Esté seguro de ser lleno del Espíritu


Una de las verdades más importantes de la Biblia, cuya comprensión y aplicación ha enriquecido mi vida más que ninguna otra, es un concepto al que me gusta llamar "Respiración Espiritual". Este concepto ha sido compartido con millones de personas - con resultados revolucionarios - mediante nuestra literatura y muchas conferencias de capacitación y seminarios.

Conforme usted camine en el Espíritu por fe, practicando la Respiración Espiritual, nunca mas vivira en fracaso espiritual. La Respiración Espiritual, así como la respiración física, es el proceso de exhalar lo impuro e inhalar lo puro, un ejercicio en fe que lo capacita para experimentar el amor y el perdón de Dios para caminar en el Espíritu como un hábito de vida.

Cuando usted invitó a Cristo en su vida como Salvador y Señor, experimentó un nacimiento espiritual. Se convirtió en un hijo de Dios y recibió la llenura del Espíritu Santo. Dios perdonó sus pecados - pasados, presentes y futuros - haciéndolo justo, santo y aceptable a Sus ojos debido al sacrificio de Cristo en la cruz. Usted recibió el poder para vivir una vida santa y para ser un testigo fructífero de Dios.

Pero el cristiano promedio no entiende este concepto de la Respiración Espiritual como un ejercicio de fe y, como resultado, vive en una montaña rusa espiritual. El va de una experiencia emocional a otra, viviendo la mayor parte de su vida como un cristiano mundano, controlando su propia vida - frustrado y sin fruto.

Si ésta es su experiencia, la Respiración Espiritual le permitirá escapar de esta montaña rusa emocional y disfrutar de la vida cristiana que le Señor Jesús le prometió cuando dijo, "Mi propósito es dar vida eterna y abundante." Como un ejercicio de fe, la respiración espiritual le permitirá continuar experimentado el amor y perdón de Dios, y el poder y control del Espíritu Santo como un habito de vida.

Si usted peca mediante un acto deliberado de desobediencia, respire espiritualmente. Exhale por medio de la confesión. La Palabra de Dios promete en 1 Juan 1:9, "Si confesamos nuestros pecados, Dios es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad." En griego, el lenguaje original del Nuevo Testamento, la palabra confesar (homologeo) significa "ponerse de acuerdo con" o "decir junto con." Este acuerdo involucra al menos tres consideraciones.

Primero, sea consciente de que su o sus pecados - los cuales deben mencionárselos a Dios de modo específico - son algo malo y por lo tanto desagradables a El.

Segundo, sea consciente de que Dios ya le ha perdonado sus pecados por medio de la muerte de Cristo en la cruz.

Tercero, arrepiéntase, lo que significa, cambiar su actitud hacia su pecado. El poder del Espíritu Santo le permitirá cambiar tanto su actitud como su conducta. En lugar de hacer lo que su naturaleza pecaminosa - su carne - quiere hacer, usted puede hacer lo que Dios quiere que haga.

Ahora inhale apropiándose de la llenura del Espíritu Santo por fe. Confíe en El para que lo controle y capacite de acuerdo a Su mandato de "sean llenos del Espíritu" que en realidad significa ser controlado y capcitado constante y continuamente por el Espíritu Santo.

De acuerdo a su promesa, Dios lo oye y le concede lo que pide porque usted ora de acuerdo a su voluntad.

Yo le animo a continuar pidiendo Su amor, perdón y poder por fe y a continuar en comunión con El, momento a momento.

Usted puede salir de su montaña rusa espiritual, dejar de ser un cristiano mundano o carnal, y ser un creyente lleno del Espíritu por medio de la Respiración Espiritual. Si usted está respirando espiritualmente - exhalando su pecado mediante la confesión e inhalando al apropiarse de la llenura del Espíritu Santo por fe - usted es un cristiano lleno del Espíritu.

Usted se convierte otra vez en un cristiano mundano cuando desarrolla (desde ese momento) una actitud de incredulidad - cuando predispone su corazón a no creer en la promesa de 1 Juan 1:9 y 1 Corintios 10:13:

Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común a la raza humana. Y Dios es fiel; él no permitirá que sean tentados más allá de lo que pueden soportar. Más bien, cuando llegue la tentación, él dará también una salida a fin de que puedan soportarla.

Usted no se vuelve carnal simplemente por comenter un pecado o una docena o cientos de pecados, si es que con sinceridad continúa respirando espiritualmente. Usted se vuelve mundano solamente cuando desarrolla un actitud de incredulidad y rechaza la Respiración Espiritual.

Ahora usted puede saber que está lleno del Espíritu Santo. Por medio de la Respiración Espiritual, usted puede vivir seguro de su llenura. Simplemente mantenga cuentas cortas con Dios. No permita que el pecado se acumule.

Si usted trata de vivir la vida cristiana por sus propios esfuerzos carnales, ésta se volverá compleja, difícil e inclusive imposible de vivir. Pero cuando invita al Señor Jesucristo a dirigir su vida; cuando por fe sabe que usted ha sido crucificado con Cristo y ha resucitado con El y esto se constituye en una realidad cada día; cuando camina en la luz como Dios está en la luz, en la llenura y el poder del Espíritu Santo, el Señor sencillamente vive Su vida abundante en usted en todo el poder de su resurrección.

No estoy sugiriendo que el cristiano que camina en la llenura del Espíritu Santo no tiene dificultades. También tiene problemas de salud, pérdida de seres queridos, necesidades financieras y otras experincias similares a las de la mayoría de las personas.

Sin embargo, muchas de nuestras desgracias son provocadas por nuestras propias acciones egoístas y mundanas. La persona espiritual también está expuesta a la mayoría de estos sufrimientos provocados por sí misma. Pero cuando el problema viene, la persona espiritual puede enfrentarlos con una actitud de calma y confianza porque conoce los recursos de Dios que están disponibles para quien se enfrenta a la adversidad.

No se trata simplemente del pensamiento positivo. Nosotros somos instruidos a dejarle nuestras preocupaciones al Señor Jesús porque El tiene cuidado de nosotros. La persona espiritual conoce la fidelidad de Dios por experiencia. EL Señor es quien soluciona los problemas. Las pruebas y las cargas de este mundo no son tan grandes cuando El es quien está llevando todo el peso.

El apóstol Pablo había experimentado esto momento a momento:

Estoy crucificado con Cristo y ya no vivo yo, más Cristo vive en mí. Y esta vida verdadera que ahora tengo es el resultado de creer en el Hijo de Dios, quien me amó y se entregó por mí.

En toda vida hay un trono, un centro de control - la intersección del intelecto, la voluntad y las emociones de una persona. En el trono está el yo o Cristo. Permítame ilustrarlo.

Me gusta planificar por adelantado todo lo que sea posible, en especial los eventos importantes. Sin embargo, a menudo estoy tan ocupado con los muchos detalles de nuestro ministerio mundial que algo importante se me puede escapar.

Apenas faltaban dos semanas para una conferencia clave, cuando me di cuenta que necesitaba una serie de materiales impresos que serían de gran beneficio par los asistentes.

Cuando compartí la urgencia con el director del departamento responsable por esta necesidad, él me respondió, "Bill, ahora estamos ya copados. Dos semanas no es tiempo suficiente."

Yo me impacienté. ¿Acaso no se daba él cuenta que estamos en una batalla para ganar las almas de las personas, y que por lo tanto debemos aprovechar todas las oportunidades que surjan y no limitar nuestros esfuerzos sólo al horario diario de trabajo? Le aclaré a él mi posición.

"Pero si nosotros tuviéramos más tiempo..." protestó. "Ahora no hay forma de que podamos realizar un trabajo tan grande en tan poco tiempo. Hay que escribir, hacer el diseño, pasarlo en limpio, hacer las gráficas, luego la impresión -"

Parecía obvio que él no comaprtia mi carga por el próximo evento. Yo insistí en mi punto. "Mira, ésta es una conferencia internacional muy importante," le dije firmemente, elevando el tono de mi voz. "Y éste no es el momento de excusas. Por favor encuentra una forma de terminar este proyecto a tiempo para la conferencia, aunque sea trabajando fuera de horario."

Yo pude ver que mi colega estaba frustrado. Pero razoné: Nosotros necesitamos estos materiales impresos. Sea como sea, los necesitamos y pronto.

Momentos después de nuestra conversación, sentí la convicción del Espíritu Santo. Sí, aún en nuestro servicio bien intencionado para el Señor, nosotros podemos tropezar - y a nombre de la santidad yo había ofendido a un muy querido hemano en Cristo. Yo había fallado al no reconocer que él y su equipo posiblemente tenían razón - había fallado al desconocer la carga diaria de trabajo que ellos ya estaban encarnado. En vez de pedirle que pensara conmigo en las posibilidades y ayudarlo a reorganizar sus prioridades para acomodar la nueva tarea, le había ordenado hacer el trabajo mostrándole poco aprecio por las muchas noches que su equipo había dedicado a su trabajo. Yo había reacionado con impaciencia, en vez de hacerlo con un espíritu de amor y comprensión por su trabajo de equipo.

En esa circunstanica yo tuve que elegir. Por un lado, podía irme. Después de todo, ¿acaso la cabeza de una organización grande no tiene el derecho de exigir proyectos cuando sea necesario? ¿Acaso el fin (la estratégica conferencia internacional) no justifica los medios (lograr el tragajo sin importar lo que cueste)? ¿Y acaso la actitiud insegura de mi asocioado no justificaba una conversación severa sobre la urgencia de la hora?

Humanamente hablando, yo podía haber justificado mi actuación permitienod que el incidente pasara. Pero no tendría descanso ni paz mientras el Espíritu Santo continuara señalándome el pecado. Dios no habría bendecido mis esfuerzos por agradarlo, en tanto este pecado permaneciera sin confesar. Además, algunos de mis amados compañeros de trabajo, habrían continuado dolidos como resultado de mi actitud insensible.

Por otro lado, yo también tenía la opción de tratar al problema tomando una acción bíblica para solucionarlo. La inquietud en mi conciencia era el Espíritu Santo examinándome mientras yo trataba de justificar mi conducta. Aquello que yo consideraba como un liderazgo eficaz, El me lo estaba mostrando como pecados injustificados de impaciencia y enojo.

Yo sabía que tomar una acción bíblica era la única elección que agradaría a mi Señor. Por eso, yo le confesé mi pecado y me apropié de su perdón.

Entonces vino la parte más delicada.

Me dirigí a la oficina donde trabajaba mi asociado y su equipo y les pedí perdón. Nosotros lloramos, reímos y oramos juntos, sintiendo un fluir fresco del amor de Dios en medio nuestro. Luego hablamos de nuestras necesidades mutuas y encontramos un modo - como compañeros de equipo - de reorganizar el trabajo y cumplir la tarea - a teimpo.

De eso se trata la vida cristiana - simplemente de mantener a Dios en el trono. Usted hace esto cuando camina en el control y el poder del Espíritu Santo, porque el Espíritu Santo vino con el propósito expreso de glorificar a Cristo, haciendo posible que el creyente viva una vida santa y sea un testigo fructífero de nuestro Salvador amado.

Como he mencionado previamente, para estar seguro de estar lleno del Espíritu Santo, usted necesita recordar dos palabras importantes: mandato y promesa.

El mandato se encuentra en Efesios 5:18,

No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu.

Y la promesa se fundamenta en 1 Juan 5:14,15:

Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquier cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.

Basándose en la autoridad del mandato de Dios, usted sabe que está orando de acuerdo a Su voluntad cuando le pide que lo llene - que lo controle y lo capacite. Por lo tanto, usted puede estar seguro que El lo llenará y capacitará, basándose en su mandato y en su promesa, simepre que usted desee sinceramente ser lleno y que confíe en que El lo llenará.

Recuerde que si usted es creyente, el Espíritu Santo ya está morando en usted. Usted no tiene que pedirle que entre en su vida; El ya está morando en usted. Su cuerpo es un templo de Dios desde el momento en que se hizo cristiano. Por lo tanto, usted simplemente le dice, "Yo te rindo mi vida, y por fe me apropio de Tu llenura y poder."

Luego, continúe respirando espiritualmente, exhalando cada vez que el Espíritu Santo le revele que necesita confesar, e inhalando mientras camina en la llenura y el control de Espíritu por fe. Algunos cristianos aprenden a respirar espiritualmente más pronto y más a menudo que otros.

No dependa de los sentimientos. Estos están ligados a sus circunstancias siempre cambiantes, y no son confiables para evaluar su relación con Dios. La autoridad final la tienen las promesas invariables de la Palabra de Dios, no sus sentimientos. El cristiano debe vivir por fe, confiando en la fidelidad de Dios y Su Palabra. Un tren es una buena ilustración de la relación entre los hechos, la fe y los sentimientos.

Llamemos "hechos" a la máquina del tren - la realidad de la promesa de Dios se basa en Su Palabra. Al vagón de combustible lo llamaremos "fe" - usted confía en Dios y Su Palabra. Al vagón de la cocina lo llamaremos "sentimientos."

Conforme el combustible fluye dentro de la máquina, el tren funciona. Sería inútil, y por supeusto ridículo, intentar hacer andar el tren por el vagón de la cocina. Del mismo modo, como cristiano, usted no debería depender de los sentimientos y las emociones para vivir una vida llena del Espíritu Santo. En vez de eso, Dios quiere que usted simplemente coloque sus fe en Su fidelidad y en las promesas de Su Palabra.

Los sentimientos son como el vagón cocinero - éstos son importantes, pero están diseñados para ir detrás de una vida de fe y obediencia. Jesús prometió a todos los que le obedecen, "El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré y me manifestaré a él".

Entonces, usted puede esperar mantener una relación emocional válida con nuestro Señor si confía en El y le obedece. Pero nunca busque depender de los sentimientos o sólo tener una experiencia emocional. El acto de buscar una experiencia emocional es ya una negación del principio de fe y todo lo que no proviene de fe, es pecado.

Para resumir, usted puede saber que está lleno del Espíritu Santo confiando en Dios - Su mandato y Su promesa - y puede vivir con esa seguridad.