IGLESIA PENTECOSTAL JOHOVA SHALOM

1723-29 Boston Road

Bronx NY 10460

 

 Rev. Ricardo Guzmán Ph.D

 Pastor

 

 

DEPARTAMENTO DE EDUCACIÓN

 

Prof. Rafael N. Polanco Ph.D

Dir. De Educación

 

 

Escuela de Ministerios

 

 

LA DOCTRINA DE LA TRINIDAD

 

 

 

Tema: una exégesis de la doctrina de la trinidad.

Tema especifico: Conocer lo que creemos para poder testificar mejor de nuestra Fe.

 

Objetivos:

1.      Estudiar con profunda reverencia esta doctrina de la santísima trinidad.

  1. Buscar en nuestro ser el profundo sentido espiritual de esta Doctrina.
  2. Explicarle a nuestro hermano que no la entienden el gran significado de ella.

 

 LA DOCTRINA DE LA TRINIDAD

 

  1.  

Introducción.

  1.  

Derivación.

  1.  

Presentación de la doctrina.

  1.  

El antiguo Testamento.

  1.  

El Nuevo Testamento.

  1.  

Ilustración de la doctrina.

  1.  

Definición de la Doctrina.

  1.  

Demostración de la doctrina.

  1.  

La personalidad del hombre.

  1.  

Formulación

  1.  

Unidad en diversidad.

  1.  

Igualdad en dignidad.

  1.  

Diversidad en las funciones.

  1.  

Significa que Dios revelable.

  1.  

La doctrina de la Trinidad es la que mejor refleja la  verdadera comunión en el mundo

  1.  

Esta doctrina Proporciona variedad a la vida del universo

  1.  

Conclusión.

 

 

 

 

 

 

1. Introducción.

Para expresar la verdad bíblica de que el ser Divino subiste en tres personas usamos los términos de “Trina Deidad”  (santísima Trinidad) Trinidad Divina. El vocablo Trinidad se deriva del Latín (Trinus = triple/ Tres en uno), En otras religiones ya en el pasado se usaba la creencia de varios dioses como por Ej. En la cultura o filosofía hindú, pero la realidad de un solo Dios en tres personas es exclusiva del Cristianamos.

 

 La palabra trinidad no aparece en la Biblia, y aunque la usó Tertuliano en la última década del 2do siglo formalmente no encontró su lugar en la teología de la iglesia hasta el Siglo 3ro. Sin embargo, es la doctrina distintiva de la fe cristiana que abarca todo lo demás. Ella hace tres afirmaciones: que no hay sino un solo Dios, que cada una de las tres personas, Padre, Hijo, y Espíritu, es Dios, y que tanto el Padre, como el Hijo y el Espíritu son personas claramente diferenciadas. En esta forma se ha convertido en la fe de la iglesia desde que recibió su primera formulación plena por Tertuliano, Atanasio y Agustín.

2- Derivación

 

Si bien no es una doctrina bíblica en el sentido de que no se puede encontrar formulación de ella en la Biblia, se puede ver que ella subyace a la revelación de Dios, implícita en el AT y explícita en el NT. Con esto queremos decir que, si bien no podemos hablar confiadamente de la revelación de la Trinidad en el AT, no obstante una vez que la sustancia de la doctrina ha sido revelada en el NT, podemos volver hacia atrás y comprobar la existencia de muchas implicancias de ella en el AT. El plural de Gn 1.26, 1.28, 11.7

 

3- Presentación de la doctrina.

 

 

 Las Sagradas Escrituras enseñan que Dios es uno, y que fuera de El no hay Dios. Podría surgir la pregunta siguiente: ¿Cómo podría Dios tener comunión antes que las criaturas finitas comenzaran a existir? Respondemos que la unidad divina es una unidad compuesta, y que en esta unidad hay realmente tres personas distintas, cada una de ellas es la divinidad, pero consciente en grado supremo de las otras dos personas. Entonces existía una eterna comunión antes que los seres infinitos fueran creados. Por lo tanto, Dios nunca estuvo solo.

            No es que haya tres dioses, cada uno de ellos independiente, de existencia propia, por sí mismo. Los tres cooperan con una mente y propósito, de manera que en el sentido más exacto del vocablo, son “uno”. El Padre crea, el Hijo redime y el Espíritu Santo santifica. Sin embargo, en cada una de estas operaciones, los tres están presentes. El Padre es prominentemente creador, y el Hijo y el Espíritu se presentan en la función de cooperar en esa obra creadora.  El Hijo es prominentemente el redentor, y el Padre y el Espíritu se presentan en la función de enviar al Hijo para redimir. El Espíritu Santo es el Santificador, y el Padre y el Hijo cooperan en esa obra santificadora.

            La trinidad e una comunión eterna, pero la obra de la redención del hombre Provoco su manifestación histórica. El Hijo entra en el mundo de una nueva forma cuando sé revisión  de naturaleza humana, y se le dio un nuevo nombre, Jesús. El Espíritu Santo entra en el mundo en una nueva forma, es decir, como el Espíritu de Cristo, encarnado en la iglesia. Sin embargo, los tres obran juntos. El Padre testifico del Hijo (Mateo 3:17) y el Hijo testifica del Padre Juan 5:9. El Hijo testifico del Espíritu (Juan 14:26), y más tarde el Espíritu testifica del Hijo Juan 15:26. ¿Parece todo eso difícil de comprender? ¡Cómo podría ser de otra manera, puesto que tratamos de describir la vida interior del Dios todopoderoso! La doctrina de la trinidad es claramente una doctrina revelada, y no una doctrina concebida por la razón del hombre. ¿De que otra manera podríamos aprender con respecto a la naturaleza interior de la divinidad, excepto por la revelación? (1 Corintios 2:16. Es cierto que el vocablo “trinidad” no aparece en el Nuevo Testamento. Se trata de una expresión teológica, inventada durante el siglo segundo para describir a la divinidad. Pero el planeta Júpiter existió antes que fuera designado con tal nombre y la doctrina de la trinidad figuraba en la Biblia que técnicamente se la denominara por ese nombre.

Gn 1.2-3, Gn 1.26, Gn 3.22, Gn 11.7, Isaías 48.16, Isaías 61.1, Mt 3.16-17,Marc 1.11, lc 3.22, Mt 28.19 hecho 2.32-36 Juan 15.26, 1. Cor 12.4-6,

 

4- En el Antiguo Testamento

Se puede entender que en épocas cuando la religión revelada tenía que hacerse valer en un entorno de idolatría pagana, nada que pudiese poner en peligro la unidad de Dios podía darse libremente. El primer imperativo, por consiguiente, consistía en declarar la existencia del único Dios, vivo y verdadero, y a esta tarea se dedica principalmente el AT. Pero ya en las primeras páginas del AT se nos enseña a atribuir la existencia y la persistencia de todas las cosas a una fuente tripartita. Hay pasajes donde Dios, su Palabra y su Espíritu aparecen juntos, como, por ejemplo, en el relato de la creación donde Elohim aparece creando por medio de su Palabra y su Espíritu (Gn. 1.2–3). Se piensa que Gn. 1.26 apunta en la misma dirección, porque allí se afirma que Dios dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza”, seguido por la afirmación de su cumplimiento: “Y creó Dios al hombre a su imagen”, caso notable de intercambio del plural y el singular, lo cual sugiere pluralidad en la unidad.

Hay muchos otros pasajes donde Dios, su Palabra y su Espíritu aparecen juntos como “co-causas de efectos”. En Is. 63.8–10 vemos que son tres los que hablan, el Dios del pacto con Israel (v. 8), el ángel de la presencia (v. 9), y el Espíritu “enojado” por su rebelión (v. 10). Tanto la actividad creadora de Dios como su gobierno se asocian, posteriormente, con la Palabra personificada como “Sabiduría” (Pr. 8.22; Job 28.23–27), como también con el Espíritu como dispensador de todas las bendiciones, y fuente de la fuerza física, el valor, la cultura y el gobierno (Ex. 31.3; Nm. 11.25; Jue. 3.10).

La triple fuente revelada en la creación se hace más evidente aun a medida que se desenvuelve la redención. En una etapa antigua encontramos los notables fenómenos relacionados con el ángel de Yahvéh, que recibe y acepta honores divinos (Gn. 16.2–13; 22.11–16). No en todos los pasajes del AT donde aparece esta designación se refiere a un ser divino, porque está claro que en pasajes tales como 2 S. 24.16; 2 R. 19.35, se hace referencia a un ángel creado investido de autoridad divina para la ejecución de una misión especial. En otros pasajes el ángel de Yahvéh no sólo lleva el nombre divino, sino que tiene dignidad y poder divinos, dispensa liberación divina, y acepta homenaje y adoración propios únicamente de Dios. En resumen, al Mesías se le atribuye deidad, aun cuando se lo considera como persona diferenciada de Dios mismo (Is. 7.14; 9.6).

El Espíritu de Dios recibe prominencia también en relación con la revelación y la redención, y se le asigna su función en la dotación del Mesías para su obra (Is. 11.2; 42.1; 61.1), y en la de su pueblo para responder con fe y obediencia (Jl. 2.28; Is. 32.15; Ez. 36.26–27). Así, el Dios que se reveló a sí mismo objetivamente por medio del Ángel mensajero se reveló a sí mismo subjetivamente en y por el Espíritu, dispensador de todas las bendiciones y dones en la esfera de la redención. La triple bendición de (Nm. 6.24) también debe tenerse en cuenta quizá como prototipo de la bendición apostólica neo-testamentaria.

 (I)  La anunciación. La participación de la Trinidad en la encarnación le fue revelada a María en el anuncio angelical de que el Espíritu Santo vendría sobre ella, el poder del Altísimo le haría sombra y el niño que había de nacer de ella sería llamado Hijo de Dios Lc. 1.35. De esta manera se dio a conocer que el Padre y el Espíritu participarían en la encarnación del Hijo.

(ii)  El bautismo de Cristo. En el bautismo de Cristo en el Jordán se pueden distinguir las tres Personas, el Hijo que es bautizado, el Padre que habla desde el cielo en reconocimiento de su Hijo, y el Espíritu que desciende en el símbolo objetivo de la paloma. Jesús, habiendo recibido así el testimonio del Padre y del Espíritu, recibió autoridad para bautizar con el Espíritu Santo. Juan el Bautista parece haber reconocido muy pronto que el Espíritu Santo vendría del Mesías, y no simplemente con él. La tercera Persona era por lo tanto el Espíritu de Dios y el Espíritu de Cristo.

(iii)             La enseñanza de Jesús. La enseñanza de Jesús es trinitaria en su totalidad. Habla del Padre que lo había enviado, de sí mismo como el que revela al Padre, y del Espíritu como aquel por el cual él y el Padre obran. Las interrelaciones entre Padre, Hijo y Espíritu se hacen resaltar en todas partes (véase Jn. 14.7, 9–10) Declaró enfáticamente: “Yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador (Abogado), para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad” (Jn. 14.16–26). Se hace por lo tanto una distinción entre las tres Personas, y también una identificación. El Padre que es Dios envió al Hijo, y el Hijo que es Dios envió al Espíritu, que también es Dios. Esta es la base de la creencia cristiana en la “doble procesión” del Espíritu. En sus disputas con los judíos Cristo insistió en que su carácter de Hijo no provenía simplemente de David, sino de una fuente que lo convertía en Señor de David, y que ya lo era cuando David pronunció las palabras (Mt. 22.43). Esto indicaría tanto su deidad como su preexistencia.

 

(IV)            La comisión del Señor resucitado. En la comisión dada por Cristo antes de su ascensión, con instrucciones a los discípulos sobre ir por todo el mundo con su mensaje, hizo referencia concreta al bautismo “en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”. Es significativo que el nombre sea uno, pero que dentro de los límites de ese único nombre haya tres Personas claramente diferenciadas. La Trinidad como tri-unidad no podría expresarse de modo más claro.

Cada uno de los componentes de la trinidad es mencionado en el Antiguo Testamento: (1) Padre (Isaías 63:16 y Malaquias 2:10). (2) el hijo de Jehová (Salmo 45:6, 7; 2:6,7,12; proverbios 30:4). El Mesías es descrito con títulos divinos (Jeremías 23:5, 6; Isaías 9:6. Se hace mención del ministerios Ángel de Jehová que lleva el nombre de Dios, y que tiene poder para perdonar pecados o retenerlos Éxodo 23:20, 21. (3) el Espíritu Santo (Génesis 1:2; Isaías 11:2, 48:16; 61:1, 63:10.

La trinidad esta representada en la triple bendición de Números 6:2, 26 y en la triple doxología, Isaías 6:3.

 

 5-  El Nuevo testamento.

Los cristianos primitivos consideraban como base o fundamento de su fe la verdad de la unidad de Dios. Tanto a los judíos como a los gentiles podían testificarles, diciendo: “Creemos en un Dios.” Pero al mismo tiempo tenían las palabras claras del Señor Jesús para demostrar que reclamaba para sí una posición y autoridad que hubiera sido blasfemia de su parte reclamarla si no hubiera sido Dios, y los escritores del Nuevo Testamento, al referirse a Jesús, emplean un idioma que indica que reconocían a Jesús como por “sobre todas las cosas, bendito por los siglos” Romanos 9:5. Y la experiencia espiritual de los creyentes confirma y apoya esas afirmaciones. Cuando conocían a Jesús, lo conocían como Dios.

Lo mismo se puede decir del Espíritu Santo. Los cristianos primitivos no podían menos que creer que el Espíritu que residía en ellos, que los guiaba, les enseñaba y los inspiraba para caminar en novedad de diva, era un ser a quien podían conocer, y con quien podían tener verdadera comunión, y no una simple influencia o sentimiento. Y cuando leían el nuevo testamento, descubrían que en sus paginas se le asignaba al Espíritu Santo los atributos de la personalidad.

De manera entonces que confrontaban a la iglesia primitiva dos verdades, a saber: que Dios es uno, y que el Padre es Dios, el Hijo es Dios y el Espíritu Santo es Dios. Y estas dos grandes verdades relativas a Dios constituyen la doctrina de la trinidad. Dios el padre era una realidad para ellos, el Hijo era una realidad para ellos, y así también lo era el Espíritu Santo. Y la única conclusión a que sé podía llegar de esas  verdades fue que e la divinidad había una distinción real pero misteriosa de la personalidad, distinción que se puso de manifiesto en la obra divina para redención del hombre.

Varios pasajes de textos tomada de todas partes de las Escrituras demuestran lo siguiente: (1) cada una de las tres personas es Creadora, aunque se afirma que hay un solo Creador (Job 33:4 e Isaías 44:24. (2) se denomina Jehová a cada una de las personas (Deuteronomio 6:4, Jeremías 23:6; Ezequiel 8:1,3. El Señor (Romanos 10:12; Lucas 2:11; 2 Corintios 3:18), El Dios de Israel (Mateo 15:31; Lucas 1:16, 17; 2 Samuel 23:2, 3), el legislador (Romanos 7:25; Gálatas 6:2; Romanos 8:2; Santiago 4:12, omnipresente (Jeremías 23:24; Efesios 1:22; Salmo 139:7,8), y la fuente de vida (Deuteronomio 30:20; colosenses 3:4; Romanos 8:10. Sin embargo, se afirma que hay un solo ser que se puede describir de esa manera. (3) cada una de las personas hizo a la humanidad (Salmos 100:3; Juan 1:3; Job 33:4), resucita a los muertos (Juan 5:21; 6:33), resucito a Cristo (1 Corintios 6:14; Juan 2:19; 1 pedro 3:18), comisiona el ministerio (2 Corintios 3:5; 1 Timoteo 1:12; Hechos 20:28, santifica al pueblo de Dios (Judas 1; Hebreos 2:11; romanos 15:16), y efectúa toda clase de operaciones de carácter espiritual (1 Corintios 12:6; Colosenses 3:11 y 1 Corintios 12:11. Sin embargo, es claro que solo un Dios es capaz de hacer todo eso.

 

6- Ilustración de la doctrina.

 

¿Cómo es que tres personas pueden constituir un Dios? Esta es una pregunta que deja perplejos a muchos.

No nos sorprende su perplejidad, puesto que al considerar o estudiar la naturaleza interna del eterno Dios, estudiamos una forma de existencia muy distinta de la nuestra.

 

7- Definición de la doctrina.

 

Podemos comprender con toda facilidad por que la doctrina de la trinidad fue a veces malentendida y presentada erróneamente. Era difícil encontrar un vocabulario humano por medio del cual expresar la unidad de Dios y al mismo tiempo la realidad y distinción o claridad de las personas. Al poner énfasis con respecto a la deidad de Cristo, y a la personalidad del Espíritu Santo, algunos escritores parecen estar en peligro de caer en el triteismo, o sea la creencia en tres dioses.  Otros escritores, al recalcar la unidad de Dios, parecen correr peligro de olvidar la distinción entre las personas. Este ultimo obispo Sabelio, quien enseñaba que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son simplemente aspectos o manifestaciones de Dios. Este error ha aparecido simplemente muchas veces en la historia de la iglesia y es corriente aun en la actualidad. Es evidente que esta doctrina carece de fundamento bíblico, y se la excluye mediante las distinciones claras establecidas en las Escrituras Sagradas entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. El padre ama y envía al Hijo; El Hijo parte y retorna al seno del Padre. El Padre y el Hijo envían al Espíritu Santo; el Espíritu Santo intercede ante el Padre. Si entonces el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo,  son Dios solo bajo diferentes aspectos o nombres, luego el Nuevo Testamento es una serie de confusiones. Por ejemplo, a leer la oración intercesora (Juan 17) con la idea de que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son una sola persona, revelara lo absurdo de la doctrina: “como me he dado la potestad de toda carne, para que yo de vida eterna a todos los que me dé... y me he glorificado en la tierra, he acabado la obra que me di a mí mismo que hiciera. Ahora pues, me glorifico a mí mismo con la gloria que tenia conmigo antes que el mundo fuese.”

¿Cómo fue preservada la doctrina de la trinidad para que no cayera en el sabelianismo, que niega la distinción entre tres personas de la trinidad, y el triteismo o sea la creencia entres dioses distintos en la trinidad? Mediante la formulación de dogmas, es decir, interpretaciones que definen la doctrina y la protegen del error. El ejemplo siguiente de un dogma se encuentre en el Símbolo de Atanasio, formulado durante el siglo quinto. dice así:

            Adoramos a un Dios en la trinidad, y la trinidad en la unidad, sin confundir personas, ni separar la sustancia, puesto que la persona del Padre es una, y la del Hijo otra, y la del Espíritu Santo otra. Pero del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo hay solo una divinidad, igual gloria y majestad el padre es increados, el Hijo es increado, el Espíritu santo es increado. El padre es inmenso, el hijo es eterno, el Espíritu santo es eterno. Sin embargo, no hay tres seres increados, ni tres seres inmensos, sino un solo ser increado, un solo ser inmenso. De igual manera el Padre es omnipotente, el Hijo es omnipotente, el Espíritu Santo es omnipotente. Sin embargo, no hay tres seres omnipotentes, sino un solo ser omnipotente. De manera que el Padre es Dios, el Hijo es Dios y el Espíritu Santo es Dios. De igual manera el padre es Señor, el Hijo es Señor y el Espíritu Santo es Señor. Sin embargo no hay tres señores, si no uno. Así como nos vemos obligados en honor a la verdad cristiana a afirmar que cada una de las personas particularmente es Señor o Dios, así también nos vemos imposibilitados de decir que hay tres dioses o señores. El padre no fue hecho de nadie, no fue creado, no fue engendrado. El Hijo salió del Padre; no fue hecho, ni creado, no fue engendrado. Si no engendrado. El Espíritu Santo salió del Padre y del Hijo. No fue hecho, ni creado, ni engendrado, sino que procede de ellos. Por lo tanto, hay un solo Padre y no tres; y un solo Hijo, y no tres; y un solo Espíritu Santo y no tres. Y en esa trinidad no hay nada primero ni postrero; nada mayor o menor. Pero las tres personas coeternas son co-iguales o mutuamente iguales entre sí; de manera que a través de todo, como se ha dicho arriba, tanto la unidad en la trinidad como la trinidad en la unidad deben adorarse.

Esa declaración quizás nos parezca árida, complicada, llena de argumentos sutiles; pero en los primeros siglos demostró su eficacia para preservar la declaración correcta de verdades que eran valiosas y vitales para la iglesia.

 

  8- demostración de la doctrina.

 

Puesto que la doctrina de la trinidad concierne a la naturaleza interior de la trinidad, no podía conocerse a menos que lo fuera por revelación. Esa revelación se encuentra en las Sagradas Escrituras.

 

 

   9- La personalidad del hombre.

 

 

 

Dios dijo: “hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza.” El hombre es uno, no obstante lo cual posee naturaleza triple, pues consiste en cuerpo, alma y Espíritu.

 (2) el tener conciencia de nosotros mismos nos señala la división de la personalidad.

El hablar de un Dios en tres personas nos lleva a la siguiente conclusión: El Dios verdadero es un Dios personal, pero no es una sola persona, sino que el Ser Divino subsiste individualmente en tres personas. Aquí radica la esencia del mayor misterio de nuestras fe cristiana, ya que entre nosotros, cada individuo, o sea, cada ser humano individual, es una persona (por eso, al multiplicarse las personas se multiplican igualmente los individuos humanos), mientras que en Dios, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son tres personas divinas realmente distintas, pero no son tres personas individuos divinos, sino un solo Ser Divino Individual. ¿Cómo puede ser eso?

¿Cómo se manifiesta una persona frente a otra

 

 

10-  Formulación

Aun cuando la Escritura no nos ofrece una doctrina formulada de la Trinidad, ella contienen todos los elementos con los cuales la teología ha armado la doctrina correspondiente. La enseñanza de Cristo da testimonio de la verdadera personalidad de cada una de las distinciones en el seno de la Deidad a la vez que arroja luz sobre las relaciones existentes entre las tres personas. Quedó para la teología la tarea de formular a base de esto una doctrina de la Trinidad. La necesidad de formular la doctrina le fue impuesta a la iglesia por fuerzas externas a ella, y fue, en particular, su fe en la deidad de Cristo y la necesidad de defenderla lo que primero la impulsó a afrontar la tarea de formular una doctrina completa de la Trinidad para su regla de fe.

11-  Unidad en diversidad

 

En la mayoría de las formulaciones de esta doctrina se enuncia diciendo que Dios es uno en su ser esencial, pero que en su ser hay tres Personas, que no obstante no conforman individuos separados y distintos. Son tres modos o formas en las que existe la esencia divina. “Persona” es, empero, una expresión imperfecta de esta verdad en la medida en que para nosotros denota un individuo racional y moral independiente. Pero en el ser de Dios no hay tres individuos, sino tres auto distinciones personales en el seno de una sola esencia divina. Luego también, en el hombre la personalidad conlleva la idea de independencia de voluntad, acciones y sentimientos que llevan a una conducta peculiar de la persona. Esto no puede concebirse en relación con la Trinidad. Cada persona es auto consciente y autodirigida, pero jamás actúa independientemente o en oposición. Cuando decimos que Dios es una unidad queremos decir que, si bien Dios es en sí mismo un centro tripartito de vida, su vida no está dividida en tres partes. Es uno en esencia, en personalidad y en voluntad. Cuando decimos que Dios constituye una Trinidad en la unidad queremos decir que hay unidad en diversidad, y que la diversidad se manifiesta en Personas, en características y en funciones.

Unidad de unicidad. Es aquella por la que un ser es algo único en su Especie. En este sentido decimos que nuestro Dios es el único Dios Verdadero.

 

12-  Igualdad en dignidad

 

Hay perfecta igualdad en naturaleza, honor y dignidad entre las tres Personas. La paternidad pertenece a la esencia misma de la primera Persona y así fue desde toda la eternidad. Es propiedad personal de Dios, “de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra” (Ef. 3.15.

Al Hijo se le llama “unigénito” quizá para sugerir su carácter único más que derivación. Cristo siempre se atribuyó una relación única con Dios como Padre, y los judíos que lo escucharon aparentemente no tuvieron dudas en cuanto a lo que pretendía. De hecho intentaron matarlo porque “decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios” (Jn. 5.18.

El Espíritu se revela como la persona que con exclusión de toda otra conoce las profundidades de la naturaleza de Dios: “Porque el espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios … nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios” 1 Co. 2.10s. Esto es como decir que el Espíritu no es sino “Dios mismo en la más profunda esencia de su ser”.

Esto pone el sello de la enseñanza neo-testamentaria sobre la doctrina de la igualdad de las tres Personas.

 13- Diversidad en las funciones

 

En las funciones asignadas a cada una de las Personas en la Deidad, especialmente en cuanto a la redención del hombre, resulta claro que se incluye un cierto grado de subordinación (en relación, sí bien no en naturaleza); primero, el Padre, segundo, el Hijo, tercero, el Espíritu. El Padre obra a través del Hijo por medio del Espíritu. Así, Cristo puede decir: “El Padre mayor es que yo.” Como el Hijo fue enviado por el Padre, así el Espíritu es enviado por el Hijo. Como era función del Hijo revelar al Padre, así la función del Espíritu es revelar al Hijo, tal como lo expresó Cristo: “Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber” Jn. 16.14.

 

14- Significa que Dios es revelable

 

La revelación es tan natural para Dios como lo es para el sol el acto de brillar. Antes de que hubiera seres creados ya existía la auto revelación en el seno de la Trinidad, por cuanto en ella el Padre revelaba al Hijo, el Padre y el Hijo revelaban al Espíritu, el Espíritu comunicaba esa revelación en el seno del ser de Dios. Cuando Dios determinó crear un universo esto no significó ningún cambio en el comportamiento de Dios; significaba dejar que su revelación brillara hacia afuera, hacia su creación. Y esto lo hizo por medio de su Espíritu revelador,

 

15-  La doctrina de la Trinidad es la que mejor refleja la  verdadera comunión en el mundo

 

Ya que Dios es en sí mismo comunión, significa que sus criaturas morales, que han sido hechas a su imagen, encuentran plenitud de vida sólo en comunión. Esto se refleja en el matrimonio, en el hogar, en la sociedad, y sobre todo en la iglesia, cuya koinoµnia se construye sobre la base de la comunión de las tres Personas. La comunión cristiana es, por lo tanto, lo más divino que hay en la tierra, el equivalente terrenal de la vida divina, tal como Cristo oró por sus seguidores: “Que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros” (Jn. 17.21.

16- Esta doctrina Proporciona variedad a la vida del universo

 

Hay, como hemos visto, diversidad en la vida de Dios. Dios Padre concibe, Dios Hijo crea, Dios Espíritu da vida; una gran diversidad en cuanto a vida, funciones y actividad. Por esta razón podemos comprender que si el universo es manifestación de Dios, podemos esperar que haya diversidad en la vida de esa totalidad que es el universo creado. Pensamos que la llamada uniformidad de la naturaleza está totalmente equivocada. Todas las maravillas de la creación, todas las formas de vida, todo el movimiento en el universo, son reflejo, espejo, de la multiforme vida de Dios. No existe la monotonía de la uniformidad, ni la uniformidad de diseño en gran escala, por cuanto la naturaleza refleja el carácter multiforme de la naturaleza y la personalidad del Dios vivo.

 

 

 

17- Conclusión

La revelación consciente a una trinidad de Personas relacionadas en una esencia no contradice la verdad absoluta. Es evidente que como unos todos individuos enteramente identificados por separado, uno no es tres, ni tres son uno. Tal cosa es una contradicción. La doctrina de la trinidad no afirma tal inconsistencia. Afirma no mas que un Ser puede ser singular en un sentido y plural en otro. Varia ilustraciones de tal realidad en la naturaleza se pueden introducir. En las constituciones de un ser humano hay conjunción de unidad en pluralidad. Los elementos materiales y los inmateriales se combinan para formar un individuo. Cada uno de estos elementos es esencial para la existencia humana;

 

El Hombre: es  Una analogía de la trinidad

 

El Hombre en la psicología:

 

La memoria, La Imagen interna de la memoria y la intención de la voluntad.

 

La memoria, el entendimiento y la voluntad.

 

Sobre el Ser

 

El ser, saber y querer.

 

Sobre la naturaleza

 

La raíz, el árbol y la fruta,

 

La raíz, el tronco y las ramas.

 

La fuente, él arrollo y el lago.

 

El sol, el esplendor y el calor.

 

 

El agua es una, y sin embargo se la conoce en tres formas o estados: liquida, Sólida y evaporada. (2) la electricidad es una, y sin embargo produce movimientos, luz y calor. (3) el sol es uno, y no obstante se manifiesta mediante la luz, el calor y el fuego. (4) cuando San patricio evangelizaba a los irlandeses, les explico la doctrina de la trinidad mediante el trébol de tres hojas. (5) se ha señalado que todo haz de luz tiene tres rayos: el actínico o químico, el cual es invisible; el luminoso, el cual es visible y el calorífico, que produce calor y que se siente pero no se ve. Donde está estos tres, hay luz; Donde hay luz, tenemos estos tres. Juan el apóstol dijo: “Dios es luz.” Dios el padre es invisible: se hizo visible por medio de su Hijo; y opera en el mundo por medio del Espíritu, que aunque invisible, es eficaz. (6) tres bujías en una sala darán una sola luz. (7) un triangulo tiene tres lados y tres ángulos; si se quita un lado, deja de ser triangulo. Donde hay tres ángulos, hay un triangulo.

 

 

Dios es amor. Dios ha amado desde la eternidad. Pero el amor requiere un objeto para ser amado, y al ser eterno, debe haber tenido un objeto eterno de su amor, es decir, su Hijo. El eterno amante y el eterno amado. Y el eterno vinculo y Expresión de ese amor es el Espíritu Santo. (2) el gobierno es uno, y sin embargo esta compuesto de tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial.

 

 

 

 

Dios te Bendiga Mucho hermano querido medita mucho en este estudio de esta doctrina y comprenderá que tan grande es el Dios que le servimos.

 

Considera este Pasaje. Hebreos 4.12 La palabra de Dios es viva, eficaz y más cortante que toda espada de dos filos: penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.