Iglesia Pentecostal Jehová Shalom

1723-29 Boston Road

Bronx, NY. 10460

 

Departamento de Educación

Prof. Rafael N. Polanco. Ph.D

Director de Educación

 

Ministerios de Educación Cristianas

 

Tema:

¿CÓMO DEBEMOS LOS CRISTIANOS ENFRENTAR LA ADVERSIDAD DE LA VIDA?

 

 

Base Bíblicas:

Génesis 37:1-36

Génesis 39:1-23

Génesis  40:1-23

 

Génesis 37:1-36

 

1Habitó Jacob en la tierra donde había morado su padre, en la tierra de Canaán.

2Esta es la historia de la familia de Jacob: José, siendo de edad de diecisiete años, apacentaba las ovejas con sus hermanos; y el joven estaba con los hijos de Bilha y con los hijos de Zilpa, mujeres de su padre; e informaba José a su padre la mala fama de ellos.

3Y amaba Israel a José más que a todos sus hijos, porque lo había tenido en su vejez; y le hizo una túnica de diversos colores.

4Y viendo sus hermanos que su padre lo amaba más que a todos sus hermanos, le aborrecían, y no podían hablarle pacíficamente.

5Y soñó José un sueño, y lo contó a sus hermanos; y ellos llegaron a aborrecerle más todavía.

 6Y él les dijo: Oíd ahora este sueño que he soñado: (Ten Mucho Cuidado a quien le cuenta tu sueño)

7He aquí que atábamos manojos en medio del campo, y he aquí que mi manojo se levantaba y estaba derecho, y que vuestros manojos estaban alrededor y se inclinaban al mío.

 8Le respondieron sus hermanos: ¿Reinarás tú sobre nosotros, o señorearás sobre nosotros? Y le aborrecieron aun más a causa de sus sueños y sus palabras.

 9Soñó aun otro sueño, y lo contó a sus hermanos, diciendo: He aquí que he soñado otro sueño, y he aquí que el sol y la luna y once estrellas se inclinaban a mí.

10Y lo contó a su padre y a sus hermanos; y su padre le reprendió, y le dijo: ¿Qué sueño es este que soñaste? ¿Acaso vendremos yo y tu madre y tus hermanos a postrarnos en tierra ante ti?

11Y sus hermanos le tenían envidia, mas su padre meditaba en esto.

12Después fueron sus hermanos a apacentar las ovejas de su padre en Siquem.

 13Y dijo Israel a José: Tus hermanos apacientan las ovejas en Siquem: ven, y te enviaré a ellos. Y él respondió: Heme aquí.

14E Israel le dijo: Ve ahora, mira cómo están tus hermanos y cómo están las ovejas, y tráeme la respuesta. Y lo envió del valle de Hebrón, y llegó a Siquem.

 15Y lo halló un hombre, andando él errante por el campo, y le preguntó aquel hombre, diciendo: ¿Qué buscas?

16José respondió: Busco a mis hermanos; te ruego que me muestres dónde están apacentando.

 17Aquel hombre respondió: Ya se han ido de aquí; y yo les oí decir: Vamos a Dotán. Entonces José fue tras de sus hermanos, y los halló en Dotán.

18Cuando ellos lo vieron de lejos, antes que llegara cerca de ellos, conspiraron contra él para matarle.

 19Y dijeron el uno al otro: He aquí viene el soñador.

20Ahora pues, venid, y matémosle y echémosle en una cisterna, y diremos: Alguna mala bestia lo devoró; y veremos qué será de sus sueños.

21Cuando Rubén oyó esto, lo libró de sus manos, y dijo: No lo matemos.

22Y les dijo Rubén: No derraméis sangre; echadlo en esta cisterna que está en el desierto, y no pongáis mano en él; por librarlo así de sus manos, para hacerlo volver a su padre.

 23Sucedió, pues, que cuando llegó José a sus hermanos, ellos quitaron a José su túnica, la túnica de colores que tenía sobre sí;

 24y le tomaron y le echaron en la cisterna; pero la cisterna estaba vacía, no había en ella agua.

25Y se sentaron a comer pan; y alzando los ojos miraron, y he aquí una compañía de ismaelitas que venía de Galaad, y sus camellos traían aromas, bálsamo y mirra, e iban a llevarlo a Egipto.

 26Entonces Judá dijo a sus hermanos: ¿Qué provecho hay en que matemos a nuestro hermano y encubramos su muerte?

 27Venid, y vendámosle a los ismaelitas, y no sea nuestra mano sobre él; porque él es nuestro hermano, nuestra propia carne. Y sus hermanos convinieron con él.

28Y cuando pasaban los madianitas mercaderes, sacaron ellos a José de la cisterna, y le trajeron arriba, y le vendieron a los ismaelitas por veinte piezas de plata. Y llevaron a José a Egipto.

29Después Rubén volvió a la cisterna, y no halló a José dentro, y rasgó sus vestidos.

30Y volvió a sus hermanos, y dijo: El joven no aparece; y yo, ¿adónde iré yo?

31Entonces tomaron ellos la túnica de José, y degollaron un cabrito de las cabras, y tiñeron la túnica con la sangre;

32y enviaron la túnica de colores y la trajeron a su padre, y dijeron: Esto hemos hallado; reconoce ahora si es la túnica de tu hijo, o no.

33Y él la reconoció, y dijo: La túnica de mi hijo es; alguna mala bestia lo devoró; José ha sido despedazado.

34Entonces Jacob rasgó sus vestidos, y puso cilicio sobre sus lomos, y guardó luto por su hijo muchos días.

35Y se levantaron todos sus hijos y todas sus hijas para consolarlo; mas él no quiso recibir consuelo, y dijo: Descenderé enlutado a mi hijo hasta el Seol. Y lo lloró su padre.

 36Y los madianitas lo vendieron en Egipto a Potifar, oficial de Faraón, capitán de la guardia.

 

 

Génesis 39:1-23

 

1Llevado, pues, José a Egipto, Potifar oficial de Faraón, capitán de la guardia, varón egipcio, lo compró de los ismaelitas que lo habían llevado allá.

 2Mas Jehová estaba con José, y fue varón próspero; y estaba en la casa de su amo el egipcio.

 3Y vio su amo que Jehová estaba con él, y que todo lo que él hacía, Jehová lo hacía prosperar en su mano.

 4Así halló José gracia en sus ojos, y le servía; y él le hizo mayordomo de su casa y entregó en su poder todo lo que tenía.

 5Y aconteció que desde cuando le dio el encargo de su casa y de todo lo que tenía, Jehová bendijo la casa del egipcio a causa de José, y la bendición de Jehová estaba sobre todo lo que tenía, así en casa como en el campo.

 6Y dejó todo lo que tenía en mano de José, y con él no se preocupaba de cosa alguna sino del pan que comía. Y era José de hermoso semblante y bella presencia.

7Aconteció después de esto, que la mujer de su amo puso sus ojos en José, y dijo: Duerme conmigo.

 8Y él no quiso, y dijo a la mujer de su amo: He aquí que mi señor no se preocupa conmigo de lo que hay en casa, y ha puesto en mi mano todo lo que tiene.

9No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino a ti, por cuanto tú eres su mujer; ¿Cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios? 10Hablando ella a José cada día, y no escuchándola él para acostarse al lado de ella, para estar con ella,

11aconteció que entró él un día en casa para hacer su oficio, y no había nadie de los de casa allí.

 12Y ella lo asió por su ropa, diciendo: Duerme conmigo. Entonces él dejó su ropa en las manos de ella, y huyó y salió.

 13Cuando vio ella que le había dejado su ropa en sus manos, y había huido fuera,

14llamó a los de casa, y les habló diciendo: Mirad, nos ha traído un hebreo para que hiciese burla de nosotros. Vino él a mí para dormir conmigo, y yo di grandes voces;

15y viendo que yo alzaba la voz y gritaba, dejó junto a mí su ropa, y huyó y salió.

16Y ella puso junto a sí la ropa de José, hasta que vino su señor a su casa.

17Entonces le habló ella las mismas palabras, diciendo: El siervo hebreo que nos trajiste, vino a mí para deshonrarme.

18Y cuando yo alcé mi voz y grité, él dejó su ropa junto a mí y huyó fuera.

19Y sucedió que cuando oyó el amo de José las palabras que su mujer le hablaba, diciendo: Así me ha tratado tu siervo, se encendió su furor.

20Y tomó su amo a José, y lo puso en la cárcel, donde estaban los presos del rey, y estuvo allí en la cárcel.

21Pero Jehová estaba con José y le extendió su misericordia, y le dio gracia en los ojos del jefe de la cárcel.

22Y el jefe de la cárcel entregó en mano de José el cuidado de todos los presos que había en aquella prisión; todo lo que se hacía allí, él lo hacía.

 23No necesitaba atender el jefe de la cárcel cosa alguna de las que estaban al cuidado de José, porque Jehová estaba con José, y lo que él hacía, Jehová lo prosperaba.

 

Génesis 40:1-23

1Aconteció después de estas cosas, que el copero del rey de Egipto y el panadero delinquieron contra su señor el rey de Egipto.

2Y se enojó Faraón contra sus dos oficiales, contra el jefe de los coperos y contra el jefe de los panaderos,

 3y los puso en prisión en la casa del capitán de la guardia, en la cárcel donde José estaba preso.

4Y el capitán de la guardia encargó de ellos a José, y él les servía; y estuvieron días en la prisión.

 5Y ambos, el copero y el panadero del rey de Egipto, que estaban arrestados en la prisión, tuvieron un sueño, cada uno su propio sueño en una misma noche, cada uno con su propio significado.

6Vino a ellos José por la mañana, y los miró, y he aquí que estaban tristes.

 7Y él preguntó a aquellos oficiales de Faraón, que estaban con él en la prisión de la casa de su señor, diciendo: ¿Por qué parecen hoy mal vuestros semblantes?

8Ellos le dijeron: Hemos tenido un sueño, y no hay quien lo interprete. Entonces les dijo José: ¿No son de Dios las interpretaciones? Contádmelo ahora.

9Entonces el jefe de los coperos contó su sueño a José, y le dijo: Yo soñaba que veía una vid delante de mí,

 10y en la vid tres sarmientos; y ella como que brotaba, y arrojaba su flor, viniendo a madurar sus racimos de uvas.

 11Y que la copa de Faraón estaba en mi mano, y tomaba yo las uvas y las exprimía en la copa de Faraón, y daba yo la copa en mano de Faraón.

 12Y le dijo José: Esta es su interpretación: los tres sarmientos son tres días.

13Al cabo de tres días levantará Faraón tu cabeza, y te restituirá a tu puesto, y darás la copa a Faraón en su mano, como solías hacerlo cuando eras su copero.

14Acuérdate, pues, de mí cuando tengas ese bien, y te ruego que uses conmigo de misericordia, y hagas mención de mí a Faraón, y me saques de esta casa.

 15Porque fui hurtado de la tierra de los hebreos; Y tampoco he hecho aquí por qué me pusiesen en la cárcel.

16Viendo el jefe de los panaderos que había interpretado para bien, dijo a José: También yo soñé que veía tres canastillos blancos sobre mi cabeza.

17En el canastillo más alto había de toda clase de manjares de pastelería para Faraón; y las aves las comían del canastillo de sobre mi cabeza.

 18Entonces respondió José, y dijo: Esta es su interpretación: Los tres canastillos tres días son.

 19Al cabo de tres días quitará Faraón tu cabeza de sobre ti, y te hará colgar en la horca, y las aves comerán tu carne de sobre ti.

20Al tercer día, que era el día del cumpleaños de Faraón, el rey hizo banquete a todos sus sirvientes; y alzó la cabeza del jefe de los coperos, y la cabeza del jefe de los panaderos, entre sus servidores.

21E hizo volver a su oficio al jefe de los coperos, y dio éste la copa en mano de Faraón. 22Mas hizo ahorcar al jefe de los panaderos, como lo había interpretado José.

23Y el jefe de los coperos no se acordó de José, sino que le olvidó.

 

Pensamiento Central:

 

Nosotros podemos enfrentar la adversidad con serenidad sabiendo que ella no podrá destruir nuestra integridad ni nuestra utilidad y que Dios hará uso de las circunstancias para desarrollar su plan en nuestras vidas.

 

Evidencia Bíblica:

Jehová estaba con José, y lo que él hacía, Jehová lo prosperaba. Gen. 39:23

 

OBJETIVOS DE ESTA LECCIÓN.

1. Adquirir una mejor comprensión de las adversidades y la manera injusta en que fue tratado José sin haber cometido ningún error; y como hizo frente a todas estas circunstancias a pesar de ser un joven de tan corta edad.

 

2. Aprender que sí es posible soportar los malos tratos y toda clase de injusticias con paciencia y sin sentir amargura en el corazón.

 

3. Tomar la determinación de enfrentar las circunstancias con fe y confianza en el Señor.

 

4. Reconocer que José es un verdadero tipo de nuestro Señor Jesucristo y que a la vez constituye una profecía que nos habla de la manera en que el Señor fue tratado en la tierra y como lo veremos en el reino.

 

BOSQUEJO DE ESTE ESTUDIO.

 

1. Una actitud piadosa pero mal comprendida

A. Las buenas acciones a veces traen resultados variados

B. Las experiencias en Dios a veces traen reacciones variadas

 

II. Un joven sincero pero aborrecido

A. El mal puede venir sobre aquellos que hacen bien

B. Las malas acciones traen dolor y sufrimiento

 

III. Condenado sin merecerlo

A. El Señor acompaña a los suyos en su trabajo

B. El Señor está con los suyos cuando son calumniados

 

IV. A pesar de su bondad y servicio fue olvidado

A. Los creyentes deben ser bondadosos

B. Los hechos bondadosos se olvidan fácilmente

 

 

INTRODUCCION

José figura como un maravilloso tipo de Jesucristo en el capítulo 37 de Génesis:

 

1. José fue un buen pastor y testificó acerca de las malas acciones de sus hermanos (versículo 2). Lo mismo se dice de Jesús Juan 7:7; 10:13, 14).

 

2. José fue amado con un amor profundo por su padre (versículo 3), de la misma manera en que lo fue Jesús (Hebreos 1:8, 9).

 

3. José fue aborrecido por sus propios hermanos (versículo 4), tal como lo fue Jesús (Juan 15:25).

 

4. José hizo declaraciones de sí mismo que provocaron el odio de sus hermanos (versículos 5 al 8) y eso mismo fue lo que ocurrió con Jesús (Marcos 14:61-64).

 

5. José asombró a sus padres con sus declaraciones (versículos 9 al 11), lo que también ocurrió con Jesús (Lucas 2:46-48).

 

6. José fue enviado por su padre en una misión de amor para el beneficio de sus hermanos (Versículos 12-17). Jesús también fue enviado por el Padre con una misión de amor Juan 3:16.17).

 

7. José fue objeto de un complot asesino (versículos 18 al 20); Jesús también lo fue (Lucas 20:13, 14; Juan 11:47-53 ).

 

8. José contaba con uno que se oponía al plan homicida de sus hermanos (versículos 21 al 24); lo mismo ocurrió en el caso de Jesús (Lucas 23:50-53).

 

9. José fue vendido por plata (versículos 26-28) tal como fue vendido Jesús (Mateo 26:14, 15).

 

10. José no fue hallado en la cisterna (versículos 29 y 30). Jesús tampoco fue hallado en la tumba (Lucas 24:1-3).

 

11. Los hermanos de José mintieron acerca del cuerpo de éste (versículo 32). Vea Mateo 28:1-13.

 

Presentación:

 

I. Una actitud correcta pero mal comprendida Génesis 37:1-11

 

A. Las buenas acciones a veces traen resultados variados

Los hijos de Bilha, Dan y Neftalí, estaban entre los 30 y los 35 años de edad., Los hijos de Zilpa, Gad y Aser, tenían entre 25 y 30 años, mientras que José solamente tenía 17 años. Estos cinco hijos de Jacob tenían la misión de apacentar el rebaño de la familia. Uno bien podría suponer que el más travieso y embrollón del grupo fuera el más joven de ellos, José; sin embargo, no era así.

 

Pregunta: ¿Por qué era José más consciente y más responsable que sus hermanos mayores?

 

Es muy probable que José haya madurado a una edad tan temprana porque la muerte de su madre lo hizo apegarse más a su padre. Quizá la influencia temperamental de Jacob haya producido en él una actitud seria y una mentalidad tan desarrollada, siendo aún tan joven. Es posible que su padre se haya tomado el tiempo necesario para enseñarle más a él acerca de lo que Dios había venido haciendo con Abraham, con Isaac y con él mismo. Es de dudarse, a la luz de la conducta posterior de José que este modo de comportarse en la familia haya obedecido a meras motivaciones egoístas de ganarse el favor y la voluntad de su padre.

 

La fricción se hizo aun más fuerte cuando todos observaron el afecto especial que Jacob sentía por su adolescente hijo José, lo que quedaba comprobado por el hecho de haberle dado un vestido espléndido, una túnica de diversos colores. Evidentemente, aquel vestido largo y elegante llevaba en sí cierto significado de grandeza que motivó el odio de parte de los hermanos mayores hacia el joven José.

 

Ellos simplemente no podían soportar el hecho de que su padre tuviera para el joven un trato preferencial. Así que para demostrarle su disgusto siempre que le dirigían la palabra lo hacían con violencia y menosprecio.

 

B. Las experiencias en Dios a veces traen reacciones variadas

En medio de esta atmósfera de tensión, Jehová le dio un sueño a José. El sueño consistió en una escena de la cosecha: él y sus hermanos ataban manojos; el manojo de él se levantaba y estaba derecho, mientras que los manojos de sus hermanos estaban alrededor y se inclinaban ante el suyo. Quizá haya actuado José de una manera muy poco sabia al contar a sus hermanos su sueño así tan abiertamente, sabiendo que ya de antemano lo aborrecían.

 

Todos reaccionaron tal como era de esperarse, haciéndole ver que no aspirara a ser superior a ellos o gobernarlos. Las demostraciones de odio se hicieron aun más agudas.

No obstante la atmósfera que ya se había formado en torno a él, aun le vino otro sueño a José.

 

Esta vez el sol, la luna y once estrellas se postraban humildemente ante él. Nuevamente actuó de manera poco precavida al contarles el sueño a sus hermanos y a su padre. Como es natural, el padre tuvo que refutar al joven.

 

Es muy probable que Jacob observara que la actitud del muchacho necesitaba un poco del rechazo paterno para ayudarlo a madurar; pero en realidad el sueño en sí era algo que dejaba perplejos a todos incluyendo al mismo Jacob. Esto se puede comprobar por la expresión: "Mas su padre meditaba en esto" (37:11).

 

Aplicación práctica:

 

Pregunta

Evidentemente, el ejemplo de José en este aspecto es totalmente negativo. Él sabía que era el hijo predilecto de su padre y que ya le había expresado su preferencia y lo había distinguido de entre sus hermanos dándole esa bella túnica de diversos colores.

 

Luego, Jehová le dio dos sueños simbólicos en que su familia tenía que inclinarse delante de él. En vez de haber mantenido en secreto estos sueños y haber esperado humildemente lo que ocurriría, publicó lo que había soñado haciendo ostentación de su superioridad sobre sus hermanos y aun sobre toda su familia.

 

Cuando un cristiano es honrado con una promoción o recibe un reconocimiento especial y se siente ser objeto de un trato preferencial debe ser muy cuidadoso y sensible para no ofender los sentimientos de los otros hermanos. Aquellos sobre los que él ha sido distinguido o preferido no tienen tanto interés en oír acerca de los logros de éste. Aun los que no tienen nada que ver en el asunto, se mostrarían indiferente ante las alabanzas hacia el homenajeado.

 

La actitud correcta, entonces, es recordar que todo lo que tenemos y somos lo debemos al Señor. Pablo dijo:

"Lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo" (Gálatas 6:14). "Yo pues... os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor" (Efesios 4:1, 2).

En Cristo, las relaciones interpersonales pueden ser agradables y saturadas del verdadero amor.

 
II. Un joven sincero pero aborrecido Génesis 37:12-36

 

A. El mal puede venir sobre aquellos que hacen bien

Jacob supervisaba una familia numerosa y muchos rebaños. Para poder hallar pasto para el ganado a veces tenía que enviar algunos rebaños a campos distantes. En esta ocasión en particular, los hijos mayores andaban por la zona norte, a unos ochenta kilómetros de distancia cuidando parte del ganado, y Jacob estaba preocupado por el bienestar de ellos. Entonces decidió enviar a José en una comisión de amor, para ver cómo les iba a sus hermanos.

 

Un buen hombre ayudó a José mientras caminaba por las inmediaciones de Siquem. El escuchó que los hijos de Jacob habían decidido ir en busca de campos más verdes para apacentar sus rebaños unos treinta y cinco kilómetros más lejos, al norte de Dotán. Así fue como el joven José continuó su viaje en busca de sus hermanos, en nombre de su padre.

Los celos y el rencor comprimidos en los corazones de los hermanos de José empezaron a hervir cuando divisaron al preferido de su padre que se acercaba a ellos luciendo su vistosa túnica de colores.

 

Ahora, el niño predilecto se encontraba a más de cien kilómetros de la protección de Jacob. A ¡Qué buena oportunidad para acabar con él de una vez por todas, y encubrir su muerte con alguna historia falsa, y informándole a su padre que las fieras lo habían devorado en el camino!

Rubén, el mayor de todos, trató de disuadir a sus hermanos del hecho de asesinar a José. Él argüía que no era correcto que ellos derramaran la sangre de su hermano.

 

En lugar de eso, lo que podían hacer era lanzarlo a una cisterna y dejar que muriera allí. (El plan de Rubén era rescatarlo más tarde.)

 

Pregunta: ¿Qué habría ocurrido si Rubén se hubiera opuesto definitivamente a que sus hermanos hicieran algo contra José?

 

Los demás quizá se hubieran levantado contra Rubén; aunque eso quizá no hubiera llegado a ocurrir, ya que no había ninguna razón para aborrecerlo. Puesto que la clave del complot de matar a José consistía en guardar el hecho en absoluto secreto delante de su padre, Rubén podía desbaratar el plan colocándose en una posición totalmente contraria.

 

Un creyente jamás podrá darle la gloria a Dios si trata de tomar parte en alguna clase de obra maligna. Dios quiere que sus seguidores se levanten con toda firmeza en contra de toda suerte de maldad.

 

Los hermanos aceptaron la sugerencia de Rubén de echar a José a una cisterna seca, después de quitarle su túnica. Evidentemente la intención de ellos era dejarlo morir de hambre y sed; y para demostrar su dureza de corazón y su odio contra su hermano, se sentaron a disfrutar de una buena comida.

 

En medio del festín - del que participaban sin el más mínimo dolor por su joven hermano - repentinamente "alzando los ojos miraron, y he aquí una compañía de ismaelitas que venían de Galaad" (37: 25). Judá tuvo una idea: ¿Por qué no vender a José a estos mercaderes ismaelitas? Los demás hermanos estuvieron de acuerdo, y pronto se llevó a cabo el negocio: vendieron al muchacho por veinte piezas de plata. Cantidad que al repartirla les proporcionaría dos piezas de plata por persona (Benjamín, el menor de todos, estaba en casa).

 

Así fue como aquel que había emprendido un viaje de amor por la preocupación de Jacob por sus hijos, se encontraba ahora en camino hacia Egipto en compañía de una caravana de comerciantes y formando parte de un cargamento de mercaderías tales como: aromas, bálsamo y mirra, procedentes de Galaad.

 

Aplicación Bíblica:

Si José hubiera albergado en su corazón sentimientos negativos, viviendo solamente para poder vengarse algún día de la maldad que le habían hecho sus crueles hermanos, él quizá hubiera sido un hombre infeliz e incapaz de sentirse triunfador frente a las tareas que la vida le deparaba.

 

El no hubiera podido hacer uso de sus energías físicas y mentales para lo creativo y útil si sólo hubiera estado saboreando la amargura de sus sentimientos pasados. Pero, por cuanto desalojó de su corazón todo resentimiento, Dios lo ayudó y lo prosperó en gran manera en su trabajo, de modo que llegó a ganar gracia delante de sus superiores.

 

Es bien sabido que la mente y el cuerpo están relacionados de manera muy íntima. Las emociones destructivas y negativas tales como el odio, la amargura y la preocupación pueden llegar a causar enfermedades físicas desde las alergias y los dolores de cabeza hasta las úlceras y problemas del corazón.

 

Las emociones negativas no sólo producen malestar físico sino también dan origen a problemas espirituales. Esta situación puede conducir a la muerte espiritual, si la persona afectada no se arrepiente y perdona a los que lo han ofendido.

 

 
B. Las malas acciones traen dolor y sufrimiento

El corazón de José debe de haber sido el primero en experimentar quebranto y dolor a consecuencia de la acción cruel e increíble de sus hermanos. Pero su corazón no fue el único receptor de dolor a causa de esta maldad. Las actitudes malignas de los hombres suelen multiplicar sus efectos mucho más allá de su blanco inicial.

 

La próxima persona en sufrir la consecuencia de este hecho fue Rubén. El no estaba presente cuando se realizó la venta de José. Cuando volvió, corrió a la cisterna con la esperanza de sacar a José de allí y liberarlo. ¡Pero el joven ya no estaba allí! Rubén entonces se llenó de angustia al pensar en lo que sufriría su padre cuando tuvieran que darle la noticia. Él, por ser el hijo mayor, sería quien tendría que dar el informe. Por eso fue que rasgó sus vestidos desesperadamente.

 

Entonces los hermanos aumentaron su crimen creando falsas evidencias. Ellos empaparon la bella vestidura de José con sangre de cabras y la enviaron a su padre como un mensaje mentiroso que decía: "Nosotros encontramos esto. Examínalo para que puedas decidir si realmente son las ropas de tu hijo."

 

El corazón se le destrozaba a Jacob al darse cuenta de que su regalo de amor ahora estaba ensangrentado, lo cual era para él una evidencia segura de la muerte trágica de su querido hijo. Y los crueles hermanos trataban de consolar a su atormentado padre, pero no lo lograban. Sus malvados actos que empezaron como una corriente de odio aviase convertido ahora en un devastador diluvio de tormento y dolor.

 

III. Condenado sin merecerlo. Génesis 39:1-20

 

A. El Señor acompaña a los suyos en su trabajo

La Biblia declara que Jehová estaba con José. Pero el hecho de que Dios estuviera en su compañía no lo hacía inmune al odio, a las tentaciones, a la calumnia ni a la prisión. ¡No obstante, eso fue lo que hizo que José se convirtiera en un gran triunfador sobre todas estas cosas!

José demostró una excelente habilidad de adaptarse a las circunstancias adversas. En lugar de rebelarse por el hecho de ser tenido como esclavo injustamente, José se dedicó a realizarlas tareas que le encomendaron en la casa del Capitán Potifar.

 

En vista de su comportamiento y sus capacidades pronto fue promovido a la posición de empleado personal de Potifar y posteriormente como supervisor de toda la casa y dependencias de este alto oficial egipcio. Y las bendiciones de Dios eran constantes sobre todo lo que José hacía. Naturalmente, José hubiera preferido la libertad en su propia tierra a estar sometido a la esclavitud en tierra ajena. Pero si tenía que ser un esclavo, quería ser uno de los mejores.

La prosperidad llegó notablemente a este Capitán  como resultado de la presencia de aquel buen joven hebreo en su casa y sobre todos sus negocios. -Y esto siempre es así: los que le sirven al Señor son de gran bendición a las personas para quienes trabajan. Y siempre que se dé la oportunidad, un empleado cristiano deberá poner todo su empeño en trabajar como es debido, a fin de poder influir en su patrono y si es posible darle el mensaje del evangelio.

 

B. El Señor acompaña a los suyos cuando son calumniados

José era un joven atractivo, noble, ingenioso e inteligente. Muchas veces tales cualidades tienden a crear más problemas que los que experimentan las personas de apariencia corriente y con menos virtudes. En el caso de José fue su apariencia hermosa la que provocó codicia en el malvado corazón de la esposa de Potifar. Siendo que ella era ama de José le podía pedir que hiciera todo lo que quisiera, sin que él pudiera negarse - o por lo menos así pensaba la mujer.

 

Pero José rechazó la insinuación que ella le hizo de pecar teniendo relaciones sexuales aprovechando la ausencia de su marido. Al rechazarla, José le presentó dos razones para su actitud:

 

1. Potifar había puesto en sus manos todo lo que poseía, menos una cosa, su esposa. La lealtad de José era tan firme que no accedió a lo que ella pedía.

 

2.El sabía que "este era un gran mal, y pecaría contra Dios". Su lealtad a Dios le permitió abstenerse de pecar.

 

La noble y categórica actitud de José en rechazar a la mujer no dieron por terminada su tentación. Día tras días la mujer persistía en su demanda de que José pecara sexualmente con ella. Finalmente, llegó el momento en que ella se encontraba a solas en la casa y ocurrió que ese día José necesitaba entrar a trabajar al edificio. Descaradamente ella se asió de la ropa de su siervo hebreo y le insistió que respondiera a sus pasiones. José trató de huir, pero ella no soltaba la ropa del joven. De repente logró deslizarse de sus vestidos y entonces huyó a toda prisa de la casa.

 

Pero entonces, la pasión de aquella malvada mujer se tomó en odio hacia José. Con toda su furia y frustración dio grandes gritos para que todos los sirvientes que se encontraban cerca de la casa acudieran. Luego, con todo cinismo y maldad mintió, acusando a José "el hebreo" de haber tratado de violarla.

 

Cuando Potifar regresó a casa, su mujer estuvo presta a presentar sus falsas acusaciones contra José; lo cual comprobó con la túnica de José que había guardado en su poder como evidencia de su acusación. Potifar se encendió en ira. José no tuvo oportunidad de defenderse (los esclavos no tienen derechos civiles).

Así fue como después de aproximadamente unos diez años de servicio fiel el noble joven hebreo se encontraba en camino a la prisión por un delito que él no había cometido.

 

Pregunta: ¿De qué maneras pudo haber reaccionado José por su injusto aprisionamiento?

El bien pudo haber tomado la actitud de que en vista de que no le había

Servido de nada ser fiel al Dios de su padre ahora abandonaría tales esfuerzos y dejarla a Dios.

 

Él pudo haberse llenado de amargura y renegado en contra de su Dios.

O, por otro lado, él podía esperar pacientemente en el Señor, a pesar de las circunstancias. Afortunadamente, José escogió tomar esta última actitud y se propuso vivir de tal manera que, aunque se encontraba preso injustamente, fue un verdadero ejemplo para todos los que se encontraban en aquella cárcel.

 

Y una vez más, la Biblia declara que: "Jehová estaba con José." Su vida ejemplifica la verdad: "El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre" (Hebreos 13:6).

 

En lugar de debilitarse y lamentarse en la prisión, José demostró siempre una actitud de cooperación voluntaria al encargado de la cárcel. Esto resultó en un ascenso para José aun en la prisión.

 

IV. A pesar de su bondad y servicio fue olvidado. Génesis 40:1-23

 

A. Los creyentes deben ser bondadosos

La cárcel donde José guardaba prisión no era el lugar común y corriente donde encerraban a los delincuentes comunes. Se trataba de una prisión muy importante. Donde eran encarcelados los prisioneros de estado. Indudablemente esta cárcel estaba bajo el mando de Potifar, el capitán de la guardia. Por eso fue que cuando dos de los principales miembros del personal de la casa de Faraón delinquieron fueron guardados allí, en el mismo sitio donde se encontraba el administrador de Potifar, José.

 

Dios iba a hacer que se reconociera a José como intérprete de sueños a través de las experiencias de estos dos presos del rey. Para esto les dio un sueño simbólico a cada uno durante la misma noche. La siguiente mañana José notó la tristeza y preocupación que demostraban estos hombres. Ellos le hicieron saber que su preocupación se debía a que habían tenido sueños muy extraños, pero que como estaban presos les era imposible consultar a los sabios o adivinos de Egipto para que se los interpretaran.

 

La respuesta de José a estos hombres demuestra que él se había mantenido en estrecha relación con Dios siempre. A pesar de todas sus experiencias en Egipto durante todo ese tiempo. El entonces les dijo: "¿No son de Dios las interpretaciones? Contádmelo ahora" (Génesis 40:8).

 

Él copero de Faraón le contó su sueño a José y él le dio muy buenas noticias. En el término de tres días Faraón mandaría a restaurarlo a su puesto como inspector oficial del vino del rey. José aprovechó la oportunidad para pedirle a este hombre que cuando estuviera nuevamente en su trabajo le llevara su caso a Faraón explicándole que él había sido secuestrado de tierra hebrea y que estaba sufriendo una condena injusta.

 

La interpretación alegre y prometedora del copero animó al panadero a contarle también su sueño a José. Pero desgraciadamente la interpretación que recibió fue tan segura como aterradora. El panadero sería sentenciado a muerte por decapitación y su cadáver seria colgado para que las aves se lo comieran.

Efectivamente, los dos sueños se cumplieron a los tres días, tal como José lo había predicho

 

 

B. Los hechos bondadosos se olvidan fácilmente

José fue de utilidad tanto al copero como al panadero durante su corto encarcelamiento. Él les dio la interpretación correcta a sus sueños. Todo lo que pidió a cambio fue que el copero hiciera saber a Faraón acerca de su caso y que revisara las causas. Pero este sirviente real simplemente olvidó a José. No volvió a pensar en aquel que le había prestado un servicio tan especial en la cárcel.

 

Conclusión;

 

Cuando un cristiano recibe un trato injusto o se enfrenta a situaciones difíciles puede depender del Señor completamente porque él ha prometido estar presente con aquel que quiere confiar en él y mostrar una actitud positiva aun en medio de las dificultades. Si estamos seguros de que el Señor está a nuestro lado podremos descansar, confiando en que él hará que todas las cosas nos ayuden a bien.

 

Romanos 8:28.

28Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

 

 

Preparado Por

Prof. Rafael N. Polanco. Ph.D

Iglesia Pentecostal Jehová Shalom

Departamento de Educación

Diciembre 25, 2003