relaciona solamente con un aspecto de la muerte de Cristo.

En este versículo se nos presenta la gran crisis de la cruz en lo que afecta a satanás; Cristo hirió a satanás en la cabeza, y éste a su vez hirió a Cristo en el calcañar, de este modo se nos manifiesta que la muerte de Cristo fue un atentado de satanás contra el Hijo de Dios en un grado no revelado y según la voluntad permisiva de Dios. El triunfo de Cristo es seguro; como la herida en la cabeza de satanás simboliza su destrucción, mientras que la herida en el calcañar no es más que una injuria.

B.- Isaías 50:6.

Di mi cuerpo a los heridos, y mis mejillas a los que me mesaban la barba; no escondí mi rostro de injurias y de esputos.” De los detalles de esta profecía son tan específicos que es imposible aplicarlos mal, el versículo anterior nos da testimonio de la obediencia de Cristo (otros textos Exodo 21:1-6; Salmo 40:6). Esta obediencia lo llevó a estos sufrimientos y a la muerte.

C.- Zacarías 12:10; 13:6,7.

y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y oración; y mirarán a mi, a quien traspasaron, y lloraron como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito....Y le preguntarán: ¿Qué heridas son estas en tus manos? y él responderá: Con ellas fui herido en casa de mis amigos. Levántate, oh espada, contra el hombre compañero mío, dice Jehová de los ejércitos. Hiere al pastor, y serán dispersadas las ovejas; y haré volver mi mano contra los pequeñitos.” Esta profecía nos muestra el llanto futuro de Israel, por causa de su participación en la crucifixión de Cristo. Esta predicción nos dice que su llanto será por causa de que ellos horadaron en la crucifixión sus manos. Cuando él venga otra vez, Israel lo conocerá por medio de las marcas de las heridas.

Estas referencias a la muerte de Cristo serán retrospectivas para el pueblo de Israel, cuando se les presente en los últimos tiempos; sin embargo estas cosas (el reconocerle por las heridas, el llanto, la herida del pastor, etc,) ya estaban previstas muchos siglos antes de la muerte de Cristo.

IV.- LAS PREDICCIONES DE CRISTO.

Aunque Cristo anunció muchas veces su muerte (Mateo 16:21; 17:22-23; 20:17-19; 26:12, 28, 31; Marcos 9:32-34; 14:8, 24, 27; Lucas 9:22, 44-45; 18:31-34; 22:20; Juan 2:19-21; 10:17, 18; 12:7), este asunto nunca llegó a la conciencia de los discípulos, indudablemente se les impidió que lo entendieran; pero una razón más profunda que explica esta capacidad de entender es el hecho de que hasta el tiempo de su muerte, aún después (ver Hechos 1:6-7), tanto sus discípulos como otros que lo habían seguido, tenía la esperanza de la realización del reino mesiánico y terrenal que hacía tiempo estaba predicho. Aunque estos hombres predicaron constantemente durante tres años y medio con la dirección y autoridad de Cristo, no hubieran podido predicar el evangelio basado en la muerte y resurrección del Señor. De estos eventos tan básicos para el evangelio de la divina gracia ellos no sabían nada. No solamente es el mensaje que predicaron los doce discípulos durante el ministerio terrenal del Señor, sino los escritores del Antiguo Testamento también participaron de este mensaje. Por todo esto podemos ver que Cristo mencionó repetidas veces que iba a morir y la forma de su muerte.

LA MUERTE DE CRISTO EN EL NUEVO TESTAMENTO.

I.- LA MUERTE DE CRISTO EN LOS EVANGELIOS SINOPTICOS.

Los evangelios sinopticos (Mateo, Marcos, y Lucas) nos presenta la muerte de Cristo como un hecho histórico, y se ocupan mucho más sobre el mensaje de Cristo Estos evangelizó registran la predicación de Cristo con respecto a su muerte, y también la institución de la Cena del Señor en memoria de su muerte. Estos evangelios relatan la vida y acciones de Cristo (con sus discípulos), en esos días sus discípulos no creían en la muerte del Mesías y por lo tanto, esa muerte no entraba en la comprensión doctrinal de sus seguidores.

El evangelio de Juan es diferente en todo esto. Pero todos los evangelios nos narran hechos históricos sobre lo que aconteció en el arresto y muerte de Jesús. El arresto, la pasión, el desprecio y la crucifixión se nos narran en los evangelios sinopticos en términos de perfecta exactitud. La muerte de Cristo es central en estos cuatro documentos infalibles. Estos evangelios como documentos históricos tienen mucha importancia, pues dejan de ser simples relatos relacionados con la vida y muerte de un hombre (aunque hubiera sido el más grande de todos los hombres). El estudio de esta crónica inspirada por Dios tiene que servir para el gran propósito de un completo entendimiento, y de una respuesta del corazón al sacrificio supremo y divino.

II.- LA MUERTE DE CRISTO EN LOS LIBROS DE JUAN.

Este tema lo tenemos que subdividir en tres partes.

A.- La Muerte De Cristo En El Evangelio De Juan.

Juan, en su informe con respecto y resurrección de Cristo (en su narración histórica de los eventos y todo su evangelio), examina las profundidades tan grandes de la gracia divina. Esto sin incluir su crónica histórica de los eventos en la cruz; hay siete pasajes importantes y consecutivos que debemos considerar en este evangelio.

1.- JUAN 1:29.

Esta declaración tomada de Juan el Bautista y registrada por el apóstol Juan, nos demuestra en cierta manera las glorias venideras de la divina gracia y serían solo posibles por medio de la muerte y resurrección de Cristo. Juan al emplear la declaración “Cordero de Dios” sabía que se refería a la muerte expiatoria; y al decir: “que quita el pecado del mundo”, era una afirmación cuyos alcances traspasan los limites de su nación y de la esperanza de un mesías solamente “nacional”.

Esto es el resultado de las profecías del Antiguo Testamento donde los profetas también profetizan a un mesías que salvaría al mundo aunque esto traspasa su entendimiento.

2.- JUAN 3:14.

A Nicodemo se le presentó una vivida significación de la muerte de Cristo, con sus valores esenciales sea que lo haya entendido o no, mediante la referencia a la serpiente de bronce que fue levantada en el desierto (Números 21:8-9).

El simbolismo es: La serpiente es un simbolismo del pecado, el bronce lo es del juicio. La vara en la cual fue levantada es un símbolo de la cruz en la que Cristo fue hecho pecado. Nótese que los que eran mordidos por las serpientes en el desierto sólo tenían que mirar en dirección de la serpiente de metal para vivir. De la misma manera, hay vida cuando se mira con fe al crucificado.

De este evangelio parte la (y se aclara ) doctrina en el Nuevo Testamento de que la salvación (con todo lo demás) se obtiene solo por medio de la fe.

3.- JUAN 6:15.

El gran misterio de la conversión del pan de vida, cuando el cuerpo humano lo consume y lo asimila, simboliza el misterio más grande del amor, y es que para aquellos que reciben a Cristo, éste pan les da vida eterna.

La enseñanza principal de esta figura es que su carne tenía que ser sacrificada y su sangre derramada, para dar vida eterna a todos los que creen en él (en sentido figurado: comen su carne).

4.- JUAN 10:11.

Esta es otra predicción de su muerte. Cristo indica que la entrega de su propia vida proveerá vida eterna para aquellos que llegaran a ser suyos por medio de la fe. Por eso dice: “Yo he venido para que tengan vida, para que la tengan en abundancia” (Juan 10:1).

5.- JUAN 11:49-52.

En este pasaje, Dios introduce por medio del Espíritu santo, la más sorprendente declaración utilizando los servicios de un sumo sacerdote reacio y antipático para que haga el anuncio. El pasaje aclara que la declaración no tuvo su origen en Caifas, sino que fue un pronunciamiento de Dios que tiene otro significado más extenso:

a).- Los gobernantes judíos, incluso Caifás, no tenían conocimiento respecto de lo que Dios exigía, ni de lo que estaba a punto de cumplirse.

b).- Observemos que lo que se dijo, “que un hombre debía de morir por el pueblo”. Esta declaración es una referencia a Isaías 53:8Por la rebelión de mi pueblo fue herido”, aunque se duda que Caifás haya pensado en esta verdad.

c).- Caifás predijo que Jesús moriría por la nación de Israel; y por esa nación específicamente murió. Pero Cristo no solamente llevó los pecados de su pueblo; sino que preparó la base sobre la cual, los gentiles podrían ser salvos en esta era, y sobre la cual todo Israel será salvo Romanos 11:26-27.

Esta profecía de Caifás no impidió en nada que los gobernantes judíos y el mismo Caifás consumaran la crucifixión de Cristo. Fue muy poca la impresión que hizo en el sumo sacerdote, según se ve en Mateo 26:57-68.

6.- JUAN 12:24.

En este pasaje se anuncia un principio que, aunque opera a través de la naturaleza en general, es evidente en la muerte y resurrección de Cristo, en el beneficio que logra para otros.

Cristo declara que este principio también se aplica a los hombres en especial a sus seguidores, pues continua diciendo: “El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardaráJuan 12:25.

7.- JUAN 15:13.

En esta declaración, Cristo no solo predice su muerte (véase Juan 10:17-18), sino que revela la verdad con respecto a su amor por cada uno de los que están incluidos en su sacrificio, especialmente hacia aquellos que habrían de creer en él.

B.- La Muerte De Cristo En Las Epístolas De Juan.

En la segunda y tercera epístola de Juan no se haya ninguna referencia a la muerte de Cristo. En la primera epístola nos presenta cuatro enseñanzas importantes sobre el tema.

1.- 1 JUAN 1:7.

En este versículo se considera que la sangre de Cristo que fue derramada, está disponible para el beneficio constante de aquellos que “andamos en luz.” El creyente en Cristo, por medio de la confesión personal a Dios, recibe el perdón y limpieza.

2.- 1 JUAN 2:2.

Por la muerte judicial de Cristo, Dios nos es propicio. Pero esta propiciación de parte de Dios no significa salvación para los pecadores, sino que asegura la posibilidad de la salvación, por cuanto Dios es propicio, el pecador puede ser salvo por medio de las condiciones que puede dictar Dios que ha sido propiciado.

El pecador no está a persuadir a Dios por medio de lágrimas y súplicas, ni a influir en él para que esté bien dispuesto. todo esto es lo que ha hecho la muerte de Cristo con perfección infinita. El pecador solo tiene que creer; y mediante este acto, el pecador pone su confianza en lo que Dios ha provisto.

De la misma manera, cuando el cristiano peca, su restauración a la comunión divina queda condicionada a la misma verdad: “Que Dios es propicio por causa de la muerte de Cristo”. El pasaje que estamos estudiando establece una verdad primaria con respecto a los pecadores de los cristianos, la cual resulta secundaria con respecto a los pecadores de los que no son salvos.

3.- 1 JUAN 3:16.

Otra vez vemos el inmenso amor de Dios a favor de aquellos que han sido heridos por el pecado. Otra vez se decreta y se muestra por medio de Cristo el gran amor de Dios, sería inútil tratar de descubrir o comprender este amor que Dios expresó en la cruz y que sobrepasa todo entendimiento.

C.- La Muerte De Cristo En El Apocalipsis.

El Apocalipsis, que mira hacía los finales del juicio de Dios para los pecadores, y registra su triunfo final sobre toda clase de mal, también mira retrospectivamente hacía la muerte de Cristo en cuatro pasajes significativos.

1.- APOCALIPSIS 1:5.

El sacrificio de Cristo ya ha sido afirmado con estas palabras, con respecto a la pecaminosidad del hombre y la redención que para Dios se ha perfeccionado por medio de la sangre de Cristo que derramo en la cruz. El es el que nos lavó de nuestros pecados, y para cumplir esta acción, derramo su propia sangre.

2.- APOCALIPSIS 5:9.

EL nuevo cántico es la adoración al cordero en el Cielo, y solo lo cantan aquellos que han sido redimidos por su sangre, de todos los pueblos de la tierra. El canto de Triunfo, no solamente reconoce que Cristo fue inmolado, sino que también les recuerda a los cantantes que su aceptación ante Dios y su derecho a ocupar las mansiones celestiales se logró solamente por medio de la Sangre de Cristo. Los redimidos en el cielo, reconocerán que su derecho a estar en la gloria es un privilegio que se les ha concedido únicamente por medio de la sangre de Cristo, y no hay en la Biblia ninguna indicación de que ellos puedan tener en sus labios otra clase de canto.

3.- APOCALIPSIS 7:14.

Los que por la gracia de Dios, han llegado a la gloria no serán identificados por sus obras, ni por sus sufrimientos, ni por sus méritos personales; sino por el hecho de haber lavado sus ropas, y de haberlas emblanquecido en la sangre del Cordero. Se ha dicho que esto es solo una metáfora, pero su significado es que solamente la sangre de Cristo es el medio provisto para purificarse del alma y del espíritu.

4.- APOCALIPSIS 13:8.

Este pasaje nos explica que el pecado en el mundo no es un hecho que no estaba previsto, pero si vemos la provisión de la gracia de Dios, de aquí podemos sacar muchas conclusiones diferentes, pero el punto que estamos tratando es que Cristo murió por los pecados de todo aquel que cree en él.

III.- LA MUERTE DE CRISTO EN LOS ESCRITOS DE PABLO.

En los escritos del apóstol Pablo, la muerte de Cristo se puede clasificar en cuatro temas principales.

La muerte de Cristo, como es (y fue) y que hace.,

La resurrección de Cristo como base de la nueva creación (como se relaciona con Israel, el mundo y el universo).

Cristo en sus relaciones con la iglesia.

La guerra y el testimonio del creyente en la era presenta.

En el presente capítulo las tres últimas no serán. Solo como repaso recordemos que son trece las epístolas de Pablo (de las que no hay duda). Solo en dos de sus epístolas no se menciona la muerte de Cristo (2 Tesalonicenses y Filemón). Hay más de treinta referencias a la muerte de Cristo, veamos como es vista en cada uno de los libros.

A.- Romanos.

En esta epístola Pablo establece el corazón mismo del evangelio de la divina gracia sobre la muerte y resurrección de Cristo. Romanos 3:23-26; 4:25; 5:6-10; 7:4-6; 8:3-4, 32-34.

B.- Las Epístolas A Los Corintios.

En los problemas de los Corintios, la muerte y resurrección, es algo básico para la vida cristiana. 1 Corintios 1:18, 22-24; 5:7; 8:7; 15:3; 2 Corintios 5:14-21; 8:9.

C.- Gálatas.

Aquí la muerte y resurrección se ve en contraste con el legalismo que quiere otra vez sujetarnos a esclavitud, la muerte y la resurrección de Cristo han liberado de la esclavitud de la ley. Gálatas 1:4; 2:20; 3:13; 4:4-5; 6:14.

D.- Las Epístolas Escritas En La Prisión.

En este grupo de epístolas (Efesios, Filipenses, Colosenses y Filemón), Pablo nos muestra la posición exaltada del creyente en Cristo, la cual se basa solamente en la muerte de Cristo, haciéndose posible a través de ella.

1.- EFESIOS.

Efesios 1:7; 2:13; 5:1-2; 5:25-27, Esta epístola nos muestra en donde fue colocada la iglesia, su responsabilidad, y esta iglesia es el cuerpo de Cristo por la cual él se entregó para morir en la cruz. En esta epístola se introduce una aplicación peculiar de la muerte de Cristo en el capítulo cinco de Efesios, en donde dice que el amor de Cristo (esposo) por la iglesia (esposa) lo llevó hasta la cruz.

2.- FILIPENSES.

Filipenses 2:8; 3:10. La doctrina del sufrimiento es algo que no podemos comprender, especialmente entre los que quieren ser disciplinados en el camino de Dios. Pablo buscó ser semejante a Cristo en sus sufrimientos y muerte. esto no es tanto el ser perseguido por su fe en Cristo, sino de sentir una responsabilidad por los hombres perdidos, estando dispuesto a morir por ellos en caso necesario.

3.- COLOSENSES.

Colosenses 1:14,20-23. La muerte de Cristo se nos presenta como de gran valor, en comparación con cualquier otra parte de la Biblia. En la muerte de Cristo se reconcilian todas las cosas en el cielo y en la tierra.

E.- Las Epístolas a Los Tesalonisenes.

Aunque la segunda epístola a los Tesalonicenses no menciona la muerte de Cristo, hay dos referencias en la primera. 1 Tesalonicenses 1:10; 5:9-10. Por causa de su muerte, los que creen en Cristo se librarán de la ira venidera. Los que no aceptan no se librarán. Esta seguridad es la libertad del pecado y es eterna, esta libertad se hará efectiva cuando Cristo venga por su iglesia.

F.- Las Epístolas Pastorales.

Estas tres epístolas (1 y 2 Timoteo, y Tito) presentan cuatro menciones sobre la muerte de Cristo. En dos de ellas solo es mencionada como referencia (2 Timoteo 1:10 y 2:8). En las otras dos hay declaraciones doctrinales 1 Timoteo 2:5-6; Tito 2:14. En estos pasajes nos muestra a Cristo como mediador, pues no hay otro mediador entre Dios y el hombre. Sobre todo vemos la obligación de cumplir la voluntad de Dios para los que son salvos.

IV.- LOS ESCRITOS DE PEDRO.

El apóstol Pedro se refiere a la muerte de Cristo una vez en cada uno de sus sermones que se encuentran en el libro de los Hechos. Hechos 2:23; 3:14. Aunque la muerte de Cristo no es mencionada en su segunda epístola. En la primera, el apóstol se refiere siete veces a la muerte de Cristo de las cuales cuatro son menciones 1:2; 2:21; 4:1, 13 las otras tres son:

A.- 1 Pedro 1:18,19.

Aquí se nos revela el precio de la muerte de Cristo. Tomando el simbolismo del Antiguo Testamento, tomando la idea de que la sangre tenía que derramarse, y de que el cordero tenía que ser sin mancha.

B.- 1 Pedro 2:24.

Aquí vemos la disposición de Dios con respecto al pecado del hombre y como debe ser castigado.

C.- 1 Pedro 3:18.

En este texto vemos el tamaño del sacrificio de Cristo: Una vez y para siempre. El siendo justo murió por los injustos.

V.- LA EPISTOLA A LOS HEBREOS.

Este es un caso único entre los escritos bíblicos y sobre todo el Nuevo Testamento. Todo el argumento de la epístola depende de la muerte y resurrección de Jesucristo como respuesta a cualquier pregunta del judaísmo y para cualquier necesidad del corazón humano.

Hay pasajes muy extensos en la epístola que nos hablan de la muerte de Cristo, sería muy extenso explicarlos todos, pues no es práctico para nuestro estudio, solamente los pondremos para que los estudien aparte: 2:9-18; 5:7-8; 7:27; 9:12-18; 10:5-7, 10-12, 19; 12:2; 13:12.

LO QUE INCLUYE LA MUERTE DE CRISTO.

cuando uno considera el valor total de la muerte de Cristo deben tomarse en cuenta los siguientes hechos:

I.- LA MUERTE DE CRISTO NOS DA SEGURIDAD DEL AMOR DE DIOS PARA EL PECADOR.

(Juan 3:16; Romanos 5:8; 1 Juan 3:16; 4:9) También el amor de Dios se refleja sobre la vida de los redimidos 2 Corintios 5:15; 1 Pedro 2:11-15; pero no debemos olvidar que toda demanda de la vida diaria no se dirige nunca a los inconversos sino a los que ya son salvos en Cristo.

II.- LA MUERTE DE CRISTO ES UN RESCATE PAGADO A LAS DEMANDAS SANTAS DE DIOS PARA CON EL PECADOR.

La muerte de Cristo fue castigo necesario, que cargó en lugar del pecador Romanos 4:25; 2 Corintios 5:21; Gálatas 1:4; Hebreos 9:28. Al pagar el precio de nuestro rescate, Cristo nos redimió. En el Nuevo Testamento se usan tres palabras griegas para expresar esta idea:

A.- agorazw (Agorazo).

Esta palabra quiere decir “Comprar en un mercado” (agora: Mercado). El hombre en su pecado, es considerado bajo la sentencia de muerte Juan 3:18,19; Romanos 6:23, un esclavo vendido al pecado Romanos 7:14, pero en el acto de la redención es comprado por Cristo a través del derramamiento de su sangre 1 Corintios 6:20; 7:23; 2 Pedro 2:1; Apocalipsis 5:9; 14:3-4.

B.- exagorazw (Exagorazgo).

significa “comprar y sacar del mercado de la venta”, esto agrega el pensamiento de no solo comprar, sino de que nunca más estará expuesto a la venta (Gálatas 3:13; 4:5; Efesios 5:16; Colosenses 4:5), indicando con esto que la redención es una vez y para siempre.

C.- lutrow (Lutroo).

Significa “dejar libre” o Librar” Lucas 24:21; Tito 2:14; 1 Pedro 1:18, juntamente con otras tres palabras griegas, significa: “Librar a un esclavo”.

El concepto de la redención incluye la compra, el quitar de la venta, y la completa libertad del rescate individual a través de la muerte de Cristo y la aplicación por medio del Espíritu Santo.

Así, también, la muerte de Cristo fue una ofrenda por el pecado, no semejante a las ofrendas de animales presentados en tiempos del Antiguo Testamento, las cuales podían solamente cubrir el pecado. En su sacrificio Cristo llevó sobre su cuerpo en el madero nuestros pecados, quitándolas de una vez y para siempre Isaías 53:7-12; Juan 1:29; 1 Corintios 5:7; Efesios 5:2; Hebreos 9:22, 26; 10:14.

III.- UN ACTO DE OBEDIENCIA A LA LEY QUE LOS PECADORES HAN QUEBRANTADO, QUE SATISFACE LAS JUSTAS DEMANDAS DE DIOS SOBRE EL PECADOR.

Esta idea tiene que ver con el arca del pacto, y en especial la palabra “propiciatorio” (de la palabra griega ilasthrion Hilasterion) Hebreos 9:5, el cual era la etapa del arca en el lugar santísimo, y que cubría la ley en el arca. En el día de la expiación Levítico 16:14 el propiciatorio era rociado con sangre desde el altar y esto cambiaba el juicio en misericordia (Hebreos 9:11-15). De la misma manera el trono de Dios se convierte en un trono de gracia Hebreos 4:14-16 a través de la propiciación de la muerte de Cristo.

Hay una palabra griega que es similar a “propiciación”, y es ilasmoV (Hilasmos), que se refiere al acto de propiciación 1 Juan 2:2; 4:10. El significado de esto es que Cristo muriendo en la cruz, satisfizo completamente todas las demandas justas de Dios para castigar el pecado de la humanidad. En Romanos 3:25-26 Dios declara que él perdona en su justicia los pecados antes de la cruz, sobre la base de que Cristo moriría, satisfaciendo completamente la ley de la justicia.

En todo esto Dios no está descrito como un Dios que se deleita con la venganza sobre el pecador, sino como el Dios de amor que se deleita en su misericordia para el pecador. En la redención y propiciación, el creyente en Cristo está seguro de que el precio ha sido pagado en su totalidad, que él ha sido puesto libre como pecador y que todas las demandas justas de Dios por el pecado han sido satisfechas.

IV.- LA MUERTE DE CRISTO RECONCILIO AL MUNDO CON DIOS.

La palabra griega para “reconciliar” es: katallassw (Katallasso). Tiene la idea de traer a Dios y al hombre por medio de un cambio en el hombre. Aparece muchas veces en el Nuevo Testamento (Romanos 5:10-11; 1 Corintios 7:11; 2 Corintios 5:18-20; Efesios 2:16; Colosenses 1:20-21).

La reconciliación no nos dice que Dios “cambie” ya que Dios no cambia (Exodo 3:15; Números 23:19; Hebreos 6:17-18; Santiago 1:17), sino que la relación de Dios con el hombre cambia por la obra redentora de Cristo. El hombre es perdonado, justificado, y resucitado espiritualmente al nivel donde es reconciliado con Dios. No es que Dios sea reconciliado con el hombre, sino que el pecador es ajustado al carácter santo de Dios.

La reconciliación es para todo el mundo, puesto que Dios redimió al mundo y es la propiciación por los pecados de todo el mundo (2 Corintios 5:19; 2 Pedro 2:1; 1 Juan 2:1-2). Tan completa y de largo alcance es esta provisión de Dios en la redención, propiciación y reconciliación, que las Escrituras declaran que Dios no está ahora contando el pecado al mundo (2 Corintios 5:18-19; Efesios 2:16; Colosenses 2:20).

V.- LA MUERTE DE CRISTO QUITO LOS IMPEDIMENTOS PARA ACERCARNOS A DIOS.

Ya no hay obstáculo para Dios en aceptar libremente y justificar a cualquiera que cree en Jesucristo como su salvador (Romanos 3:26). A partir de la muerte de Cristo el infinito amor y poder de Dios se ven libres de toda restricción para salvar, por haberse cumplido en ella todos los juicios que la justicia divina podría demandar contra el pecador. No hay nadie en todo el universo que haya obtenido más beneficio que Dios mismo en la muerte de su amado Hijo.

VI.- EN SU MUERTE CRISTO SUFRIO EL CASTIGO QUE EL PECADOR MERECIA.

Levítico 16:21; Isaías 53:6; Lucas 22:37; Mateo 20:28; Juan 10:11; Romanos 5:6-8; 1 Pedro 3:18. Esta verdad es el fundamento para todo aquel que se acerque a Dios en busca de salvación. Además, éste es un hecho que cada individuo debe estar consciente de su relación con Dios en cuanto al problema del pecado. Creer en forma general que Cristo murió por el mundo no es suficiente; se demanda en las Escrituras una convicción personal de que el pecado de uno fue el que llevo Cristo en la cruz. Esta es la fe que resulta en una sensación de descanso interior, en un gozo inexplicable y gratitud profunda hacía él Romanos 15:13; Hebreos 9:14; 10:2. La salvación es una obra poderosa de Dios, que se realiza intensamente en aquel que cree en Cristo Jesús.

LA NECESIDAD DE LA MUERTE DE CRISTO.

La necesidad de la expiación descansa en dos cosas: La Santidad de Dios y el pecado del hombre. La relación de Dios con el hombre han sido afectadas por el pecado, esta relación entre Dios y el hombre es una relación personal y al mismo tiempo es universal. Ya hemos visto esta relación personal, en cuanto a la relación universal es como trata Dios a la humanidad y que fue también desecha por el pecado.

Por el momento no responderemos la pregunta de como apareció el pecado (esto lo veremos más adelante), pero todos somos moralmente conscientes, por el testimonio de nuestra conciencia de que somos culpables delante de Dios y de que nuestro pecado no es meramente un asunto de culpabilidad personal, sino una violación de una ley moral universal.

Por el argumento antes presentado vemos por lo menos tres cosas por las que murió Cristo.

I.- LA SANTIDAD DE DIOS.

Los atributos de Dios (ver la sección dedicada a ellos), La ley levítica, las leyes de las cosas limpias e inmundas, El tabernáculo y el templo (con su patio, lugar santo y lugar santísimo), la orden sacerdotal y el sumo sacerdote, los limites que le pusieron al monte Sinaí, etc. todas estas cosas y otras muchas que están escritas en el Antiguo Testamento hablan de la santidad de Dios. En la ley se nos dice que si un hombre pecador ha de acercarse a Dios, tiene que hacerlo con la sangre de la expiación. La santidad de Dios exige que se provean algunos medios de propiciación antes del pecador pueda acercarse a Dios. Este medio de acercarse se nos ofrece en la sangre derramada.

La Biblia nos dice que Cristo derramó su sangre por el pecado de todos los hombres (Mateo 20:28; 1 Timoteo 2:6; Hebreos 9:12), como el cordero de Dios sin mancha ni contaminación (1 Pedro 1:19), como lo exigía la ley. Así el pecado ya esta pagado, la santidad de Dios está satisfecha y Dios no ve por medio del sacrificio que Cristo hizo por nosotros, siendo ahora santos para con Dios.

II.- EL PECADO DEL HOMBRE.

Siempre, en todos los tiempos se ha tratado de considerar el pecado de modo liviano y erróneo. Se ha considerado al pecado del hombre como una “ofensa ligera” contra Dios, una debilidad de la naturaleza humana o simplemente como una “enfermedad”. Sin embargo, la Biblia nos dice que el pecado del hombre es rebelión, transgresión y enemistad contra Dios, y por lo tanto algo que debe ser castigado y condenado.

Se debe mirar el pecado como lo presenta la Biblia, como algo que acarrea ira, condenación y ruina eterna. Se debe considerar como una culpa que necesita expiación. Debemos ver el pecado como Dios le ve. En este tiempo se confiesa el pecado en una forma muy ligera que casi ha perdido su terror.

Considerando la Santidad de Dios y el pecado del hombre, nos podemos preguntar: ¿Cómo debe manifestarse la misericordia de Dios sin comprometer su santidad, dándole al hombre su perdón? La única respuesta es por medio de la muerte de Cristo (Gálatas 1:4; Efesios 5:2; Tito 2:14; 1 Juan 3:16).

III.- EL CUMPLIMIENTO DE LAS ESCRITURAS.

Aparte de que murió para satisfacer la santidad de Dios y por el pecado del hombre, podemos decir con certeza que Cristo murió para que se cumplieran las profecías del Antiguo Testamento, predicciones inseparables de la persona y obra del Mesías. Estas profecías se cumplieron en la persona de Cristo (Salmo 22:69; Isaías 53; Lucas 24:25-27).

EL ALCANCE DE LA MUERTE DE CRISTO.

En cuanto al alcance de la muerte de Cristo se han hecho muchas preguntas y cuestionamientos. Las preguntas que se hacen es en cuanto al alcance de la muerte de Cristo es si es aplicable a toda la humanidad o solo para los escogidos.

La Biblia nos muestra que la muerte de Cristo tuvo como fin el de beneficiar a toda la humanidad Isaías 53:6; 1 Timoteo 2:6; 1 Juan 2:2; ver también Romanos 14:15; 1 Corintios 8:11; 2 Corintios 5:19. Es evidente que la doctrina de la expiación se nos presenta en las Escrituras como suficiente para asegurar la salvación de Todos, y no solo es suficiente sino que es eficaz para conseguir este propósito. Los textos mencionados nos muestran que el propósito de Dios es el de que todos los hombres sean salvos y vengan a el conocimiento salvador de Cristo. Aquí se ve la salvación en una invitación general y universal. De modo que el ofrecimiento del evangelio es a todos, no una pretensión, sino una invitación real de Dios. La voluntad divina es que todos los hombres participen de los beneficios de la expiación.

Aunque la salvación es una invitación de Dios para todo el mundo, está limitada a la iglesia, de modo que la salvación es solo realidad en aquellos que están unidos a Cristo participando de estos beneficios por medio de la fe. En otras palabras: La expiación es suficiente para todos, pero solo es eficaz en los que creen en Cristo. Estando únicamente limitada por la incredulidad humana. Así vemos que el alcance de la muerte de Cristo es:

I.- PARA TODO EL MUNDO.

Las Escrituras nos muestran este hecho en los siguientes pasajes:

A.- Juan 1:29.

No nos habla de el pecado de unos pocos individuos, o de un pueblo escogido (vg. Israel), sino por el pecado de todo el mundo. Esta fue una verdad que sorprendió al pueblo judío.

B.- 1 Juan 2:2.

La muerte de Cristo es el fundamento en el que Dios, que es absolutamente santo, se apoya en su trato con la raza humana para usar con ella de misericordia y perdonar sus pecados.

C.- 1 Timoteo 2:6.

Por esta razón podemos orar por todos los hombres, según se deduce del contexto de este pasaje. ¿Cómo podríamos orar por todos los hombres, si no pudieran ser salvos?

II.- PARA CADA INDIVIDUO.

Cristo no solo murió por todo el mundo (general). Nadie queda excluido, ningún hombre, mujer o niño, queda fuera de los beneficios que ofrece la expiación Hebreos 2:9.

III.- POR LOS PECADORES, LOS INJUSTOS Y LOS IMPIOS.

Toda clase, grado y condición de pecadores puede participar de la obra redentora de Cristo. El llama a todos los cargados y cansados para que vengan a él (Mateo 11:28).

Romanos 5:6-10; 1 Pedro 3:18. Cristo murió por los pecadores, es decir, los que están en abierta posición con Dios; por los injustos, es decir, por los que abiertamente violan las leyes de Dios; por los impíos, es decir, por lo que de una manera violenta y descarada se niegan servir a Dios; por los enemigos, es decir, los que están en constante pugna (lucha) con Dios. por todos ellos murio Cristo.

En 1 Timoteo 1:15, nos dice el apóstol Pablo “Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero.” Pablo fue un blasfemo, un perseguidor, injuriador (v.13), un homicida Hechos 22 y 26. Sin embargo Dios le salvo, él también estuvo incluido en la expiación. Nótese que con relación a este mismo punto el apóstol declara que Dios le salvo para que fuera ejemplo a otros grandes pecadores, a los que Dios podía salvar si ellos lo deseaban.

IV.- POR LA IGLESIA.

En un sentido especial se puede decir que la muerte de Cristo fue por la iglesia, su cuerpo, es decir la congregación de los que creen en él. En un sentido también es perfectamente cierto que la muerte de Cristo no se puede aplicar a los que no creen en él. De este modo se puede decir que Cristo murió en particular por la iglesia (1 Timoteo 4:10).

Hay varias cosas que podemos sacar en claro de la muerte de Cristo aplicándola a la iglesia:

A.- Efesios 5:25-27.

Cristo amo a la iglesia y se entregó a si mismo por ella. No por una organización, o iglesia en particular, sino por todos aquellos a los que él llama y le siguen.

B.- Gálatas 2:20.

en este pasaje se menciona al individuo que es miembro a su vez de la iglesia (el cuerpo de Cristo).

C.- 1 Corintios 8:11.

Véase también Romanos 14:15. Nótese esta verdad. Si Cristo estaba dispuesto a morir por el hermano flaco, de quien nosotros tal vez nos burlamos a causa de sus escrúpulos de conciencia, deberíamos nosotros estar dispuestos a negarnos a nosotros mismos en alguna cosa por su amor.

RESULTADOS DE LA MUERTE DE CRISTO.

I.- EN RELACION CON EL UNIVERSO FISICO O MATERIAL.

El universo fue afectado de una forma misteriosa por la caída del hombre (Romanos 8:19-23), así también ahora es afectado por la muerte de Cristo, cuyo propósito fue neutralizar el efecto del pecado en la creación. En la expiación hay un efecto. Cristo es la cabeza de una nueva humanidad. Cristo es también el centro del universo que gira a su alrededor, que ha sido reconciliado con Dios de una forma misteriosa por la muerte de Cristo. Nosotros no podemos explicar en definitiva cómo se realiza pero hay textos que lo afirman (Colosenses 1:20; 2 Pedro 3:13. También véase Hebreos 9:23,24; Isaías 11 y 35).

II.- EN RELACION CON EL MUNDO DE LOS HOMBRES.

A.- Quita La Enemistad Que Existe Entre Dios Y El Hombre.

Romanos 5:10; Colosenses 1:20-22. Para una mejor comprensión, véase la definición de explicación y reconciliación . La muerte de Cristo hace desaparecer toda base para la enemistad entre Dios y el hombre, ya se tome ésta en el sentido activo o pasivo. El hombre es reconciliado con Dios por medio de la expiación.

B.- Provee Una Propiciación Por El Pecado Del Mundo.

1 Juan 2:20; 4:10, véase también la palabra propiciación. La propiciación llega hasta donde llega el pecado.

C.- Neutraliza El Poder De Satanás Sobre La Raza Humana.

Juan 12:31,32; 16:9,10; Colosenses 2:10. El levantamiento de Cristo en la cruz significó la caída de satanás, satanás ya no tiene ningún dominio sobre los hijos de los hombres. El poder de las tinieblas ha sido desecho. El hombre ya no necesita ser esclavo del pecado y de satanás.

D.- Resuelve El Problema Del Pecado Del Mundo.

El pecado no debe ser ya más una barrera entre Dios y el hombre. Ya no es una cuestión de “pecado”, sino del Hijo. El hombre no se debe preguntar ¿Qué se hará con mi pecado? sino ¿Qué haré con Jesús que se dice el Cristo?

Los pecados de los santos del Antiguo Testamento que por siglos había sido tenidos por decirlo así en suspenso, fueron borrados en la cruz Romanos 3:25-26. En la cruz se resolvió también el problema de los pecados presentes y futuros. Cristo borró el pecado para siempre con su propio sacrificio Hebreos 9:26.

III.- EFECTO DE LA MUERTE DE CRISTO SOBRE SATANAS.

(Véase inciso “C” anterior). Satanás se somete a la victoria de Cristo. Se termina ya el dominio de satanás sobre el creyente en Cristo y pronto terminará su dominio sobre los hijos desobedientes de los hombres. La muerte de Cristo significó el pronunciamiento de la sentencia de condenación sobre satanás y la pérdida de su poder sobre los hombres. Aunque todavía el poder del diablo no ha sido aún completamente destruido: “ha sido neutralizado Hebreos 2:14. Satanás, los principados y poderes malos, hicieron lo peor que pudieron en la cruz, pero allí mismo recibieron el golpe mortal (Colosenses 2:14-15).

OPINIONES NO BIBLICAS DE LA MUERTE DE CRISTO.

La muerte de Cristo es a menudo mal interpretada, actualmente circulan ciertas opiniones “modernas” sobre la muerte de Cristo (expiación) que conviene que todo cristiano debe conocer aunque sea brevemente, aunque sea para saber que no son bíblicas y están basadas en filosofías humanas.

Para muchos la muerte de Cristo fue la muerte de un mártir. Otros como solo una manifestación de amor incomparable. o como un modelo de adhesión a los principios de justicia y verdad, etc. La muerte moderna no considera la muerte de Cristo como vicaria o expiatoria en ningún sentido. En realidad el hombre natural no alcanza a ver la justicia ni la necesidad de que un hombre inocente sufra por los pecados de toda la humanidad. Se usa mucho en estos tiempos que cada uno debe sufrir el castigo de su propio pecado, se dice que de esto nadie puede escapar. Aunque esto es en parte verdad, Dios pasa por alto nuestros pecados, no porque lo merezcamos sino porque Cristo ya pago por nosotros.

La iglesia de Cristo debe estar preparada y usar las armas que Cristo nos ha dejado. Recordemos que ellos no creen que la Biblia sea la palabra de Dios. Entendamos que sus enseñanzas y opiniones doctrinales no se ajustan a la Biblia. Veamos algunas de las teorías sobre la expiación.

I.- LA TEORIA DEL ACCIDENTE.

Esta teoría nos dice que la cruz fue algo “imprevisto” en la vida de Cristo. El calvario no figuraba en el plan de Dios para su Hijo. La muerte de Cristo fue un mero accidente, tan imprevisto e inesperado como la muerte de cualquier mártir.

La respuesta a esto es Jesús tuvo plena conciencia siempre de la muerte que le esperaba. La predijo una y otra vez. Tenía conocimiento de todas las maquinaciones que se tramaban para matarle. Esta verdad se halla confirmada en los siguientes pasajes bíblicos: Mateo 16:21; Mateo 20:17-19, 28; 26:2, 6, 24, 39-42; Marcos 9:30-32; Lucas 18:31-34; 22:19-20.

En Juan 10:17-18, encontramos las palabras que contradicen esta falsa teoría: “Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, más yo la pongo de mi mismo, tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre”.

Podemos también mencionar otros pasajes y profecías del Antiguo Testamento acerca de la muerte de Cristo. Tenemos también el Testimonio del mismo Cristo de que el hecho de su muerte había sido profetizado y predicho por los profetas Lucas 24:26-27, 44. Véanse también Salmo 22 y 69, Isaías 53.

II.- LA TEORIA DEL MARTIR.

Esta teoría nos dice que la muerte de Cristo Fue semejante a la de Juan Huss o Policarpo, o cualquiera de los grandes hombres que han dado vida por un principio o verdad.

A este error contestamos. En este caso Cristo lo habría declarado así, Pablo lo debiera haber dicho. La palabra mártir se empleo aplicándola a la muerte de los cristianos nunca para referirse a la muerte de Cristo, ¿Por qué no a la muerte de Cristo? Por que si Cristo hubiera sido solo un “mártir”, no hubiera habido ningún misterio en la expiación, pues Pablo habla de este ministerio. También, si Cristo murrio como un mártir, lo menos que Dios hubiera podido hacer era consolarlo con su presencia como lo hizo con otros mártires en la hora de su muerte. Esteban sufrió la muerte de un mártir, pero Pablo nunca predico el perdón por la muerte de Esteban. Tal modo de considerar la muerte de Cristo puede hacer mártires, pero nunca salvará al pecador.

III.- LA TEORIA DEL EJEMPLO MORAL.

Para estos la muerte de Cristo ejerce una influencia moral sobre la humanidad para un mejoramiento moral. Según esto el ejemplo de sus sufrimientos debe ablandar los corazones humanos, y ayuda al hombre a reformarse, arrepentirse y a mejorar su propia condición. Así Dios simplemente da el perdón siguiendo el ejemplo de Cristo.

Si esto fuera verdad (y no lo es), un borracho podría llamar “salvador” a un hombre cuya influencia le ha inducido a cambiar y ser sobrio y laborioso. Este es un gran error en que están cayendo muchas iglesias de las llamadas modernistas.

El ver los sufrimientos de Cristo, no movió a los judíos a ningún cambio ni a arrepentirse. Tampoco los sufrimientos de Cristo mueven a los hombres hoy día. Si pensamos que la muerte de Cristo ejerce solo una influencia moral, no contesta la pregunta de que hacer con el problema del pecado.

IV.- LA TEORIA DEL GOBIERNO.

Esta teoría dice que los sufrimientos (y muerte) de Cristo, es para que el hombre vea cuanto desagrada a Dios el pecado.

Este error es muy sutil, porque en el fondo nos dice: que Dios nos dice que le desagrada el pecado y que espera que nosotros (como niños buenos) nos arrepentiremos y cambiaremos solos para hacer el bien.

V.- LA TEORIA DEL AMOR DE DIOS.

Según esto Cristo murió para hacer ver a los hombres como les amaba Dios. Desde que él murió, saben lo que Dios siente por ellos.

Lo anterior es cierto en parte. La muerte de Cristo hizo ver el gran amor de Dios para con el hombre caído. Pero los hombres no necesitaba tal sacrificio para saber que Dios les amaba. Lo sabían antes de que Cristo viniera. El Antiguo Testamento está lleno del amor de Dios. Léase el Salmo 103. Las Escrituras nos dicen que el amor de Dios se manifestó al darnos a su Hijo. Para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna Juan 3:16. En esto consiste el amor; no que nosotros hayamos amado a Dios, sino que él nos amó a nosotros, y ha enviado a su Hijo en propiciación por nuestros pecados 1 Juan 4:10.

La muerte de Cristo revela el amor de Dios, pero lo que nos mueve al arrepentimiento no solo es el amor de Dios en la cruz (que se reveló en forma suprema), sino que Dios, en las cruz, juzgo y quitó el pecado.

LA RESURRECCION DE CRISTO.

SU IMPORTANCIA EN EL CRISTIANISMO.

I.- SU LUGAR UNICO EN EL CRISTIANISMO.

El cristianismo es la única religión que reclama ser aceptada apoyándose en la resurrección de su fundador. Si otra religión reclama para sí tal cosa fracasaría. Hágase la prueba de ello con otras religiones.

II.- LA RESURRECCION ES FUNDAMENTAL EN EL CRISTIANISMO.

En 1 Corintios 15 Pablo dice que la existencia del cristianismo depende de la verdad literal de la resurrección de Jesucristo. Para la existencia del cristianismo es fundamental que el cuerpo de su fundador (Cristo) no permaneció en el sepulcro después del tercer día: “Y si Cristo no resucito, vana es entonces nuestra predicación, vana también vuestra fe” (v. 14). “Si Cristo no resucito... aun estáis en vuestros pecados” (v. 17). “Entonces también los que durmieron en Cristo son perdidos” (v. 18). Si se quita la resurrección del evangelio de Pablo, su mensaje desaparece. La resurrección de Jesucristo no es un agrado sin importancia del evangelio de Pablo, sino que es una parte esencial.

La importancia de esta doctrina se ve en la predicación de los apóstoles.

Pedro: Hechos 2:24, 32; 3:15; 4:10; 5:30; 10:40; 1 Pedro 1:21, 23.

Pablo: Hechos 13:30, 34; 17:31; 1 Corintios 15; Filipenses 3:21.

La creencia en esta predicación fue la que llevó al establecimiento de la iglesia cristiana. La creencia en la resurrección de nuestro Señor Jesucristo fue la fe de la iglesia primitiva Hechos 4:33. El testimonio de este gran hecho de la fe cristiana se dio insistentemente en medio de la persecución y la oposición. No se la hizo objeto de controversia, aunque el sepulcro era bien conocido y hubieran podido indicarlo. El cristianismo encontró en la resurrección una base firme para su desarrollo histórico en este hecho de la resurrección. No hubo solamente un mensaje de resurrección, sino también una fe en la resurrección.

La resurrección de Cristo es tan importante que él permaneció en la tierra cuarenta días después de haber resucitado, dando muchas pruebas infalibles de este gran hecho. El recurrió al hecho de que resucitaría como una evidencia de la verdad de la resurrección (Mateo 12:39, 40; Juan 2:20, 22).

Tanto los amigos como enemigos como enemigos del cristianismo admiten que la resurrección de Jesucristo es de importancia vital para la religión que lleva su nombre. El cristiano recurre a ella con toda confianza como un hecho real, por eso tantos tratan de desprestigiarla. Pero la resurrección ocupa en las Escrituras un lugar preeminente. Tan solo en el Nuevo Testamento se habla de ella más de cien veces.

LA DOCTRINA DE LA RESURRECCION DE CRISTO EN EL ANTIGUO TESTAMENTO.

En una de las apariciones posteriores a su resurrección Cristo les dice a sus discípulos en Lucas 24:44: “Y les dijo: Estas son las palabras que hable, estando aun con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que esta escrito de mi en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos”. Aquí tenemos una clara  indicación de que Cristo es el tema de todas las partes del Antiguo Testamento, previniendo su resurrección, sea que se reconozcan esas referencias o que se reconozcan. La Resurrección de Cristo esta en el Pentateuco. Si Cristo tenía en mente los tipos, cuando dijo que su resurrección se había escrito “en la ley de Moisés”, eso nos indica que hemos descuidado esa parte de la doctrina. La referencia directa a la resurrección de Cristo se ve en los salmos -que fueron escritos mil años antes de Cristo-. La doctrina de la resurrección de Cristo en el Antiguo Testamento la podemos ver en dos formas: En los tipos y en la profecía.

I.- LA RESURRECCION DE CRISTO EN LOS TIPOS DEL ANTIGUO TESTAMENTO.

Por lo menos se hayan cuatro tipos de la resurrección de Cristo en el Antiguo Testamento. Todos ellos en el pentateuco. Parece que Cristo se refería a estos tipos habló de su resurrección en Lucas 24:44.

A.- El Sacerdocio De Melquisedec (Génesis 14:18).

Mientras el sacerdocio de Aarón era interrumpido constantemente por la muerte (Hebreos 7:23-24), del sacerdocio de Cristo se dice que es conforme al orden de Melquisedec, y se basa absolutamente en la resurrección de Cristo; pues se nos dice que no tuvo Padre, ni madre, ni sus días tuvieron principio ni fin. Cristo presentó su sacrificio según el orden de Melquisedec. Esto fue simbolizado mediante la presentación de pan y vino que Melquisedec le hizo a Abraham. el sacerdocio de Cristo, según el orden de Melquisedec empieza con la resurrección de Cristo y continúan para siempre. Siendo posible solo por la resurrección de Cristo.

B.- Las Dos Avecillas (Levítico 14:4-7).

Las dos avecillas representan juntas toda la obra divina que Cristo realizó mediante su muerte y su resurrección (comparece con Romanos 4:25). La segunda avecilla que se mojaba en la sangre de la primera, simbolizaba el hecho de que Cristo, en su resurrección y ascensión, llevó su sangre al cielo. El cumplimiento de este tipo es claro, pues no hay otro limpiamiento reconocido por Dios, sino la sangre de su Hijo, que fue la que él mismo presentó en el cielo Hebreos 9:11-28.

C.- Las Primicias (Levítico 23:10-11).

Así como la gavilla que se mecía delante de Jehová representaba todo el grano de la cosecha, así Cristo, como primicias en la resurrección (1 Corintios 15:23), representa por medio de su cuerpo resucitado y glorificado, a todos los que son salvos por él. Los cuales siguen hasta el cielo.

D.- La Vara De Aaron, Que Reverdeció (Números 17:8).

La vara de Aarón que floreció es un tipo de Cristo en su resurrección y su reconocimiento como sumo sacerdote por Dios. Dios dio vida a la vara solamente a la vara de Aarón. De la misma manera, todos los fundadores de religiones han muerto, y Cristo con ellos, pero solamente Cristo ha resucitado de entre los muertos y ha sido exaltado para ser sumo sacerdote Hebreos 4:14; 5:4-10.

II.- LA RESURRECCION DE CRISTO EN LAS PROFECIAS DEL ANTIGUO TESTAMENTO.

Aunque hay muchas referencias en el Antiguo Testamento sobre la resurrección del cuerpo humano (Job 14:13-15; 19:25-26; Salmo 16:9; 17:15; etc) solo hay tres predicciones directas en el Antiguo Testamento con respecto a la resurrección de Cristo.

A.- Salmo 16:9-10.

Es claro al leer este pasaje, que David está previendo su propia resurrección, pero tanto el apostol Pedro como el  apóstol Pablo, citan esta Escritura como predicción de la resurrección de Cristo (Hechos 2:24-31; 13:34-37). Es notable que los dos apóstoles hacen hincapié en la predicción que Cristo no vería corrupción. Y aunque él estuvo completamente muerto, durante el periodo que transcurrió entre su muerte y su resurrección, su cuerpo no se corrompió. Según lo afirma el apóstol Pablo en 1 Corintios 15:42-47. De la misma manera como se predijo de Cristo que sería quebrado hueso suyo. Juan 19:36, del mismo modo se declaró proféticamente que él no vería corrupción.

B.- Salmo 22:22-23.

El versículo 22 de este salmo contiene las primeras palabras del Cristo resucitado: “Anunciaré tu nombre a mis hermanos.” Esto esta de acuerdo con Juan 17. Al final del mismo versículo dice: “En medio de la congregación te alabaré. “ ¿Hemos considerado a nuestro Señor Jesucristo como el que dirige un gran canto de alabanza en la congregación?

C.- Salmo 118:22-24.

El comentario y la expiación de esta parte del Salmo, la encontramos en Hechos 4:10-11, donde se ilustra la verdad de Dios levantó de los muertos a Cristo de entre los muertos, por medio de una idea de constructores. La piedra que fue desechada por los edificadores llegó a ser la principal piedra del ángulo. El acto por el cual los edificadores revocan la decisión con respecto a la piedra desechada es obra de Jehová. Los israelitas de quien se dice que son los edificadores que desecharon la piedra, acto que hicieron como nación en la crucifixión descubrieron en la resurrección, que su decisión había sido revocada.

LA DOCTRINA DE LA RESURRECCION DE CRISTO EN EL NUEVO TESTAMENTO.

La doctrina de la resurrección de Cristo en el Nuevo Testamento, se puede dividir en siete partes. Las predicciones del mismo Cristo con respecto a su propia resurrección. La resurrección como tema de pruebas válidas. El hecho real de la resurrección. Su resurrección como causa de un nuevo orden de seres. razones que explican su resurrección. Su resurrección como manifestación del poder divino. El domingo como conmemoración de la resurrección.

I.- PREDICCIONES DEL MISMO CRISTO DE SU RESURRECCION.

Los incrédulos dicen que es irrazonable suponer que los discípulos, después de haber oído hablar tantas veces a Cristo de su resurrección esta les haya tomado desprevenidos. Sin embargo se debe recordar que hasta el momento de su muerte y resurrección, nadie esperaba que se produjera alguna clase de resurrección sobrenatural. Para los discípulos la muerte y resurrección de Cristo no tenía significado en el programa del reino. Aún Juan el bautista no tuvo una comprensión clara sobre la muerte y resurrección de Cristo.

La Biblia nos dice que muchas cosas que hablaba Jesús no la entendían sus discípulos (Juan 7:39; 12:16) y otros, sobre todo en cuanto a la muerte y resurrección. Jesucristo habló de su muerte y resurrección. Juan 2:22 nos habla de los discípulos para recordar la predicción de Cristo. Pero también descubrimos que Cristo, después de la resurrección les abrió el entendimiento para que comprendieran las Escrituras, especialmente aquellas que trataban sobre su muerte y resurrección ver Lucas 24:45-46. Es interesante notar que aunque los discípulos lo olvidaron (La resurrección), sus enemigos no olvidaron que él había dicho que iba a resucitar, pues ellos hablaron con Pilato para que pusiera guardias en la tumba Mateo 27:62-64. Incidentalmente descubrimos que las Escrituras nos habla del tiempo transcurrido entre la muerte y resurrección cuando dice que guardaran la tumba hasta el tercer día.

Los pasajes que registran las predicciones de Cristo con respecto a su muerte y resurrección son muchos, pondremos los más conocidos: Mateo 16:21; 17:23; 20:17-19; 26:12, 28, 31; Marcos 9:30-32; 14:8, 24, 27; Lucas 9:22, 44-45; 18:21-34; 22:20; Juan 2:19-21; 10:17-18; 12:7.

II.- LA RESURRECCION DE CRISTO COMO PRUEBA VALIDA.

La importancia de la resurrección como prueba de la divinidad de Cristo ha sido reconocida tanto por amigos como enemigos, los argumentos en que nos basamos los cristianos son:

LA TUMBA VACIA.

LAS APARICIONES DEL CRISTO RESUCITADO A SUS DISCIPULOS.

LA TRANSFORMACION QUE ESAS APARICIONES OPERARON EN ELLOS.

Como fondo de estas evidencias y sin hacer menos a la evidencia históricas esta también:

LA EXISTENCIA DE LA IGLESIA.

LA LITERATURA QUE HA DEMANDADO DE SU RESURRECCION.

EL NUEVO TESTAMENTO.

Toda duda desapareció cuando Cristo mismo se apareció después de la resurrección siendo reconocido inmediatamente por los que le vieron. El efecto que produjo indica que hubo una causa suficiente, y esa causa no es otra que la realidad de que Cristo se levantó de los muertos. Los seguidores de Cristo no estaban preparados para su muerte. esta muerte no fue suavizada para ellos, pero tampoco estaban preparados para la resurrección de su Señor; y cuando él resucito, ellos con una manifestación de ¡Sorpresa y Regocijo! No fue algo premeditado, para ellos la tumba estaba vacía y el Salvador estaba vivo de nuevo en medio de ellos. A parte del testimonio de los ángeles, fueron los discípulos (varios centenares) los que comenzaron a proclamar la resurrección en Jerusalén, a las mismas personas que lo habían crucificado. Si los hombres hubieran podido presentar cualquier prueba para demostrar que el cuerpo de Cristo había sido hurtado, la hubieran presentado, pero nadie encontró ninguna prueba en contra.

Las apariciones de Cristo las registro el apóstol Pablo en forma escrita en 1 Corintios 15:5-8. Los que conocían a Cristo quedaron convencidos no solamente por la tumba vacía, sino por el hecho que lo volvieron a ver vivo entre ellos y le reconocieron, La osadía en la predicación de los seguidores de Cristo se basa desde ese entonces en la muerte y resurrección de Cristo.

La evidencia histórica de la resurrección fue creída, predicada, propagada, produciendo como efecto: La iglesia Cristiana. Todo el Nuevo Testamento proclama y defiende la resurrección de Cristo, esta afirmación es una prueba de que es inspirado por Dios. La salvación del hombre se basa sobre la certidumbre de la resurrección de Cristo.

III.- EL HECHO REAL DE LA RESURRECCION.

Posiblemente se piense que este punto es la continuación del anterior, pero este punto se basa en el hecho de que Cristo realmente murió, y para el cristianismo es fundamental que Cristo muriera y resucitará con su cuerpo humano. Esto es importante porque hay muchas doctrinas falsas sobre la muerte de Cristo. La Biblia nos confirma en muchas partes de la muerte y resurrección real del cuerpo humano de Cristo.

IV.- LA RESURRECCION DE CRISTO COMO CAUSA DE UN NUEVO ORDEN DE SERES.

La resurrección de Cristo es mucho más que un simple regreso de la muerte, porque entonces sería como todas las demás resurrecciones que se registran en la Biblia. Estas fueron para ser estrictamente exactos solamente restauraciones del estado de la muerte, y los resucitados quedaron sujetos a una segunda muerte, pero Cristo se levanto a una condición de vida en la que nunca antes se había manifestado (con esto no queremos decir que haya habido un cambio en la divinidad de Cristo).

La humanidad de Cristo-cuerpo, alma y espíritu, se convirtió en aquello que había sido previsto desde la eternidad, es decir, en perfecta humanidad glorificada y exaltada, La “humanidad” de Jesús es la única y primera que hasta ahora a entrado en la inmortalidad (ver por ejemplo 1 Timoteo 6:16; 2 Timoteo 1:10).

V.- RAZONES QUE EXPLICAN LA RESURRECCION DE CRISTO.

A.- Cristo Resucito Por Ser Quien Es.

Cristo se hizo hombre en su humanidad nunca dejó de ser Dios. Cristo murió por amor al hombre, pero la muerte no lo podía retener (Hechos 2:24), porque él es Dios mismo.

B.- Cristo Resucito Para Cumplir El Pacto Dadívico.

El pacto que Dios hizo con David se encuentra en 2 Samuel 7. Dios le promete a David un trono eterno, un rey eterno y un reino eterno siendo explicado esto en Hechos 2:30 Donde nos dice que de la descendencia de David nacería el Cristo, este pacto es confirmado varias veces en la Biblia Isaías 9:6-7; Lucas 1:31-33; Hechos 2:25-31; 15:16-18. En el plan de Dios, y para que pudiera cumplirse la redención, el Mesías tenía que morir. Cristo también resucito para cumplir la promesa que Dios le hizo a David. De que de su linaje vendría el Mesías y que se sentaría en el trono de David. Cristo se sentará en el trono de David en Jerusalén.

C.- Cristo Resucito Para Ser La Fuente De La Vida Resucitada.

Después de la resurrección Cristo sopló sobre sus discípulos Juan 20:22. Del mismo modo, cada cristiano nació de arriba recibiendo la naturaleza divina cuando creyó en Cristo, y desde ese momento Cristo está en su corazón con esperanza de gloria (ver Colosenses 1:27). Cristo es el que da la vida (Juan 10:10; 1 Juan 5:11-12). En Colosenses 3:1-4, el creyente en Cristo recibe la bendición de todos los valores de la crucifixión: Es crucificado con Cristo, muere con Cristo, es sepultado con él, y resucita con él, El creyente en Cristo Jesús resucita con Cristo y está sentado en lugares celestiales Efesios 2:6.

D.- Cristo Resucito Para Ser La Fuente De La Resurrección.

En Efesios 1:19-21 nos presenta la gloriosa verdad de que el poder que obró en Cristo es el mismo ahora a favor del creyente en él. Ese poder puede venir a través de varios canales, pero es el que corresponde a todo aquel que cree en Cristo. En Romanos 6:4 nos dice que la resurrección de Cristo es la medida del poder que esta a la disposición del cristiano, a fin de que pueda vivir en “vida nueva”, es decir, basado en un nuevo principio de vida: andar dependiendo del Espíritu Santo.

E.- Cristo Resucito Para Ser Cabeza De La Iglesia.

Cristo murió por nuestros pecados y resucitó para ser cabeza de todo, y sobre todo para ser cabeza de la Iglesia Efesios 1:22 siendo la cabeza de una nueva creación que tiene como base la resurrección Efesios 1:20-23; Colosenses 1:18.

F.- Cristo Para Garantizar La Justificación.

Cristo habiendo completado la base de la justificación por medio de su muerte, y habiendo permanecido su cuerpo en la tumba el tiempo previsto, resucitó. Romanos 4:25 nos dice que la justificación se basa en la muerte y resurrección de Cristo. No debemos olvidar que el perdón de nuestros pecados se basa en la muerte de Cristo Romanos 3:24; 5:9, la justificación es aplicada en nuestro andar con Cristo.

G.- Cristo Como Primicias De Los Que Durmieron.

Las primicias era una festividad del pueblo de Israel Exodo 22:29; 23:19; 34:22-26, en donde se traía un manojo de la cosecha para presentarla a Dios. Este término también se aplica en relación con el pueblo de Israel Jeremías 2:3. En Relación con la bendición del Espíritu (Romanos 8:23). En relación de los primeros cristianos en determinada localidad (Romanos 16:5; 1 Corintios 16:15), y en relación con la resurrección 1 Corintios 15:20-23.

LA NATURALEZA DE LA RESURRECCION DE JESUCRISTO.

I.- JESUCRISTO MURIO REALMENTE.

Los que no creen en la resurrección de Cristo, dicen que Jesús solamente sufrió un síncope, que los que lo bajaron “creyeron” que había muerto. El aire fresco del sepulcro en el que lo colocaron, le hizo revivir, de modo que él salió del sepulcro como si en realidad hubiera resucitado de los muertos. Los discípulos creyeron que él había muerto y resucitado en realidad.

Esta teoría es falsa por las siguientes razones:

Jesucristo se apareció a sus discípulos después del tercer día, no como un hombre débil, doliente y medio muerto, sino como un conquistador victorioso y triunfante sobre la muerte y el sepulcro. Si él hubiera presentado el aspecto de un hombre enfermo y medio muerto, no hubiera podido producir en sus discípulos la impresión que produjo.

En Juan 19:33-37 leemos que los soldados atravesaron el costado de Cristo, que de él brotaron sangre y agua. Los físicos y filólogos convienen en que una condición tal de los órganos vitales, incluyendo el mismo corazón, hace imposible la idea de un mero síncope, y prueba de manera concluyente que había muerto.

José de Arimatea pidió permiso para enterrar el cuerpo de Jesús, porque habían declarado que estaba muerto Mateo 27:57-58. Cuando dieron a Pilato la noticia que Cristo había muerto se nos dice que Pilato se maravilló que ya hubiese muerto Marcos 15:44-45. También las mujeres trajeron drogas aromáticas para ungir un cuerpo muerto, no a un cuerpo medio muerto Marcos 16:1. Los soldados mismos le vieron muerto y ellos estaban acostumbrados a distinguir entre un muerto y un herido, por lo que no le quebraron las piernas Juan 19:33.

II.- CRISTO REALMENTE RESUCITO DE LOS MUERTOS.

La resurrección de Cristo no es una resurrección espiritual, ni sus apariciones a sus discípulos fueron manifestaciones espirituales. El se apareció en forma corporal. Hay quienes piensan que no es necesario insistir en una resurrección literal del cuerpo de Jesús, que solamente es importante El mensaje de resurrección, que creer que Cristo resucitó en forma literal. Pero la Biblia es muy clara en decirnos que Cristo resucitó en forma corporal, veamos algunas pruebas de esto.

A.- El Sepulcro Vacío.

Mateo 28:6; Marcos 16:6; Lucas 24:3, 12; Juan 20:1-2. Testigos fidedignos, amigos como enemigos, testificaron que el sepulcro estaba vacío: Las mujeres, los discípulos, los ángeles y los guardias romanos. En cuanto a los soldados romanos que fueron sobornados para decir otra historia (Mateo 28:11-15), hace evidente que no había sido robado por personas extrañas. Los guardias no lo hubieran permitido, porque hubieran puesto sus vidas en peligro tenían que morir. Y si estaban dormidos (vr. 13), ¿Cómo sabían que lo habían robado precisamente sus discípulos? o ¿cómo sabían lo que había ocurrido? En tales circunstancias su testimonio era inútil.

La manera y la forma en que fueron encontrados los lienzos por los que entraron al sepulcro quita toda posibilidad de que el cuerpo fuera robado. Si hubiera sido así, los lienzos hubieran sido robados con el cuerpo y no dejados allí en perfecto orden, demostrando que el cuerpo había salido de ellos. Los ladrones no dejan cosas en orden, porque no hay orden donde hay prisa.

El testimonio de los ángeles también prueba el hecho de que Jesús había resucitado como lo había predicho (Mateo 28:6; Marcos 16:6), y tenemos que dar crédito a los ángeles (Hebreos 2:2).

B.- En La Biblia Se Mencionan Resurrecciones Corporales.

1 Reyes 17:18-22; 2 Reyes 4:8-37. La Biblia nos narra varias resurrecciones corporales, pero en los evangelios nos narran resurrecciones que Jesús mismo hizo Mateo 9:18-26; Lucas 7:11-18; Juan 11:1-44, y los pasajes anteriores nos aclaran el porque los oficiales tenían miedo de “que vengan sus discípulos de noche, y lo hurten”. obviamente se referían al cuerpo físico de Jesús, pues sus discípulos no podían “robar” el alma.

C.- Los Testigos De Su Resurrección Reconocieron Que Tenia El Mismo Cuerpo Que Había Tenido Antes, Hasta Las Marcadas De Sus Heridas.

Lucas 24:37-39; Juan 20:27. Es cierto que en algunas ocasiones sus discípulos no le reconocieron, pero tales casos fueron el resultado de que los ojos de los discípulos fueron impedidos para que le conocieran. En tales casos hubo intervención divina. Pero las demás veces le reconocieron plenamente como Jesús, y aún hoy permanecen las marcas de los clavos en Cristo Apocalipsis 5 y 6.

Mateo 28:9-10; Juan 20:14-18; Marcos 16:9; Lucas 24:13-32; Juan 21, etc. Todas estas apariciones dan testimonio de que no era un espíritu incorpóreo o un fantasma lo que vieron, sino un Cristo real con un cuerpo. Ellos lo podían ver y tocar; le pudieron reconocer; él comió y bebió en su presencia.

D.- Cristo Hablo De Su Resurrección.

Mateo 17:23; Lucas 24:39, la conclusión a las que llegamos por las palabras que Cristo habló, es que estaba hablando de su resurrección corporal. Muchos pasajes de las Escrituras no serían entendibles si no se apoyaran en una resurrección corporal de Cristo del sepulcro: Romanos 8:11, 23; Efesios 1:19-20; Filipenses 3:20,21; 1 Tesalonicenses 4:13-17.

E.- El Testimonio Apostólico.

Tanto el apóstol Pedro como Pablo en la resurrección corporal de Cristo. En Hechos 2:24-32; 1 Pedro 1:3,21; 3:21. Pedro fue al sepulcro y fue él, el que entró y vio los lienzos, no hay duda sobre el testimonio ocular de Pedro.

Pablo escribió al escribir a los Corintios con todos los pecados y problemas que tenían los Corintios, escribió un admirable tratado sobre la resurrección 1 Corintios 15, Pablo no gastaba su tiempo hablando de una resurrección espiritual, él habló de una resurrección corporal véase también Romanos 8:11.

III.- LA NATURALEZA DEL CUERPO RESUCITADO.

A.- Fue Un Cuerpo Real, No Un Espíritu o Fantasma.

De Lucas 24:36-43 se ve que el cuerpo resucitado no fue un fantasma, sino un cuerpo compuesto de carne y hueso. Podía ser tocado (Juan 20:20), llevó sus cicatrices (Juan 20:24-29). No perdio completamente la apariencía de su cuerpo terrestre (Nota: ¿Esto nos dice que nos reconoceremos en el cielo?).

B.- Fue Mas Que Un Cuerpo Natural.

Jesucristo después que resucitó tenía un cuerpo real pero transformado. Por ejemplo, podía atravesar las puertas cerradas (Juan 20:19), superando de esta forma las limitaciones físicas. Otras veces no se le pudo reconocer Lucas 24:13-16; Juan 20:14-15; 21:4,12; Marcos 16:12. Esto se puede explicar de esta manera. En la vida resucitada, la parte espiritual controla a la material, cosa que ahora no pasa, pues la material controla a la espiritual. también el cuerpo resucitado de Cristo es inmortal, esto es: no puede morir nunca más Romanos 6:9-10; Apocalipsis 1:18, comparece con Lucas 20:36.

RESULTADOS DE LA RESURRECCION DE CRISTO.

Hubo (y hay) varios resultados que afectaron el mundo espiritual y al mundo físico (que conocemos). Así vemos los resultados de la resurrección de Cristo en:

I.- EN RELACION CON EL CREYENTE EN JESUCRISTO.

A.- Le Da Seguridad Delante De Dios.

(Romanos 4:25). Este texto nos muestra que el hecho de que el Padre resucitó a Jesús de los muertos, es la evidencia de que Dios esta satisfecho con el sacrificio que Cristo había hecho por los pecados de los hombres (Juan 16:10). Los pecadores que creen en Cristo, han sido justificados por él.

B.- El Creyente Tiene Un Sumo Sacerdote En Los Cielos.

(Romanos 8:34, Hebreos 7:25). Aunque esto lo veremos a fondo más adelante debemos saber que la salvación no terminó en la cruz. Tenemos necesidad del perdón diariamente, tenemos que contestar aún las acusaciones de satanás (Zacarías 3:1-5; Job 1 y 2; Hebreos 7:25). Necesitamos alguien que ore e interceda por nosotros mientras andamos en el mundo. La seguridad del perdón de los pecados cometidos después de la conversión está en que nuestro sumo sacerdote Cristo siempre es escuchado por Dios Padre (Juan 11:42), y él siempre está orando por nosotros para que nuestra fe no falte (Lucas 22:32). Nuestras caídas temporales no nos condenarán, porque nuestro sumo sacerdote siempre intercede por nosotros.

C.- Le Da Poder Al Creyente En La Vida y El Servicio.

(Efesios 1:19-20; Filipenses 3:10). El poder para vencer en la vida diaria es: por la operación de la potencia de su fortaleza, la cual obro en Cristo, resucitándole de los muertos. “El pasaje de Filipenses 3:10 da al creyente y seguridad en la vida, debemos poner nuestra vista en la resurrección de Jesucristo.

D.- Le Da Seguridad En Su Propia Resurrección e Inmortalidad.

1 Tesalonicenses 4:14; 2 Corintios 4:14; Juan 14:19.

II.- EN RELACION CON EL MUNDO.

A.- Certeza De Una Resurrección.

Guardar como en Adán todos mueren físicamente, en Cristo todos resucitarán, la resurrección de Jesucristo es garantía de la resurrección de todos los hombres, es por eso que cualquiera se puede acercar a él, no importa su estado, Cristo es fiel y lo resucitará el día postrero.

B.- Certeza Del Día Del Juicio.

Hechos 17:31. La resurrección de Cristo es otra prueba de Dios, de que habrá un día de juicio para todo el mundo.

ASCENCION Y EXALTACION DE JESUCRISTO.

Pusimos las dos palabras anteriores, porque se ha hecho distinción entre ellas. Ascencion, se refiere al hecho histórico por el cual nuestro Señor resucitado se separó de sus discípulos para ir al cielo. Este hecho está relatado en el libro de los Hechos 1:9-11.

La Exaltación de Jesucristo significa que Cristo resucitado y ascendido, esta a la diestra de Dios (Filipenses 2:9; Efesios 1:20,21; Hebreos 1:3) por derecho propio.

La ascensión y exaltación de Cristo fueron necesarias para completar su obra redentora. Su obra no terminó cuando resucitó de los muertos. Esta terminó cuando presentó la sangre de la expiación ante su padre y sentarse a la diestra del padre.

NATURALEZA DE LA ASCENCION DE JESUCRISTO.

I.- FUE UNA ASCENCION CORPORAL Y VISIBLE.

(Hechos 1:9-11; Lucas 24:51). Era el mismo Jesús que ellos habían conocido durante su vida, ahora glorificado, se había quedado con ellos durante cuarenta días, les dio ordenes y después le vieron desaparecer de su vista subiendo al cielo. Era un cuerpo de carne y huesos, y así será nuestro traslado (1 Corintios 15:51-52).

II.- PENETRO LOS CIELOS.

Efesios 4:10; Hebreos 4:14; 7:26. No sabemos cuantos cielos han sido creados entre la tierra y el lugar donde Dios mora, pero aquí se nos dice que Jesús paso a través de ellos, hasta el más alto, y en realidad fue hecho más alto que los cielos. Esto quiere decir que él venció a todos los malos principados y poderes que habitan esos lugares celestiales (Efesios 6). Así como el sacerdote pasaba por el velo hasta el lugar santo, así Cristo paso a través de los cielos a la presencia de Dios.

III.- TOMO SU LUGAR A LA DIESTRA DEL PADRE.

Fue exaltado hasta la diestra de Dios (Efesios 1:20; Colosenses 3:1), también proclamó su victoria sobre los principados y potestades, pues los saco a la vergüenza (Colosenses 2:15), véase también Hechos 5:31.

Podemos preguntarnos que significa la expresión “Diestra de Dios”. La diestra de Dios indica el lugar que Cristo tiene y de donde arroja al acusador (cualquiera) (Zacarías 3:1; Apocalipsis 12:10), siendo el lugar de intercesión que Cristo ocupa ahora Romanos 8:34; l0:1; el lugar del poder más grande véase por ejemplo Génesis 48:13-19, también el lugar de poder Salmo 110:5. Todos estos poderes y prerrogativas pertenecen a Cristo por derecho propio a causa de la obra de la redención que él completó.

EL PROPOSITO DE LA ASCENCION DE JESUCRISTO.

I.- HA ENTRADO EN EL CIELO COMO UN PRECUSOR.

Hebreos 6:20. El precursor es una persona que entra en un lugar antes de los que le siguen; una persona que se envía delante para observar; un explorador, un espía. El sumo sacerdote del levítico no era un precursor, porque nadie le podía seguir. Pero el pueblo de Cristo le seguirá a donde él va.

II.- FUE A PREPARAR UN LUGAR PARA SU PUEBLO.

Juan 14:2; Hebreos 9:21-24. Cristo se encuentra en el cielo haciendo los preparativos necesarios para la llegada de su esposa que es la iglesia.

III.- ESTA DELANTE DE DIOS INTERCEDIENDO POR NOSOTROS.

Hebreos 9:24, Cristo esta en el cielo como nuestro Sumo Sacerdote, actuando en favor nuestro, presentando la sangre de la expiación. El es el Sacerdote Real, que pide con autoridad y sus peticiones son atendidas.

RESULTADOS DE LA ASCENCION DE JESUCRISTO.

I.- NOS DA ENTRADA LIBRE Y CONFIADA A LA PRESENCIA DE DIOS.

Hebreos 4:14-16. Nuestro gran Sumo Sacerdote está delante del trono haciendo súplicas, asegurando el perdón de su pueblo, y dando bendiciones en respuestas a la fe y las plegarias. Podemos tener una confianza libre y segura al acercarnos a Dios.

II.- NOS DA ESPERANZA SEGURA DE LA INMORTALIDAD.

2 Corintios 5:1-8 describe las ansias del cristiano de ser revestido con un cuerpo después que ha sido llamado a dejar este tabernáculo terrestre. La ascensión de Cristo le da seguridad al creyente de que tomará su lugar en el cielo con un cuerpo semejante al cuerpo glorioso del mismo Cristo.

III.- HA SIDO HECHO CABEZA DE LA IGLESIA.

Esto quiere decir que todo está sujeto a Cristo por amor a la iglesia (Efesios 1:22).Cristo es la plenitud del padre para la iglesia (Colosenses 1:19; 29-10). Cristo da el Espíritu Santo a la iglesia (Juan 7:37-39; Hechos 2:33-36). El recibe y da a la iglesia los dones espirituales (Efesios 4:8-12).

Al ver que Cristo La cabeza del creyente ha sido exaltado por encima de todas las cosas en el cielo y en la tierra, el creyente puede dominar las circunstancias y ser superior a todo lo que le rodea (Efesios 1:22 comparece con Colosenses 1:15-18).

JESUCRISTO SU OBRA ACTUAL.

SU OFICIO SACERDOTAL.

Para entender porque se dice que Cristo es nuestro sumo Sacerdote, y que él actualmente está intercediendo por nosotros delante del padre como nuestro sumo sacerdote, necesitamos ver el sentido que se le da a esta palabra la Biblia y la diferencia con la de profeta que es otro de los títulos que se le dan en la Biblia.

I.- LOS TERMINOS USADOS EN LA BIBLIA.

La palabra que se usa en el Antiguo Testamento para sacerdote es casi siempre: ïäÉt (Kohen). La única excepción se encuentra en pasajes que se refieren a sacerdotes idólatras 2 Reyes 23:5; Oseas 10:5; Sofonías 1:4, en la que entonces se usa la palabra: íÉøîL (Shemarim).

El significado original de ïäÉt (Kohen) es incierto. Pero es claro que esta palabra siempre denoto a alguien que ocupaba una posición honorable y de responsabilidad, investido con autoridad sobre otros; y casi sin excepción sirve para designar un oficio eclesiástico.

En el Nuevo Testamento la palabra para sacerdote es iereuV (Hiereus) que en el principio parece haber designado a un poderoso y posteriormente una persona sagrada, o una persona dedicada a Dios.

II.- LA DISTINCION ENTRE PROFETA Y SACERDOTE.

La Biblia hace una clara distinción entre sacerdote y profeta. Los dos reciben su designación de parte de Dios (Deuteronomio 18:18s; Hebreos 5:4). Pero el profeta era designado para ser representante de Dios ante el pueblo para ser mensajero e interpretar la voluntad de Dios. El sacerdote, por otra parte, era el representante del hombre ante Dios. Tenía el privilegio especial de acercarse ante Dios y de hablar en beneficio del pueblo. Las funciones del sacerdote como y de hablar en beneficio del pueblo. Las funciones del sacerdote como intercesor están delineadas en Hebreos 5, y son las siguientes:

A.- El Sacerdote está elegido de entre los hombres para ser representante.

B.- Es designado por Dios.

C.- Se ocupa en beneficio de los hombres en cosas que pertenecen a Dios, es decir, en cosas espirituales.

D.- Su trabajo es ofrecer dones y sacrificios por los pecados.

Pero tenemos que reconocer que el sacerdote era mucho más que lo que hemos dicho. El sacerdote también hacía intercesión por el pueblo (Hebreos 7:25), y los bendecía en el nombre del Señor (Levítico 9:22).

III.- EL OFICIO SACERDOTAL DE CRISTO.

En el Antiguo Testamento hay pruebas claras del sacerdocio del redentor prometido. En el Nuevo Testamento hay un solo libro en que se le llama sacerdote al Mesías, el libro de Hebreos, pero allí se le aplica repetidas veces: 3:1; 4:14; 5:5; 6:20; 7:26; 8:1. Al mismo tiempo, muchos otros libros del Nuevo Testamento se refieren a la obra sacerdotal de Cristo.

LA OBRA INTERCESORA DE CRISTO.

La obra expiatoria de Cristo no esta limitada a la ofrenda del sacrificio que él hizo en la cruz. El no solo es un sacerdote terrenal, sino también en forma singular única, es nuestro sumo sacerdote celestial. Aunque está sentado a la diestra del padre en la majestad, en los cielos, es todavía: ministro del santuario, y del verdadero tabernáculo que levanto el Señor y no el hombre (Hebreos 8:2).

Cristo empezó su obra sacerdotal en la tierra, y la está completando en el cielo. El es el verdadero, es decir el sacerdote real, que sirve en el santuario verdadero, del cual es tabernáculo de Israel no era sino una sombra imperfecta.

PRUEBAS BIBLICAS DE LA OBRA INTERCESORA DE CRISTO.

I.- LOS SIMBOLISMOS EN EL ANTIGUO TESTAMENTO.

La obra intercesora de Cristo estaba tipificada en el tabernáculo. Su obra intercesora está tipificada en el altar de incienso y la quema del incienso, que era un símbolo de las oraciones de Israel.

El altar de bronce simbolizaba el sacrificio, la intercesión estaba simbolizada por el altar de oro. El hecho de que el incienso tuviera que ser quemado, únicamente sobre brasas ardientes tomadas del altar de los holocaustos, era una indicación del hecho de que la intercesión estaba fundada sobre el sacrificio y de ningún otro modo podría haber sido efectiva. Esto indica con claridad que la obra intercesora de Cristo en el cielo se basa sobre su sacrificio perfecto, y solo sobre esta base es aceptable.

II.- EL NUEVO TESTAMENTO Y LA OBRA INTERCESORA DE CRISTO.

El término paraklhtoV (Paracletos) -que se aplica al Espíritu Santo-, también se le aplica a Cristo y nada más la usa el apóstol Juan en: Juan 14:16,26; 15:26; 16:7; 1 Juan 2:1, y se traduce Consolador, y una vez Abogado (1 Juan 2:1). Cristo como nuestro abogado, aboga la causa del creyente en contra de satanás (Zacarías 3:1; Hebreos 7:25; 1 Juan 2:1; Apocalipsis 12:10).

POR QUIEN INTERCEDE.

Aunque lo tenemos en mente y tal vez no nos han dicho, por intuición sabemos que Jesucristo intercede por dos clases de personas, primeramente intercede por todos aquellos por quienes ha hecho expiación (los que han creído en él), Romanos 8:34; Hebreos 7:25; 9:24 son textos que se refieren a los creyentes, un pasaje que nos puede dar una explicación de la obra de Cristo esta en el evangelio de Juan. Juan 17, en el versículo 20 nos dice que no solamente pide por los que creen en él sino por los que “han de creer”, lo que debe ser un aliciente para testificar no solamente a nuestros familiares y amigos sino a todos los hombres.

Así llegamos a la segunda clase de personas por las que intercede Cristo, por los que no han creído en él, aquí se incluye tanto los que van a crecer como los que no creen. También recordemos que intercede por los creyentes contra las acusaciones y tentaciones de satanás.

Otras de las cosas por las que intercede Cristo son: Porque los santos sean santificados progresivamente (Juan 17:17). Que las relaciones del creyente con el cielo estén libres de estorbos (Hebreos 4:14-16; 10:21-22). Que el culto del pueblo de Dios sean aceptados (1 Pedro 2:5).

LAS CARACTERISTICAS DE SU INTERCESION.

Hay tres características en la obra intercesora de Cristo.

I.- LA CONSTANCIA DE SU INTERCESION.

La humanidad no solo necesitaba un salvador cuya obra fuera completa, sino también uno que diariamente hiciera segura la aplicación de los frutos de su sacrificio. Miles de creyentes demandan su atención a cada momento, un instante de interrupción en la intercesión de su salvador sería fatal para el creyente en Cristo Jesús. Nuestro Salvador siempre está alerta, despierto a todas las peticiones sin que se le escape ninguna de las oraciones de los que creen en él.

II.- EL CARACTER AUTORITATIVO DE SU INTERCESION.

Algunas veces pensamos que nuestro sumo sacerdote está en una actitud suplicante ante el trono de Dios implorando los favores del Padre para su pueblo.

Las peticiones de Cristo no son del tipo de lo que haría una criatura a su creador, sino la del ruego DEL HIJO AL PADRE, esto lo vemos en Juan 14:16; 16:26; 17:9, 15, 20. Cristo permanece delante del padre como un intercesor autorizado, y como tal puede presentar demandas legales y puede decir: “Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo...” (Juan 17:24a).

III.- LA EFICACIA DE SU INTERCESION.

La oración intercesora de Cristo nunca falla. En la tumba de Lázaro el Señor Jesucristo expreso la seguridad de que el Padre siempre le oía (Juan 11:42). Las oraciones de intercesión que ejerce por su pueblo están basadas en su obra expiatoria; él merece todo lo que pide, y en eso descansa la seguridad de sus oraciones. Todos los cristianos tienen cerca del Padre un intercesor tan poderoso que siempre triunfa.

JESUCRISTO SUS OTROS OFICIOS.

Actualmente también se puede ver a Jesucristo como nuestro Rey y Profeta. El primero es un cargo que siempre ocupo, pero que ahora resalta por su obra en la cruz. Su trono está establecido en los cielos y su reino rige sobre todos (Salmo 103:19). La segunda la vemos durante su ministerio aquí en la tierra y como predijo la caída de Jerusalén (Mateo 24). Así vemos sus otros dos oficios de Cristo.

LA REALEZA DE CRISTO.

I.- LA NATURALEZA DE SU REALEZA.

Es una realeza espiritual, porque se relaciona con un reino espiritual. Es espiritual porque descansa en forme directa e inmediata sobre un fin espiritual: La Salvacion De Su Pueblo. Es espiritual porque no esta basada en la fuerza o medios externos, sino mediante la palabra y el espíritu. La Biblia habla de esta realeza en muchos pasajes: Salmo 2:6; 45:6-7; (comparece con Hebreos 1:8,9); 132:11; Isaías 9:6,7; Jeremías 23:5-6; Miqueas 5:2; Zacarías 6:13; Lucas 1:33; 19:27, 38; 22:29; Juan 18:36-37; Hechos 2:30-36; etc.

II.- LA DURACION DE ESTE REINO.

Hay muchas opiniones a este respecto, unos dicen una cosa y otros otra pero y casi nunca se ponen de acuerdo. La verdad es que Cristo recibió su dignidad real desde la eternidad, y empezó a funcionar inmediatamente después de la caída del hombre (Proverbios 8:23; Salmo 2:6), y esta vigente desde que está a la diestra del padre (Hechos 2:29-36; Filipenses 2:5-11).

Se ha preguntado ¿cuando terminará este reino?, la respuesta es que Cristo reinara sobre su iglesia eternamente. (Salmo 45:6 comparece con: Hebreos 1:8-; Salmo 72:17; 89:36-37; Isaías 9:7; Daniel 2:44; Lucas 1:33; 2 Pedro 1:11, y muchos más).

LA REALEZA DE CRISTO SOBRE EL UNIVERSO.

Como rey del universo, él es quien rescata, libera a los cautivos del pecado, esta presente en el universo, sostiene todo con el poder de su palabra. Protege a su pueblo que él rescató con su sangre. El ve por las naciones y nada escapa de él y de su gobierno.

La duración de esta realeza es eterna, Cristo fue exaltado sobre el universo cuando fue exaltado hasta la diestra de Dios y le fue prometida como recompensa a sus trabajos (Salmo 2:8-9; Mateo 28:18; Efesios 1:20-22; Filipenses 2:9-11).

SU OFICIO PROFETICO.

I.- LA IDEA BIBLICA DEL PROFETA.

Los términos usados en la Biblia (El Antiguo Testamento), para profeta son tres éàáð (Nabhi), äBø (Roeh), y äñBL (chozeh), el significado de la palabra éàáð (nabhi) (que es la que se usa más) es un tanto incierto, pero es claro que designa a uno que viene con un mensaje de Dios a su pueblo. Pero estos nombres nos indican que estos hombres (profetas) estaban al servicio de Dios, y vigilaban los intereses espirituales del pueblo. En el Nuevo Testamento se usa la palabra projhthV (Prophetes) que significa: expresar (el que expresa).

Dentro del oficio de profeta tiene dos aspectos, uno pasivo y otro activo; en otras palabras uno perceptivo y otro productivo. El profeta recibe revelaciones divinas en sueños, visiones, o comunicaciones verbales; y pasa estas revelaciones al pueblo, en acciones proféticas (Números 12:6-8; Isaías 6; Jeremías 1:4-10; Ezequiel 3:1-4, 17). Aunque en la Biblia no dice que uno debe ser específicamente un profeta para recibir revelaciones pues hay en la Biblia personajes que recibieron revelaciones sin ser profetas (vg: Abimelec, Faraón, Nabucodonosor, etc.). Lo que constituye al profeta en la Biblia es su “llamamiento divino” y la instrucción para comunicar la revelación divina a otros.

Era el deber de los profetas revelar la voluntad de Dios al pueblo. Esta era de diferentes maneras (instrucción, exhortación, reprensión, etc). Era su deber protestar en contra del mero formulismo, acentuar el deber moral, hacer ver la necesidad de un servicio espiritual promoviendo la verdad y la justicia, así si el pueblo se apartaba de Dios, los profetas los llamaban al arrepentimiento y volverse a Dios. También su trabajo estaba íntimamente ligado con las promesas de Dios sobre el gran profeta que había de venir (Deuteronomio 3:22-24).

II.- LA OBRA PROFETICA DE CRISTO.

La obra de Cristo como profeta funciona de varias maneras. Muchos tratan de limitar la obra profética de Cristo a su ministerio público. Pero el oficio profético lo ejercía antes de la encarnación. Esto lo vemos en las revelaciones a los profetas del Antiguo Testamento 1 Pedro 1:11. Durante su encarnación, vemos su oficio profético en sus enseñanzas y sus milagros. Ahora continua su oficio profético desde el cielo por medio del Espíritu Santo.

III.- PRUEBAS BIBLICAS DEL OFICIO PROFETICO DE CRISTO.

La Biblia testifica de varias maneras el oficio profético de Cristo.

A.- Se predijo como profeta (Deuteronomio 18:15, Hechos 3:22-23), es un pasaje que se aplica a Cristo.

B.- El habla de si mismo como un profeta Lucas 13:33. Declara traer un mensaje de parte del Padre (Juan 8:26-28; 12:49-50; 14:10, 24; 15:15; 17:8, 20).

C.- Predice cosas futuras (Mateo 24:3-35; Lucas 19:41-44).

D.- Sus obras poderosas sirvieron para probar la autenticidad de su mensaje. En vista de todo, no es extraño que el pueblo lo reconociera como profeta (Mateo 21:11, 46; Lucas 7:16; 24:19; Juan 3:2; 4:19; 6:14; 7:40; 9:17).

RESUMEN DE LAS OBRAS DE CRISTO.

La conclusión a la llegamos es que las obras de Cristo son diferentes de las de Dios Padre. Vimos en Cristo su divinidad y su humanidad Jesús, y la unión de las dos naturalezas Jesucristo, que es DIOS-HOMBRE. Que eran necesaria la unión de las dos naturalezas para satisfacer las justas demandas de Dios y su santidad.

Las (o la) obras de Cristo difieren de las de Dios Padre, porque en ellas sobresale su encarnación, su sufrimiento, muerte, resurrección y ascensión. Esta afecta mas al hombre porque Dios se hizo carne y murió por nosotros, por nuestros pecados.

LAS OBRAS DEL ESPIRITU SANTO

Actualmente estamos viviendo en la época del espíritu Santo. El periodo del Antiguo Testamento podríamos llamarle la época del padre. el periodo de los evangelios, la época del hijo; y desde pentecostés hasta la segunda venida de Cristo: la época del Espiritu Santo.

Todo lo relacionado con la doctrina del espíritu santo debe ser por consiguiente, de interés especial para los aquellos que vivimos en esta época. Sin embargo, la mayoría de los creyentes viven ignorantes de lo que es el Espíritu Santo. La iglesia cristiana debe prestar atención hoy día a la exhortación de Pablo: “Y acerca de los dones espirituales sería mejor decir asuntos relacionados con el Espíritu, no quiero que ignoréis” (1 Corintios 12:1). Tal vez la razón por la que el pecado contra el espíritu Santo es tan grave, es porque es un pecado cometido a la luz de la revelación clara y plena de la divinidad. No debemos, por consiguiente, permanecer ignorantes de esta doctrina tan importante.

EL ESPIRITU SANTO SU PERSONALIDAD

EL ESPIRITU SANTO: UNA PERSONA.

Anteriormente hemos visto que los atributos del Espíritu Santo le dan una personalidad real: EL ES UNA PERSONA, y que sus nombres divinos le hacen DIOS. Esto es muy importante, porque una multitud de filosofías (Arrianismo, Socinianismo, etc.). y de sectas falsas (testigos de Jehová, Luz del mundo, Unitarismo, etc.), niegan su personalidad, su deidad ó ambas.

En todas las épocas se ha dudado del Espíritu santo, que este sea una persona o Dios, por esto en esta ocasión empezaremos por ver las razones que tienen aquellos que dudan de la personalidad del Espíritu Santo, y sobre todos aquellos que toda de su deidad.

RAZONES PARA LA DUDA DE LA PERSONALIDAD DEL ESPIRITU SANTO.

I.- PARECE IMPERSONAL EN CONTRASTE CON LAS OTRAS DOS PERSONAS DE LA TRINIDAD.

La creación hace posible que entendamos a Dios Padre como una persona. La encarnación nos enseña con claridad de personalidad de Jesucristo. Pero las obras del Espíritu Santo nos parecen tan “secretas” y “místicas”. Se nos ha dicho tanto de su influencia, de su gracia, de su poder y dones, que nos sentimos inclinados a pensar de él como una mera influencia, poder o manifestación de la naturaleza divina, cosa que está equivocada, en otras palabras aunque somos cristianos y en nuestra doctrina basada en la Biblia decimos que el Espíritu Santo es una persona, muchas veces pensamos en él más como un agente más que como una persona.

II.- POR LOS NOMBRES QUE SE LE DAN.

Al Espíritu Santo se le llama aliento, viento, poder. Los símbolos que usan al hablar del Espíritu Santo son: aceite (oleo), fuego, agua, etc, (vea por ejemplo Juan 3:5-8; 20:22; Hechos 2:1-4; 1 Juan 2:20). Es por eso que no es de extrañar que algunos estudiantes de las Sagradas escrituras se hayan sentido inclinados a creer (erróneamente por supuesto), que el Espíritu santo es una influencia impersonal que emana de Dios Padre.

III.- PORQUE EL ESPIRITU SANTO NO SE MENCIONA EN LOS SALUDOS DEL NUEVO TESTAMENTO.

Como una ilustración véase 1 Tesalonicenses 3:11: “Más el mismo Dios y Padre Nuestro, y el Señor nuestro Jesucristo, encamine nuestro viaje a vosotros.” Pero nunca debemos olvidar a este respecto que la bendición apostólica de 2 Corintios 13:13, habla de las tres personas de la Trinidad, afirmando así la personalidad igualmente de las tres.

IV.- PORQUE LA PALABRA ESPIRITU ES NEUTRO.

Esta palabra en griego también se puede traducir como viento y espíritu. Es de suma importancia el saber que el Espíritu Santo es una persona para nuestra vida diaria. Son muchos los que pueden dar testimonio de la gran bendición que han recibido en sus vidas cuando llegaron a conocer al Espíritu Santo como una persona, y no simplemente como una influencia benéfica. Recordemos siempre que el Espíritu Santo es un amigo y un ayudador cariñoso que siempre está presente.

PRUEBAS DE QUE EL ESPIRITU SANTO ES UNA PERSONA.

Es fácil definir la personalidad cuando se aplica al ser divino. Dios no puede ser medido con normas humanas. Dios no fue hecho a la imagen del hombre, sino que fue el hombre quien fue hecho a la imagen de Dios. Tomemos en cuenta que Dios no es un hombre deificado. Solamente Dios tiene una personalidad perfecta. El Espíritu Santo posee los atributos, propiedades y cualidades de la personalidad divina, por lo tanto es Dios y la tercera persona de la trinidad. Veamos como nos muestra la Biblia al Espíritu Santo.

I.- AL ESPIRITU SANTO SE LE DAN NOMBRES QUE NOS MUESTRAN SU PERSONALIDAD.

En Juan 14:16 y 16:7; se le llama al Espíritu santo “El Consolador”, esto indica a una persona que llamamos a nuestro lado, como un cliente llama a un abogado. En 1 Juan 2:1, se usa esta misma palabra para referirse a Cristo, lo que indica que esta palabra no se puede usar aplicándola a una influencia abstracta e impersonal. Cristo también, al hablar del Espíritu Santo como el consolador, usa el artículo definido masculino, y de esta manera Cristo nos da a entender que el Espíritu santo es una persona. Por lo tanto, no puede (ni debe) confundirse persona con una influencia.

II.- SE LE APLICAN PRONOMBRES PERSONALES.

En Juan 16:7-8, 13-15, se usa diez veces el pronombre masculino del griego ekeinoV (Ekeinos) que significa en la mayoría de los casos: Aquel, refiriéndose al Espíritu Santo. La misma palabra se aplica a Cristo en 1 Juan 2:6; 3:3, 5, 7, 16. Esto es significativo porque la palabra Espíritu pneuma (Pneuma) es neutra, y debía de llevar artículo neutro. Sin embargo se usa el pronombre masculino en contra del uso común siendo esta una afirmación llana, definida y clara de la personalidad del Espíritu Santo.

III.- SE LE IDENTIFICAN CON EL PADRE Y EL HIJO COMO UNA PERSONA.

En la forma bautismal de Mateo 28:19, se le da al Espíritu Santo personalidad, pues no se puede leer “Bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del viento o aliento,” como se ve esto si sería un grave error. Debe notarse que dice en el nombre: singular; no los nombres (plural), esto nos indica que los tres son igualmente personas.

En la Bendición Apostólica en 2 Corintios 13:14, se puede aplicar la misma argumentación que hemos usado antes con la fórmula bautismal.

La identificación de los cristianos Hechos 15:28, se habla del Espíritu Santo como una persona. Otros pasajes donde se le menciona de esta manera son Hechos 10:38; Romanos 15:13; o Lucas 4:14. En estos pasajes es imposible no pensar en el Espíritu Santo como una persona, no se puede confundir con una fuerza, viento o aliento.

IV.- SE LE ATRIBUYEN CARACTERISTICAS PERSONALES.

El Espíritu Santo es representado en la Biblia como escudriñando las verdades más profundas de Dios (1 Corintios 2:10-11) ¿Podría hacer esto una mera influencia? véase también Isaías 11:3; 1 Pedro 1:11.

Los dones espirituales son distribuidos a los creyentes conforme a la voluntad del Espíritu 1 Corintios 12. aquí encontramos sabiduría, prudencia y discreción, todo lo cual es señal distintiva de la personalidad del Espíritu Santo, pues no solamente da los dones espirituales, sino que los da con discreción, conforme a él le parece mejor (véase Juan 3:8).

Al espíritu Santo se le atribuye también una mente, lo que implica pensamiento, propósito y determinación Romanos 8:27, la mente es un atributo de la personalidad.

V.- SE LE ATRIBUYEN HECHOS PERSONALES.

El Espíritu Santo habla (Apocalipsis 2:7). El habla por medio de los apóstoles Mateo 10:20. El habla es un atributo de la personalidad.

El Espíritu Santo intercede (Romanos 8:26). Pero también llama (Hechos 13:2), cuida a la iglesia Hechos 16:6-7, y dirigiendo la vida y práctica de los apóstoles y de toda la iglesia. Tales hechos indican su personalidad.

VI.- ES CAPAZ DE UN TRATO PERSONAL.

El Espíritu santo puede ser entristecido (Efesios 4:30); insultado (Hebreos 10:29); se puede mentir contra él (Hechos 5:3); es blasfemado y ofendido (Mateo 12:31-32), por todo esto la Biblia nos muestra que el Espíritu Santo es una persona.

EL ESPIRITU SANTO: SU DEIDAD.

La divinidad del Espíritu Santo quiere decir que: El Espíritu Santo es DIOS. Este hecho se nos presenta claramente en las Escrituras de cinco maneras diferentes.

SE LE DAN NOMBRES DIVINOS.

Esto ya lo vimos anteriormente, aquí solamente daremos un repaso. En Hechos 5:4, al Espíritu Santo se le llama Dios. En 2 Corintios 3:18, se le llama Señor.

POSEE ATRIBUTOS DIVINOS.

Esto también ya lo hemos visto anteriormente. Solo veremos como repaso que el Espíritu Santo es: Eterno (Hebreos 9:14); omnipotente (Lucas 1:35); omnipresente (Salmo 139:7-10); omnisciente (1 Corintios 2:10,11); etc.

SE LE ASIGNAN OBRAS DIVINAS.

La creación (Génesis 1:2; Salmo 104:30; ver también Job 33:4); la regeneración (Juan 3:5-8); la resurrección (Romanos 8:11).

SE HASOCIA A LOS NOMBRES DEL PADRE Y DEL HIJO.

Los mismos argumentos con que se prueba la personalidad del Espíritu Santo, pueden emplearse para probar su deidad. Así como la Biblia nos demuestra su personalidad, también podemos ver con claridad su divinidad, pues se le coloca en igualdad con el Padre y el Hijo en todo momento 1 Corintios 12:4-6.

EN EL ANTIGUO TESTAMENTO HAY PASAJES QUE EN EL NUEVO TESTAMENTO SE LE APLICAN AL ESPIRITU SANTO.

Compare Isaías 6:8-10 con Hechos 28:25-27; y Exodo 16:7 con Hebreos 3:7-9.

NOMBRES DEL ESPIRITU SANTO.

Esto ya lo hemos visto, pero solo lo veremos como un repaso rápido. Así como al Padre se le dan ciertos nombres para indicar su naturaleza y obra, así también se le dan nombres al Espíritu Santo para indicar su carácter y su obra.

ESPIRITU SANTO.

Lucas 11:13; Romanos 1:4.

ESPIRITU DE GRACIA.

Hebreos 10:29.

ESPIRITU DE FUEGO.

Isaías 4:4; Mateo 3:11.

ESPIRITU DE VERDAD.

Juan 14:7; 15:26; 16:13; 1 Juan 5:6, de esta manera se opone al espíritu del error 1 Juan 4:6.

ESPIRITU DE VIDA.

Romanos 8:2.

ESPIRITU DE SABIDURIA Y CONOCIMIENTO.

Isaías 4:18, comparece con Isaías 11:2; 61:1-2.

ESPIRITU DE PROMESA.

Efesios 1:13.

ESPIRITU DE GLORIA.

1 Pedro 4:14.

ESPIRITU DE DIOS Y DE CRISTO.

1 Corintios 3:16; Romanos 8:9.

LA OBRA DEL ESPIRITU SANTO.

La obra del Espíritu Santo puede resumirse en las siguientes divisiones: “Su obra en el mundo,” su relación con “Las Escrituras,“ con “Jesucristo”, y finalmente con el creyente.

También veremos dentro de la obra del Espíritu Santo que puede ser ofendido, esto lo veremos al final del presente capítulo.

EL ESPIRITU SANTO: SU OBRA.

EN RELACION CON EL MUNDO.

I.- CON EL UNIVERSO.

En un sentido, la creación del universo puede atribuirse al Espíritu de Dios. El Salmo 33:6, atribuye la obra de la Trinidad: Al Señor, a la palabra del Señor y al espíritu del Señor. La creación del hombre es atribuida al Espíritu (Job 33:4). En la mención que se hace en Génesis 1:3, vemos al Espíritu Santo activo en la creación nótese el lenguaje de Isaías 40:7, donde nos dice que el Espíritu viene en los vientos del este con fuerza mortal, y también viene en la suave brisa del veneno, que trae vida y hermosura.

II.- CON LA HUMANIDAD COMO UN TODO.

En Juan 16:8-11, tenemos tres hechos de los que el Espíritu Santo da testimonio al mundo:

De Pecado: Es decir que aquí están incluidos todos los pecados.

De Justicia, en aquello que se cumple toda justicia y todas las cosas justas.

De juicio: es decir en donde se cumplen todos los juicios.

El pecado es con referencia al hombre; la justicia es con referencia a Cristo, y el juicio es con respecto a Satanás.

La obra del Espíritu Santo consiste en dar constantemente testimonio de Cristo y de su obra terminada en el mundo de los hombres pecadores. Este testimonio no siempre es por medio de los creyentes en Cristo.

EN RELACION CON EL CREYENTE.

I.- REGENERA AL CREYENTE.

(Juan 3:3-5: Tito 3:5). La filiación y la membrecía en el reino de Dios no se pueden obtener más que por medio de la “regeneración“ del Espíritu Santo. Así como Jesús fue engendrado por el Espíritu Santo, así también debe serlo todo hijo de Dios que ha de heredar el reino.

II.- HABITA EN EL CREYENTE.

(1 Corintios 6:19; Romanos 8:9). Todo creyente, no importa cuan débil e imperfecto sea, o cuan falto de madurez en su experiencia cristiana, tiene en si al Espíritu Santo. La Biblia nos dice que “si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de élRomanos 8:9. “Y Nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo1 Corintios 12:3.

III.- SELLA AL CREYENTE CON LA SEGURIDAD DE SU SALVACION.

(Efesios 1:13-14; 4:30; 2 Timoteo 2:19-21; Gálatas 4:6; Romanos 8:14), en ese orden. Primero el sello significa dos cosas: propiedad y semejanza. También el Espíritu Santo es el Espíritu de adopción que Dios pone en nuestros corazones, por lo cual nosotros sabemos que somos hijos de Dios. El Espíritu Santo mismo da testimonio de esta verdad. El sello del Espíritu Santo tiene que ver con el corazón y la conciencia, y satisface en ambos la pregunta al pecado y la filiación (de quien somos).

IV.- LLENA AL CREYENTE.

(Hechos 2:4; Efesios 5:18) La plenitud del Espíritu Santo es diferente a la habitación. Se habla del bautismo del Espíritu por el acto por el cual en el momento de nuestra regeneración somos unidos al cuerpo de Cristo (El Espíritu viene y hace su habitación en el creyente).

El ser lleno sin embargo no se limita a una sola experiencia, o a un solo punto de tiempo; puede repetirse un número ilimitado de veces. Sólo hay un bautismo, pero podemos ser llenos del Espíritu muchas veces. La experiencia de los apóstoles en el libro de los Hechos da testimonio de que fueron llenos del Espíritu Santo repetidamente. Siempre que surgía una emergencia, buscaban ser llenos del Espíritu Santo, véase por ejemplo: Hechos 2:4; 4:31.

Hay diferencia entre tener el Espíritu y ser llenos del Espíritu. Todos los cristianos tienen lo primero; pero no todos tienen lo segundo aunque (todos) pueden tenerlo. En Efesios 4:30 nos dice que los creyentes son sellados, y en Efesios 5:18, manda que esos mismos creyentes sean llenos del Espíritu (que sean llenos una y otra vez).

Tanto el bautismo como el ser llenos pueden realizarse al mismo tiempo. No es preciso que haya una experiencia de “desierto” en la vida del creyente. La voluntad de Dios es que seamos llenos del Espíritu en el momento de nuestra conversión y que permanezcamos llenos todo el tiempo. Siempre que tengamos que realizar un servicio especial, o que nos encontremos en una emergencia, debemos pedir a Dios ser llenos del Espíritu Santo, ya sea para nuestra vida o para el servicio.

Del libro de los Hechos aprendemos que el Espíritu Santo está buscando hombres que no sólo poseen el Espíritu, sino que están llenos del Espíritu para el servicio cristiano (si lo duda vean Hechos 6:3, 5; 9:17; 11:24.

V.- DA PODER AL CREYENTE PARA SU VIDA Y SERVICIO.

En el cristiano hay dos naturalezas: La carne y el espíritu Romanos 8:2,9-11. Pero aunque el cristiano se encuentra en la carne, no vive según la carne Gálatas 5:17; Romanos 8:12-13.

El Espíritu Santo da poder al creyente para vencer siempre y continuamente el pecado. El creyente puede pecar, pero no puede ni debe vivir en estado de pecado porque el Espíritu Santo que mora en él le dará la victoria sobre el pecado, de modo que el pecado no reina sobre él. La vida imperfecta para el creyente en Cristo no es bíblica. El capítulo 8 de Romanos ofrece una vida victoriosa al creyente, una vida diferente a lo que se describe en el capítulo 7. La diferencia es que el capítulo 7 casi no se menciona al Espíritu Santo, mientras que en el capítulo 8 se le menciona más de doce veces. El Espíritu santo es el secreto de la victoria sobre el pecado.

Nótese como el espíritu santo produce el fruto de la vida cristiana Gálatas 5:22-23, en contraste con la terrible lista de las obras de la carne Gálatas 5:19-21. En el grupo de los frutos del Espíritu Santo hay tres grupos:

CON DIOS: amor, gozo, paz.

CON LOS HOMBRES: Paciencia, benignidad, bondad.

CON LA VIDA CRISTIANA: Fe mansedumbre, templanza.

VI.- ES GUIA EN LA VIDA DEL CREYENTE.

El Espíritu santo es guía para el creyente en todos los detalles de su vida diaria (Romanos 8:14; Gálatas 5:16, 25: “andad en el Espíritu”) No hay detalle alguno en la vida del creyente que no pueda sujetarse al control y dirección del Espíritu Santo.

El Espíritu Santo guía al creyente al campo donde ha de trabajar. esto se enseña claramente en Hechos 8:27-29; 13:2-4; 16:6-7. Cada uno de los pasos de la actividad misionera en la iglesia primitiva estuvo bajo la dirección del espíritu santo.

VII.- UNGE AL CREYENTE.

Esta unción abarca tres cosas.

A.- El Conocimiento y La Enseñanza.

1 Juan 2:20, 27. No basta aprender las enseñanzas y verdades de maestros humanos. Debemos oír la enseñanza. En 1 Corintios 2:9-14, se nos enseña que hay algunas grandes verdades sólo se perciben espiritualmente, estas verdades solo pueden ser entendidas por un hombre lleno del Espíritu santo, porque “se han de examinar espiritualmente.” Véase también Juan 14:26; 16:13.

B.- En El Servicio.

Cristo dependió absolutamente del Espíritu Santo para tener poder para cumplir su deber en la vida. Esto lo podemos ver en pasajes como Lucas 4:18; Hechos 10:38. Del mismo, en toda nuestra actividad para Dios debemos tener el poder del Espíritu Santo.

C. En La Consagración.

En el Antiguo Testamento se ungían tres clases de personas: El Profeta, El Sacerdote y El Rey, el resultado de la unción era la consagración, conocimiento de Dios y de su voluntad. Esto resultaba en una influencia, es decir, una fragancia como resultado de la unción.

Así como el incienso se pega al peregrino cuando entra a una iglesia católica, así sucede con aquel que tiene la unción del Espíritu. Todos sus vestidos huelen al Espíritu. Este lleva consigo el suave perfume del Espíritu Santo.

LA OBRA DEL ESPIRITU SANTO CON LAS ESCRITURAS.

I.- ES EL AUTOR DE LAS ESCRITURAS.

Los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo 2 Pedro 1:20, 21. Las Escrituras fueron inspiradas por Dios 2 Timoteo 3:16; Apocalipsis 2 y 3 (oiga lo que el espíritu dice a las iglesias). Fue el Espíritu Santo el que iba a guiar a los apóstoles a toda verdad y enseñarles las cosas que habían de venir Juan 16:13.

II.- ES EL INTERPRETE DE LAS ESCRITURAS.

Juan 16:14-15; 1 Corintios 2:9-14; Efesios 1:17. Para más información ver los apuntes de Introducción Bíblica.

RELACION DEL ESPIRITU SANTO CON JESUCRISTO.

Esto ya lo hemos visto en el estudio de la doctrina de la Trinidad, aquí solo lo veremos superficialmente. Jesucristo dependió del Espíritu Santo en su humanidad, pensemos que si Jesucristo necesito depender del Espíritu Santo ¿Qué debemos hacer? veamos la relación de Jesucristo con el espíritu Santo.

I.- Fue concebido por el Espíritu santo, nacido del Espíritu (Mateo 1:18; Lucas 1:35).

II.- Fue guiado por el Espíritu (Mateo 4:1).

III.- Fue ungido por el Espíritu para el servicio (Hechos 10:38).

IV.- Murió crucificado en el poder del Espíritu (Hebreos 9:14).

V.- Resucitó por el poder del espíritu santo (Romanos 1:4; 8:11).

VI.- Cristo dio mandamientos a sus discípulos y a la iglesia por el espíritu Santo (Hechos 1:2).

VII.- El da el Espíritu santo (Hechos 2:33).

OFENSAS CONTRA EL ESPIRITU SANTO.

Esta es la parte más solemne de la doctrina del Espíritu Santo, nos conviene a todos (creyentes o no), tener mucho cuidado acerca de como tratamos al Espíritu santo. El pecado contra el Espíritu está cargado de tremendas consecuencias.

Las ofensas contra el Espíritu Santo se dividen en dos (aunque esta división es un tanto “arbitraria”, porque el pecado es pecado), entre las que comete el creyente y el no creyente. No queremos decir que no se mezclan en ningún caso, porque necesariamente esto tiene que suceder. Así veamos las ofensas contra el Espíritu Santo:

OFENSAS COMETIDAS POR EL NO-CREYENTE.

I.- RESISTE AL ESPIRITU SANTO.

En Hechos 7:51 dice: “Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo”. El cuadro aquí presentado es el del espíritu Santo atacando la “ciudadela” del alma humana, la cual resiste con toda violencia los intentos bondadosos del Espíritu de ganarla. el hombre rechaza libremente la evidencia y se resiste a aceptar a Cristo a pesar de los argumentos claros y de los hechos incontestables con que se le presenta. De esta manera se resiste al Espíritu santo (vease Hechos 6:10). Del relato que hace Esteban en Hechos 7:51-57, se deduce que éste es un cuadro exacto de la resistencia que se hace al Espíritu Santo.

II.- INSULTA O DESPRECIA AL ESPIRITU SANTO.

(Hebreos 10:29). El espíritu Santo presenta al pecador la obra expiatoria de Cristo como base para su perdón. Cuando el pecador rehusa creer o aceptar el testimonio del Espíritu, lo insulta, pues considera que toda la obra de Cristo es un engaño y una mentira, o toma la muerte de Cristo como la muerte de cualquier hombre y no como la provisión de Dios para salvar al hombre pecador.

III.- BLASFEMA CONTRA EL ESPIRITU SANTO.

En Marcos 12:31-32 nos dice que este es el pecado más grave, porque Cristo nos dice que no hay perdón para este pecado. Los pecados contra el Hijo del Hombre pueden ser perdonados. Cuando el Espíritu Santo vino en pentecostés, presenta a los hombres evidencia suficiente para probar la verdad sobre Cristo, el hombre que rehuye entregarse a Cristo es culpable de resistir, insultar, lo que equivale a blasfemar contra el testimonio de la divinidad de Cristo, la cual el Espíritu santo es el ejecutor.

OFENSAS COMETIDAS POR EL CREYENTE.

I.- ENTRISTECE AL ESPIRITU SANTO.

Efesios 4:30,31; Isaías 63:10. Entristecer significa: causar tristeza o pena. es la misma palabra que se usa para describir las experiencias de Cristo en Getsemaní; y de esta manera se puede entristecer al espíritu Santo.

El Espíritu Santo es la más sensible de las tres personas de la Trinidad. El versículo 31 nos dice que se puede contristar al Espíritu Santo por amargura, enojo, ira, gritería, maledicencia, y toda malicia; en otras palabras, podemos contristar al Espíritu Santo por lo que nosotros llamaríamos “tonterías” y “cosas” diarias. El Espíritu Santo se entristece y apenas cuando el cristiano permite que algunas de las cosas arriba citadas tomen lugar en su corazón (también las que se encuentra en Gálatas 5:17-19); cuando estas cosas habitan en su corazón y se manifiestan en forma activa entristecemos al Espíritu Santo. Resumiendo, entristecer al Espíritu Santo es impedir que él tome completo control de nuestra vida. Si continuamos entristeciendo al Espíritu santo, entonces la tristeza se convierte en enojo Isaías 63:10.

II.- MINTIENDO CONTRA EL ESPIRITU SANTO.

El pecado contra el espíritu santo se usa mucho en la consagración. Nos ponemos en pie y le decimos a Dios: “Te entrego todo mi ser”, y en nuestro corazón sabemos que no le estamos entregando “todo”. Sin embargo queremos como Ananías Hechos 5:3,4, que otros crean que nos estamos consagrando completamente a Dios. No queremos quedarnos atrás cuando otros hacen una consagración o profesión de fe (aceptan a Cristo). Léase cuidadosamente también las historias de Acam (Josué 7); y de Giezi (2 Reyes 5:20-27).

III.- APAGAR EL ESPIRITU.

En 1 Tesalonicenses 5:19 dice: “No apaguéis el Espíritu.” La idea de apagar el Espíritu se usa con relación al fuego, el contexto de este pasaje nos indica que se trata del servicio; por ejemplo, no se debe apagar el Espíritu en la profecía , Si vemos descender el Espíritu en un culto para dar testimonio de la alabanza, adoración y oración, no se debe apagar esta manifestación del Espíritu. Pues podemos apagar el Espíritu no solo en nuestros corazones sino también en los corazones de otros.

También podemos apagar el Espíritu Santo en otras formas, por ejemplo siendo desleales a la voz y al llamamiento del Espíritu; desobedeciendo su voz cuando nos pide que demos testimonio de Cristo; algún servicio a Dios; o negándonos a ir a donde él nos envié a trabajar.

No debemos apagar el Espíritu por nuestra infidelidad o por nuestro espíritu crítico, de modo que el fuego del Espíritu Santo se apaga en nuestros corazones no quedando más cenizas, la ceniza es una señal de que había fuego, pero que se ha extinguido (apagado).

Podemos resumir las ofensas de los creyentes al Espíritu santo en estas tres clasificaciones que hemos hecho. Resistir, tiene que ver con la obra regeneradora de Espíritu Santo; Entristecer, tiene que ver con la habitación del Espíritu Santo (nuestro cuerpo); apagar se refiere al revestimiento del Espíritu Santo. Para el servicio.