¿QUE LE ESTOY DANDO A DIOS?

 

Vale la pena reflexionar acerca de nuestra actitud hacia Dios, ¿que le estoy dando a Dos?, y para contestar esta pregunta es importante pensar rápidamente acerca de algunas de las bendiciones que Dios da a sus hijos.

 

Todos aquellos que hasta ahora no han decidido aceptar a Cristo como su Señor y Salvador,  podrán conocer las bendiciones que se están perdiendo, y por su parte quienes ya han tomado la mejor decisión de su vida, quizá haya alguna bendición de la que no estén echando mano.

 

Salvación.- Salvo de que? Es la pregunta común, Romanos 6:23 enseña que la paga del pecado es muerte; por lo consiguiente la respuesta es: Salvo de la muerte eterna.

 

Dios creó al ser humano para la eternidad, en Apocalipsis 21:8 leemos una serie de pecados que son lanzados al lago de fuego, esta es la muerte segunda, la primera muerte es la física que todos hemos de experimentar a menos que Jesucristo venga antes a recoger a su Iglesia.

 

Pudiera ser que alguien se considere muy bueno, pues bien, lee I Corintios 6:9-10, después de leer esto la pregunta es ¿quién se puede salvar?, el mismo Jesucristo dijo que el único bueno es su Padre Dios (Mateo 10:17-18), así que por cuanto todos pecamos, estamos destituidos de la gloria de Dios. (Romanos 3:23). La Biblia deja claro que la paga del pecado es la muerte, y a la que se refiere es la muerte eterna.

 

¿Como ser salvo?.- Nicodemo un doctor de la ley, hombre erudito conocedor de las Escrituras fue de noche a Jesús para preguntarle como ser salvo (Juan 3:1-6), Jesús le dijo: “te es necesario nacer de nuevo”, inmediatamente Nicodemo por el razonamiento humano piensa en la imposibilidad de entrar de nuevo al vientre de su madre y nacer. El nuevo nacimiento al que se refirió Jesús, es el que se describe en Juan 1:6-13. Así que con solo recibir a Jesús (como Señor y Salvador), es decir creer en su nombre, somos nacidos de nuevo, no de sangre ni de voluntad de varón, sino de Espíritu. Nótese que la palabra clave es creer, es decir tener fe en Dios.

 

La salvación es gratuita (Efesios 2:8), nadie debe realizar esfuerzo alguno por obtenerla, ya que lo único que se requiere es depositar nuestra fe en Jesús. La Biblia dice en Juan 3:16 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree no se pierda mas tenga vida eterna”.

 

Hay quienes se saben muy malos de tal suerte que estiman imposible que Dios los perdone, no entienden que el Señor ama al pecador y aborrece al pecado, una muestra clara del grande amor y misericordia de Dios expresada en el perdón la vemos en la misma Cruz del calvario donde Jesucristo fue crucificado junto a dos ladrones, cuya pena era precisamente la crucifixión, ambos al principio injuriaban a Jesús (Mateo 27:44), sin embargo uno de ellos se arrepiente  y reconoce la divinidad de Cristo y le pide misericordia al decir “acuérdate de mi” le está pidiendo perdón y reconociéndole como su Señor (Lucas 23:39-43). Jesús en medio de su dolor por el escarnio del que estaba siendo objeto, no tuvo en cuenta que ese mismo ladrón minutos antes le insultaba, sino que ahí mismo lo perdona y le dice: “de cierto te digo que hoy mismo estarás conmigo en el paraíso”, así que no importa que tan malo seas, Dios tiene perdón para ti.

 

El Espíritu Santo.- Cuando hemos creído en Jesús somos sellados con el Espíritu de Dios según Efesios 1:13, con lo cual comenzamos a experimentar el fruto del Espíritu Santo, al permitirle que actúe en nosotros, su fruto es: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza (Gálatas 5:22-24).

 

Como consecuencia de lo anterior algunas de las bendiciones de Dios son las siguientes:

 

Somos nacidos de nuevo, nuevas criaturas y el pasado quedó atrás II Corintios 5:17

 

Jesús lleva nuestras cargas (problemas, temores, etc.) Mateo 11:28-30

 

Nos ofrece una Paz, muy especial que nadie entiende misma que sobrepasa todo entendimiento, este es el tipo de paz que puedes sentir en medio del más grave de los problemas (Filipenses 4:6-7)

 

Dios nos ofrece el sustento, si primeramente deseamos el reino de Dios Mateo 6:25-34.

 

Dios tiene para nosotros algo inimaginable pues cosas que ojo no vio ni oído oyó son las que Dios tiene preparado para los que le aman (I Corintios 2:9).

 

Jesús nos promete llevarnos con Él cuando el venga por segunda vez (I Tesalonicenses 4:13-18)

Nos da el privilegio de ser templos del Espíritu Santo (I Corintios 3:16 y 6:19)

 

¿QUÉ PIDE DIOS DE MI?

 

Adoración exclusiva “No tendrás dioses ajenos delante de  mi” (Deuteronomio 5:6-10)

 

Adoración agradecida. En Salmo 103:1-5 las palabras “Bendice alma mía” y “no olvides” manifiestan la gratitud a Dios por sus ricas bendiciones, significan: te adoraré en todo momento, y no me olvidaré de tus bondades en mi vida.

 

Adoración sincera, de corazón, pues Dios busca adoradores que le adoren en espíritu y en verdad (Juan 4:23-24)

 

Dios te bendiga