Iglesia Pentecostal Jehová Shalom

1723-29 Boston Road

Bronx, NY. 10460

 

Departamento de Educación

Prof. Rafael N. Polanco. Ph.D

Director de Educación

 

Ministerios de Educación Cristianas

 

Tema:

No importa cual sea, Dios Domina, las Circunstancias de nuestra Vida.

 

 

 

 

Base Bíblica: Génesis 41:1 al 45:3

 

 

Génesis 41:1-57

1Aconteció que pasados dos años tuvo Faraón un sueño. Le parecía que estaba junto al río; 2y que del río subían siete vacas, hermosas a la vista, y muy gordas, y pacían en el prado. 3Y que tras ellas subían del río otras siete vacas de feo aspecto y enjutas de carne, y se pararon cerca de las vacas hermosas a la orilla del río; 4y que las vacas de feo aspecto y enjutas de carne devoraban a las siete vacas hermosas y muy gordas. Y despertó Faraón. 5Se durmió de nuevo, y soñó la segunda vez: Que siete espigas llenas y hermosas crecían de una sola caña, 6y que después de ellas salían otras siete espigas menudas y abatidas del viento solano; 7y las siete espigas menudas devoraban a las siete espigas gruesas y llenas. Y despertó Faraón, y he aquí que era sueño. 8Sucedió que por la mañana estaba agitado su espíritu, y envió e hizo llamar a todos los magos de Egipto, y a todos sus sabios; y les contó Faraón sus sueños, mas no había quien los pudiese interpretar a Faraón.

9Entonces el jefe de los coperos habló a Faraón, diciendo: Me acuerdo hoy de mis faltas. 10Cuando Faraón se enojó contra sus siervos, nos echó a la prisión de la casa del capitán de la guardia a mí y al jefe de los panaderos. 11Y él y yo tuvimos un sueño en la misma noche, y cada sueño tenía su propio significado. 12Estaba allí con nosotros un joven hebreo, siervo del capitán de la guardia; y se lo contamos, y él nos interpretó nuestros sueños, y declaró a cada uno conforme a su sueño. 13Y aconteció que como él nos los interpretó, así fue: yo fui restablecido en mi puesto, y el otro fue colgado.

14Entonces Faraón envió y llamó a José. Y lo sacaron apresuradamente de la cárcel, y se afeitó, y mudó sus vestidos, y vino a Faraón. 15Y dijo Faraón a José: Yo he tenido un sueño, y no hay quien lo interprete; mas he oído decir de ti, que oyes sueños para interpretarlos. 16Respondió José a Faraón, diciendo: No está en mí; Dios será el que dé respuesta propicia a Faraón. 17Entonces Faraón dijo a José: En mi sueño me parecía que estaba a la orilla del río; 18y que del río subían siete vacas de gruesas carnes y hermosa apariencia, que pacían en el prado. 19Y que otras siete vacas subían después de ellas, flacas y de muy feo aspecto; tan extenuadas, que no he visto otras semejantes en fealdad en toda la tierra de Egipto. 20Y las vacas flacas y feas devoraban a las siete primeras vacas gordas; 21y éstas entraban en sus entrañas, mas no se conocía que hubiesen entrado, porque la apariencia de las flacas era aún mala, como al principio. Y yo desperté. 22Vi también soñando, que siete espigas crecían en una misma caña, llenas y hermosas. 23Y que otras siete espigas menudas, marchitas, abatidas del viento solano, crecían después de ellas; 24y las espigas menudas devoraban a las siete espigas hermosas; y lo he dicho a los magos, mas no hay quien me lo interprete.

25Entonces respondió José a Faraón: El sueño de Faraón es uno mismo; Dios ha mostrado a Faraón lo que va a hacer. 26Las siete vacas hermosas siete años son; y las espigas hermosas son siete años: el sueño es uno mismo. 27También las siete vacas flacas y feas que subían tras ellas, son siete años; y las siete espigas menudas y marchitas del viento solano, siete años serán de hambre. 28Esto es lo que respondo a Faraón. Lo que Dios va a hacer, lo ha mostrado a Faraón. 29He aquí vienen siete años de gran abundancia en toda la tierra de Egipto. 30Y tras ellos seguirán siete años de hambre; y toda la abundancia será olvidada en la tierra de Egipto, y el hambre consumirá la tierra. 31Y aquella abundancia no se echará de ver, a causa del hambre siguiente la cual será gravísima. 32Y el suceder el sueño a Faraón dos veces, significa que la cosa es firme de parte de Dios, y que Dios se apresura a hacerla. 33Por tanto, provéase ahora Faraón de un varón prudente y sabio, y póngalo sobre la tierra de Egipto. 34Haga esto Faraón, y ponga gobernadores sobre el país, y quinte la tierra de Egipto en los siete años de la abundancia. 35Y junten toda la provisión de estos buenos años que vienen, y recojan el trigo bajo la mano de Faraón para mantenimiento de las ciudades; y guárdenlo. 36Y esté aquella provisión en depósito para el país, para los siete años de hambre que habrá en la tierra de Egipto; y el país no perecerá de hambre. 37El asunto pareció bien a Faraón y a sus siervos, 38y dijo Faraón a sus siervos: ¿Acaso hallaremos a otro hombre como éste, en quien esté el espíritu de Dios? 39Y dijo Faraón a José: Pues que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay entendido ni sabio como tú. 40Tú estarás sobre mi casa, y por tu palabra se gobernará todo mi pueblo; solamente en el trono seré yo mayor que tú. 41Dijo además Faraón a José: He aquí yo te he puesto sobre toda la tierra de Egipto. 42Entonces Faraón quitó su anillo de su mano, y lo puso en la mano de José, y lo hizo vestir de ropas de lino finísimo, y puso un collar de oro en su cuello; 43y lo hizo subir en su segundo carro, y pregonaron delante de él: ¡Doblad la rodilla!; y lo puso sobre toda la tierra de Egipto. 44Y dijo Faraón a José: Yo soy Faraón; y sin ti ninguno alzará su mano ni su pie en toda la tierra de Egipto. 45Y llamó Faraón el nombre de José, Zafnat-panea; y le dio por mujer a Asenat, hija de Potifera sacerdote de On. Y salió José por toda la tierra de Egipto.

46Era José de edad de treinta años cuando fue presentado delante de Faraón rey de Egipto; y salió José de delante de Faraón, y recorrió toda la tierra de Egipto. 47En aquellos siete años de abundancia la tierra produjo a montones. 48Y él reunió todo el alimento de los siete años de abundancia que hubo en la tierra de Egipto, y guardó alimento en las ciudades, poniendo en cada ciudad el alimento del campo de sus alrededores. 49Recogió José trigo como arena del mar, mucho en extremo, hasta no poderse contar, porque no tenía número. 50Y nacieron a José dos hijos antes que viniese el primer año del hambre, los cuales le dio a luz Asenat, hija de Potifera sacerdote de On. 51Y llamó José el nombre del primogénito, Manasés; porque dijo: Dios me hizo olvidar todo mi trabajo, y toda la casa de mi padre. 52Y llamó el nombre del segundo, Efraín; porque dijo: Dios me hizo fructificar en la tierra de mi aflicción.

53Así se cumplieron los siete años de abundancia que hubo en la tierra de Egipto. 54Y comenzaron a venir los siete años del hambre, como José había dicho; y hubo hambre en todos los países, mas en toda la tierra de Egipto había pan. 55Cuando se sintió el hambre en toda la tierra de Egipto, el pueblo clamó a Faraón por pan. Y dijo Faraón a todos los egipcios: Id a José, y haced lo que él os dijere. 56Y el hambre estaba por toda la extensión del país. Entonces abrió José todo granero donde había, y vendía a los egipcios; porque había crecido el hambre en la tierra de Egipto. 57Y de toda la tierra venían a Egipto para comprar de José, porque por toda la tierra había crecido el hambre.

 

 

OBJETIVOS DEL ESTUDIO.

 

1. Ver cómo Dios obró para bien a través de las circunstancias adversas de José.

 

2. Ser fortalecidos e impulsados por medio de las experiencias de José a permanecer fieles a Dios en todo tipo de dificultades de la vida.

 

3. Rendir nuestras vidas enteramente al servicio de Dios para que por nuestro medio Él cumpla sus propósitos divinos.

 

4. Aprender a esperar en el Señor, porque aunque tarde en actuar, él nos mostrará su gracia y nos hará triunfar.

 

5. Imitar a José en su actitud de dar a Dios siempre la honra y la gloria, aun cuando fue elevado por el faraón.

 

BOSQUEJO GENERAL

 

1. De lo más bajo a lo más alto

A. Dios prepara a los hombres para su obra

B. Dios eleva a los hombres a lugares prominentes

 

II. De la pobreza a la abundancia

A. Las necesidades pueden traer oportunidades

B. La abundancia puede crear problemas

 

III. De la incertidumbre la comprensión del plan de Dios

A. Los hermanos estaban llenos de dudas

B. Los hermanos estaban perplejos

 

INTRODUCCION

 

Por mucho tiempo el mundo disfrutó de abundancia de agua y suficiente lluvia, hasta los tiempos más recientes, cuando el espectro de la sequía hizo su aparición en varias áreas de la tierra. La parte norte de Europa experimentó varias sequías en 1976. Esta fue la peor sequía desde que existen los registros escritos iniciados en 1927. En Inglaterra el río Támesis llegó a su nivel más bajo en un lapso de cuarenta años. En Francia murieron miles de peces cuando las lluvias de Septiembre arrastraron todo el polvo de las calles de París al río Sena que había quedado casi seco. Debido a la gran sequía no había suficiente agua y los peces murieron asfixiados. África del norte continúa sufriendo sequías. Cada año, el desierto del Sáhara aumenta 12,000 kilómetros cuadrados.

 

También en los Estados Unidos ha habido áreas afectadas por sequías últimamente. California sufrió tres años consecutivos de sequía. La nieve acumulada en la Sierra Nevada a fines del año de 1976 fue la más baja que se haya registrado en la historia: llegó a únicamente un tercio de lo normal.

Aun en las Naciones Unidas se deja sentir la preocupación por la escasez de fuentes de agua para las necesidades del mundo. En Marzo de 1977 se condujo una conferencia para estudiar el asunto del agua en Argentina. La atención de dicha conferencia estuvo centrada en planes y medidas relacionadas con el uso y control del precioso líquido en todo el mundo.

 

La larga y devastadora sequía de siete años, descrita en esta lección muy bien podría repetirse y causar estragos sobre el planeta tierra en estos últimos tiempos.

 

Presentación:

 

1. De lo más bajo a lo más alto

 

A. Dios prepara a los hombres para su obra

Los egipcios daban mucha importancia a los sueños; por eso fue que cuando Faraón tuvo dos sueños en la misma noche llamó a sus adivinos, sabios y magos, para que le dieran la correcta interpretación de aquellos extraños y perturbadores sueños. Pero ninguno de ellos pudo hacerlo.

 

En ese momento habló él coopero de Faraón. De acuerdo con la narrativa, no tenemos ninguna indicación de que este hombre se sintiera mal por el hecho de haberse olvidado de José. En cambio sí estaba consciente de que en cierta ocasión la ira de Faraón se había encendido contra él y había sido enviado a la cárcel.

 

Le explicó a Faraón que en esa prisión había un hebreo que le había interpretado correctamente dos sueños en esa oportunidad. Quizá él podría descifrar los misterios contenidos en sus extraños sueños. Los planes que Dios había preparado para José estaban a punto de culminar dramáticamente.

 

Pregunta: ¿En qué sentidos había sido preparado José para el cargo que le aguardaba?

Los años que pasó José en la casa de Potifar le sirvieron como entrenamiento en las funciones administrativas. El tiempo que pasó en la cárcel sin duda le sirvieron como entrenamiento sobre los asuntos pertinentes al palacio del faraón. Pero más que todo, las largas horas que pasaba en meditación y comunión personal con el Dios de sus padres, Jacob, Isaac y Abraham le proveyeron toda la profundidad y la estabilidad espiritual que necesitaría en el alto cargo donde sería colocado.

 

Por un período de aproximadamente 13 años, Dios lo había venido moldeando para que llegara a ser un hombre de treinta años con toda la madurez y la suficiente capacidad para gobernar a aquella gran nación sin la arrogancia que a veces suele manifestarse en los líderes jóvenes cuando se les da mucho poder.

 

 

 

Enseñanza práctica:

Dios establece un período de entrenamiento para aquellos que él quiere usar en su obra.

 

Un médico necesita un entrenamiento de diez años después de salir de la escuela superior.

 

Una secretaria ejecutiva debe terminar su programa de escuela comercial y tener varios años de experiencia.

 

Las cajeras, las enfermeras, los vendedores - casi todas las ocupaciones de la vida demandan un período de entrenamiento para la adquisición de conocimientos, destrezas y aptitudes a fin de desempeñar los cargos con éxito.

 

¿Qué ocurriría si se les permitiera a los abogados practicar con sólo un año de estudio de leyes en lugar de los cinco o seis años que requiere dicha profesión? ¿Permitiría usted que lo operara un médico que no logró terminar sus estudios universitarios, o que no tuvo tiempo para hacer su entrenamiento práctico? ¿Le gustaría que su hijo tuviera un maestro que no cursó estudios superiores? ¿Tendría usted confianza de que le preparara una medicina o le vendiera una receta alguien que ocupa el lugar de un farmacéutico, pero que realmente no se capacitó ni está acreditado para tal labor? ¡Por supuesto que no!

Mientras más difícil sea el trabajo mucho más difícil y más extenso será el período de entrenamiento.

 

Para poder adiestrar a José para su carrera como gobernador de Egipto, Dios lo sacó de entre su familia y lo envió como esclavo a ese país. Allí fue entrenado en administración, paciencia y humildad. La manera en que Dios realizó el entrenamiento de este joven quizá no parecería ser la más atractiva y agradable, pero el éxito grandioso de los resultados de toda aquella preparación nos hablan de la incomparable sabiduría y la grandeza de los planes de Dios.

 

Muchas veces no sabemos para qué nos está preparando el Señor. La muerte de un familiar, el traslado repentino a un lugar distante, una seria enfermedad, o las dificultades en cuanto a relaciones humanas entre nuestros compañeros de trabajo... todo puede ser parte del plan maestro que Dios ha preparado para nuestras vidas.

 

Es posible que pasen años y aún no sepamos la razón por la cual nos ha llegado una situación difícil. En el caso de José pasaron trece años para que pudiera ser promovido a la posición para la que aparentemente había estado siendo preparado.

 

La clave para el éxito a través de todas las circunstancias difíciles es la sumisión voluntaria de la vida de uno a Dios. Él es quien tiene todo poder y toda sabiduría; él llevará a cabo sus mejores planes para nuestro propio bien y para el engrandecimiento de su reino.

 

José no tuvo ninguna dificultad en dar a Faraón una interpretación exacta de sus sueños. Pero nótese la franqueza y seguridad con la que le asegura al rey que el Dios verdadero era quien iba a actuar en Egipto para la realización de todo aquello que le había revelado.

 

José no solamente interpretó los sueños de Faraón indicándole que vendrían siete años de cosechas muy abundantes y que luego vendría un período de igual duración de sequía total; él también le dijo cuál era el plan a seguir para actuar de acuerdo con las predicciones de dichos sueños.

 

Faraón tendría que buscar un administrador sabio para desarrollar un plan nacional de agricultura y conservación de los productos alimenticios del país. La nación egipcia debía ser dividida en cinco distritos y el excedente de las cosechas debería ser almacenado en bodegas bajo el control del rey durante los siete años de abundancia.

 

De esta manera se podría almacenar alimentos suficientes para sostener a toda la población durante los siete años de hambre que vendrían después.

 

B. Dios eleva a los hombres a lugares prominentes

Faraón y sus consejeros respondieron positivamente a las sugerencias de José. Es más, Faraón reconoció el grado de profundidad espiritual que poseía este prisionero hebreo y tomó la inmediata determinación de que éste fuera elevado a una posición tan alta en el gobierno egipcio que solamente sería segundo al rey, pero que estaría sobre todo lo que había en esa gran nación.

 

Nota Arqueológica. "Puso un collar de oro en su cuello", un acto especial de dignidad que Faraón realizó al elevar a José a tan alta posición. Las joyas egipcias no eran diseñadas tanto para efectos ornamentales como para simbolismo y magia. Los egipcios llevaban amuletos al cuello para estar protegidos y para la fertilidad. Los pectorales finamente elaborados que llevaban los faraones eran parte de las prácticas tradicionales de sus antepasados. Los collares y pectorales que se encontraron en la tumba de Tutancamen formaban parte de las insignias de su coronación y contienen un enorme significado simbólico. - Libro del Año 1978 de la Enciclopedia Británica.

 

No cabe duda de que el collar de oro que Faraón le puso a José en su cuello tenía también un gran significado simbólico y representaba la alta autoridad con la cual estaba siendo investido, otorgándole también el anillo con el sello oficial y las vestiduras de lino blanco y finísimo (las vestiduras especiales de los sacerdotes y miembros de la corte real).

 

De acuerdo con la Enciclopedia Británica, durante el segundo período intermedio en Egipto, "la principal autoridad en el país descansaba en las manos del virrey, el oficial más alto del estado." Este Faraón le dio a José el carro de su segundo comandante y dio órdenes que dondequiera que fuera José se diera el pregón que decía: "¡Doblad la rodilla!" (41:43).

José inició su carrera gubernamental más preocupado y motivado por alcanzar metas de almacenamiento de granos en todo el país que por hacer gala de todos los honores y la grandeza de su elevada posición.

 

Durante este período José se casó con la hija de un sacerdote egipcio. Él le puso por nombre a su hijo primogénito, Manasés, que significa "El que me hace olvidar", con lo que estaba indicando que Dios le había hecho olvidar todas sus tristezas y dificultades.

 

II. De la pobreza a la abundancia

Génesis 42:1-35

 

A. Las necesidades pueden traer oportunidades

La prolongada sequía que agotó severamente la cuenca del río Nilo que irriga el sur de Egipto también azotó a Canaán, al norte, donde vivía Jacob con sus once hijos y sus familias. Le llegaron noticias a Jacob de que en Egipto estaban vendiendo granos, por lo que despachó a diez de sus hijos para que compraran provisiones allá. El hecho de negarse a enviar a su pequeño Benjamín revela tanto sus amargas memorias de la triste desaparición de José como su persistente temor de que los otros hermanos aborrecieran a los hijos de Raquel.

Aplicaciones práctica:

Los planes y los propósitos de Dios se extienden a veces por largos períodos de tiempo y no siempre pueden nuestras mentes finitas llegarlo a comprender todo.

 

Ya habían transcurrido varios años y muchas cosas habían sucedido desde cuando José soñó por vez primera que sus hermanos vendrían y se postrarían delante de él. (Lea Génesis 37:5-9.) ¿Cuántos de nosotros habríamos tenido siquiera una leve esperanza de que todo aquello que anunciaban los sueños de la juventud llegaran a realizar después de haber transcurrido tanto tiempo y sucedido tantas cosas? Sin embargo, los planes de Dios siempre obran para bien - aun cuando nosotros no podamos entender lo que está ocurriendo.

 

El apóstol Pedro escribió:

"No ignoréis esto: Que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. El Señor no retarda su promesa" (2 Pedro 3:8, 9).

 

Los sueños proféticos que Dios le había dado a José tuvieron un cumplimiento exacto cuando él vio a sus hermanos arrodillarse delante de él. José quería asegurarse de que sus hermanos habían cambiado durante los veintidós años que habían transcurrido desde la última vez que los había visto. Para lógralo los acusó de ser espías que andaban en una misión de reconocimiento para darse cuenta de las defensas y estrategias militares de la nación de Egipto.

 

En respuesta a dicha acusación, los hermanos le describieron cuidadosa y correctamente cuál era la situación real de su familia. El hecho de que Benjamín no fuera acompañando a sus hermanos le sirvió a José de medio para aplicar presión y ponerlos en aprietos. Él hizo uso de su autoridad para probar a sus hermanos y hacer que éstos revelaran lo que realmente eran y cuáles eran sus verdaderos conceptos y su actitud hacia Benjamín, el legítimo hermano de José. Él los envió a la cárcel por el término de tres días con instrucciones de que uno de ellos debería regresar a casa de su padre para traer a Benjamín como prueba que las cosas que habían testificado eran verdaderas.

 

Después de tres días José vino a la cárcel con las noticias de que él había determinado que solamente uno de ellos quedaría detenido. Los otros nueve deberían volver a su tierra para traer consigo a Benjamín su hermano menor. Después de aceptar este plan, ellos empezaron a hablarse libremente entre sí, no sabiendo que José entendía perfectamente cada palabra que ellos decían.

 

Ellos se manifestaron mutuamente sus impresiones de que indudablemente ahora estaban siendo castigados por la maldad que habían perpetrado en la persona de su hermano cosas que hace un cristiano de más madurez. Pero sí puede manifestar inmediatamente algunos frutos espirituales en su vida en una actitud de respuesta positiva al Señor a quien acaba de entregarle todo lo que es, tratando de agradarlo en cada acto de su vida.

 

Por otra parte, los que ya llevan algún tiempo en la vida cristiana deben procurar crecer más y más. Dios espera que nuestras vidas vayan siendo perfeccionadas y que nuestros puntos de debilidad sean fortalecidos. A él no le agrada que permanezcamos en nuestras debilidades e inmadurez. Los hermanos de José demostraron que ya había ocurrido un cambio en sus corazones al actuar sin orgullo ni ambición. Nosotros podemos demostrar madurez modificando aquellos aspectos de nuestra vida que sabemos que son débiles y deficientes. Este esfuerzo de nuestra parte agrada al Señor y demuestra que estamos madurando en lo espiritual y también en la vida práctica.

José fue invadido de emoción al ver a su hermano Benjamín, por lo que tuvo que abandonar el local donde se encontraban y se fue a otro lugar a llorar y recuperar su compostura para seguir tratando con sus hermanos, sin revelarles quien era. Los hermanos estaban atónitos y se preguntaban qué podría significar todo aquello. Una de las cosas que les asombraban era que los egipcios hubieran hecho los arreglos para sentarlos a la mesa con José de acuerdo con la edad de cada uno. También se asombraban del trato tan especial del que era objeto su hermano Benjamín.

 

B. Los hermanos estaban perplejos

José todavía no había terminado de probar a sus hermanos. La demora de Jacob en decidirse a permitir que su hijo Benjamín viajara con sus hermanos hacia Egipto parece indicar que él no tenía la suficiente confianza de que ellos cuidarían del joven. Ahora José quería probarlos viendo hasta que grado estaban dispuestos a cuidar de Benjamín.

José dio órdenes de que colocaran secretamente su copa de plata en el saco de trigo de Benjamín. Cuando los hermanos iban ya saliendo de la ciudad con las provisiones que habían comprado, los hombres de José los detuvieron, registraron las cargas de todos y encontraron la copa en el saco de Benjamín.

 

Ellos ya habían llegado al acuerdo de que aquel en cuyo poder se encontrara la copa de José quedaría como esclavo.

Todos los hermanos vinieron a la casa de José pidiendo ser aceptados como esclavos a causa del incidente. Cuando José insistió en que sólo el que había robado su copa debía quedar como su esclavo Judá le imploró encarecidamente que le permitiera tomar el lugar de su pequeño hermano Benjamín por el bien de su anciano padre. José, quizá recordando que fue Judá quien propuso que lo vendieran a la caravana de mercaderes ismaelitas en Dotán, reconoció que sus hermanos ya habían cambiado mucho.

 

Repentinamente José ordenó a todos sus sirvientes que abandonaran aquel recinto para poder quedarse a solas con todos sus hermanos. Entonces lloró con todas sus fuerzas, al grado de que sus gritos fueron escuchados en toda su residencia, y también se supo inmediatamente en la casa de Faraón.

 

Los egipcios estaban asombrados por lo que veían. Nunca antes habían oído ni visto tal explosión de emociones de parte del calmado y sistemático administrador de su país.

Pronto llegaron las noticias de todo lo que ocurría al palacio de Faraón.

Más asombrados aun estaban los once hermanos de Canaán, y su asombro llegó al clímax cuando "aquel varón" les expresó con toda claridad la frase que ellos casi no podían entender: "Yo soy José." José, vestido de ropas blancas y con toda la grandeza de su puesto, prorrumpió en llanto ante ellos y les declaró con ternura y emoción cómo Dios lo había enviado para bien de toda la familia de su padre.

Tal era el asombro y la perplejidad de los hermanos que no podían decir absolutamente nada.

Evidentemente la mano de Dios había hecho aparecer circunstancias de maravilloso significado. Era como si José hubiese resucitado de entre los muertos y se presentase a ellos investido de una gloria y autoridad jamás imaginada por sus once hermanos. Unos diecinueve siglos más tarde, otros once hombres llenos de asombro observaron a otro líder que también se levantaba glorioso y triunfante de la muerte y se presentaba a ellos investido de todo poder en el cielo y en la tierra. De manera que en esta escena de la vida de José encontramos otro anuncio mesiánico.

 

Conclusión:

La Biblia registra las experiencias de hombres como José para demostrarnos como obra Dios en la vida de una persona a través del tiempo. Muchos de nosotros no podemos entender hoy como es que Dios utiliza todo lo que ocurre para llevar a cabo sus planes y propósitos en nuestras vidas. José tuvo que pasar por varios años de pruebas y dificultades, aparentemente innecesarias. Sin embargo, al final de todo Dios usó todo eso para su gloria y para bendición de José y su familia. Cuando leemos de casos como éste, nuestra fe se fortalece y nos sentimos motivados para permanecer fieles al Señor.

 

 

Preparado Por

Prof. Rafael N. Polanco. Ph.D

Iglesia Pentecostal Jehová Shalom

Departamento de Educación

Diciembre 25, 2003