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Manual Práctico para la Obra de Evangelismo Personal

 

 

INTRODUCCION

El mundo atraviesa la etapa más difícil de su historia, y en su estado subconsciente camina titubeante a pasos acelerados hacia la ruina, la miseria y el dolor; hacia la guerra.

Contemplamos al mundo como un pobre enfermo ya en agonía, y mientras más décadas pasan y más medios se buscan para alcanzar la felicidad que !os hombres anhelan, más aparece por todas partes el horroroso monstruo del dolor, de la enfermedad, de la envidia, tratando de desmenuzar al mundo presente.

El Gran vidente de los siglos alcanzó a mirar por medio de su lente divina la condición desastrosa de la humanidad, y la dejó plasmada en una de sus más hermosas y edificantes parábolas: Lucas 10:30-37. El mundo, en su estado de agonía y despojado de todas sus esperanzas, de su moral y de su salud, ha perdido la fe. Hoy encontramos al mundo a un lado del camino, sufriendo las inclemencias del tiempo, las consecuencias de los golpes y sólo esperando el momento de cerrar sus ojos ante tanta desilusión; pues desafortunadamente la religión, la justicia, las Naciones Unidas, la democracia no han sido más que una mera ilusión que se ha desvanecido ante la realidad y la marcha de los acontecimientos de los últimos días.

Mas, cada uno de vosotros, ¿qué ha hecho en favor de este moribundo antes que las condiciones sean irremediables? Acaso no el Señor y Rey ha dicho: "Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y robadores... yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia" (Juan 10:8, 10). Él ha puesto el remedio en nuestras manos. Sí, Él nos ha dado su palabra, la Biblia, el árbol que puede producir mejores frutos para vida eterna, cuyas hojas sirven para la sanidad de las naciones.

Es necesario entonces que todo hombre de buena voluntad, que todo cristiano sincero, se nutra del conocimiento de sus páginas y tome el bálsamo que de ellas emana, para mitigar el dolor, "para sanar a los quebrantados de corazón, para dar a los ciegos vista".

No olvide que el mundo, semejante a un enfermo que "desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa ilesa, sino herida, hinchazón y podrida llaga..." (Isaías 1:6), pide auxilio y usted debe dar ese auxilio hoy "antes que la cadena de plata se quiebre, y se rompa el cuenco de oro, y el cántaro se quiebre junto a la fuente, y la rueda sea rota sobre el pozo" (Eclesiastés 12:6).

Mirando esta obligación desde otro punto de vista, es necesario que usted se convierta en un sembrador. La semilla reclama la tierra y la tierra exige al sembrador que roture, que abra el surco, y deje caer la simiente de la vida.

Los campos han quedado arrasados por tantos guerreros, las mieses de la tierra han quedado abrasadas por el fuego destructor. ¡Ah, cuánta miseria dejaron tras sí!

Usted vaya y siembre; donde hay dolor, siembre consuelo; donde hay odio, amor; donde hay muerte, vida. Siembre la palabra de Dios y las multitudes se alimentarán del Maná del cielo.

Riegue el surco. Y si el cielo pareciera negarle la lluvia fertilizante, caiga de hinojos sobre el tierno tallo que surge y refrésquelo con el rocío incesante de sus propias lágrimas. "Irá andando y llorando el que lleva la preciosa simiente: mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas" (Salmos 126:6).

¡Siembre ahora, siembre siempre!

 

CONSEJOS DE COMO LEER LA BIBLIA

1. ORAR: "Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley" (Salmos 119:18). El mismo Espíritu que la inspiró, es el mismo que la interpreta. La oración es la iluminación secreta del ojo intelectual.

2. ESCUDRIÑAR: Los misterios de Dios no se hallan sobre la superficie, como la espuma a la orilla del mar; sino escondidos, como el metal precioso en la profundidad de la tierra. Tienen que ser extraídos (Juan 5:39).

3. MEDITAR: Se requiere un proceso semejante al masticar. Meditando sobre las Sagradas Escrituras, disfrutamos de su dulzura, vida y poder. Sin la meditación, la lectura es semejante a la comida sin digerir.

4. CREER: En cualquier otra esfera de instrucción, se cree lo que se estudia. En la revelación divina, los hombres llegan a conocer aquello que por la fe es aceptado como Palabra de Dios. Como dijera el profeta Isaías a Achaz: "Si vosotros no creyereis, de cierto no permaneceréis", confirmados en el conocimiento.

5. OBEDECER: Nunca aprenderemos la segunda lección de Dios, si no hemos practicado la primera. El que quiere hacer su voluntad conocerá la doctrina. La duda es casi siempre resultado de la desobediencia. Obedezcamos la enseñanza que hemos recibido de Dios y Él nos guiará a conocimientos más profundos. Así que, escudriñando, meditando, orando, creyendo y obedeciendo, podremos conocer el autor divino de los libros sagrados; y descubriremos también el remedio más eficaz para la condición pecaminosa del hombre.

Después de esto, recordemos lo que Salomón dice en Eclesiastés 11:1. Las aguas que son los pueblos y las naciones (Apocalipsis 17:15). Si vosotros hacéis esto, cuando aparezca el Señor en las nubes con grande poder y gloria. Él os premiará, pues no trabajáis en vano (1a Corintios 15:58).

 

CINCO PUNTOS PARA EL EVANGELISMO PERSONAL

1. Todo obrero que evangelice personalmente siempre debe tener en cuenta con qué clase de persona está tratando, y para que tenga éxito debe usar de inteligencia y sagacidad para estudiar el carácter de dicha persona y colocarse casi por lo regular al nivel de ella (1a Corintios 9:22).

2. Si el obrero ha ganado algunas almas para Cristo, no debe abandonarlas pensando que su labor está terminada; todavía necesita conducirlas y orientarlas en la doctrina de nuestro Señor Jesucristo: El bautismo, la lectura diaria de la palabra de Dios, la oración en el hogar, por qué ofrendar en la Iglesia y para qué se hace, el diezmo y por qué debe diezmar; en fin, enseñarle todas sus obligaciones como cristiano.

No olvide el obrero que los simpatizadores con el evangelio y aún muchos hermanos que no han entendido todavía, están considerados como niños, y a su tiempo es necesario alimentarlos con la "...leche espiritual, sin engaño..." para que de esta manera vayan creciendo en salud (1a Pedro 2:1, 2; Efesios 4:14).

3. Si alguna persona en lugar de aceptar el evangelio rechaza al Señor, el obrero no debe desalentarse y perder todas sus esperanzas. Dios puede hablar de otra manera a aquella persona, lo que resta de parte nuestra es llevarlos delante del Señor en nuestras oraciones. Él hará la obra. Además, de vez en cuando debe visitarle para ver el resultado de las oraciones (1a Timoteo 2:1-3).

4. El primer punto que se debe tratar con las almas nuevas es el tema de "EL CAMINO" (Juan 14:6; Isaías 53:6). Enfatizar que "Hay camino que al hombre le parece derechos..." (Proverbios 14:12). Al terminar ponga alguna ilustración y termine con el texto inicial (Juan 14:6).

5. El obrero no debe sentirse cohibido y temeroso cuando no le oyen las personas, recuerde lo que el Señor dijo al profeta "Les hablarás pues mis palabras, escuchen o dejen de escuchar..." (Ezequiel 2:7; Juan 3:17, 18). A su tiempo segará, si no ha desmayado (1a Corintios 15:58). Ante todo, debe orar mucho para hallar éxito.

 

COMO ACERCARNOS AL TEMA DE LA SALVACIÓN

El obrero que evangelice personalmente debe aprovechar toda clase de oportunidades: en el hogar, en el trabajo, en el mercado, en el tren, en la oficina, en el taller, etc.; de los eventos prevalecientes: la carestía, la guerra, la discriminación, las enfermedades, la pobreza, etc.; captando de la conversación alguna palabra que lo pueda introducir a explicar la vida maravillosa de Cristo y lo que puede hacer por nosotros si le aceptamos como nuestro Salvador. De esta manera podemos llegar al tema de la salvación sin mencionarlo.

Material Bíblico

La condición del hombre perdido, se puede enseñar a la persona por medio de Isaías 53:5, 6. Después de haberlo hecho, ponga algún ejemplo o ilustración para interesar a dicha persona. Cómo el hombre estaba con la pena de la muerte por su pecado (Ezequiel 18:4), luego los sufrimientos de Cristo por todos los pecadores, manifestando Dios de esta manera su amor por nosotros (Juan 3:16; 1:12). Enfatice en la palabra "recibir" que significa "aceptar", "tomar", "permitir que entre".

¿Qué significa ser hijo de Dios?

Todos los humanos son criaturas de Dios, de los cuáles hay tres clases, veamos cuáles son y a cuál quisiéramos pertenecer. Cristo es su Hijo Unigénito (Juan 3:17), nosotros somos hijos por medio de la creación (Malaquías 2:10). Nosotros pertenecíamos a Él, pero el pecado nos apartó de Él (Jeremías 5:25), y seguimos a Satanás, el padre de la mentira (Juan 8:44). Mas ahora quiere que seamos hijos de Él por medio de Cristo y su palabra, la cual nos regenera (Santiago 1:18; Juan 1:13; 3:6, 7). Y para ser una nueva simiente, quiere que nazcamos de nuevo. Ponga algún ejemplo y procure terminar con las citas siguientes: 2a Corintios 5:17; Juan 5:24, unidos con Isaías 53:6.

Si la persona ha reconocido verdaderamente, se le debe decir que necesita confesar sus pecados delante de Dios. ¿Cómo? Explique 1a Juan 1:9; Salmo 32:5 y Romanos 10:13.

 

EL CAMINO

El obrero debe presentarse a los hogares que visita siempre dispuesto a enseñar a los pecadores el camino de salvación. Debe llevar regular presentación, bien rasurado, sus manos limpias porque va a hojear el libro de Dios, y comenzar el tema con toda sensatez, sin incursiones de ninguna especie, mucho menos a otros grupos religiosos, si así lo hace, hará que le pierdan la confianza y cerrará las puertas para el mensaje tan precioso que lleva.

Material Bíblico

Juan 14:6. Él es el camino verdadero. Ningún hombre puede ser el camino que nos conduzca a la vida, el apóstol dice que "...todo hombre es mentiroso..." (Romanos 3:4). "...cada cual se apartó por su camino..." (Isaías 53:5, 6). Puntualice esta parte del verso.

Por causa del pecado todos los hombres se han apartado de Dios (Proverbios 2:1-5; 14:12). A causa de los pecados Él ha detenido sus bendiciones (Jeremías 5:24, 25), y así todos nos hicimos enemigos de Dios, teniendo como única ganancia en la vida, la muerte (Romanos 6:23).

Pero Cristo dice: "Yo soy el camino..." (Juan 14:6). Él está invitando a que vayamos a Él (Mateo 11:28, 29). Ponga algún ejemplo de humildad, de mansedumbre, de algún cansancio. Presente a Cristo como el pastor de los descarriados (Juan 10:11; al igual que Dios Salmos 23). Él nos marcó un camino nuevo y mejor para la vida (Hebreos 10:20).

Él es el que nos reconcilió con Dios (Romanos 5:10, 11; Isaías 53:6, 7)."...el castigo de nuestra paz fue sobre él...". La muerte que nos pertenecía, Él la sufrió, ofreciéndose a sí mismo para que nosotros alcanzáramos salvación, y por su llaga fuimos curados (1a Pedro 2:24). Interese a sus oyentes en la oración final.

 

SOY DEMASIADO PECADOR PARA SER SALVO

Después de haber explicado el tema anterior, puede haber personas que traten de evadir el evangelio con estas palabras "soy demasiado pecador para ser salvo".

El obrero, en vez de sentirse triste por estas palabras, debe dar gracias a Dios, porque una vez más le da una oportunidad para hablar del evangelio nuevamente a tal persona.

Material Bíblico

Después de una breve introducción, ábranse las Santas Escrituras en el evangelio de Mateo 11:28, 29. Hágase hincapié en la frase: "Venid a mi..."

Busque la manera de poder citar Isaías 1:18-20; Salmo 51:1-7.

Todo hombre es pecador. Pablo dice que "...no hay justo ni aun uno" (Romanos 3:10), pero Dios ama al pecador, y tanto lo amó que entregó a su propio Hijo por él (Juan 3:16).

A Cristo se le llama "El Salvador", pero para ser Salvador es necesario que el hombre sea "pecador". En Mateo 9:13 se ve que si todos hubiesen sido justos, la venida de Cristo hubiera sido sin objeto, pues Él vino a llamar a pecadores a arrepentimiento.

Hablemos de Lucas 19:10, otro pasaje que nos orienta sobre el tema: "...vino a buscar y a salvar lo que se había perdido". El desprecia el pecado pero nunca al pecador, Él está presto para salvar a todo el que de veras le busque de corazón, por eso dice en su palabra: "...y al que a mí viene, no le echo fuera" (Juan 6:37). Vea usted de qué manera "...Dios encarece su caridad para con nosotros, porque siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros" (Romanos 5:8).

Tenemos un ejemplo con el apóstol Pablo, que se sentía el pecador número uno, pero Dios tuvo misericordia de él (1a Timoteo 1:15). Termine con Mateo 11:28, 29. Trate de interesar al oyente para otra plática.

TEMO NO PODER CUMPLIR

Después de algunas pláticas bíblicas con las personas, es muy posible que encuentre algunas que, para evadir el mensaje de Cristo, digan las palabras que forman ahora nuestro tema: "Temo no poder cumplir". Pero aprovechando esta sugestión, formaremos el tópico de nuestro próximo estudio para las personas que temen comenzar una vida cristiana porque creen que terminarán en un fracaso.

Bajo esta sugestión se escudan tres clases de personas:

1. Los apostatas.

2. Los que han querido formarse a sí mismos.

3. Los débiles para combatir el pecado.

Material Bíblico

Cuando se halla alguna persona apóstata (consulte esta palabra en un diccionario), a veces es propio leer Lucas 15:11-32. Puede hacerse también una observación de la oveja perdida (Lucas 15:3-7). Hágase notar el gran amor que Cristo tiene por él. Si puede citar los pasajes siguientes: Salmo 122:1; Salmo 85:9-12; Hebreos 10:25, 39; Job 8:11-14. Si desea encontrar éxito, explique estos textos lo mejor que pueda. Ponga algunos ejemplos. Ezequiel 14:7-9, comparado con Romanos 12:1-9. Explique la estructura del cuerpo humano y la armonía entre sus miembros (Salmos 133).

Cuando hay que enfrentarse con aquellos que han querido formarse a si mismos, también debemos decirles que el hombre por si solo no podrá nunca hacer nada. Que es necesario que primero se ponga en las manos de Dios, como dice Pedro: "Echando toda vuestra solicitud en él, porque él tiene cuidado de vosotros" (1a Pedro 5:7). El hombre cuando quiere formar su vida cristiana sin Cristo, fracasa, porque Cristo es indispensable en la vida de todos. Cuando esta duda, "temo no poder cumplir", venía a la mente de Pablo, siempre decía: "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece" (Filipenses 4:13). Explique estos textos Isaías 41:10 ¿El hombre no debe confiar en sí mismo? (Jeremías 17:5). ¿En quién debe confiar? (Jeremías 17:7)

Hay muchos que son débiles, el pecado los domina y por eso no quieren aceptar el evangelio, debemos decir que el hombre tiene una sola oportunidad en su vida, todo lo que haga después de haber oído por lo menos una plática evangélica, queda fuera de inocencia y es reprobado (Hechos 17:30). Jesús así lo dijo (Juan 15:22). Pero Cristo nos ayuda para dejar todos nuestros vicios. Él promete estar con nosotros (Mateo 28:20; Juan 16:33).

 

NO PUEDO DEJAR A MIS AMIGOS Y COSTUMBRES

Hay muchas personas que piensan que las cosas pequeñas de esta vida son de más valor que su propia salvación. El obrero debe estar preparado para "instar a tiempo y fuera de tiempo" con la palabra de Dios, de una manera sabia para no herir sino aconsejar.

Material Bíblico

Explique el Salmo 1 con relación al tema. Hallamos en este capítulo tres clases de malvados:

1. Los que oyen los consejos de los malos.

2. Los que practican las malas obras.

3. Los que no se conforman con vivir en ese estado pecaminoso sino que corrompen a los demás con sus pensamientos.

Haga referencia a Mateo 16:26, 27; Lucas 14:26, 27. "El que no dejare..." ¿Qué? El Rey David dice: "Apartaos de mí, malignos..." (Salmos 119:115. Compare con Proverbios 1:10-15; Salmos 119:101; Proverbios 2:1-14).

Ahora explique el gozo que se obtiene al llegar el hombre a Cristo, ponga algún ejemplo de la vida real y lea el Salmo 16:11.

Las cosas del mundo son muy pequeñas y pasajeras en comparación con aquellas cosas que hemos de recibir del cielo cuando Cristo se manifieste. Lea Marcos 8:36, 37. ¿Qué parte tiene el dinero con nuestra vida? (1a Timoteo 6:9; Lucas 12:20). Si estamos dispuestos a abandonar todo lo que esta vida nos ofrece, Él nos premiará con bendiciones ahora y la vida eterna, cuando Él venga en gloria (Lucas 18:29, 30).

Dios no puede hacer nada por nosotros ni protegemos cuando amamos las cosas de este mundo (1a Juan 2:15-17). Jesús en su oración dijo: "Están en el mundo, pero no son del mundo" (Juan 17:15, 16). Esto quiere decir que debemos ser para Él una creación nueva, dejando pretensiones, borracheras, mujeres, dinero, etc., y estar dispuestos para que Él gobierne nuestra vida. "Porque ¿de qué aprovecha al hombre si granjeare a todo el mundo y perdiere su alma" en el día postrero?

El apóstol Pedro dejando sus redes le siguió, la Samaritana abandonando su cántaro le siguió, Mateo dejó el banco para seguir a Cristo, la Magdalena dejó los placeres, Pablo dejó su orgullo. ¿Qué dijo Jesús de alguno de ellos? (Mateo 19:27, 28; Proverbios 13:20).

 

PROCURARÉ HACERLO MAÑANA

También es muy posible que algunas personas exclamen diciendo: "Procuraré hacerlo mañana", mañana me entregaré al Señor para servirle. Entonces debemos estar dispuestos a explicar los siguientes pasajes: Proverbios 27:1, compárelo con Santiago 4:13, 14. Dios no ve bien a las personas que echan largas cuentas de su vida como si ésta estuviera en sus manos, proyectando a veces como si nunca fuera a llegar el término de sus días. He aquí un ejemplo: Lucas 12:16-20.

Para hacer reflexionar al oyente haga referencia a los grandes peligros, accidentes, plagas, desastres, muerte, etc., después léase Proverbios 29:1.

Hoy, no mañana, debes buscar las bendiciones del Maestro, oid estas palabras: "...he aquí ahora el tiempo aceptable, he aquí ahora el día de salud" (2a Corintios 6:2, compare con Eclesiastés 12:1-3; Hebreos 4:7; Sofonías 1:14-18).

"Buscad a Jehová mientras puede ser hallado..." (Isaías 55:6). Esto nos demuestra que Dios está presto para salvar (Is. 59:1). "Hoy es el día aceptable", es decir, hoy todavía hay una oportunidad para salvarse, mañana tal vez sea tarde.

Mateo 24:44 nos señala la segunda venida de Cristo, en donde culminará toda buena oportunidad. Úsese también para mejor orientación la parábola de las Diez Vírgenes (Mateo 25:1-7).

El hombre es premiado por su obediencia (Deuteronomio 28:1-4). Estos textos muestran grandes bendiciones para los obedientes, y según los versos 15-27, todos los desobedientes tienen grandes maldiciones.

En el Salmo 1:5 se nos dice que los malos no se levantarán en el juicio sino que perecerán. Ahora preguntamos: ¿Dios ha querido que ellos perezcan? ¡No! Pues Dios les ha mostrado el camino por el cual pueden ser salvos, pero han rehusado aceptarlo y han forjado su propio destino, han hecho su elección (Juan 3:17-20).

Cuando las palabras de Cristo han sido rechazadas, cuando su sacrificio ha sido despreciado, cuando sus palabras las estimamos en muy poco, esas mismas palabras se tornarán un juez que nos condenará (Juan 12:47).

Abramos nuestras Biblia en Romanos 2:5. "Mas por tu dureza y por tu corazón no arrepentido..." Aquí se ve que el hombre se labra su propia suerte. La vida consiste en aceptar su oferta de salvación.

"...atesoras para tí mismo ira para el día de la ira y de la manifestación del justo juicio de Dios". Dios, en su infinita misericordia, habla en una o dos maneras, pero el hombre no entiende (Job 33:14).

Cuando aquella alma rechaza a Dios no le queda mas que la paga del pecado, la muerte (Romanos 6:23).

Hebreos 2:3 nos hace ver que si nosotros tenemos en poco este mensaje, ¿cómo podremos escapar de la sentencia dicha? Ni aún los ángeles fueron perdonados, ¿nos perdonaría Dios a nosotros? (Job 15:11-14).

"Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra..." (Isaías 45:22). Amigo, quita tus miradas de tus placeres, de tus riquezas, de todas tus cosas, y pon tus ojos en el que "es el autor y consumador de la fe". Cristo Jesús, el que te amó y dio su vida por ti; sí, por ti. No esperes hasta mañana, pues no estás seguro del mañana. Mañana será el desolar de las naciones con sus habitantes impíos, pero Dios quiere que tú seas salvo en ese día tan amargo.

 

DIOS ES AMOR Y NO CONDENA A NADIE

Sí, ciertamente. Dios es amor, y cuando juzga, lo hace conforme a su justicia. Algunos opinarían que Dios no los va a condenar. Veamos qué es lo que nos condena. Jeremías 2:19. Aquí se dice que no es Dios sino nuestras maldades las que nos castigarán.

2a Pedro 3:9 dice que muchos tienen en poco estas amonestaciones y creen que ese castigo todavía tarda mucho; no hermanos. Él ya está a las puertas. Oigamos lo que dijo Nuestro Señor Jesucristo (Lucas 12:45, 46). "Vendrá el Señor de aquel siervo el día que no le espera... y pondrá su parte con los infieles" (compare con Hechos 17:31).

Véase por último a Isaías 1:18-20, he ahí una sentencia de Dios. Son dos caminos, de los cuales el hombre va a elegir uno ¿Cuál elegirías?

 

TEMO QUE HABLEN MAL DE MÍ

¿Se avergüenza usted de aquél que ha hecho tanto por su vida? ¿Se afrenta a llevar los vituperios de su Maestro? (Marcos 8:38). "...el Hijo del hombre se avergonzará también de él, cuando vendrá en la gloria de su Padre..." Usted no debe tener pena o vergüenza de pertenecer al grupo privilegiado que ha sido ganado por la sangre preciosa de Cristo. Pablo llevaba en si esta experiencia y decía: "Porque no me avergüenzo del evangelio: porque es potencia de Dios para salud a todo aquel que cree..." (Romanos 1: 16). He aquí el consejo que da a Timoteo: "Si sufrimos también reinaremos con él: si negáremos, él también nos negará" (2a Timoteo 2:12).

En Mateo 5:10-12, el Señor nos dice que somos bienaventurados cuando somos vituperados, azotados o perseguidos por causa de su nombre. En Lucas 6:22, 23, nos demuestra que cuando hacen con nosotros todas estas cosas, nuestro galardón se aumenta en el reino de Cristo. De manera que debemos gozarnos cuando somos mal vistos o que mal hablan de nosotros por Él (1a Pedro 4:13-16).

Romanos 8:18. Todos estos sufrimientos y trabajos, por largos que sean, pronto tendrán que acabarse, empero la vida eterna es para siempre (Romanos 2:7).

En Hebreos 12:2, Pablo nos invita a que pongamos nuestros ojos en el autor y consumador de nuestra fe, Cristo Jesús.

Todos los que han vivido o predicado la justicia de Dios, han tenido que ser vituperados y aún muertos (2a Crónicas 36:1-6; Mateo 23:34-37; Lucas 13:33, 34).

Según la historia, durante los siglos sexto al décimo, la Iglesia de Dios fue excesivamente vituperada y muchos cristianos dieron mejor sus vidas antes que negarlo. Todo eso no se puede comparar con una mala mirada de nuestros enemigos hoy. Si un amigo nos quita el habla, ¿cuánto perdemos delante de Dios?

Cuando encontremos alguna persona, con estas palabras tratemos de animarle, de darle fuerzas espirituales, para que se restablezca y mire con deseo nuevamente la senda de Cristo Jesús. Oremos juntamente con él presentándolo delante de Dios, pidiendo que le colme de sus bendiciones y que le dé paciencia en sus pruebas.

 

EN LA IGLESIA HAY MUCHOS HIPÓCRITAS

Hay ocasiones en que nos encontramos con esta sugestión que brota de los labios de los que no buscan verdaderamente el camino del Señor, sino que están solamente viendo los pecados y fracasos de otros, pero lo hacen para excusarse de su mal obrar. Pero a pesar de todo, no debemos arremeter contra tales personas sin misericordia, nuestro deber es siempre tratarlos con amor. Sugerimos las citas siguientes para estos casos:

Juan 21:21, 22. "...Señor, ¿y éste, qué? Dísele Jesús: Si yo quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? Sígueme tú".

Pedro quería saber también el fin de Juan, pero Jesús le da a entender que eso no le incumbe, que si Él quería que su vida (la de Juan) fuese hasta que viniese otra vez, eso no le interesaba tanto a Pedro como el cuidar de sí mismo y seguir a su Maestro.

Esto es lo que nosotros los que buscamos la vida eterna debemos hacer, no fijarnos en la vida de los demás sino velar por nosotros mismos, pues cada uno tiene que responder ante la faz del Señor.

Cuando nos constituimos en jueces del pueblo entonces el juicio de Dios cae sobre nosotros (Mateo 7:1, 2; Lucas 6:41). También es otra amonestación del Señor. Cuando criticamos un error humanamente hablando, hacemos mal porque abrimos nuestros ojos solamente para las faltas de otros pero para las nuestras, aunque sean muy abultadas, cerramos nuestros ojos (Romanos 2:1-3; 1a Samuel 16:7). A todas estas personas, debemos instarles a que se concreten a seguir a Cristo solamente y lo demás Dios al fin los juzgará.

Por medio de estos pasajes vemos que todo hombre siempre es incapaz para juzgar a otros, solamente Dios puede hacerlo porque Él conoce perfectamente el corazón de los hombres (Jeremías 17:9,10).

"De manera que, cada uno de nosotros dará a Dios razón de sí" (Romanos 14:12). Cuando un hermano cae en un pecado o error, tiene una cuenta delante de Dios y el que sale afectado es el que juzga, por cuanto estaba en las mismas condiciones del primero. He aquí un buen consejo de Cristo Jesús: "Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro" (Mateo 13:27-30).

¿PUEDE LEER TODO HOMBRE LA BIBLIA?

Los sacerdotes romanos prohíben (sic) a sus fieles leer las Santas Escrituras. La razón es bien clara, ellos saben que las escrituras se oponen totalmente a su modo de creer, y el día que sus fieles lean la Biblia dejarán de ser católicos.

Leamos estos textos: Deuteronomio 6:6-9. Aquí nos informamos que era una obligación enseñarlas y leerlas no sólo para los adultos sino también los niños. Otro pasaje que nos indica que deben enseñarse a los hombres, mujeres y niños es Deuteronomio 31:9-13.

Nehemías 8:1-3 y 2a Reyes 23:2, 3. Estos pasajes también nos hacen pensar que la Biblia siempre se ha leído.

La Iglesia de Dios en Berea leía y escudriñaba diariamente las escrituras (Hechos 17:10-12).

Las Sagradas Escrituras tienen por objeto santificar a los hombres (2a Timoteo 3:14-17). El hombre que ignora las enseñanzas de las escrituras siempre yerra (Mateo 22:29). He aquí una prueba más eficiente de ellas (Isaías 45:21; 46:9, 10). Han sido traídas por inspiración divina (2a Pedro 1:19, 20; Juan 6:63).

Esta palabra tuvo su origen en Dios y permanece para siempre (1a Pedro 1:23).

Las Sagradas Escrituras solas, sin ninguna otra añadidura, de una manera inequívoca, muestran el camino de la salvación (Juan 20:30, 31).

La Iglesia Romana enseña que la Biblia es la palabra infalible de Dios, sin embargo procura evitar que el pueblo la lea. Pero el cristiano debe leerla porque es como una lámpara que alumbra el camino (Salmos 119:105).

Estas son para nuestra enseñanza (Romanos 15:4), y no son de particular interpretación (2a Pedro 1:19-21). El Espíritu Santo da entendimiento para ellas (Juan 14:26; 15:26).

Dios siempre bendice a todo aquel que lee su Santa Palabra en buen espíritu. Nosotros como cristianos habituémonos a leerla diariamente en nuestros hogares para que recibamos una bendición del Padre Celestial.

 

¿PUEDEN LOS SACERDOTES QUITAR LOS PECADOS?

En la antigüedad los sacerdotes fueron llamados por Dios para administrar las cosas sagradas (Éxodo 28:1-4). Estos fueron llamados por Dios no para perdonar pecados, sino para ofrecer los sacrificios y holocaustos delante de Dios (Hebreos 5:1-4; compare con Números 8:19).

En el libro de Levítico 4:1-7, dice que cuando alguno hubiese caído en pecado, fuere del pueblo o sacerdote, tenía que traer al tabernáculo un becerro para la expiación (es decir, para borrar el pecado). También en el capítulo 1:1-7 del mismo libro dice: "...y los sacerdotes, hijos de Aarón, ofrecerán la sangre, y la rociarán alrededor sobre el altar...". Con esto nos damos cuenta que lo que efectuaba la remisión o perdón de los pecados era la sangre de la víctima ofrecida, pero nunca el sacerdote. La sangre fue dada para limpiar la iniquidad de los pecados (Levítico 17:11-15; Deuteronomio 12:22, 23).

Para mayor comprobación de que la sangre es la que hacía u obraba la remisión, véase Hebreos 9:7-22. Un hecho que contradice la doctrina de los sacerdotes actuales del perdón de los pecados es Hebreos 10:11: "Así que, todo sacerdote se presenta cada día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados”.

Una prueba es: Salmos 32:5. "...Confesaré...mis rebeliones a Jehová". Otra más: "...Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios?" (Marcos 2:7). Isaías nos ayuda para ver esta enseñanza: "Yo (Jehová), yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí..." (Isaías 43:25).

Leeremos otro texto para mayor comprensión: "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad" (1a Juan 1:9).

Pablo dice: "...cada uno de nosotros dará a Dios (no a los sacerdotes) razón de sí" (Romanos 14:12).

Aquí claramente está dicho que el sacerdote romano no tiene ningún derecho para investigar, descubrir o examinar los pecados secretos de la vida de los demás. No es asunto de él, sino de Dios, pues ningún hombre tiene derecho a examinar los secretos de la conciencia, sino solamente Él, que conoce y escudriña los corazones.

 

¿ES PEDRO LA CABEZA DE LA IGLESIA?

La Iglesia Católica romana pretende que el apóstol Pedro es la cabeza de la Iglesia, y se basa en Mateo 16:18. La Biblia afirma todo lo contrario. Efesios 5:23 dice que Cristo es la cabeza de la Iglesia, y no Pedro. Véase también 1a Corintios 11:3 y Colosenses 1:18. Así vemos como Pablo escribió muchos libros del Nuevo Testamento, y siempre menciona a Cristo como cabeza de la Iglesia, y en ningún caso llama a Pedro la cabeza.

Como hemos dicho, el romanismo funda sus pretensiones en Mateo 16:18. Ahora bien: el Nuevo Testamento fue originalmente escrito en el idioma griego, y Jesús le dijo a Pedro en este versículo de este modo: "...tú eres Petros (una pequeña piedra) y sobre esta petra (roca grande) edificaré mi Iglesia...". Aquí Cristo hace una diferencia entre "petros" y "petra". Si el Señor hubiera tenido la intención de que Pedro fuese el fundamento de la Iglesia hubiera dicho: "Tú eres Pedro y sobre ti edificaré mi Iglesia". Sabemos que la Gran Roca es Dios mismo (Deuteronomio 32:4; Salmos 62:2; 2a Samuel 22:47).

Cristo es la piedra principal de la esquina del edificio (Efesios 2:20), Pedro mismo reconoció a Jesús como la piedra fundamental (Hechos 4:11; 1a Pedro 2:6-8). En la profecía también se había prometido (Isaías 28:16). David también profetizó de Él (Salmos 118:22, 23). Jesús lo dijo (Mateo 21:42). Pablo así lo enseñó (1a Corintios 10:4; 3:11).

Pedro fue una piedra, como todos los que vienen al conocimiento de la verdad son piedras pequeñas en el edificio de Dios (1a Pedro 2:5; Efesios 2:21, 22).

Si Pedro hubiese sido la cabeza de la Iglesia indudablemente que él habría pretendido ese honor para sí mismo en sus epístolas, pero nunca menciona tal cosa. En vez de hacer eso, se llama a sí mismo anciano (1a Pedro 5:1-4).

Si Pedro hubiese sido la cabeza habría asumido autoridad sobre los demás apóstoles y les hubiera ordenado que fuesen a distintos lugares a predicar; pero en ningún caso se menciona esto en el Nuevo Testamento. Al contrario, Pedro aceptó órdenes de ellos (Hechos 8:14). Pedro fue igual que todos los demás apóstoles, y nunca osó tener ningún título de papa o jefe. La Iglesia de Dios tiene un fundamento firme y seguro, y no una piedra que se hunde, como cuando Pedro se hundió en las aguas. Nuestro fundamento es para siempre y nunca ha muerto.

  

¿FUE PEDRO PAPA?

Es de notarse que los términos con los cuales los romanistas nombran a Pedro y a sus supuestos sucesores no se hayan en el Nuevo Testamento, cuyos títulos son: "JEFE DE LOS APÓSTOLES", "PASTOR PRINCIPAL", "CABEZA DE LA IGLESIA", "SANTO PADRE", "PAPA PÍO", "VICARIO DE JESUCRISTO". Todo esto no es más que pretensiones del catolicismo, o títulos lisonjeros (Job 32:21).

Como ya dejamos anotado, ellos se basan en Mateo 16:18: "Mas yo también te digo que tú eres Pedro..." Pero si esto constituye a Pedro como jefe de los apóstoles, ¿por qué los demás apóstoles lo omiten? (Marcos 8:29; Lucas 9:20). El Nuevo Testamento tiene 27 libros y en ninguno de ellos, ni aún en algún otro documento escrito durante los 150 primeros años de la era cristiana, se halla la teoría de que Pedro fue el papa, o que haya estado alguna vez en Roma. Esta pretensión descansa puramente sobre la falsa tradición en un esfuerzo de sostener la supremacía del papa.

Los apóstoles disputaban la supremacía entre ellos, y vea la respuesta de Cristo referente a esto (Marcos 9:34; Mateo 18:1; 20:20-28; Mateo 23:8; Marcos 10:43, 44; 9:35).

Ni Jesús ni los apóstoles reconocieron a Pedro como papa. Pedro mismo jamás supo qué cosa era papa. Pablo dice que Dios en su Iglesia "Primeramente puso apóstoles", y no papas (1a Corintios 12:28). Cristo concedió a Pedro la primera oportunidad para abrir la puerta del reino a los pecadores, tanto judíos como gentiles, porque dice: "Y a ti daré las llaves del reino de los cielos...". Esto se cumplió cuando Pedro, de entre todos los apóstoles, se levanta para dar la primera predicación siendo investidos del poder divino, y a 3,000 almas les abrió las puertas para la salvación (Hechos 2:41). Desde entonces quedó la puerta abierta y nadie podrá cerrarla (Apocalipsis 3:7).

Pero Pedro no fue papa, ni siquiera pisó las calles de Roma. Ni una sola palabra por vía de prueba se puede aducir para demostrar que él haya estado en Roma.

La primera Iglesia se estableció en Jerusalén y no en Roma (Lucas 24:46, 47), y de allí salieron los apóstoles para predicar en todas partes, para que se cumpliera la profecía (Isaías 2:3; Hechos 1:8). La cadena de papas católicos es supuesta, pues la Iglesia católica, como tal, principió en el año 325 d. C., en el concilio de Nicea de Bitinia. ¿Cómo pudo tener como papa a Pedro si no existía?

Finalmente diremos que Pedro en toda su vida no fue a Roma, mucho menos fue papa de Roma. En toda la historia de la Iglesia primitiva nada se menciona acerca de ello; Pablo, que escribe a los romanos por el año 60 de nuestra era, no da indicios siquiera de que Pedro haya estado en Roma, como tampoco que haya sido obispo de Roma.

Cerca de 200 historiadores serios sostienen que Pedro nunca estuvo en Roma. Uno de ellos (sic), Adam Clarke, dice: "No hay pruebas en ninguna parte de que Pedro haya escrito sus cartas desde Roma, ni tampoco fue mártir y muerto allá". En una palabra, que él nunca estuvo en Roma.

Davison, en "Introducción al Nuevo Testamento", pág. 142, dice: "La pretensión de que Pedro estuvo en Roma no aparece en la lectura eclesiástica de los tiempos primitivos, y los documentos que ahora se aducen son bases completamente obscuras. Distinguidos críticos rechazan esta idea, y no sin razón".

  

¿FUE PEDRO JEFE DE LOS APOSTÓLES?

La Iglesia Católica, para sostener su doctrina de la "supremacía papal", alega sin ningún fundamento, que Pedro fue el jefe de los apóstoles. Si bíblicamente así fue, ¿por qué los demás apóstoles no le reconocieron como tal? Jefe quiere decir uno que tiene un grado más que todos.

En 2a Corintios 11:5, Pablo dice: "...en nada he sido inferior a aquellos grandes apóstoles". Igualmente en el capítulo 12:11. Si Pedro era el jefe, ¿por qué Pablo dice que era igual a todos los apóstoles? He aquí una mentira del catolicismo. 2a Corintios 11:28, según este texto se podría pensar que Pablo era el jefe, en lugar de Pedro; pero no fue así.

Pedro no tenía más autoridad que los demás apóstoles (Lucas 22: 24-27; Mateo 20:25-27).

Si Pedro fue el jefe y Pablo no, ¿por qué Pablo toma autoridad sobre él y lo regaña? (Gálatas 2:11-14).

Otro hecho que confirma la enseñanza es que en la gran reunión de los apóstoles y de los hermanos en Jerusalén, relatada en el capítulo 15 de los Hechos de los Apóstoles, Pedro estuvo presente pero no presidió aquel importante concilio, ¿por qué no lo presidió si era el jefe de los apóstoles?.

Fue Santiago el que presidió y dio el fallo (Hechos 15:15-22; 1a Corintios 1:12; Gálatas 2:1-6, 9). Nadie de los apóstoles lo reconoció como jefe. Pedro le da el título de anciano, solamente: "...yo anciano también con ellos..." (1a Pedro 5:1). ¿Aduce esta frase para creer que fue el jefe? ¡No!

Una prueba más, en Hechos 6:6, se ve la autoridad que tenían los doce apóstoles, y no uno solo. Y otra vez citamos el capítulo 8:14, en donde Pedro es enviado a predicar por los otros apóstoles. Si hubiese sido el jefe, él hubiera ordenado, pero aquí fue lo contrario.

Aquí queda plenamente demostrado que el fundamento católico sobre esta enseñanza es semejante a la espuma del mar. No se haya en la Biblia ni una sola palabra de Cristo ni de los apóstoles en donde Pedro se reconociera como el jefe. Esta pretensión de la Iglesia romana cae por su propio peso como falsa, porque está fundada sobre la falsedad, la representación errónea, el engaño y la tradición elaborada, todo lo cual no tiene fundamento alguno en hechos fehacientes (Jeremías 48:10).

  

LA INFALIBILIDAD DEL PAPA

Habiendo demostrado que el papa no tuvo su origen en la religión de Cristo, hablaremos algo de la Infalibilidad del papa.

El único ser infalible es Dios (Números 23:19; Mateo 5:48).

Todos los hombres yerran y mienten (Romanos 3:4).

Si el papa es infalible, ¿por qué dice: "...Maldito el varón que confía en el hombre..."? (Jeremías 17:5).

Si un papa es infalible, entonces todos han sido infalibles, pero he aquí unos hechos históricos que muestran la falsedad de su aserto.

1. El papa Honorio I fue condenado, después de su muerte, por el Sexto Concilio, celebrado en el año 680, como un hereje. El papa León II confirmó la condenación y de igual modo lo hicieron otros concilios subsiguientes.

2. El papa Gregorio I llamó anticristo a todo aquel que tomaba el título de obispo universal, que es uno de los títulos que todos los papas han adoptado.

3. El papa Virgilio, después de censurar ciertos libros, retiró la censura y después volvió a censurarlos, volviendo a retractarse de nuevo y por último a denunciarlos otra vez.

4. El papa Sisto V publicó una edición de la Biblia, y por medio de una bula papal, recomendó que fuese leída; pero el papa Pío VII condenó la lectura de la Biblia.

5. El papa Clemente XIV abolió la orden de los Jesuítas, permitida por el papa Paulo III; pero el papa Pío VII la restableció.

6. En 1378 hubo un gran cisma que duró cincuenta años. Los italianos eligieron al papa Urbano VI, y los cardenales franceses eligieron al papa Clemente VII, estos dos papas se maldecían uno al otro, año tras año. ¿Cuál de ellos fue el verdadero papa durante cincuenta años?

Si el papa es infalible, ¿por qué hay tanta contradicción entre ellos? Esto manifiesta que no son infalibles. Lo único infalible es la palabra de Dios, es la única que nunca falla ni deja de ser, toda se cumple al pie de la letra.

  

¿ORDENA DIOS RENDIR CULTO A LAS IMÁGENES?

Dios prohíbe hacer imágenes así como la adoración a las mismas (Éxodo 20:4, 5).

La Iglesia Católica en todos sus tiempos tiene diferentes imágenes de Cristo, de María y otras muchas imágenes. La adoración de las imágenes y la adoración de las reliquias de los santos fue oficialmente autorizada por la Iglesia romana en el año 788 d. C.

Los católicos ciegamente adoran estas estatuas, pues se postran delante de ellas, les hacen reverencias, les dirigen rezos, las besan, etc.

Material Bíblico

Deuteronomio 5:5-9; 4:23, 15-19, 28; Levítico 26:1; Salmo 115:1-8; Isaías 44:9-10; 40:18-20; Jeremías 10:1-5; 2:27; 2:11. 18, 19; Habacuc 2:18,19.

Dios ordena que todos los hombres se vuelvan de la idolatría (Hechos 14:15; 17:29-31).

Para todos los adoradores de las imágenes hay una sentencia escrita (Apocalipsis 21:8; 1a Corintios 6:9-11).

No podrán entrar en la Ciudad Santa (Apocalipsis 22:15; Deuteronomio 8:19).

Es tan idólatra la adoración de las imágenes perfectamente desfiguradas. Ponga algunos ejemplos.

La idolatría no tan sólo degrada, envilece y corrompe a los que la practican, sino que los hunde en la ignorancia y la superstición.

Cite 1a Juan 5:21: "... guardaos de los ídolos..." Y por último cite Juan 4:24.

El evangelizante debe, en algunas ocasiones, echar mano de la misma Biblia Católica, y leer todo el capítulo 6 del Libro de Baruc.

  

EL SACRIFICIO DE LA MISA

En verdad que el sacrificio de Cristo es único y suficiente para la expiación del pecado. Véase lo que dice el profeta Isaías 53:4, 5 comparado con las siguientes citas: Hebreos 9:11-14; 1a Pedro 1:18, 19; Colosenses 1:19-22; 1a Juan 2:1, 2. Estos pasajes son muy claros. Con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los que ha santificado, luego no hay necesidad de repetir momento tras momento este sacrificio.

"...no hay más ofrenda por el pecado" (Hebreos 10:14-18). Ya no se puede hacer otro sacrificio además del ya verificado en la cruz, porque "...Cristo, habiendo resucitado de entre los muertos, ya no muere..." (Romanos 6:9).

Si el sacrificio de Cristo fue pleno, perfecto y suficiente para el perdón de los pecados de todos, ya no hay necesidad de algún otro, luego el sacrificio de la misa sale sobrando.

"...Cristo se ofreció una vez..." por los pecados del mundo (Hebreos 9:25-28; 10:10-14).

Terminantemente la Biblia declara que los sacrificios diarios son inútiles, porque no quitan los pecados (Hebreos 7:27; 10:11).

Hebreos 10:1-5. Si fuese necesario un sacrificio diario, ¿por qué los sacerdotes no derraman sangre para poder hacer la remisión de los pecados?

"...y sin derramamiento de sangre no se hace remisión" (Hebreos 9:22).

La sangre es para la expiación (Hebreos 9:14; Levítico 17:11, 12). Esto no se hace en la Iglesia Católica, por tanto no puede ser el sacrificio de Cristo.

Los católicos están sacrificando al Señor continuamente. Esto significa que ninguno de ellos está salvo o que viven en un estado completamente pecaminoso, pues no han podido ser purificados con el vasto sacrificio de Nuestro Señor Jesucristo, hecho una sola vez sobre la cumbre del Calvario. Nosotros "...somos santificados por la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una sola vez" (Hebreos 10:10).

Sostiene la Iglesia Católica que un sacerdote consagra la hostia en la misa, esa hostia queda transformada o transubstanciada en el cuerpo, sangre y divinidad de Cristo. La hostia, después de la consagración, se declara ser realmente Cristo, el Hijo de Dios, es decir, Dios mismo.

En la Historia de los Concilios hallamos esta nota, resultado del Concilio de Trento: "En el puro y santo sacramento de la eucaristía, después de la consagración del pan y del vino Nuestro Señor Jesucristo es verdaderamente Dios y hombre real substancialmente contenido en la apariencia de estos elementos visibles".

Pero en los días de los primeros apóstoles y muchos siglos después, no se pensaba en la actual doctrina de la misa. Los padres de los primeros seis siglos ignoraron por completo esta doctrina romana. La doctrina de la transubstanciación de la hostia no llegó a ser una doctrina permanente en la Iglesia romana sino hasta el cuarto Concilio Laterano, bajo el papa Inocente III, en el año de 1215 d. C.

La Biblia dice que "...Cristo, habiendo resucitado de entre los muertos, ya no muere..." (Romanos 6:9).

  

LA CONFESION AURICULAR

La confesión auricular a los sacerdotes fue oficialmente establecida en la Iglesia romana en el año de 1215. Más tarde en el Concilio de Trento, en 1557, pronunció maldiciones sobre todos aquellos que habían leído la Biblia lo suficiente para hacer a un lado la confesión auricular.

Canon 6.-"Todo aquel que negare que la confesión auricular fue instituida por mandato divino o que es necesaria para la salvación; o que afirme que la práctica de la confesión secreta al sacerdote a solas, según se ha observado desde el principio por la Iglesia Católica, y a fin es observada, que es extraña a la institución y ordenanza de Cristo, y que es una invención humana, que sea maldito".

Esta fue la pretensión más atrevida que pudieron hacer los inventores de la doctrina de la confesión, pero no hallamos en las Santas Escrituras ni una sola línea en que ordene al cristianismo confesar sus pecados ante un hombre.

Todos los hombres somos pecadores y hay necesidad de que confesemos nuestras faltas para tener el perdón de ellas. Salomón dice: "El que encubre sus pecados no prosperará, mas el que los confiesa y se aparta, alcanzará misericordia" (Proverbios 28:13).

Esta es una prueba evidente de que hay que confesar nuestros pecados, pero no delante del hombre (1a Juan 1:9). David también confesaba sus pecados a Dios (Salmos 51:3. 4).

En el Salmo 32:5 dice: "Confesaré... mis rebeliones a Jehová". El hombre no peca contra el hombre sino contra Dios, y la Biblia: "Si pecare el hombre contra el hombre, los jueces le juzgarán; más si alguno pecare contra Jehová, ¿quién rogará por él?..." (1a Samuel 2:25). ¿Acaso un sacerdote puede rogar por él? ¡No!

Daniel confesó sus pecados no ante el Sacerdote sino ante el juez de toda carne, Dios (Daniel 9:4-9).

Ningún hombre puede perdonar los pecados que hemos cometido contra el Todopoderoso, sino sólo Dios (Marcos 2:7). Cristo está a su diestra para interceder por nosotros y sólo Él puede quitar los pecados y rogar por nosotros (Juan 1:29).

Los sacerdotes no pueden quitar los pecados (Hebreos 10:11), pero Cristo sí, cuando dio su sangre en la cruz (Efesios 1:7).

Todos los que han conocido del catolicismo saben que no hay un católico que confiese íntegramente todos sus pecados al cura.

Es absurdo y vergonzoso para una mujer o joven, revelar todos sus pecados cometidos de pensamiento, deseo, palabra o acción, a los oídos de un hombre que no es su esposo. Si lo hace, será un descaro sólo para pervertir el deseo del cura, como se hace y se ha hecho un sinnúmero de veces.

 

LA LEY DE LOS DIEZ MANDAMIENTOS

Los Diez Mandamientos de la ley Moral están basados en la naturaleza de Dios, en su perfección. David ya lo dijo: "La ley de Jehová es perfecta, que vuelve el alma..." (Salmos 19:7). Así esta dicho "Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran al corazón..." (Verso 8).

Dios mismo la ha escrito con su propio dedo (Éxodo 24:12; 31:18), y es recta y perfecta como su misma naturaleza (Nehemías 9:13, 14; Salmos 19:7, 8).

En ella está establecida la misericordia por la cual vivimos (Éxodo 20:6-13; Hechos 7:38; Levítico 18:5).

El gobierno que ejerce Dios con "sus mandamientos", los cuales son antes del pecado, tomó en cuenta, con ellos, el primer pecado, por la transgresión (1a Juan 3:4; Romanos 5:13, 14), y con éstos hace justicia (Salmos 119:142,144). Habiendo el hombre infringido esta ley, el juicio, la sentencia de muerte fue sobre ellos (Génesis 3:19; Salmos 89:14).

El pueblo anterior al diluvio fue castigado conforme a la ley, y de ahí la muerte. La grandeza del pecado de Caín fue medida por medio de la ley de Dios (Génesis 4:13).

Las generaciones de Seth tomaron el nombre de Dios y con él sus mandamientos, que son la norma de toda vida (Génesis 4:26). Enoch también caminó con Dios, es decir, anduvo de acuerdo con sus mandamientos (Génesis 5:22-24). Noé fue un pregonero de justicia (2a Pedro 2:5), y le dice Dios: "...a ti he visto justo delante de mí en esta generación". Pero recordemos que la justicia la imparte la ley de Dios (Génesis 7:1).

Noé por su justicia, pasó esta ley a sus descendientes hasta llegar a las generaciones de Abraham, Isaac y Jacob, cuando el pueblo fue libertado de la esclavitud egipcia (2,513 años después de la creación). Dios la publica desde el monte de Sinai en presencia de todo su pueblo, con la asistencia de "diez mil ángeles" (Éxodo 20:18; Deuteronomio 33:2). Esta ley fue escrita en dos tablas de piedra con el dedo de Dios.

El Salmista nos dice que la ley "es perfecta" (Salmos 19:7). A lo perfecto nada le falta, como tampoco nada le sobra. "Es recta", esto indica que no tiene complicaciones, que no es elástica. Es la dádiva o "don perfecto que desciende del Padre de las luces"(Santiago 1:17).

El Señor Jesús la vino a magnificar y fue la base de su predicación, (Isaías 42:21; Mateo 5:17, 18) y la recomienda para la vida eterna (Mateo 19:17). Es la ley de la libertad (Santiago 2:8-10), que es establecida por la fe en Cristo (Romanos 3:31). Está escrita en nuestros corazones por el Espíritu Santo y por lo tanto es espiritual para que cumplamos con las obras del espíritu (2a Corintios 3:3; Romanos 7:12, 14). Es también la justificación (Romanos 2:13). Esta ley viene adherida al "Primer Mensaje" porque con ella se hace juicio (Apocalipsis 14:7; Éxodo 20:11).

Por medio de la ley de Dios el dragón pudo distinguir los verdaderos adoradores de Dios y les hizo guerra por 1,260 años (Apocalipsis 12:17). Es la ley que da el derecho de entrada a la ciudad eterna (Apocalipsis 22:14).

Ni el tiempo ni las circunstancias han permitido que una palabra de éstas se pierda (Deuteronomio 4:1, 2), y Jesús lo ratifica cuando dice: "Empero más fácil cosa es pasar el cielo y la tierra, que frustrarse un tilde de la ley" (Lucas 16:17). El mismo Señor se queja de que muchos por su tradición han violado los "mandamientos de Dios" (Mateo 15:6).

Ella es la característica del verdadero pueblo de Dios (1a Juan 2:6; Mateo 19:16-19; Hechos 24:14; 1a Corintios 9:21).

  

LEY DE DIOS

1. Fue hablada por Dios mismo (Deuteronomio 4:12).

2. Fue escrita por Dios en "dos tablas de piedra" (Éxodo 24:12).

3. Fueron dados para que el hombre viva (Ezequiel 20:13, 20).

4. Fue la ley perfecta (Salmos 19:7).

5. Cristo no vino a destruirla sino a magnificarla (Mateo 5:18; Isaías 42:21).

6. Fue la ley de la cual Cristo dijo: "Cualquiera que infringiere estos mandamientos, muy pequeño será llamado" (Mateo 5:19).

7. Fue la ley "de la libertad" (Santiago 2:12).

8. Es espiritual (Romanos 7:14).

9. Es "santa y buena" (Romanos 7:12; Nehemías 9:13).

10. Fue escrita con el dedo de Dios, y se le llama "la ley real" (Éxodo 31:18; Santiago 2:8).

11. Fue proclamada por el mismo Jehová, "y no añadió más" (Deuteronomio 5:22).

12. A quienes los observen se les asegura la entrada en la ciudad eterna (Apocalipsis 14:12; 22:14; Isaías 26:2).

  

¿QUÉ DÍA SEPARO DIOS PARA EL CULTO?

Génesis, 2:1-3. "Y bendijo Dios el día séptimo, y santifícalo..." Esto es "APARTO", mandó que el SÉPTIMO DÍA fuese santo y festivo, y quiso que fuese guardado por Adán y su posteridad.

Fue ordenado desde el principio por Dios y no por Moisés (Éxodo 20:8-11). Esto es, desde el principio de todo lo creado, lo mismo se dice en Éxodo 16:23 y en Hebreos 4:4. Los hijos de Dios lo guardaron como el recuerdo de la creación y por el mandamiento de Dios (Éxodo 31:1-18).

Fue instituido antes que hubiera pecado en el mundo (Job 38:5-7). Allí fue santificado este día y vino a ser la señal de distinción entre Dios y su pueblo (Éxodo 31:15-18; Ezequiel 20:12-20).