Hermenéutica

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Calendario de la materia

Introduccion
Importancia de su estudio
Disposiciones necesaria para el estudio provechoso de las Escrituras
Observaciones generales en orden al lenguaje bíblico
Regla fundamental
Regla primera
Regla segunda
Regla tercera
Regla cuarta
Regla quinta (primera parte)
Regla quinta (segunda parte)
Regla quinta (terceraparte)
Repetición y observaciones
Figuras retóricas (primera parte)
Figuras retóricas (segunda parte)
Figuras retóricas (tercera parte)
Figuras retóricas (cuarta parte)
Hebraísmos
Palabras simbólicas

Primer Examen

Sección II

INTRODUCCION BIBLICA

 

1. Una mirada al campo
2. La Inspiración de la Biblia
3. La interpretació de la Biblia
4. El canon de las Escrituras
5. El arte de escribir sus materiales
6. Manuscristos y versiones de la Biblia
7. La historia judaica entre el A.T. y el N.T
8. ¿Que vas a hacer con la carta?

2Do Examen
 

HERMENÉUTICA

 

Capitulo I

Importancia de su Estudio

1. Una de las primeras ciencias que debe conocer el predicador es ciertamente la hermenéutica. Pero cuantos predicadores conocemos que ni de nombre la conocen. ¿Que es, pues, la hermenéutica? “Arte de interpretar los textos,” responde el diccionario. Pero la hermenéutica (del griego hermenevein, interpretar), de la cual nosotros nos ocuparemos, forma parte de la Teología exegetita, o sea la que trata de la recta inteligencia e interpretación de las Escrituras bíblicas.

2. Pedro mismo admite, hablando de estas Escrituras, que entre las del Nuevo Testamento “hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras (las del Antiguo) para perdición de sí mismos.” Y para mayor desgracia y calamidad, cuando estos indoctos en los conocimientos hermenéuticos se presentan como doctos, torciendo las Escrituras para probar sus errores, arrastran consigo multitudes a la perdición.

3. Tales indoctos, pretendidos doctos, han resultado siempre heresiarcas o erroristas, desde los falsos profetas de antaño hasta los papistas de la era cristiana, y los eddiistas y ruselistas de hoy. Y cualquier predicador que ignore esta importante ciencia sé vera muchas veces perplejo, y caerá fácilmente en el error de Balaam y en la contradicción de Core. El arma principal del soldado de Cristo es la Escritura, y si desconoce su valor e ignora su legitimo uso, ¿Qué soldado será?

4. No hay libro más perseguido por los enemigos, ni libro mas torturado por los amigos, que la Biblia, debido a lo ultimo a la ignorancia de toda sana regla de interpretación. Esto, hermanos, no debe ser así. Este don del cielo no nos ha venido para que lo usemos cada cual a gusto propio, mutilándolo, tergiversándolo o torciéndolo para nuestra perdición.

5. Acordémonos, que las mismas variadísimas circunstancias que concurrieron en la producción del maravilloso libro, requieren del expositor que su estudio sea detenido y siempre “conforme a ciencia,” conforme a principios hermenéuticos.

Entre sus escritores, “los santos hombres de Dios, por ejemplo, que hablaron siempre inspirados Del Espíritu Santo,” hallamos personas de tan variada categoría y educación, como lo son, Sacerdotes como Esdras; poetas, como Salomón; profetas, cual Isaías; guerreros, como David; Pastores, cual Amos; Estadistas, como Daniel; sabios, como Moisés y Pablo, y “pescadores, hombres Sin letras,” como Pedro y Juan. De estos, unos formulan leyes, como Moisés; otros escriben historia, Como Josué; Este escribe salmos, como David; aquel proverbio, como Salomón; uno profecías, Como Jeremías; otros biografías, como los evangelistas; otros cartas, como los apóstoles. En cuanto al tiempo, vivía Moisés 400 años antes del sitio de Troya y 300 años antes de aparecer los más antiguos sabios de Grecia y de Asia, Tales como, Pitágoras y Confucio, viviendo Juan, él ultimó escritor bíblico, unos 1500 años después de Moisés.

Respecto al lugar, fueron escritos en puntos tan distintos como lo son el centro de Asia, las arenas de Arabia, los desiertos de Judea, los pórticos del Templo, las escuelas de los profetas en Betel y Jericó, en los palacios de Babilonia, en las orillas de Chebar y en medio de la civilización occidental, tomándose las figuras, símbolos y expresiones de los usos, costumbres y escenas que ofrecían tan variados tiempos y lugares. Los escritores bíblicos fueron plenamente inspirados, pero no de tal modo que resultase superfluo el mandamiento de escudriñar las Escrituras y que se dejara sin consideración tanta variedad de personas, asuntos, épocas y lugares. Estas circunstancias, como es natural, influyeron aunque no ciertamente en la verdad divina expresada en el lenguaje bíblico, pero si en el lenguaje mismo, del que se ocupa la hermenéutica y que tan precioso es que comprenda el hombre de Dios dedicado a la predicación del Evangelio.

6. Una breve observación general respecto a dicho lenguaje, acaso nos hará mas patente todavía la suma necesidad del conocimiento de reglas de sana interpretación para el estudio provechoso de las Escrituras. Ciertos doctos, por ejemplo, que han vivido siempre “incomunicados” respecto al lenguaje bíblico encuentran tal lenguaje chocante o incompatible con su imaginario ideal de revelación divina, todo por la superabundancia de todo genero de palabras y expresiones figuradas y simbólicas que ocurren en las Escrituras. Algún conocimiento de hermenéutica, no solo les libraría de tal dificultad, sino acaso les persuadiría de que tal lenguaje es el divino por excelencia, como es él más científico y literario.

7. Un científico de fama solía insistir en que sus colaboradores científicos, en la cátedra, encarnaran lo invisible, porque, decía, “tan solo de este modo podemos concebir la existencia de lo invisible obrando sobre lo visible.” Pero esta idea de la ciencia moderna es más antigua que la misma Biblia, puesto que, en verdad, fue Dios el primero que encarno sus pensamientos invisibles en los objetos visibles del Universo, revelándose así e ilustrándose a sí mismo. “Porque lo que de Dios se conoce…. Dios se lo manifestó; porque las cosas invisibles de el, su eterna potencia y divinidad, se echan de ver desde la creación del mundo, siendo entendidas por las cosas que son hechas.” (Rom. 1:20). He aquí, pues, el Universo visible, tomado como gigantesco diccionario divino, llenísimo de innumerables palabras que son los objetos visibles, vivos y muertos, activos y pasivos, expresiones simbólicas de sus ideas invisibles. Nada más natural, que al inspirar las Escrituras se valga de su propio diccionario, llevándonos por medio de lo visible a lo invisible, por la encarnación del pensamiento, al pensamiento mismo; por lo objetivo a lo subjetivo, por lo conocido y familiar a lo desconocido y espiritual.


8. Pero esto no-solo fue natural, sino absolutamente necesario en vista de nuestra condición actual, por cuanto las palabras exclusivamente espirituales o abstractas, poco o nada dicen al hombre natural. Apenas hay un hecho relacionado con la mente y la verdad espiritual que se pueda comunicar con provecho sin echar mano al lenguaje nacido de objetos visibles. Dios ha tenido en cuenta esta condición nuestra. No nos extrañemos, pues, que para elevarnos a la concepción posible del cielo se valga de figuras o semejanzas tomadas de las escenas gloriosas de la tierra; ni de que para elevarnos a la concepción posible de su propia persona, sé valva de lo que fue la “corona” de la creación, presentándosenos como ser corporal, semejante a nosotros. Huelga decir que para la recta comprensión de la verdad, así en simbólico, y figura por la necesidad humana, se requiere meditación y profundo estudio.
9. Pero es precioso observar aquí que dichas expresiones figurativas o simbólicas no se deben meramente a la naturaleza de la verdad espiritual, a la maravillosa relación entre lo invisible y lo visible, sino también al hecho de que tal lenguaje resulta él mas a propósito, por ser él más hermoso y expresivo. Lleva ideas a la mente con mucha más viveza que la descripción prosaica. Encanta y recrea la imaginación a la par que instruye el alma fija la verdad en la memoria, deleitando el corazón. Cuan erróneo concepto de lo que es propio, abrigan los que imaginan que la Biblia, para ser revelación divina, debiera haberse escrito al estilo de la aritmética o la geometría. ¿No ha enloquecido Dios por su sabiduría, la sabiduría del mundo?
Acordémonos, pues, en resumen, que las Escrituras, tratando de temas que abarcan el cielo y la tierra, el tiempo y la eternidad, lo visible y lo invisible, lo material y lo espiritual, fueron escritos por personas de tan variada naturaleza, y en épocas tan remotas, en países tan distantes entre si, y en medio de gentes y costumbres tan diferentes y en lenguaje tan simbólico, que fácilmente se comprenderá que para la recta inteligencia y comprensión de todos nos es de suma necesidad todo el consejo y auxilio que nos pueda ofrecer la hermenéutica.

Capitulo II
Disposiciones Necesarias Para El Estudio Provechoso De Las Escrituras

Así como para apreciar debidamente la poesía se requiere poseer un sentimiento especial hacia lo bello y poético, y para el estudio de la filosofía es necesario un espíritu filosofo, asimismo es de la mayor importancia una disposición especial para el estudio provechoso de la Sagrada Escritura ¿Cómo podrá una persona irreverente, ligera, impaciente e imprudente, estudiar e interpretar debidamente un libro tan profundo y altamente espiritual como es la Biblia? Necesariamente, tal persona juzgara de su contenido como el ciego de los colores. Para el estudio y recta comprensión de la misma se necesita, pues, por lo menos, un espíritu respetuoso y dócil, amante de la verdad, paciente en el estudio y dotado de prudencia.

1. Se necesita un espíritu respetuoso, porque, por ejemplo, un hijo irrespetuoso, ligero y frívolo, ¿qué caso hará de los consejos, avisos y palabras de su padre? La Biblia es la revelación del Omnipotente, es el milagro permanente de la soberana gracia de Dios, es el código divino por el cual seremos juzgados en el supremo día, es el Testamento sellado con la sangre de Cristo. Pero, con todo y ante tal maravilla, el hombre irreverente se hallara como el ciego ante los sublimes Alpes de Suiza, o peor aun; tal vez como el insensato que echa lodo sobre un monumento artístico que admira todo el mundo. He aquí en que espíritu, a la vez reverente y humilde, contemplaban la Palabra de Dios los primitivos cristianos. “Damos gracias a Dios sin cesar – dice Pablo, - de que habiendo recibido la Palabra de Dios que oísteis de nosotros, recibisteis, no-palabra de hombre, sino según es en verdad la Palabra de Dios, el cual obra en vosotros que creísteis.” Recíbase así la Escritura, con todo respeto. Y como dice Jehová: “A aquel mirare que es pobre y humilde de espíritu y que tiembla a mi palabra.” Estúdiese en tal sentimiento de humildad y reverencia, y se descubrirán, como dice el Salmista, “Maravillas en su ley.” (1a Tes. 2:13; Isa. 66:2; Salmo 119:18).

2. Se necesita un espíritu dócil para un estudio provechoso y una comprensión recta de la Escritura, pues, ¿qué se aprenderá en cualquier estudio si falta la docilidad? A la persona obstinada y terca que intenta estudiar la Biblia, la pasara lo que dice Pablo del “hombre animal.” “El hombre animal no percibe las cosas que son del espíritu de Dios, porque le son locura y no las puede entender, porque se han de examinar espiritualmente.” Sacrifíquense, pues, las preocupaciones, las opiniones preconcebidas e ideas favoritas y empréndase el estudio en el espíritu de dócil discípulo y tómese por Maestro a Cristo. Debe tenerse siempre presente que la oscuridad y aparente contradicción que se pudiera encontrar no reside en el Maestro ni en su infalible libro de texto, sino en el corto alcance del discípulo. “Si el Evangelio esta aun encubierto –dice el Apóstol, - entre los que se pierden esta encubierto, en los cuales el dios de este siglo cegó los entendimientos.” Pero el discípulo humilde y dócil que abandonando a ese maestro que ciega los entendimientos, adopta a Cristo por Maestro, vera y entenderá la verdad, porque Dios promete “encaminar a los humildes por el juicio y enseñar a los mansos su carrera.” (1a Cor. 2:14; 2a Cor. 4:3-6; Salmo 25:9)

3. Es preciso ser amante de la verdad, porque, ¿quien se cuidara de buscar con afán y recoger lo que no se aprecia y estima? De necesidad imperiosa, para el estudio de la Escritura Sagrada, es un corazón deseoso de conocer la verdad. Y téngase presente que el hombre no posee por naturaleza tal corazón, sino al contrario, un corazón que huye de la verdad espiritual y abraza con preferencia el error. “La luz vino al
Mundo, - dice Jesús de sí mismo, -pero los hombres amaron mas las tinieblas que la luz.” Aun más; dice el mismo, que la “aborrecieron,” y he aquí por que en su creciente ceguedad pasan del aborrecimiento a la persecución y de la persecución a la crucifixión del Maestro. “Dejando, pues, todo engaño-dice Pedro-desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual, que es la verdad revelada.” El que con esto Deseo la busca, escudriñando las Escrituras, también la hallara. Porque al tal “el Padre de gloria dará espíritu de sabiduría y de revelación para su conocimiento.” Sí; “El secreto de Jehová es para los que Le temen y a ellos hará conocer su alianza.” (Juan 3:19,20; 1a Pedro 2:1,2; Efe. 1:17; Salmo 25:14)

4. también se debe ser paciente en el estudio, pues, ¿qué adelanto hará una persona impaciente, Inconstante y cambiadiza en cualquier trabajo que emprenda? Para todo se necesita esta virtud. Al Decir Jesús: “Escudriñad las Escrituras,” se vale de una palabra que denota el trabajo del minero que cava y revuelve la tierra buscando con diligencia el metal precioso, ocupado en una obra que requiere Paciencia.

Las escrituras, necesariamente deben ser ricas en contenido e inagotables, como las entrañas de la tierra. Y por lo mismo, sin duda, Dios ha dispuesto que en algunas partes fuesen profundas y de Difícil penetración. Por otra parte, el fruto de la paciencia es deleitoso y cuanta más paciencia se ha Empleado para encontrar un tesoro, tanto mas se aprecia y tanta más delicia produce. Llévese, pues, Al estudio de las Escrituras tanta paciencia como a las cosas ordinarias de la vida. Manifiéstese, además, esa “nobleza” que caracterizada a los de Berea, de los cuales dice la Escritura que “fueron Más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, Escudriñando cada día las Escrituras,” y sé vera como este trabajo lleva el premio en sí mismo. “Cuan Dulces son a mi paladar tus palabras!; mas que la miel a mi boca …

Maravillosos son tus testimonios…Gozome yo en tu Palabra como el que halla muchos despojos… Por eso he amado tus mandamientos mas que el oro, y más que el oro muy puro.”
Tal es el testimonio del Salmista, que había hecho de la
Palabra de Dios su diligente estudio y perseverante meditación, y tal será la experiencia del imitador de Su ejemplo. (Juan 5:39; Hechos 17:11; Salmo 119:103, 128, 162, 127).

Para el estudio provechoso de las Escrituras se necesita, a lo menos, la prudencia de saber principiar la Lectura por lo más sencillo y proceder a lo que es más difícil. Es fácil descubrir que el Nuevo Testamento es más sencillo que el Antiguo y que los evangelios son más sencillos que las cartas apostólicas. Aun entre los evangelios, los tres primeros son más sencillos que el cuarto. Princípiese, pues, el estudio por los tres primeros. A continuación del tercero puedes leer, por ejemplo, el libro de los Hechos, que es de más fácil comprensión que el evangelio según Juan, cuyo contenido es más profundo.

En una palabra, téngase la prudencia de saber pasar de lo sencillo a lo difícil para sacar provecho y no arrinconar el libro por incomprensible, como han hecho algunos imprudentes. Puédanse resumir todas estas disposiciones en aquel rasgo característico manifestado por los discípulos de Jesús en los momentos de no comprender sus palabras: Le preguntaron por el significado, le pidieron explicación. Y leemos: “Aparte explicaba todo a sus discípulos,” “les abrió el sentido para que entendiesen las Escrituras.” Su ejemplo, en este caso, además de indicar las condiciones precisas para el provechoso estudio de las Escrituras.” Su ejemplo, en este caso, además de indicar las condiciones precisas para el provechoso estudio de las Escrituras, nos ofrece la regla fundamental que se debe observar en este trabajo: la oración, la suplica. Nunca se debe emprender el estudio sin haber pedido al Maestro que abra el entendimiento y aclare su Palabra.

La fuente de toda luz y sabiduría es Dios, y dice la promesa: “Si alguno de vosotros tiene falta de Sabiduría demándela a Dios… y le será dada.” Así lo hacia David: “Abre mis ojos, dice, enséñame tus estatutos, dame entendimiento, inclina mi corazón a tus testimonios.” Y pudo cantar el resultado de su proceder diciendo: “Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! …
Mas que mis enseñadores he entendido.” Sígase su ejemplo y será idéntico el resultado. (Mat. 13:36; Mar. 4:10,34; Lc 24:45; Sant. 1:5,7; Salmo 119:18, 26, 34, 37, 99, 104).


CAPITULO III
OBSERVACIONES GENERALES EN ORDEN
AL LENGUAJE BIBLICO

 

1. Segun el testimonio de la Sagrada Escritura misma, fue divinamente inspirada “para ensenar”, para redeguir, para corregir, para instituir en justicia, para que el hombre
De Dios sea perfecto y enteramente instruido para toda Buena obra. “En ina palabra, la Escritura lleva por objeto hacer al hombre “sabio para la salvacion por la fe que es en Cristo Jesus” (2da Timoteo 3:14-17).

2. Por lo mismo, esperamos y esperamos, con razon, que la Biblia hable con sencillez y claridad.

3. Efectivamente, leyendo, por ejemplo, el Nuevo Tesatmento, hallamos cada paso en sus páginas los grandes principios y deberes cristianos expresados en lenguaje sencillo y claro, evidente y palpable. En cada página resalta la espiritualidad y santidad de Dios, a la vez que la espiritualidada y fervor que require su adoracion. En todas partes se nos pinta la caida y corrupcion del hombre y la consiguiente necesidad de arrepentimiento y conversion. En todas partes se nos proclama la remission del pecado en el nombre de Cristo y la salvacion por sus meritos; La vida eternal por la fe en Jesus, y, al mismo tiempo, la muerte etra por la falta de fe en el Salvador. A cada paso constan los deberes cristianos en todas las circunstancias de la vida y las promesas de sosten del Espiritu de Dios en el combate contra la corrupcion y del pecado. Estas verdades brillan como la luz del dia, de suerte que ni el lector más superficial e indiferente dejara de verlas.

4. Pero, que sucedio? Lo mismo que en otros libros. En el más simple tratado de escuela primaria, que se ocupa tan solo de cosas terrenas, se hallan, por ejemplo, palabras y pasajes que no comprende, sin explicacion, el hombre sin estudios. Seria pues, extraño hallar palabras y pasajes de dificil comprension en las Sagradas Escrituras, que en lenguaje humano tratan las cosas divinas, espirituales y eternas? Si en una provincia de España se usan figuras a modos de expresarse que en otra no se comprenden sin tentacion, seria extraño hallar tales figuras y expresiones en las Escrituras, que fueron escritas en paises lejanos, todos diferentes al nuestro? Si todo escrito antiguo ofrece puntos obscuros, acaso seria extrano que los tuviera un libro inspirado por Dios a sus siervos en diferentes epocas hace ya centenares y millares de años? Nada más natural que contengan las Escrituras puntos obscuros, palabras y pasajes que requieren estudio y cuidadosa interpretacion.

5. Receodemos aqui, que unicamente en tales casos de dificultad, y no en cuanto a lo sencillo y claro, precisamos los consejos de la hermeneutica para que resulte fructuoso nuestro estudio y correcta nuestra interpretacion.

6. Ahora bien; supongamos que nos viene un documento, testamento o legado que vivamente nos interesa y que nos importa una gran fortuna, pero en cuyos detalles occuren algunas palabras y expresiones de dificil comprension Como y de que manera obrariamos para conseguir el verdadero significado de tal documento? Seguramente pediriamos, en primer termino, explicacion a su autor, si esto fuera possible.

7. Pero si prometiera iluminarnos con tal que trabajaremos, escrudinando nosotros mismos, lo más natural y acertado fuera, sin duda, leer y releer el documento, tomando sus palabras y frases en el sentido usual y ordinario. Y en cuanto a las palabras obscuras buscariamos, naturalmente, su signiifcado y aclaracion, en primer lugar, por las palabras unidas o contiguas a las obscuras, es decir, por el conjunto de la frase en que ocurren.

8. Pero si todavia quedaramos sin luz, procurariamos la claridad por el contexto, es decir, por las frases anteriores y siguientes al punto obscuro, o sea por el hilo o tejido inmedato a la narracion en que se halla.

9. Si no bastara el contexto consultariamos todo el parafo o pasaje, fijandonos en el objeto, Intento para ver el fin a que se encamina el pasaje.

10. Y si aun no nos resultase con la claridad deseada, buscariamos luz en otras partes del documento, por si acaso hubiese frases o parrafos semejantes, pero más explicitos, que se ocupan del mismo asunto que la expression obscura que causa perplejidad.

11. En resumen, y de todos modos, obrariamos de manera que fuera el documento su propio interprete, ya que, llevandolo a tal o cual abogado, contravendriamos la voluntad del generoso autor y, al fin y al cabo, correriamos el riesgo de interesada y poco escrupulosa interpretacion.
Tratandose de la interpretacion de la Sagrada Escritura, del Testamento doble de Nuestro Señor, el proceder indicado, aparte de ser el más natural y sencillo, es el más acertado y seguro,


REGLA FUNDAMENTAL
Capitulo 4


Por lo anteriormente dicho, hemos podido ver como es propio y lo más conveniente, que en cualquier documento de importancia se hallan puntos obscuros se procure que el mismo sea su propio intérprete. En cuanto a la Biblia, el proceder indicado, no-solo es conveniente y muy factible sino absolutamente necesario e indispensable.

1. En cuanto sepamos, el primer intérprete de la palabra de Dios fue el Diablo, quien dio a la palabra divina un sentido que no-tenia, falseando astutamente la verdad. Más tarde, el mismo enemigo, falsea el sentido de la palabra escrita, trucándola, es decir, citando la parte que le convenía y suprimiendo la otra.

2. Los imitadores, conscientes o inconscientes, han perpetuado, este procedimiento engañando la humanidad con falsas interpretaciones de las Escrituras. Victimas, pues, de tales engaños y de tan estupendos error, que han dado por resultado hecatombes y cataclismos, debemos ya tener suficiente de esa interpretación bíblica debe ser la ya indicada, a saber: la Escritura explicada por la Escritura, o sea: la Biblia, su propio interprete.

3. Ignorando o violando este principio sencillo y racional, se ha encontrado, como indicamos, aparente apoyo en las Escrituras para muchos y funestos errores. Fijándose en palabras o versículos arrancados de su conjunto y no permitiendo a la Escritura explicarse a sí misma, hallaron los judíos aparentemente apoyo en ella para realizar a Cristo. Obrando del mismo modo hallan los papistas aparente apoyo en la Biblia para el error del papado y las matanzas relacionadas con el mismo, para no hablar de la Santa Inquisición y otros errores por el estilo. Obrando así hallan aparente apoyo los espiritistas para su errónea reencarnación; los comunistas, para su repartición de bienes; los incrédulos burladores para las contradicciones; los ruselistas, para sus errores blasfemos, y finalmente, los Wilson y Roosevelt, para su militarismo. Si tuvieran la sensatez de permitir a la Biblia que sé explicarse a si misma, evitaran errores funestos.

4. Gracias al abuso indicado oímos decir que con la Biblia se prueba lo que se quiere. La mala voluntad, la incredulidad, la pereza en su estudio, el apego a ideas falsas y mundanas, y la ignorancia de toda regla de interpretación, proveed lo que se quiera con la Biblia; pero jamás probara la Biblia que quieren los hombres tan mal dispuestos. Tampoco probara ningún doctor de verdad, ni creyente humilde, cualquier cosa con la Escritura.

5. Todo lo contrario, por que el discípulo humilde y doctor en la palabra, sabe que “la ley de Jehová es perfecta” y que no hay error en la palabra, sino en el hombre. El tal sabe que no se quita y se pone. O se añade y se suprime impunemente a la Palabra, al estilo satánico, por cuanto Dios, mediante su siervo, ha hecho constar: “No añadas a sus Palabras, porque no te reprenda y seas hallado mentiroso. Y si alguien quitare el libro de esta profecía, Dios quitara su parte del libro de la vida. “No, ciertamente la revelación divina, cual ley perfecta, “inspirada divinamente para enseñar, para redargüir, para corregir, para instituir en justicia, para que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente instruido para toda Buena obra, “tal revelación, decimos, no se presta impunemente a tal abuso.

6. En vista de tales declaraciones y de estas y otras restricciones, es evidente, a todas luces que carece absolutamente de sanción divina la interpretación particular del papismo que concede autoridad superior a la Palabra misma, a la interpretación de ‘los padres” de la iglesia docente o de la infamilidad papal, como carece asimismo de dicha sanción la idea de la interpretación individual del protestantismo. “Ninguna profecía de la Escritura es de particular interpretación.” Dice Pedro; y Jesús nos exhorta a escudriñar las Escrituras para hallar la verdad, y no a interpretar las Escrituras para establecer la verdad a nuestro antojo.

7. Nada de extraño tiene, pues que en los eminentes escritores de antaño hallemos dichos como estos; Las Escrituras son su mejor interprete. Comprenderás la palabra de Dios, mejor que de otro modo alguno, consultando una parte con otra, comparando lo espiritual con lo espiritual (1ra Cor. 2:13). Lo que equivale a usar la Escritura de tal modo, que venga a ser ella su propio interprete.

8. Si por una parte, arrancando versículos de su conjunto y citando frases sueltas en apoyo de ideas preconcebidas, se pueden construir doctrinas llamadas bíblicas, que no son enseñanzas de las Escrituras, sino más bien “doctrinas de demonios. Por otra parte, explicando la Escritura por la Escritura, usando la Biblia como propio interprete de sí misma, no solo se adquiere el verdadero sentido de las palabras y textos determinados, sino también la certeza de todas las doctrinas cristianas en cuanto a la fe y la moral. Téngase muy presente que una doctrina no puede considerarse del todo bíblica antes de resumir y encerrar todo cuanto la Escritura dice la misma. Un deber tampoco es del todo bíblico, si no abarca y resume todas las enseñas, prescripciones y reservas que contiene la Palabra de Dios en orden al mismo. Aquí cuadra, bien la ley” “No se pronuncia sentencia antes de haber oído las partes.” Pero cometen el delito de fallar antes de haber examinado las partes todos aquellos que establecen doctrinas sobre palabras o versículos arrancados del conjunto, sin permitir a la Escritura explicarse a sí misma. Igual falta cometen los que del mismo modo proceden y hablan de contradicciones y enseñanzas inmorales. De consiguiente, de necesidad suma es observar la referida regla de las reglas, a saber: La Biblia su propio interprete, si no queremos incurrir en error y atraer sobre nosotros la maldición que la misma Escritura pronuncia contra los falsificadores de la Palabra. Decimos “regla de las reglas” porque de esta, que es fundamental, se desprenden otras varias que, como veremos, nacen naturalmente de la misma.

 

REGLA PRIMERA
Capítulo V

1. Como ya hemos indicado, los escritores de las Sagradas Escrituras escribieron, naturalmente, con el objeto de hacerse comprender. Y, de consiguiente, debieron valerse de palabras conocidas y debieron usarlas en el sentido que generalmente tenían. Averiguar y determinar cuál primer cuidado en la interpretación o recta compresión de las Escrituras.

2. Será preciso repetir aquí, para el mayor provecho, que e tal averiguación, además del auxilio divino, hay modos de proceder que no debe ignorar ningún lector de la Biblia, siendo siempre necesario tener en cuenta el principio fundamental que el Libro ha de ser su propio interprete, de cuyo principio se deducen otros, que llamamos reglas o pautas de interpretación.

3. De éstas dice así la primera: Es preciso, en cuanto sea posible, tomar las palabras en su sentido usual y ordinario.

Regla sumamente natural y sencilla, pero de la mayor importancia. Pues ignorándola o violándola, en muchas partes la Escritura no tendrá otro sentido que el que quiera concederle el capricho humano. Por ejemplo, hubo quien se imaginaba que las ovejas y los bueyes que mencionaba el Salmo 8 eran los creyentes, mientras que las aves y los peces eran los incrédulos, de lo que sacaba en consecuencia que todos los hombres, quieran o no quieran, están sometidos al poder de Cristo.
Si hubiera tenido en cuenta el sentido usual y ordinario de las palabras no habría caído en semejante error.

Pero téngase muy presente que el sentido usual y ordinario no equivale siempre al sentido literal. En otras palabras, él deber de tomar las palabras y frases en su sentido ordinario y natural, no significa que siempre deben tomarse al. ’’ Pie de la letra. ’’ Como se sabe, cada idioma tiene sus modos propios y peculiares de expresión, y tan singulares, que si se traducen al pie de la letra se pierde o se destruye completamente el sentido real y verdadero. Esta circunstancia se debe tal vez, tener más presentes tratándose del lenguaje de las Escrituras que de otro libro cualquiera, por estar sumamente lleno de tales modos y expresiones propias y peculiares.

Los escritores sagrados no se dirigen a cierta casta de personas privilegiadas, sino al pueblo en general; y de consiguiente, no se valen de un lenguaje científico y seco, sino figurado y popular. A estas circunstancias débanse la libertad, variedad y vigor que observamos en su lenguaje. A la misma se debe su abundante uso de toda clase de figuras retóricas, símiles, parábolas y expresiones simbólicas. A demás de lo dicho, ocurren muchas expresiones peculiares del idioma hebreo, llamadas hebraísmos. Precisa tener todo esto presente para poder determinar cuál es el verdadero sentido usual y ordinario de las palabras y frases.

Ejemplo: 1. En el Génesis 6:12, leemos: ‘‘Toda carne había corrompido su camino sobre la tierra.’’ Tomando aquí las voces y camino en sentido literal, pierde el significado por completo el texto. Pero tomándola en su sentido ordinario, al usarse como figura, es decir, carne en sentido de persona y en camino en sentido de costumbre, modo de proceder o religión, ya no sólo tiene significado, sino un significado terminantemente, diciéndonos que toda persona había corrompido sus costumbres; la misma verdad que declara Pablo, sin figura, diciendo: ‘‘No hay quien haga lo bueno; (ROM. 3:12).

2. Pregunta Jesús: ‘‘¿Qué mujer que tiene diez dracmas (moneda de cinco duros), si pierdes una dracma no enciende el candil y barre la casa y busca con diligencia hasta hallarla? ‘’ En este versículo, tomando al pie de la letra, si bien hallamos una pregunta interesante, estamos lejos de comprender la verdad que encierra. Pero sabiendo que contiene una parábola, cuyas partes principales y figurativas requieren interpretación y designan realidades correspondientes a las figuras, no vemos aquí ya meramente una pregunta interesante, sino a una mujer que representa a Cristo; un trabajo afanoso que representa un trabajo semejante que está llevando a cabo Cristo; y una moneda perdida que representa al hombre perdido en el pecado; todo esto exponiendo e ilustrando admirablemente la misma verdad que expresa Cristo sin parábola, diciendo: ‘ ‘El hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.’’ (Luc. 19:10).

3. Profetizando de Jesús, dice Zacarías (Luc. 1:69) ‘‘que Dios nos alzó un cuerno de salvación en la casa de David. ’’ Difícilmente sacamos aquí nada en claro si tomamos las palabras cuerno y casa en sentido literal. Pero sabiendo que, como símbolo y figura, ordinariamente denota el cuerno, fuerza o poder real, y casa, familia o descendencia, ya no estamos a obscuras; se nos dice que Dios levantó en Cristo un gran poder de salvación entre los descendientes de David, como también dice Pedro.’’
(Hechos 5:31)

4. Dice Jesús (Lucas 14:26): ‘ ‘ Si alguno viene a mi y no aborrece a su padre y madre, no puede ser mi discípulo.’’ Lo que, tomado al pie de la letra, constituye una contradicción al precepto de amar, aún a los enemigos. Pero acordándonos del hebraísmo, por lo cual se expresan a veces las comparaciones y preferencias entre dos personas o cosas, con palabras tan enérgicas como amar y aborrecer, ya no sólo desaparece la contradicción, sino que comprendemos el verdadero sentido del texto, sentido que sin hebraísmo expresa Jesús mismo, diciendo: ‘ ‘ El que ama padre o madre más que a mí, no es digno de mí.’’ (Mat 10: 37).

Por los ejemplos citados se puede comprender la suma necesidad de familiarizarse con las figuras y modos propios y peculiares del lenguaje bíblico. Esta familiaridad se adquiere, desde luego, por un estudio prolongado de la Escritura misma. Pero para conseguirla con mayor brevedad convendría tener un breve tratado especial

Capítulo VI

REGLA SEGUNDA


En el lenguaje bíblico, como en otro cualquiera, existen palabras cuyo significado varía mucho, según el sentido de la frase o argumento en que ocurren. Importa, pues, averiguar y determinar siempre cuál sea el pensamiento especial que se propone expresar el escritor, y así tomando por guía este pensamiento, se podrá determinar el sentido positivo de la palabra que ofrece dificultad.

2. Resulta, pues, tan natural como importante lo que llamamos, regla segunda, y dice: Es del todo preciso tomar las palabras en el sentido que indica el conjunto de la frase.

3. De los ejemplos que ofrecemos a continuación, se verá cómo varían, según la frase, texto o versículos, el significado de algunas palabras muy importantes acentuando así la importancia de esta regla.

Ejemplos: 1. Fe: la palabra fe, ordinariamente, significa confianza; pero tiene también otras acepciones. Leemos de Pablo, por ejemplo: ‘ ‘ Ahora anuncio la fe que en otro tiempo destruía.’’ Del conjunto de esta frase vemos claramente que la fe, aquí, significa creencia, ósea la doctrina del Evangelio. Dice el Apóstol que Dios ‘ ‘ juzgará el mundo por aquel varón al cual determinó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos.’’ Juzgando por el conjunto de este versículo, la fe, no significa ni creencia, sino prueba o demostración.

El que hace diferencia, si comiere (haciendo caer al hermano), es condenado, por que no comió con fe, y todo lo que no procede de fe es pecado.’’ Por el conjunto del versículo, y todo considerado, hallamos que la voz ocurre aquí en el sentido de convicción; convicción del deber cristiano para con los hermanos.( Gál. 1 :23 ; Hechos 17 :31 ; Rom. 14:23).


2. Salud: La palabra salud se usa con frecuencia en sentido de salvación del pecado con sus consecuencias; pero, tiene, además. Otros significados. Leemos, por ejemplo, que Moisés ‘‘pensaba que sus hermanos entendían que Dios les había de dar salud por su mano.’’ Guiados por el conjunto del versículo, comprendemos que aquí ocurre la voz salud en sentido de libertad temporal.
Ahora nos está más cerca nuestra salud que cuando creíamos;’’ salud, aquí equivale a la venida de Cristo.
¿Cómo escaparemos nosotros si tuviéramos en poco una salud tan grande ?’’ Considerando el todo, salud quiere decir, aquí toda la revelación del Evangelio. (Hech. 7:25, Rom.13:11; Heb. 2:3)

3. Gracia: El significado ordinario de la palabra gracia, es favor; pero se usa también en otros sentidos. Leemos, por ejemplo: ‘ ‘ Por gracia sois salvos por la fe ; y esto no de vosotros, pues es don de


Dios,’’ etc. Por el conjunto de este versículo se ve claramente que gracia significa la pura misericordia y bondad de Dios manifestadas a los creyentes sin mérito ninguno de parte de ellos.

‘‘El Señor daba testimonio a la palabra de su gracia,’’ es decir , a la predicación del Evangelio.
‘‘Esperad perfectamente en la gracia que os es presentada cuando Jesucristo os es manifestado. ’’ El conjunto nos dice aquí que la gracia equivale a la bienaventuranza que traerá en su venida. ‘‘La gracia de Dios… se manifestó. ’’ Etcétera. La gracia, aquí se usa en sentido de la enseñanza del Evangelio. ‘‘Buena cosa es afirmar el corazón en la gracia y no en viandas. ’’ Considerando todo el conjunto, gracia, en este texto, equivale a las doctrinas de Evangelio, oposición a las que tratan de viandas relacionadas con las practicas judaicas.( Efe. 2 :8 ; Hechos 14 :3 ; 1a Pedro 1 :3 ; Tito 2 :11, Heb. 13:9).

4. Carne: Leemos: ‘‘Por las obras de la ley ninguna carne se justificará delante de Dios. ’’ El conjunto de esta frase indica que la palabra carne, aquí significa persona.

Daros un corazón de carne; Es decir, una disposición tierna y dócil. ‘‘Vivimos en otro tiempo en los deseos sensuales. ‘‘Dios ha sido manifiesto en carne; ’’ a saber, en forma humana. ‘‘¿Habiendo comenzado por el espíritu, ahora perfeccionáis por la carne?’’ es decir, por observar ceremonias judaicas, como la circuncisión, que se hace en la carne. (Rom. 3:20; Ezequiel 36:26; 1 Tim. 3:16; Gál. 3:3).

5. Sangre: Hablando de crucificar a Cristo, dicen los judíos: ‘‘Su sangre sea sobre nosotros y sobre nuestros hijos.’’ Guiados por nuestra regla, vemos que sangre, aquí, ocurre en sentido de culpa y sus consecuencias por matar al inocente.
De una sangre ha hecho (Dios) todo el linaje de los hombres; ’’ es decir, de un solo hombre Adán. ‘‘Tenemos redención por su sangre. ’’ ‘‘Justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.’’ El conjunto de estas frases hace evidente a la muerte expiatoria de Cristo en la cruz. (Mat. 27:25; Hech. 17:26; Efe. 1:17; Rom. 5:9).

4. Como fácilmente se comprende, tiene importancia especial esta regla cuando se trata de determinar si las palabras deben tomarse en sentido literal o figurado. Para no incurrir en errores, es de gran importancia, en este caso también, dejarse guiar por el pensamiento del escritor y tomar las palabras en el sentido que indica el conjunto del versículo.

Ejemplo: 1. ‘‘Tomo Jesús el pan, y bendijo y lo partió y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. ’’ Guiados por el conjunto de este versículo, resulta evidente que la palabra cuerpo, aquí no se usa sentido literal, sino figurado; por cuanto Jesús partió pan y no su propio cuerpo, y por cuanto él mismo, santo y entero, les dio el pan, y no parte de su carne material. Usa, pues, Jesús, la palabra en sentido simbólico, dándoles a comprender que el pan representa su cuerpo.

2. Dice Cristo a Pedro: ‘‘A ti daré las llaves del reino de los cielos. ’’ Por conjunto de esta frase vemos claramente que la voz llaves no se usa en sentido literal o material, puesto que el reino de los cielos no es lugar terrenal en donde se penetra mediante llaves materiales. Débase, pues, tomar en sentido figurado, simbolizando las llaves, autoridad; la autoridad de atar y desatar o remitir y retener pecados, que en otra ocasión dio también a los discípulos ( Mat 2 :19 ; 18 :18 ; Juan 20 :23). Podrían se, multiplicarse ejemplos como estos, pero bastan los referidos para darnos una idea del uso de esta regla y de la gran necesidad de leer con atención las Escrituras.

 

Hermenéutica

 Capitulo 7

REGLA TERCERA

 

1. La tercera dice: Es necesario tomar las palabras en el sentido que indica el contexto, a saber; los versículos que preceden y siguen al texto que se estudia.

 

2. Sucede a veces que basta el conjunto de una frase para determinar cual es el verdadero significado de ciertas palabras. Por tanto, y en tal caso, debemos empezar mas arriba la lectura y continuarla mas abajo, para tener en cuenta lo que precede y sigue a la expresión obscura, y procediendo así se hallara claridad en el contexto por diferentes circunstancias.

 

Ejemplos:

 

1. En el contexto hallamos expresiones, versículos o ejemplos que nos aclaran y precisan el significado de la palabra obscura. Al decir Pablo: “Podéis entender cual sea mi inteligencia en el misterio de Cristo,” quedamos algún tanto indecisos respecto al verdadero significado de la palabra misterio. Pero, por los versículos anteriores y los que siguen al citado, encontramos que la palabra misterio se aplica aquí a la participación de los gentiles en los beneficios del Evangelio.  Hallase la misma palabra en sentido diferente en otros pasajes, siendo necesario en cada caso el contexto para determinar el significado exacto. “Cuando éramos niños éramos siervos bajo los rudimentos del mundo.” ¿Que son los rudimentos del mundo? En lo que sigue a la palabra se nos explica que son prácticas de costumbres judaicas.

También esta voz se usa en otro sentido, determinando el contexto su recta interpretación. (Heb. 11; Efe. 3:4,5; Gal. 4:3, 9-11).

 

2. Hallase a veces aclarada una palabra obscura en el contexto por el empleo de una palabra que tiene casi la misma significación, o bien por una palabra opuesta y contraria a la obscura. Así que, por ejemplo, la palabra “contrato hecho con Abraham” (Gal. 3:17), se explica por la voz promesa en el mismo versículo. Asimismo, hallan su explicación las palabras difíciles, “arraigados y sobreedificados: en Cristo, por la expresión confirmados en la fe unida e inmediata a las mismas.

“La paga del pecado es muerte,” dice el Apóstol. El sentido profundo de esta expresión hace resaltar de un modo vivo la expresión opuesta que la sigue: “mas la dadiva de Dios es vida eterna.” Otro tanto sucede tratándose de la fe, cuando Juan dice: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna,” pintando a lo vivo la importancia de la palabra creer por la expresión opuesta: mas al que es incrédulo (desobediente) al Hijo no vera la vida, sino que la ira de Dios esta sobre el.” (Col. 2:7; Rom. 6:23; Juan 3:36).

 

3. A veces, una palabra que expresa una idea general y absoluta, debele tomar en un sentido restrictivo, según determine alguna circunstancia especial del contexto, o bien el conjunto de las declaraciones de las Escrituras en asuntos de doctrina.  Cuando David, por ejemplo, exclama: “Júzgame, OH Jehová!, conforme a mi justicia y conforme a mi integridad,” el contexto nos hace comprender que David solo protesta su justicia y rectitud en cuanto a las calumnias que contra el levantaba Cus, el benjamita.

Tratándose del mayordomo tramposo, se nos ofrece su conducta cual ejemplo de imitación; pero por el contexto vemos limitado el ejemplo a la prudencia del mayordomo, con exclusión completa de sus prácticas deshonestas.

 

 

 

Hablando Jesús del ciego de nacimiento, dice; “Ni este peco, ni sus padres,” con lo que de ningún modo afirma Jesús que hubiese pecado; pues existe en el contexto una circunstancia que limita el sentido de la frase a que no habían pecado para que tuviera la ceguera como consiguiente castigo, según erróneamente pensaban los discípulos.

 

Al ordenar Santiago, en el cap. 5:14, que el enfermo “llame a los ancianos de la iglesia y oren por el, ungiéndole con aceite,” hallamos por el contexto que se trata de la sanidad del cuerpo y no de la salud del alma, como pretenden los romanistas que, dejando a un lado el contexto, como de costumbre, se imaginan encontrar apoyo aquí para la extremaunción (Salmo 7:8; Lucas 16:1-3; Juan 9:3, Sant. 5:14,16).

 

Advertencias. – Tratándose del contexto, es preciso advertir que a veces se rompe el hilo del argumento o narración por un paréntesis mas o menos largo, después del cual se vuelve a reanudar. Si es corto el paréntesis, no ofrece dificultad; pero si es largo, como sucede a menudo en las epístolas de Pablo, requiere particular atención.

 

En Efes. 3, por ejemplo, hallamos un paréntesis que llega desde el ver. 2 hasta el ultimo, reanudándose el hilo en el primer versículo del cap.4 Véanse otros en Filip. 1:27, hasta 2:16; Rom. 2:13 hasta 16; Efes. 2:14, hasta 18, etc., y nótese que la palabra porque, aquí en lugar de introducir, como de costumbre, una razón determinada del porque de alguna cosa, sirve para introducir un paréntesis.

Por otra parte, precisa recordar que los originales de las Escrituras no tienen la división de capítulos y versículos; así es que el contexto no se halla siempre dentro de los limites del capitulo que meditamos ni tampoco acaba siempre el hilo de un argumento o de una narración con el fin de capitulo. Es necesario tener estoy muy presente

 

4. Por ultimo, no se olvide que, a veces, tan solo por el contexto se puede determinar si una expresión se debe tomar al pie de la letra o en sentido figurado.

Llamando Jesús al vino sangre del nuevo pacto, comprendemos por el contexto que la palabra sangre, debe tomarse en sentido figurado desde el momento, que Jesús, en dicho contexto, vuelve a llamar al vino fruto de la vid, con todo y haberlo bendecido. De lo que vemos, además, que no viene de Jesús la enseñanza de la transformación del vino en sangre verdadera de Cristo, como pretenden los que hacen caso omiso del contexto, torciendo las Escrituras para su perdición. (Mat. 26:27, 29).

 

Habiendo dicho Jesús: “El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna” y “mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida,” etc., quedaron asombrados los discípulos y principiaron a murmurar; de cuya circunstancia debemos esperar en el contexto alguna explicación de si se deben tomar en sentido material o espiritual estas declaraciones. Efectivamente, leemos: “El Espíritu (el sentido carnal) nada aprovecha.” Comer la carne y beber la sangre equivale, pues, a apropiarse por la fe el sacrificio de Cristo en la cruz, de lo que, como se sabe, resulta la vida eterna del creyente (Juan 6:48-63).

 

Hablando Pablo de edificar, “los coadjutores de Dios, con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca,” vemos, por el contexto, que habla de Cristo mismo cual fundamento del edificio, y que deben tomarse estas palabras en sentido espiritual, representando, sin duda, doctrinas legitimas e ilegitimas con sus consecuencias.

 

La expresión; “Se salvara, mas como por fuego,” explicase asimismo por el contexto, el cual nos enseña que no se trata aquí de salvar a una alma cualquiera, sino a siervos de Dios, y que no es fuego que se ceba en sus personas, sino en su infortunada fabricación de material, cual heno y hojarasca; además, que no es un fuego purificador, sino destructor, a saber; el fuego del escrutinio riguroso en el día de la manifestación de Cristo, estos “coadjutores de Dios” se salvaran, pues, en el sentido de un arquitecto que, en la catástrofe de la quema del edificio que esta levantando, pudo escapar, si, pero perdiéndolo todo, excepto la vida; lo que implica la misma expresión, diciendo: “Se salvara no mediante la permanencia en el fuego, sino “como por fuego.” Solo los ciegos al contexto pueden soñar con el purgatorio en este pasaje. (1a Cor. 3:5-15).

 

Diciendo Pablo que la unión entre Cristo y la iglesia es tan intima, que somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos, y que debe reinar unión tan estrecha como entre marido y esposa, continua: “Este misterio grande es.” ¿Que misterio? El contexto lo explica diciendo a renglón seguido: “Mas yo digo esto con respecto a Cristo y a la Iglesia.” La unión íntima entre Cristo y su Iglesia es, pues, el misterio, y no la unión entre marido y mujer, que, por cierto, no es ningún misterio. Pero los romanistas, no solo dan al traste con el contexto, sino que traducen la expresión así: “Este sacramento es grande,” añadiendo en nota explicativa que “la unión del marido con la mujer es un grande sacramento” De este modo, traduciendo mal e interpretando peor, hallan aquí fundamento para lo que llaman “el sacramento del matrimonio.”

Con lo dicho basta para comprender la necesidad de tener en cuenta el contexto para decidir si determinadas expresiones deben tomarse al pie de la letra o en sentido figurado.

 

 

Capitulo VIII
REGLA CUARTA

 

La cuarta regla de interpretación dice:

1. Es preciso tomar en consideración el objeto o designio del libro o pasaje en que ocurren las palabras o expresiones obscuras. Esta regla, como se ve, no es más que la ampliación de las anteriores en caso de no ofrecer suficiente luz, ni el conjunto de la frase ni el contexto, para remover la dificultad y disipar toda duda.

2. El objeto o designio de un libro o pasaje se adquiere sobre todo leyéndolo y estudiándolo con atención y repetidas veces, teniendo en cuenta con que ocasión y a que personas originalmente se escribió. En otros casos consta el designio en el libro o pasaje mismo, como, por ejemplo, el de toda la Biblia, en Rom. 15:4;
2a Tim. 3:16, 17; el de los Evangelios, en Juan 20:31; el de 2a Pedro en el cap. 3:2, y el de Proverbios en el capitulo 1:1,4.

3. El designio alcanzado por el estudio diligente nos ofrece auxilio admirable para la explicación de puntos obscuros, para la aclaración de textos al parecer contradictorios y para conseguir un conocimiento mas profundo de pasajes en si claros.

4. Ejemplos: 1o Es evidente que las cartas a los Gálatas y a los Colosenses fueron escritas con ocasión de los errores que con gran daño, procuraban implantar en las iglesias apostólicas los judaizantes o “falsos maestros.” De consiguiente, tienen por designio estas cartas el exponer con toda claridad la salvación por la muerte expiatoria de Cristo, contrario a las enseñanzas de los judaizantes, que predicaban las obras, la observancia de días y ceremonias judaicas, la disciplina del cuerpo y la falsa filosofía. A cada paso hablaremos luz en el estudio de estas cartas para la mejor comprensión aun de pasajes en si claros, si tenemos este designio siempre presente. Leeremos asimismo con mas inteligencia, por ejemplo, los Salmos 3, 18, 34 y 51, teniendo en cuenta con que ocasión se escribieron, cosa que consta en su encabezamiento respectivo. Otro tanto decimos de los Salmos 120 hasta 134, intitulados: Cántico gradual, si tenemos presente que fueron escritos para cantarse por los judíos en sus viajes anuales a Jerusalén.

5. 2o He aquí la luz que ofrece el designio para la explicación de un punto oscuro, designio adquirido teniendo en cuenta la condición de una persona a la cual se dirige Jesús. Al preguntarle un príncipe, cegado de justicia propia, que bien debe hacer para obtener la vida eterna (Mat. 19:6; Luc. 18:18) y Jesús le contesta: “Guarda los mandamientos,” ¿le querrá enseñar con esta respuesta que el medio de la salvación es la observancia de los mandamientos del Decálogo? Seguro que no, desde el momento que Jesús mismo y las Escrituras en todas partes enseñan que la vida eterna se adquiere únicamente por la fe en el Salvador. ¿Como explicar, pues, que Jesus le diera tal respuesta? Todo resulta claro y desaparece toda duda, si tenemos en cuenta con que designio Jesús le habla. Pues, evidentemente, su objeto fue valerse de la misma ley y del mandamiento nuevo de “vender todo” lo que tenia para sacar al pobre ciego de su ilusión y llevarle al conocimiento de sus faltas a la ley divina y a la consiguiente humillación, lo que también consiguió, haciéndole ver que solo era un pobre idolatra de sus riquezas, que ni el primer mandamiento de la ley había cumplido. El designio de Jesús, en este caso, fue el de usar la ley cual “ayo,” como dice el Apóstol, para conducir al pecador a la verdadera fuente de salud, pero no como medida de salvación, y he aquí por que le remite a los mandamientos.

6. 3o Veamos como, teniendo en consideración el designio, desaparecen las contradicciones aparentes. Cuando dice Pablo que el hombre se justifica (se declara sin culpa) por la fe sin las obras, mientras afirma Santiago que el hombre se justifica por las obras y no solamente por la fe, desaparece la contradicción aparente desde el momento que tomemos en consideración el designio diferente que llevan las cartas del uno y del otro. (Rom. 3:28; Sant. 2:24). Pablo combate y refuta el error de los que confiaban en las obras de la ley mosaica como medio de la justificación rechazando la fe en Cristo; Santiago combate el error de unos desordenados que se contentaban con una fe imaginaria, descuidando o rechazando las buenas obras. De aquí que Pablo trata de la justificación personal delante de Dios, mientras que Santiago se ocupa de la justificación por las obras delante de los hombres. El ser justificado (declarado sin culpa) a la vista del mundo, o de la Iglesia, se realiza mediante obras palpables y “no solamente por la fe” que es invisible. “Muéstrame tu fe por tu obras,” tal la exigencia también de la cartas de Pablo. “Vemos, pues, que nuestras personas se justifican delante de Dios mediante la fe pero nuestra fe se justifica delante de los hombres mediante las obras.” De lo que comprendemos que concuerdan perfectamente las doctrinas de los dos apóstoles.

7. Leemos en 1a Juan 3:9: “Cualquiera que es nacido de Dios, no hace pecado… y no puede pecar.” ¿Querrá decir aquí el Apóstol que el cristiano es absolutamente incapaz de cometer una falta? No, porque el mismo objeto de su carta es el prevenir que pequen, con lo que esta admitida la posibilidad de poder faltar. ¿Como pues, comprender la afirmación de que los nacidos de Dios no pueden pecar? En este caso también nos proporciona luz la consideración detenida del designio de la carta. Por las Escrituras vemos que hacia fines del siglo apostólico existían ciertos pretendidos cristianos engañados que se creían poder practicar toda clase de excesos carnales, sin respetar ley ninguna. Uno de los designios de la carta es, evidentemente, el prevenir a los hijos de Dios contra tan malas creencias. Manifiesta Juan que, contrario a esos “hijos del Diablo” que por naturaleza hacen pecado, los “hijos de Dios” no hacen pecado. Cada uno se ocupa en las obras de su padre: los hijos de Dios se ocupan en manifestar su amor a Dios guardando sus mandamientos (c. 5:2); los hijos del diablo se ocupan en imitar a su padre, quien esta pecando desde el principio. Los unos practican el pecado, los otros no lo practican desde el momento que nacieron de Dios. Oponiéndose a esos disolutos, hijos del diablo, que se creían poder pecar y naturalmente con gusto pecaban, afirma Juan que los nacidos de Dios, por el contrario, teniendo repugnancia y odio al pecado, no pueden pecar; es decir, no pueden practicar el pecado, o continuar pecando, como indica el texto original. Por la razón de haber nacido de Dios, y aspirando, como aspiran a la perfección moral completa, es contra su nueva naturaleza practicar el pecado: o pueden continuar pecando; lo que por supuesto no impide que sean exhortados a guardarse del mal desde el momento que no están fuera de la posibilidad de pecar.

8. Otro caso de contradicción aparente, que también aclara el designio de los escritos correspondientes, hallamos en las cartas de Pablo. En la que dirige a los Gálatas (4:10,11), se opone a la observancia de los días de fiestas judaicas, y en la dirigida a los Romanos (14:5,6) no hace una oposición definitiva a tal observancia. ¿Como explicar este diferencia? Sencillamente, porque el objeto general de la Carta a los Gálatas era de contrarrestar las doctrinas de los falsos maestros que habían desviado a los Gálatas. Estos les habían enseñado que para la salvación, además de cierta fe en el cristianismo, era preciso guardar las prácticas judaicas del Antiguo Testamento, con lo que en realidad atacan el fundamento de la justificación por la fe, haciendo nulo los sacrificios de Jesucristo en la cruz. Del grave peligro en que habían ido a parar, se queja con amargura el Apóstol, y nada hay de extraño en que se opusiera con firmeza a esas observancias judaicas que obscurecían al glorioso Salvador y amenazaban arruinar el trabajo apostólico entre ellos. Muy diferente es el caso que trata el Apóstol en su Carta a los Romanos (Rom. 15:1-13).

El pasaje en que ocurre, lleva por objeto establecer la paz perturbada entre un grupo de hermanos flacos convertidos del judaísmo que criticaban a los creyentes mas firmes, quienes a su vez menospreciaban a los flacos. Estos hermanos débiles que se habían impuesto a no comer carne ni beber vino y guardaban las fiestas judaicas, no se hallaban en el grave peligro de los Gálatas. Así que el Apóstol, como de paso, menciona que unos consideran todos los días iguales, mientras que otros observan cierto día con preferencia a otro, afirmando que estos lo hacen así para el Señor, sin oponerse directa y definitivamente a ello. Pero considerando el repetido encargo, que acto seguido les dirige, de estar “asegurados en su animo,” es decir, de someter a examen serio la cosa hasta no caberles la menor duda respecto al recto proceder que ambas partes en los asuntos divergentes debían observar, y considerando además que su deseo y designio era que los opuestos llegasen a un mismo parecer (15:5,6) para que cesaran las discordias y se restableciera la paz, resulta evidente que el Apóstol induce a los flacos a avanzar en su criterio hasta el punto de abandonar la observancia de las fiestas judaicas. Aun aquí, pues, si bien indirectamente, el Apóstol se pronuncia en contra de esa costumbre antigua destinada a desaparecer, como toda cosa vieja que ha cumplido su misión. Así es como, en vista de los diferentes designios de los dos escritos referidos, hallamos completa armonía donde a primera vista parece haber divergencia.

Se pudieran citar otros ejemplos de la misma naturaleza, pero creemos suficientes los ya referidos para evidenciar la importancia suma de consultar, en caso de necesidad, el designio de los libros o pasajes para conseguir la recta comprensión de las expresiones obscuras y aun de las que en si son claras.

 

 

REGLA QUNITA

CAPITULO IX

 

Es necesario consultar con los pasajes paralelos, “explicando cosas espirituales.”        (1ra.de Cor. 2:13, original)

 

1. Con pasajes paralelos entendemos aquí los que hacen referencia el uno al otro, que tienen entre sí alguna relación, o tratan de un modo u otro de un mismo asunto.

 

2. No, solo es preciso apelar a tales paralelos para aclarar determinados pasajes obscuros, sino al tratarse de adquirir conocimientos bíblicos exactos en cuanto a  doctrinas y practicas cristianas. Porque, como ya hemos indicado, una doctrina que pretende ser bíblica, no puede considerarse del todo como tal, sin resumir y expresar con fidelidad todo como tal, sin resumir y expresar con fidelidad todo lo que establece y exceptúa la Biblia en sus diferentes partes en orden al particular. Si siempre se hubiera tenido este presente, no cundirían hoy tantos errores con la pretensión de ser doctrinas bíblicas, paralelos de palabras, paralelos de ideas y paralelos de enseñanzas generales.

 

1. paralelos de palabras. En cuanto a estos paralelos, cuando el conjunto dela frase o el contexto no bastan para explicar una palabra dudosa, se procura a veces adquirir su verdadero significado consultando otros textos en que ocurre; y otras veces, tratándose de nombres propios, se apela al mismo proceder para hacer resaltar hechos y verdades que de otro modo perderían su importancia y significado.

 

Ejemplos:1. En Gálatas 6:17, dice Pablo: “Traigo en mi cuerpo las marcas del Señor Jesús.” Que eran esas marcas? Ni el conjunto de la frase, ni el contexto nos explica. Acudamos pues, a los pasajes paralelos. En 2 Cor. 4:10, hallamos, en primer lugar, que Pablo usa la expresión de llevar la muerte de Jesús en el cuerpo, hablando de la cual persecución que continuamente padecía Cristo, lo que nos indica que esas marcas se relacionan con las persecuciones que sufría. Pero más luz alcanzamos, por 2 Cor. 11:23,25, donde afirma el Apóstol que había sido azotado cinco veces (con disciplinas de cuero) y tres veces con varas: suplicios tan crueles que, si no dejaban muerto al paciente, causaba marcas en el cuerpo que duraban por toda la vida. Consultando así los paralelos aprendemos, pues que las marcas que traía Pablo en el cuerpo, no eran llagas o señales de la cruz milagrosa o artificialmente producidas, como pretenden algunos, sino marcas o senales delos suplicios sufridos por el Evangelio de Cristo.

 

2. En la carta a los Gálatas 3:27, dice el Apóstol que los bautizados están “vestidos de Cristo”En que consiste estar vestido de Cristo? Por lo pasajes paralelos en Rom. 13:13,14 y Col. 3:12-14, lo sacamos en claro. El estar vestido de Cristo, por una parte consiste en haber dejado las practicas carnales como lujurias, disoluciones, pendencias y envidias: y por otra parte en haber adoptado, como vestido  decoroso, las practicas de una vida nueva, como la misericordia, la benignidad, humildad, mansedumbre, tolerancia y sobre todo el amor cuyos hechos simbolizaban los cristianos primitivos en su bautismo, dejándose sepultar y levantar en señal de haber muerto a estas practicas mundanas y de haber resucitado a esta vida nueva, con sus  correspondientes practicas nuevas. Así es como consultando los paralelos, aprendemos que el estar vestido de Cristo no consiste en haber adoptado tal o cual túnica o vestido “sagrado”, sino en adornos espirituales o morales propios del cristianismo sencillo, santo y puro (1ra.Pedro 3:3-6)

 

3. Según Hechos 13:22, David fue un “varón conforme al corazón de Dios.” Querrá la Escritura con esta expresión presentarnos a David como modelo de perfección? No; porque no calla sus muchas y graves faltas, ni sus correspondientes castigos. ¿Cómo y en que sentido, pues, fue varón conforme al corazón de Dios? Busquemos los paralelos. En 1ra de Samuel 2:35, dice Dios: “me suscitare un sacerdote fiel que haga conforme al corazón:” De lo que resulta, tomando todo el pasaje en consideración, que David, especialmente en su calidad de sacerdote-rey, obraría según el corazón o voluntad de Dios. Estas ideas se hallan plenamente confirmada en el pasaje paralelo del cap. 13 vers. 14, adonde además encontramos que era en vista del rebelde Saúl, y contrario a su conducta malvada como rey, que David seria varón conforme al corazón de Dios.

 

Si bien David, pues como vemos por la historia y por sus Salmos, ordinariamente fue varón piadoso, en muchos casos digno de imitación, no nos autorizan de ningún modelo de perfección, siendo su significado primitivo, como hemos visto, que David, en su calidad oficial, contrario al rebelde rey Saúl, seria varón que obraría conforme al corazón o voluntad de Dios.

 

4. Un ejemplo de la utilidad de consultar los paralelos en orden a los nombres propios, lo tenemos en le relato de Balaam, que nos presenta en Números capítulos 22 y 24, dejándonos en duda en cuanto al verdadero carácter y de su persona. Fue realmente un profeta? Y en tal caso, cual fue la causa de su caída? Consultando los paralelos del Nuevo Testamento, hallamos por 2 Pedro 2:15,16 y Judas 11, que fue un pretendido profeta que obraba llevado por la pasión de la codicia, y por Apocalipsis 2:14, que a sus instigaciones Balaa hizo caer a los Israelitas en un pecado tan grande que les costo la destrucción de 23,000 personas.

 

5. Conviene observar también que por este estudio de paralelos se aclaran contradicciones aparentes. Según 1a.Crónicas 21:11, por ejemplo, ofrece Gad a David, de parte de Dios, el castigo de tres años de hambre, y según 2a Samuel 24:13, le pregunta Gad si quiere siete y al mismo tiempo ofrecerle tres? Sencillamente porque él por el paralelo de 2a Samuel 21:1,, comprendemos que en la pregunta toma Gad en Cuenta los tres años de hambre ya pasados, con el que están pasando, mientras que en el ofrecimiento delos tres años, solo se refiere al porvenir.

 

6. Atención. Al consultarse esta clase de paralelos conviene proceder como sigue: primeramente buscar el paralelo, o sea la  aclaración de la palabra obscura en el mismo libro o autor en que se halla, luego en los demás libros de la misma época y finalmente, en cualquier libro de las Escrituras. Esto es preciso porque, a veces, varia el sentido de una palabra, ya según el autor que la usa, según la época en que se emplea, y aun, como ya hemos indicado, según el texto en que ocurre en un mismo libro

 

Ejemplos: 1. Un ejemplo de como diferentes autores emplean una misma palabra en sentido diferente, lo hallamos en las cartas de Pablo y de Santiago. A palabra obras, cuando ocurre sola, en las cartas a los Romanos y los Gálatas significa lo opuesto a la fe, a saber: las practicas de la ley Antigua cual fundamento de la salvación. En la carta de Santiago, al contrario, se usa la misma palabra siempre en sentido de la obediencia y santidad que produce la verdadera fe en Jesús. En este caso, y en casos parecidos, no se aclara pues, la una palabra a la otra: de cuya circunstancia comprendemos la necesidad de buscar paralelos con preferencia en el mismo libro o en los libros del autor que se estudia.

 

Notemos, sin embargo, que un mismo autor emplea, a veces, una palabra en sentido diferente, en cuyo caso tampoco una expresión explica la otra. Leemos en Hechos 9:7, que los compañeros de Saulo, en el camino de Damasco, “oyeron la voz del Señor,” y en el cap. 22:9 del mismo libro, que  ‘ no oyeron la voz.” Es el caso que entre los griegos como entre nosotros, la palabra oír se usaba en sentido de entender. Oyeron, pues, la voz y no la oyeron, es decir oyeron el ruido, pero no entendieron las palabras. Del mismo modo distinguimos entre ver y diferente; así, leemos en Génesis 48:8,10, que Israel “vio” los hijos de José, y, acto seguido, que “estaban tan agravados de vejez sus ojos que no podían ver.” Es decir, los vio confusamente, pero no les podía ver con claridad, siendo necesario para ello ponérselos cerca, como también dice el contexto. Búsquense, pues, los paralelos, con preferencia y en primer lugar en un mismo autor, pero no se espere, ni en tal caso, que sirvan siempre de paralelos todas las expresiones iguales.

 

2. Prueba de como puede variar el significado de una palabra según la época en que se emplea,  la tenemos en la palabra arrepentirse. En el Nuevo Testamento se usa constantemente en el sentido de cambiar de mente del pecador, es decir, en el sentido de cambiar de mente el pecador, es decir, en el sentido de cambiar de opinión, de convicción intima, de sentimiento; mientras que en Antiguo se dice de Dios mismo que sé arrepintió, expresión que nunca emplean los escritores del Nuevo testamento al hablar  de Dios, excepto en el caso de citar el Antiguo Testamento; de lo que resulta evidente que al decir que Dios se arrepiente, no debemos de ningún modo tomarlo en el mismo sentido que nosotros hoy comprendemos el arrepentimiento de un hombre. Debedse, pues, buscar los paralelos, en Segundo lugar, en los escritos que datan de una misma época con preferencia a los que se pudieran hallar en otras partes de las escrituras.

 

HERMENEUTICA
REGLA QUINTA
(Tercera parte)

Capítulo XI


Paralelos de enseñanzas generales.
1. para la aclaración y recta interpretación de determinados pasajes no es suficientes los paralelos de palabras e ideas; es preciso acudir al tenor general, o sea a las enseñanzas generales de las Escrituras. Tenemos indicaciones de esta clase de paralelos en la Biblia misma, bajo las expresiones de enseñar conforme a la medida de fe, es decir, según la analogía o regla de la doctrina revelada (1ª Cor. 15:3,14 Hech. 3:18, Rom. 12:6).

Ejemplos: 1º Dice la Escritura: ‘ ‘ El hombre es justificado por la fe sin las obras de la ley.’’ Ahora bien; si alguien, de estas circunstancias, saca en consecuencia y enseña que el hombre de fe queda libre de las obligaciones de vivir una vida santa y conformada a los preceptos divinos, comete un error, aun cuando consulte algún paralelo del texto. Es preciso consultar el tenor o doctrina general de la Escritura que se refiere al asunto; echo lo cual, hallase que esa interpretación es falsa por contradecir por completo al Espíritu y al designo del Evangelio, que en todas partes previene a los creyentes contra el pecado, exhortándoles a la pureza y la santidad.

2º Según el tenor o enseñaza general de las Escrituras, Dios es un Espíritu omnipotente, purísimo, Santísimo, conocedor de todas las cosas y en todas partes presente, cosa que positivamente consta en multitud de pasajes. Ahora bien, otros textos que al parecer, nos presentan a Dios como ser humano, limitándole a tiempo o lugar, aminorado en algún sentido su pureza o santidad, su poder o sabiduría, tales textos débanse interpretar a la luz de dichas enseñanzas generales.

El que haya textos que a primera vista no parecen armonizar con ese tenor de las Escrituras, débase al lenguaje figurado de la Biblia y la incapacidad de la mente humana de abrazar la verdad divina en su totalidad.

3º Al decir las Escrituras: ‘‘Todas las cosas la ha hecho Jehová por sí mismo, y aun al impío da el día malo’’ (Prov. 16:4), ¿querrá enseñar aquí que Dios ha creado al impío para condenarle, como algunos interpretan este texto? Cierto que no; por qué, según el tenor de las Escrituras en multitud de pasajes Jehová no quiere la muerte del impío, no quiere que nadie parezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. Y, por tanto, el significado de la última parte del texto debe ser que el Creador de todas las cosas, en el día malo, sabrá valerse aún del impío para llevar a cabo sus adorables designios. ¡Cuántas veces, por la providencia de Dios, no hubieron de servir los impíos cual azote y plaga a otros, castigándose a sí mismos a la vez!

4. Paralelos aplicados al lenguaje figurado. A veces es preciso consultar los paralelos para determinar si un pasaje se debe tomar al pie de la letra o en sentido figurado. Varías veces nos presentan los profetas a Dios, por ejemplo, con un cáliz en la mano, dando a beber a los que quiere castigar, cayendo éstos en tierra, embriagados o aturdidos. (Nahum 3:11; Hab. 2:16; Salmo 75:8, ect.), Esta representación, breve y sin explicación en ciertos textos, hallase aclarada en el paralelo de Isaías 51:17, 22, 23, donde aprendemos que el cáliz es el furor de la ira o justa indignación de Jehová, y el aturdimiento o embriaguez, asolamiento y quebrantos insoportables.

A propósito del lenguaje figurado, es preciso recordar aquí que alguna semejanza o igualdad entre dos cosas, personas o hechos, justifica la comparación y uso de la figura. Así es que, si hay cierta correspondencia entre el sentido figurado de una palabra y su sentido figurado de una palabra y su sentido literal, no es necesario, como tampoco es posible, que todo cuanto encierra la figura se halle en el sentido literal. Por lo mismo, cuando Cristo, por ejemplo, llama ovejas a sus discípulos, es natural que no apliquemos a los discípulos toda clase de cualidades que encierra la palabra oveja, que aquí se usa en sentido figurado. En casos como este suele bastar el sentido común para determinar los puntos de comparación. Así, comprendemos que, al llamarse Cristo el cordero, sólo se refiere a su carácter manso y a su destino a ser sacrificado, como el cordero sin mácula lo que era entre los israelitas. Del mismo modo comprendemos en qué sentido se llama al pecado, deuda; a la redención, paga de la deuda, y al perdón, remisión de la deuda o de la culpa.
Y es evidente que el sentido de tales expresiones no se debe llevar a extremos exagerados: si bien Cristo murió por los pecadores, no se sigue en secuencia, por ejemplo, que todos los pecadores son o serán salvos; y si bien Cristo cumplió toda la ley por nosotros, no resulta de ello que nosotros tengamos derecho a vivir en el pecado; o si bien consta que el hombre está muerto en el pecado, no quiere decir que está de tal modo muerto que no se pueda arrepentir y que quede sin culpa si desoye el llamamiento del Evangelio. Tratándose de figuras tomadas de objetos materiales no suele ser difícil determinar el justo número de realidades o puntos de comparación, que designa cada figura, ni la consecuencia lícita o enseñanza positiva que encierra cada punto más dificultad ofrecen las figuras tomadas de la naturaleza humana o de la vida ordinaria. Muchos se han recreado en formar castillo de doctrina sin fundamento, rebuscando y comparando tales figuras y símiles, sacando consecuencias ilícitas, sino contrarias a las Escrituras. El espíritu humano parece hallar gusto especial en semejantes Escrituras, confirmarse en sus verdades y familiarizarse con ellas para su provecho propio y para poder iluminar a los que las contradicen.

5º Para conocer el sentido innato de la Biblia, ella misma debe ser su propio
Interprete.

6º Que el verdadero sentido de sus textos se consigue por el significado de sus palabras, y que así, por la adquisición del verdadero sentido de las palabras, se consigue el verdadero sentido de sus textos

7º Que no se debe olvidar por un momento que el significado de las palabras está determinado por la peculiaridad y uso del lenguaje bíblico, debiéndose, por tanto, buscar el conocimiento del sentido en que se usan las palabras, ante todo en la Biblia misma.

8º Que las palabras deben tomarse en el sentido que comúnmente tienen, si este sentido no está manifiestamente reñido con otras palabras en la frase en que ocurren, con el contexto o con otras partes de las Escrituras.

9º Que en caso de tener una palabra con significados diferentes, ofreciéndose así o de otro modo un punto obscuro, se recurra a las reglas arriba explicadas para conseguir el sentido exacto que intentaba el escritor inspirado, o mejor, el Espíritu de Dios mismo.

10º Que, aparte de la recta inteligencia de pasajes y texto aislados en cuanto a las doctrinas, éstas sólo son del todo bíblicas y exactas cuando expresan todo dicen las Escrituras en orden a las mismas.
Al averiguar, pues, cuál sea el verdadero significado de un pasaje de la Escritura, es preciso que preguntemos:

11º ¿Cuál es el significado de sus palabras?
Si no tienen más de un significado, pronto estamos en lo claro: poseemos ya el verdadero sentido. Pero si hay alguna que tiene más de un sentido, nos preguntamos:

12º ¿Cuál de estos sentidos requiere lo demás de la frase?
Si en contestación a ello encontramos dos o tres sentidos, nos preguntamos:

13º ¿Cuál es el sentido que requiere el contexto para que tenga un sentido armónico todo el pasaje? Si todavía cabe darle más de un sentido, nos preguntamos:

14º ¿Cuál es el sentido que requiere el designio u objeto general del pasaje o del libro en que se halla? Y si todas estas preguntas se ofrecen todavía más de una contestación, preguntamos:

15º ¿Cuál es el sentido que requieren otros pasajes de las Escrituras?
Si, por acaso, en contestación a tantas averiguaciones, todavía fuese posible hallar más de un significado en alguna palabra del pasaje, pueden considerarse verdaderos ambos significados o ambas interpretaciones, debiéndose, por supuesto, preferir la que más condiciones reúna para ser aceptada como verdadera.
A. caso no huelga repetir que el proceder indicado y las reglas aquí estampadas son tan justas como necesarias, no solamente para la interpretación de todo lenguaje o documento de uso en la vida ordinaria.

HERMENEUTICA

HEBRAISMOS

Capítulo XVII


Por hebraísmos entendemos ciertas expresiones y giros peculiares del idioma
hebreo que ocurre en nuestras traducciones de la Biblia, que originalmente fue
Escrita en hebreo y en griego. Como ya hemos indicado, algún conocimiento de estos hebraísmos es necesario para poder hacer uso debido de nuestra primera regla de interpretación.

Ejemplos: 1º Era costumbre entre los hebreos llamar a una persona hijo de la cosa que de un modo especial le caracterizaba, de modo que la pacífico y bien dispuesto se le llamaba hijo de paz; al iluminado y entendido, hijo de luz; a los desobedientes, hijos de desobedientes, hijos de desobediencia, etcétera (Véase Luc. 10:6; Efes. 2:2; 5:6; 5:8).

2º Las comparaciones expresándose a veces mediante negaciones, como, por ejemplo, al decir Jesús: ‘ ‘ El que a mí recibe no recibe a mí, mas al que me envió,’’ lo que equivale a nuestro decir: El que a mí recibe no recibe tanto a mí, cuando al que envió; o no solamente a mí, sino también al que me envió. Débase interpretar del mismo modo cuando leemos: ‘ ‘ No busco (solamente) mí voluntad, mas la voluntad del que me envió; Trabajad no (Sólo) por la comida que perece, mas por la comida que a vida eterna permanece; no has mentido (Solamente) a los hombres, sino a Dios; no me envió Cristo (tanto) a bautizar como (cuanto) a predicar el Evangelio; no tenemos lucha (Solamente) contra sangre y carne, sino contra principados... contra malicias espirituales,’’ etcétera. (Mar. 9:37; Juan 5:30; 6:27; Hech. 5:4; 1ª Cor. 1:17; Efe. 6:12).

Como ya en otra parte hemos indicado, el amar y aborrecer se usaban para expresar la preferencia de una cosa a otra; así es que al leer, por ejemplo: ‘ ‘ A Jacob amé, mas y a Esaú aborrecí,’’ débase comprender: preferí Jacob mas que Esaú. (Romanos 9:13; Deut. 21:15; Juan 12:25; Luc. 14:26; Mat. 10:37).

3º A veces, los hebreos, a pesar de referirse tan sólo a una persona o cosa, mencionaban varias para indicar su existencia y relación con la persona o casa a que se referían, como, por ejemplo, al decir: ‘ ‘ El arca reposó sobre los montes de Armenia,’’ lo que equivale a decir que reposó sobre uno de los montes de Armenia.

También leemos que ‘ ‘ Jepté fue sepultado en las cuidadse de Galaad,’’ es decir, en una de las ciudades de Galaad. Del mismo modo que, al leer en (Mateo 24:1) que se llegaron a Jesús sus discípulos para mostrarle los edificios del templo,’’ aprendemos que uno de ellos (como intérprete de los sentimientos de otros) le mostró los edificios del templo; y al decir (Mateo cap. 26:8) que los ‘ ‘ discípulos se enojaron (por la pérdida del ungüento), diciendo: ¿ Por qué se pierde esto?’’, Aprendemos por Juan que fue uno de ellos, a saber: Judas, que sin duda, expresando lo que pensaron otros, dijo: ‘ ‘ ¿ Por qué se pierde esto?’’ Al decir también Lucas que los soldados llegáronse a Jesús y presentándole vinagre en la cruz, vemos por Mateo que fue uno de ellos, que llevó el hecho a cabo. (Gén. 8:4; Jueces 12:7; Mat. 24:1; Mar. 13:1; Luc. 23:36; Mat. 27:48).
4º Con frecuencia usaban los hebreos el nombre de los padres para denotar sus descendientes, como, por ejemplo, al decirse (Gén. 9:25): ‘ ‘ Maldito sea Canaán,’’ en lugar de los descendientes de Canaán (exceptuándose, por supuesto, los justos de sus descendientes). Muchas veces asase asimismo el nombre de Jacob o Israel para denotar a los israelitas, es decir, los descendientes de Israel. (Gén. 49:7; Salmo 14:7; 1ª Reyes 18:17, 18)

5º La palabra ‘ ‘ hijo’’ usase a veces, como casi en todos los idiomas, para designar un descendiente más o menos remoto. Así es que los sacerdotes, por ejemplo, se llaman hijos de Leví; a Mefiboset se le llama hijo de Saúl, aunque en realidad fue su nieto; del mismo modo Zacarías se llama hijo de Iddo, siendo su padre Berechías, hijo de Iddo. Y así como ‘ ‘ hijo’’ se usa para designar un descendiente cualquiera, del mismo modo la voz ‘ ‘ padre’’ se usa a veces para designar un ascendiente cualquiera. A veces ‘ ‘ hermano’’ se usa asimismo cuando sólo se trata de un parentesco más o menos cercano; así, por ejemplo, llámase Lot hermano de Abraham, aunque en realidad era su sobrino. (Gén. 14:12-16) Teniendo presente tales hebraísmos, desaparecen contradicciones aparentes. En 2ª Rey 8:26, por ejemplo, se llama a Atalía, hija de Omri, y en el vers. 18, hija de Acab, siendo en realidad hija de Acab y nieta de Omri.

Además de los hebraísmos referidos, ocurren otras singularidades en el lenguaje bíblico, ciertos casi-hebraísmos, que precisa conocer para la recta compresión de muchos textos. Nos referimos al uso peculiar de ciertos números, de algunas palabras que expresan hechos realizados o supuestos y de varios nombres propios.
Ejemplos: 1º Ciertos números determinados se usan a veces en el hebreo para expresar cantidades indeterminadas. ‘ ‘ Diez’’ por ejemplo, significa ‘ ‘ varios,’’ como asimismo este número exacto. (Gén. 31:7; Daniel 1:20).

Cuarenta’’ significa ‘ ‘ muchos.’’ Persépolis se llamaba ‘ ‘ la cuidad de cuarenta torres,’’ aunque el número de las mismas era mucho mayor. Tal es probablemente también el significado en 2ª Rey. 8:9, donde leemos que Hazael hizo un regalo de 40 cargas de camellos de bienes de Damasco a Eliseo. Tal vez es éste también el significado en Ezequiel 29:11-13.

Siete’’ y ‘ ‘ setenta’’ se usan también para expresar un número crecido y completo, aunque indeterminado. (Prov.l 26:16, 25; Salmo 119:164; Lev. 26:24). Se nos manda perdonar hasta setenta veces siete para darnos a comprender que, si el hermano se arrepiente, le debemos perdonar siempre. Los siete demonios echados de María denotan, tal vez su sufrimiento extremado y al mismo tiempo su gran maldad.

2º En las Escrituras úsanse a veces números redondos para expresar cantidades faltas de exactitud.

En Jueces 11:26. Hallamos, por ejemplo, que se pone el número redondo de 300 por 293. Compárese también cap. 20:46, 35.

3º A veces hácese un uso peculiar de las que expresan acción, diciéndose de vez en cuando que una persona hace una cosa cuando sólo la declara hecha, cuando causa que se considera hecha. A veces mandase también hacer una cosa cuando sólo se permite que se haga.
En (al original) Lev. 13:13, por ejemplo, dícese que el sacerdote limpia al leproso, cuando sólo le declara limpio. En 2ª Cor. 3:6 leemos que “la letra (es decir, la ley) mata,” cuando en realidad sólo declara que el trasgresor debe morir.

En Juan 4:1, 2, dícese que “Jesús” bautizaba más discípulos que Juan, cuando sólo causaba u ordenaba que fuesen bautizados, pues a reglón seguido leemos: “Aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos.” Leemos asimismo que Judas “adquirió’’ un campo del salario de su iniquidad,’’ aunque sólo fue causa de ello, entregado a los sacerdotes el dinero con que compraron dicho campo. (Hechos 1:16-19; Mat. 27:4-10). Así comprendemos también en qué sentido consta que “Jehová endureció el corazón de Faraón,’’ al mismo tiempo que se afirma que Faraón mismo endureció su corazón; es decir, que Dios fue causa de su endurecimiento ofreciéndole misericordia a condición de ser obediente, pero se endureció él mismo resistiendo a la bondad ofrecida. (Ex. 8:15; 9:12; compárese con Rom. 9:17).
Al decir Jehová al profeta Jeremías (1:10): “ Te he puesto... para arrancar... destruir, arruinar,’’ etc., no lo puso Jehová para ejecutar estas cosas, sino para profetizarlas o proclamarlas. En este sentido también Isaías hubo de “engrosar el corazón del pueblo, agravar sus oídos y cegar sus ojos.’’ (Isaías 6:10).

Como prueba que el idioma hebreo expresa en forma de mandamiento positivo lo que no implica más que simple permiso, y ni siquiera consentimiento, de hacer una cosa, tenemos en Ezequiel 20:39, dándose a comprender a renglón seguido que el Señor no aprobaba tal conducta. Lo propio sucede en el caso de Balaam, al decirle Dios: “Levántate y ve con ellos (con los príncipes del malvado Balac); empero harás lo que yo te dijere;” Manifestándonos el contexto que aquello no era más que un simple permiso de ir a hacer un mal que Dios estaba muy en contra que hiciera el profeta. (Núm. 22:20). Un caso semejante tenemos, probablemente en las palabras de Jesús a Judas, cuando le dice: “ Lo que haces, hazlo más presto.’’ (Juan 13:27).

4º En la interpretación de las palabras de las Escrituras, es preciso tener presente también que se hace un uso muy singular de los nombres propios designándose a veces diferentes personas con un mismo nombre, una persona y un lugar con un mismo nombre y una misma persona con nombres diferentes.

Personas diferentes designadas con un mismo nombre. Faraón, que significa regente, era el nombre común de todos los reyes de Egipto desde el tiempo de Abraham hasta la invasión de los Persas, cambiándose después el nombre de Faraón por el de Ptolomeo.-Abimelech, que significa mi padre el rey, parece haber sido el nombre común de los reyes de los filisteos, como Agag, el de los reyes de los Amalecitas y Benhadad el de los reyes de los emperadores romanos. El Augusto César (Luc. 2:1) que reinaba al nacer Jesús, era el segundo que llevaba este nombre. El emperador al cual apeló Pablo y a quien se llamaba Augusto como César, era Nerón. (Hech. 25:21).-Los reyes egipcios y filisteos parecen haber tenido un nombre propio además del común, como los romanos. Así es que leemos, por ejemplo, de un Faraón Nechao, de Faraón Ophra y de Abimelech Achís. (Vea el prefacio al Sal. 34; 1º Sam. 21:11).

En el Nuevo Testamento se conocen distintas personas bajo el nombre de Herodes. Herodes el Grande, así llamando en la historia profana, fue quien siendo ya viejo, mató a los niños en Betlehem. Muerto éste, la mitad de su reino, Judea y Samaria inclusive, se dio a su hijo Arquelao; la mayor parte de Galilea, a su hijo Herodes el Tetrarca, o rey (Luc. 3:1; Mat. 2:22); y otras partes de la Siria y Galilea a su tercer hijo Felipe Herodes. Fue Herodes el Tetrarca, quien decapitó a Juan Bautista y se burlaba de Jesús en su pasión. Aún otro rey Herodes, a saber, el nieto del cruel Herodes el Grande, mató al apóstol Jacob, muriendo después abandonado en Cesarea. Fue delante del hijo de este asesino de Jacobo, llamado Herodes Agripa, que hizo Festo comparecer a Pablo. El carácter de este rey Agripa era diferente al de su padre, y el no confundirlos es de importancia para la compresión recta de la Historia.-Leví en Mar. 2:14 es el mismo que Mateo. Tomas y Dídimo son una misma persona. Tadeo, Lebeo y Judas son los diferentes nombres del apóstol Judas. Natanael y Bartolomé son también los nombres de una misma persona.

Lugares diferentes designados con un mismo nombre. Dos cuidadse llámense Cesaréa, a saber, Cesaréa de Filipo en Galilea, y la Cesaréa situada sobre la costa del Mediterráneo. A esta última, puerto de mar y punto de partida para los viajeros que salían de Judea para Roma, se refiere constantemente el libro de los Hechos.
También se mencionan dos Antioquia: la de Siria, donde Pablo y Bernabé principiaron sus trabajos y donde los discípulos primeramente fueron llamados cristianos; y la de Frigia, a la cual se hace referencia en Hechos 13:14 y en 2ª Tim. 3:11.

Asimismo hay varios lugares llamados Mispa en el Antiguo Testamento, como el de Galaad, el de Moab, e; de Gabaa y el de Judá. (Gén. 31:47-49; 1º Sam. 22:3; 7:11; Jos. 15:38).
Un mismo nombre que designa a una persona y a un lugar. Magog, por ejemplo, es el nombre de un hijo de Jafet, siendo también el nombre del país ocupando por la gente llamada Gog, probablemente los antiguos escitas, hoy llamados tátaros (Ezeq. 38; Apoc. 20:8), Dé los cuales descienden los turcos.

Una misma persona y un mismo lugar con nombres de diferentes picos de una misma montaña, pero a veces uno u otro de estos nombres designan la montaña entera.
El lago de Genezaret llamábase antiguamente Mar de Cineret, después Mar de Galilea o Mar de Tiberias. (Mat. 4:18; Juan 21:1).

La Abisinia moderna se llama Etiopía y a veces Cus, designando este último nombre, sin embargo, las más de las veces a Arabia o India. Grecia llámase tanto Javán como Grecia. (Isaías 66:19; Zac 9:13; Dan. 8:21).

Egipto se llama a veces, Cham, otras Rahab. (Salmo 78:51; Isaías 51:9).
El Mar muerto se llama a veces Mar de la Llanura por ocupar la llanura donde estaban las cuidadse Sodoma y Gomorra; otras, Mar del Este, causa de su posición hacia el Este, contando desde Jerusalén, y aun otras, Mar salado. (2º Reyes 14:25; Gén. 14:3; Jos. 12:3).

El Nilo llamase Sibor, pero con más frecuencia el Río, cuyos nombres también a veces designan otros ríos.

El Mediterráneo se llama a veces Mar de los Filisteos, quienes Vivian en sus costas; otras Mar Accidenta; aun otras y con más frecuencia del Gran Mar. (Éxodo 23:31; Deut. 11:24; Núm. 34:6, 7).
La Tierra Santa llamase Canaán, Tierra de Israel, Tierra de Judea, Palestina, Tierra de los pastores y la Tierra Prometida. (Exo. 15:14; 1º Sam. 13:19; Isaías 14:29; Heb. 11:9).

Un conocimiento cuidadoso del referido uso peculiar de los nombres propios, no sólo favorece la recta comprensión de las Escrituras en general, sino hace desaparecer varias contradicciones que encuentra la ignorancia, en diferentes pasajes de las mismas.



Introducción Bíblica
EL ARTE DE ESCRIBIR SUS MATERIALES
Capítulo V

Mira a un niño recién nacido. Cuando siente alguna necesidad, cuando le irrita algo, o tiene algún dolor, él grita, porque el grito es su único modo de expresarse. Más tarde el ñino aprende a hacer uso de sus ojos, y mira las cosas que le rodean. Aprende también a usar sus brazos, y cuando ve alguna cosa atractiva, extiende su mano hacia ella. Poco a poco, conforme al desarrollo de su cuerpecito, el niño aprende a hablar, que es una manera mucho más eficaz para expresar sus deseos y pensamientos.

Hay muchas tribus enteras en el siglo XX, que no han progresado más allá de esto. Tiene su idioma, y hablan entre sí; pero ése es su único modo de expresión. Se relata algo interesante acerca del principio de la obra misionera en las Islas Hébridas en el pacífico del Sur. El misionero Juan Paton con su esposa estaban comenzando su obra en una isla de caníbales que no tenían lenguaje escrito, y los misioneros estaban procurando enseñárselo. El misionero estaba edificando una iglesia a cierta distancia de la choza donde vivía, cuando notó que no tenía su destornillador. Tomó pues un pedacito de madera y escribió una notita a su esposa, pidiendo la herramienta. Dio la tablilla a un mozo; pero éste preguntó qué tenía que decir a la señora. “No importa’’, dijo el misionero, “la madera le dirá’’.

El mozo incrédulo llevó la tablilla, la vio la señora, e inmediatamente le entregó el destornillador. Es increíble el resultado que hubo de este acontecimiento en toda la isla. La fama del misionero se extendió por doquier: “!Él es un mago: puede hacer hablar la madera¡” Sí, el arte de escribir es algo que sobrepuja al de hablar. El hombre que nunca a oído de la escritura tiene sus pensamientos, y las expresa por medio de ademanes o de palabras. Cuando aprende a escribir, los expresa por medio de signos o símbolos. Una letra es un símbolo de un sonido; una palabra escrita expresa una idea; y una frase expresa un pensamiento.

Podemos notar tres grados en el desarrollo del arte de escribir. Primero se hacían cuadros toscos de los objetos mismos; pero eso no bastaba, pero los hombres poco a poco comenzaron a hacer otra clase de cuadros para representar ideas; después otros que representaban sonidos. Estas tres clases de símbolos se llamaban pictogramas, ideogramas, y fonogramas, y la escritura que se hace de este modo se llama pictografia. Los fonogramas, después se desarrollaron en tres clases:
(1) Los de palabras, cuando cada símbolo representa una palabra entera, como la lengua china que requiere miles de símbolos porque hay miles de palabras.

(2) Los fonogramas de sílabas, que requieren unos 500 símbolos como la escritura cuneiforme que fue usada en todas partes del mundo entonces conocido desde el tiempo de Adán hasta el imperio persa, aun después de la invención de la escritura alfabético, que reduce el número de símbolos a unos 30.

Un alfabeto es una lista de los signos que se usan para representar los sonidos elementales de cualquier idioma. La palabra se deriva del griego, len cuyo lenguaje alfa y beta son los primeros dos símbolos (como a y b en nuestro idioma). El alfabeto más antiguo ahora conocido es el de los fenicios que consta de 22 letras. De éste fueron poco a poco derivados el de los hebreos y otros semitas, también el de los griegos, romanos, alemanes, ingleses, y otros europeos. Muchos creen que en el principio los fenicios tomaron prestados sus 22 signos de los egipcios antiguos, que tenían varias clases de escritura. Nos causa sorpresa ver que tantas naciones por tantos siglos (3000 años) persistieron en el uso de la escritura cuneiforme que es muy incómodo y no adoptaron (especialmente para sus documentos gubernamentales) el sistema alfabético que economiza mucho el tiempo y el espacio.

Yo quiero que mi lector tome ahora un mapa de los países del A.T. que abarque el territorio en medio del Mar Negro y el Mar Mediterráneo en el oeste, el Mar Caspio y el Golfo Pérsico en el este, las Montañas de Ararat en el norte, y el desierto de Arabia en el sur. Estudia bien este mapa, acordándote que los imperios de antaño salían de las montañas del norte y del este y se esparcían sobre las llanuras, ola tras ola. Una civilización o imperio poco a poco se hacía débil, debido a la vida de más comodidades y menos guerra en las llanuras; y entonces pronto vendría otra ola de las naciones más robustas para conquistarlo y ocupar su lugar. Si te acuerdas bien de este giro de inventos, te será más fácil aprender de memoria los varios idiomas y sus cambios durante los siglos del A.T.

El imperio más importante de que se sabe algo unos cuatro mil años A.C. era el de los sumerios. Parece que dominaban un territorio inmenso, y que inventaron el sistema cuneiforme de escritura. Dibujaban sus cuadros toscos en barro blando con la punta de una caña. La tablilla de barro entonces fue horneada (de la manera que se hace ahora con ladrillos) y se hacía tan dura que no era posible quebrarla. Más tarde principió la costumbre de escribir con punzón cuya punta era triangular; y al mismo tiempo la escritura fue simplificada de cuadros en cuneiforme con unos 600 símbolos que representaban sílabas y no letras.

El idioma semítico de más antigüedad es el lenguaje de los asirios que conquistaron a los sumerios y adataron su forma cuneiforme de escritura. Su idioma a veces se llama asirio y a veces babilónico. Después sucedió el imperio de los heteos, que florecieron de 2000 hasta 1000 A.C. y usaron el mismo sistema cuneiforme, aunque en ese tiempo la escritura alfabética también comenzó a usarse, venida de Egipto y Fenicia. Mira en tu mapa las tres esferas de influencia: De Egipto y Fenicia en el oeste, de Babilonia en el centro, y de Asiría en el este.

El segundo idioma del A.T. es el arameo, que usaba la forma alfabética de escritura. Los medios hicieron un alfabeto de 39 signos, y los persas después de ellos usaban una escritura con letras, aunque persistían en usar el cuneiforme en sus documentos gubernamentales. La mayor parte de A.T. fue escrita en hebreo, que fue el idioma oficial de la nación judía. Era un lenguaje compuesto, formado del fenicio, heteo, y cananeo; y su escritura era casi idéntica a la de Fenicia. El hebreo fue usado siempre por las clases cultas, aunque al fin del A.T. hallamos la gente común hablando el arameo o siríaco. Es probable que la lengua de los judíos en el tiempo de Cristo fue el arameo, y que ellos no entendían el antiguo hebreo mejor que sus antepasados en el tiempo de Esdras y Nehemías (400 A.C.), cuando tenían que “aclarar el sentido” al leer el A.T. (Nehemías 8:8).

Un libro es un registro de pensamientos en forma de palabras escritas o inscritas en cualquier material. Hemos hablado de la escritura en tablillas de barro; y millones de esos libros, grandes y chicos, han sido excavados por la pala del arqueólogo en los países bíblicos. Otros materiales usados en varios siglos han sido metales, piedras, papiro, y papel. Cuando Abram pasó de Ur a Canaán (2000 A.C.) él dejó una civilización en Babilonia en la cual cada casa tenía su propia biblioteca; y cuando visitó Egipto vio otra civilización antigua con sus monumentos, obeliscos, templos, y sepulcros cubiertos de inscripciones. Cuando yo era niño los críticos modernistas estaban burlándose de nosotros que creíamos lo que el A.T. mismo dice acerca de su escritura, y ellos proclamaban a voz en cuello que el arte de escribir no fue conocido en el tiempo de Moisés (1500 A.C.). Pero durante el medio siglo pasado la arqueología ha producido millones de pruebas de la falsedad de sus acusaciones en contra de la Biblia, para vergüenza eterna de los que impugnan las verdades de la Palabra de Dios.

Es interesante notar algunas de las referencias a materiales para escribir en la Biblia misma:

(1) Tablillas de barro. Eze. 4:1; Jeremías 17:13. Se puede comprar la mención de un “tiesto de olla” en Job 2:8, porque muchos de estos tiestos han sido excavados por los arqueólogos, usados por los pobres para anotar acontecimientos en sus vidas, cuando no podían comprar materiales más costosos. Un tiesto con palabras escritas se llama un ostracon, plural ostraca. Unos 20 de estos preciosos ocatraca han sido descubiertos con palabras de los Evangelios en Griego. Es creído que eran escritos por cristianos pobres den el siglo VII.

(2) Piedra. Muchas de las inscripciones sobre muros, pilares, obeliscos, ect., son tan antiguas como las tablillas de barro. Podemos mencionar tres piedras notables:

(a) La roca de Behistun en Irán que dio la clave para descifrar todas las escrituras cuneiformes.

(b) La piedra de Rosetta en Egipto que dio la clave para descifrar los jeroglíficos de Egipto.

(c) La piedra de Moab, escrita por Mesa, rey de Moab cerca de 850 A.C. 2 Reyes 3:4. La escritura en piedras está mencionada en Éxodo 24:12; 31:18; 32:15, 16; Deut. 6:22; 27:2-8; Josué 8:30-32. nótese también en Josué 24:26-27 cómo una gran piedra fue colocada como testigo, y Josué dijo que “ella ha oído todas loas palabras”, ect. En Habacuc 2:11 leemos que “La piedra clamará desde el muro, y la tabla del enmaderado le responderá.” ¿Quién enseñó a Josué y a Habacuc los descubrimientos de la ciencia moderna, que todo sonido está encerrando la materia que lo rodea, y nada se pierde? Así que en el día del juicio Dios solamente tendrá que mandar a los muros, paredes, montañas, rocas, ect., que reproduzcan los sonidos que ellos tienen almacenados, y los pecadores serán condenados por sus mismas voces.

(3) Plomo. Job 19:23, 24. Este metal fue hallado en muchos países y era muy útil para gravar inscripciones.
(4) Bronce, una mezcla de cobre con estaño, fue usada mucho en el tiempo de Moisés, y fue empleada en las vasijas santas del Tabernáculo. Se usaba también para escribir diplomas y varios documentos públicos.
(5) Oro. Éxodo 28:36. Se han excavado muchas monedas, anillos, etc., de oro, con inscripciones.
(6) Plata. Mateo 22:19, 20. La moneda del tributo, llamada denario, se hacia de plata.
(7) (7) Joyas, sobre las cuales se graban nombre u otras inscripciones. Éxodo 28:9, 11, 21; 39:6-14.
(8) Marfil, en forma de tablillas, fue usado en partes de Europa.

(9). Madera. Hay prueba de que las hojas, la corteza, y aun la madera misma se usaban para escribir. Es interesante notar que la palabra “book” (libro) en inglés se deriva de “bark” (corteza), y prueba que la madera era uno de los materiales frecuente usado para hacer libros.
(10). Huesos o cueros de animales.

(11) Cera, en forma de tablillas. Isaías 8:1; 30:8; Habacuc 2:2; Lucas 1:63. Aunque no se menciona la cera, los estudiantes bíblicos creen que en todas estas referencias se habla de tablillas hechas de cera.
(12) Lino, que fue usado por los egipcios y los romanos y otras naciones más antiguas. Todos estos doce materiales fueron empleados en la vida diaria de varias naciones para escribir sus cartas y documentos.

Ahora vamos a notar algo acerca de los materiales en los cuales la Palabra de Dios fue escrita en los manuscritos originales. Nadie sabe fon certidumbre, porque no existe ahora ni un solo ejemplar de los originales. Hemos hablado ya de la costumbre antigua de escribir sobre tablillas de barro; y es posible que varios de los libros más antiguos de la Biblia fueron escritos de esta manera. Pero hay dos materiales más que debemos mencionar, es decir, el papiro y el cuero. Se sabe que el papiro era usado en Egipto por lo menos en el 2700 A.C. La planta de papiro crecía en aquellos días en las márgenes del rió Nilo. Del meollo de su tallo se hacía el material para escribir, en hojas de seis a quince a cuarenta cm. de largo y de ocho a veintidós cm. De ancho. Se hacían rollo de cualquier medida pegando las hojas una con otra.

El cuero se usaba en Egipto más o menos en la misma época que el papiro y muchos eruditos favorecen la teoría de que los manuscritos originales del A.T. fueron escritos en pieles de ovejas o cabras, por ser este material mucho más durable que el papiro. Se preparaba el cuero con mucho cuidado se cortaban sus hojas a veces de cuarenta y cinco a setenta cm. De altura. Las hojas se cosían una con la otra para proveer todo el espacio que se necesitaba para el libro; y con un palito a cada cabo sed arrollaba. La escritura se arreglaba en columnas. Salmo 40:7; Jeremías 36:2, 6, 23, 29; Eze. 2:9; Zaca. 5:1, 2; Esdras 6:2. todos los manuscritos hebreos que han sido hallados son rollos de sinagoga escritos sobre cuero, o copias privadas en forma de códices (manuscritos en forma de libros), estos últimos a veces escritos sobre lino o papel.

Es probable que los manuscritos originales del N.T. fueron escritos en papiro; pero pocos años después se usaban también la vitela y pergamino, ambos hechos de cuero, pero de uan clase especial. La vitela es el material más precioso, hecho de las mejores pieles de becerros o antílopes. El pergamino era casi de la misma cosa, hecho de pieles de ovejas o cabras. La preparación de ambos se hacía con sumo esmero, para poderse escribir a los dos lados. En el primer siglo D.C. comenzó el uso de vitela en lugar de tablillas de cera entre los ricos; y por el siglo cuarto se reconoció el pergamino como el mejor material para escrituras permanentes, dejando el uso de papiro. Acuérdate de que hasta ahora estamos hablando de manuscritos, es decir ejemplares de las escrituras copiadas a mano; y todavía no se había inventado el papel ni el arte de imprimir. El papel fue hecho en China en el siglo II A.C. pero no se hizo común en Europa hasta 1200 D.C. Aun entonces no se empleaba mucho para copiar las Escrituras, sino que se seguía el uso de vitela y pergamino hasta la invención de la imprenta en 1450 D.C. Desde entonces se ha usado el papel. La Palabra hebrea por tinta (Jeremías 36:18) describe algo que fluye suavemente; y la palabra griega significa negro. 2 Corintos 3:3; 2 Juan 12; 3 Juan 13. la pluma usada para escribir en papiro, vitela, o pergamino, se hacia de caña. Eze. 9:2, 3, 11.

Introducción Bíblica

LA HISTORIA JUDAICA ENTRE EL A.T. Y EL N.T.

El ultimo profeta – Malaquías – que puso el sello sobre la profecía del A.T., cumplió su libro unos 400 años A.C. Estos cuatros siglos eran una época de silencio en cuanto a la voz de Dios por medio de sus profetas. Durante el intervalo los judíos en Palestina tuvieron grandes cambios de gobierno, y sufrieron muchas pruebas y aflicciones. Ellos nunca volvieron al culto de los ídolos – parece que la cautividad en Babilonia les había quitado de raíz la tendencia a la idolatría – pero se olvidaron muchas veces de su Dios, y a pesar de los esfuerzos de los sacerdotes Macabeos, la nación entera cayo en el formalismo. Hubo siempre un resto fiel que llevaba la lámpara de la verdad, aun en tiempos de gran apostasía; pero en cuanto a la mayor parte de la nación judía, el periodo entre el A.T. y el N.T. era un tiempo de decadencia moral y espiritual.

El A.T. termino bajo el imperio de los persas cuyo dominio sobre los judíos era generalmente indulgente y benigno. Nehemías fue gobernador de Judá en el reinado de Artajerjes, quien le concedió permiso para edificar los muros de Jerusalén, 445 A.C. Después de la muerte de Nehemías, Judá fue incluida en la provincia de la Siria, y vino bajo el mando del gobernador de la Siria. Hubo algo de prosperidad para los judíos hasta el año 341 A.C., cuando un rey persa llamado Ochus castigo severamente una rebelión en la Siria, marcho a Judá, y llevo muchos cautivos. Una parte de ellos él deportó a Egipto, y a los otros hizo habitar en Hircania a la orilla del Mar Caspio. Otros judíos fueron a Egipto de su propio albedrío, y por el año 320 A.C. Hallamos una gran colonia de judíos en la ciudad egipcia de Alejandría.

El imperio persa fue vencido por Alejandro Magno, quien comenzó a establecer el reino universal de los griegos en 334 A.C. El año siguiente marcho a Judá e iba a castigar a los judíos porque no le habían suministrado provisiones mientras él sitiaba a Tiro. El sumo sacerdote Jadua junto a toda la nación para suplicar el rostro de Dios, pidiéndole socorro y protección contra la ira furiosa del emperador. Jadua, entonces tuvo un sueño, en obediencia al cual se vistió esplendorosamente, seguido por todos los demás sacerdotes, vestidos con sus ropas brillantes, Con ellos fue un gran numero de los judíos, vestidos de lino blanco, y dejando abiertas las puertas de Jerusalén, la procesión solemne marcho hasta una colina no muy lejos, de donde veían muy claramente el templo y toda la ciudad.

Al llegar Alejandro Magno con su gran ejercito, vio al sacerdote venerable y lo saludo con reverencia. Cuando sus generales sé sorprendían al verlo, el emperador les dijo que no rendía homenaje al sacerdote mismo, sino a su Dios. Les contó entonces que cuando estaba ya en el país de Grecia, este mismo personaje venerable con los mismos vestidos brillantes le había aparecido en sueños, prometiéndole el trono de los persas. Pues abrazo al anciano Jadua con sumo cariño, entro pacíficamente en Jerusalén, y ofreció sacrificios a Jehová en el templo. Jadua le enseño las profecías de Daniel que predijeron que un rey griego iba a vencer el imperio de los persas.
Pues él salió de Jerusalén en paz, habiendo concedido libertad religiosa a los judíos, y exención de tributos cada séptimo año. Después de esto Alejandro sojuzgo, completamente el dominio persa en 330 A.C.

En el año 323 A.C. aconteció la muerte de Alejandro, y su reino fue dividido entre sus cuatro generales.
Casandro tomo a Crecía,

Lisimaco a Tracia y Bitinia,

Seleuco a la Siria, y

Tolomeo a Egipto.

Los reinos más poderosos vinieron a ser los de la Siria y Egipto, entre los cuales se hallaba Judá como entre el yunque y el martillo. Así fue envuelta en las guerras e intrigas de los reyes del norte (Siria) y del sur (Egipto), como fue profetizado en el Cap. 11 de Daniel. Judá fue conquistada a veces por la Siria y a veces por Egipto, el dominio de este siendo por lo general moderado y benigno. Durante el reinado de Tolomeo Filadelfo de Egipto, cerca de 280 A.C. fue principiada en Alejandría la Versión de los Setenta (LXX) o la traducción del A.T. en griego.
Durante aquel tiempo los griegos estaban diseminando su influencia sobre todos los países, y la lengua griega vino a ser el idioma común de los sabios e instruidos de todo el mundo conocido. Así la traducción del A.T. en ese idioma universal hizo mucho para diseminar el conocimiento de Jehová y de sus Santas Escrituras, y a la vez para abrir paso al N.T. y la revelación mas completa que iba a venir.

Los judíos de Alejandría aceptaron las costumbres, los modales, y la ciencia de los griegos; pero los judíos de Palestina se negaron a hacerlo. Así se sucedió una envidia entre las dos clases de judíos, que persistió aun en la iglesia cristiana. En Hechos 6:1 se menciona la murmuración de los helenistas (los judíos griegos que habían sido influidos por los griegos en Egipto y otros países) y los hebreos (los judíos de Palestina que siempre habían resistido la influencia griega) de que sus viudas eran descuidadas en la administración diaria, porque los administradores eran judíos de Palestina.

Durante las guerras de la Siria con Egipto, la provincia de Judá fue gobernada por los sumos Sacerdotes, siendo unos partidarios del uno y otros del otro país. Hubo intrigas y contiendas incontables también entre los hebreos y los helenistas para conseguir el oficio de sumo sacerdote. En 175 A.C. fue cumplida la profecía de Daniel 11:21, cuando Antioco Epifanes, el “hombre despreciable”, tomo el reino de la Siria. A, el “no le habían dado el honor del reino, sino que entro en medio de seguridad, y se apodero del reino por medio de halagos.” En aquel tiempo hubo un sumo sacerdote muy piadoso llamado Onias, a quien Antioco depuso y vendió el oficio a su hermano Jason, un hombre malvado que prometió pagarle 360 talentos al año. Después depuso a este, y vendió el Oficio otra vez a Menelao (otro hermano de Onias) por 600 talentos. De esto se ve cuan despreciable e inmoral era el rey. Fue a Egipto y lo conquisto. Cuando estaba allí circulo en rumor falso de que había muerto el rey Antioco; e inmediatamente se levanto Jason con mil hombres para pelear contra Menelao. Tomo la ciudad de Jerusalén, encerró a su hermano en la torre, y mato a los que se habían opuesto.

Cuando el rey Antioco oyó de esta revolución, volvió presto de Egipto, suponiendo que toda Judá se había rebelado. Le dijeron que Jerusalén se había regocijado grandemente al oír de su muerte; pues ardiendo en ira, se lanzo furiosamente sobre la ciudad, y la conquisto. Mato 4,000 personas, llevó en cautiverio a otros tantos, robo todos los tesoros del templo, entro en el Lugar Santísimo, sacrifico una marrana sobre el altar del holocausto, y esparció su caldo en todas partes del templo para profanarlo. Después regreso a su capital de Antioquia, dejando a Menelao como sacerdote y a un malvado muy cruel llamado Felipe como gobernador de Judá.

Pocos meses después, el tirano hizo otro estrago en Jerusalén enviando miles de soldados a matar todos los judíos congregados para su culto el día del sábado. Saqueo la ciudad de sus riquezas, derribo las casas, quemo muchas a fuego, y demolió los muros. Hizo entonces un decreto que todos sus súbditos observasen la religión idolatra de los griegos. Cuando los judíos se negaron a hacerlo, los mato con torturas horribles, y profano otra vez su templo, quemo todos los ejemplares de sus Escrituras que pudo hallar, dedico el templo para el culto de Júpiter, erigió una estatua de si mismo sobre el altar del holocausto, y mato a cuchillo a todos los que le habían resistido.

En este tiempo de angustia (168 A.C.) Dios levanto socorro para los judíos en la familia piadosa de lo Macabeos (martillos). Matatías, el sumo sacerdote, con sus cinco hijos se retiró al desierto, llamando a todos los judíos que temían a Jehová a juntarse con ellos. Después de mucha guerra, los Macabeos recobraron la posesión del templo, lo purificaron, y restablecieron el culto de Jehová en todo el País de Judá. La Fiesta de la Dedicación fue inaugurada por ellos en 165 A.C. Juan 10:22. En 164 A.C. Antioco murió con tormentos indecibles de una ulcera maligna en las entrañas. Después de la muerte de todos los hijos de Matatías, se suscitaron contiendas y divisiones entre los judíos, se levantaron las sectas de fariseos y saduceos, y en fin el país fue conquistado por los romanos en 63 A.C. Cuando Cristo nació Cesar Augusto era emperador de Roma, Cirineo gobernador de la Siria, y Herodes Magno (un idumeo) rey de Judá, tributario a los romanos.