IGLESIA PENTECOSTAL JEHOVA SHALOM

1723-29 Boston Road

Bronx, N.Y. 10460

 

 

Pastor Rev. Ricardo Guzmán Ph.D

 

 

DEPARTAMENTO DE EDUCACIÓN

 

Prof. Rafael N. Polanco Ph.D

Dir. De Educación

 

 

Clase de Ministerios

 

 

 

LA DOCTRINA DE LOS EVENTOS FINALES

 

 

 


 

 

BOSQUEJO

 

 

1.                   

INTRODUCCIÓN

 

19.

Vida social

2.      

MUERTE

 

20.

Comunión con Cristo

3.      

EL ESTADO INTERMEDIO

 

21.

EL DESTINO DE LOS MALVADOS

4.      

PURGATORIO -Puntos de vista falsos-

 

22.

UNIVERSALISMO-Puntos de vista falsos

5.      

Espiritismo

 

23.

Restauración

6.      

El sueño del alma

 

24.

Segunda oportunidad

7.      

LA RESURRECCIÓN

25.

Aniquilación

 

a)

Relación

26.

LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO

 

 

b)

Realidad

27.

La forma de su venida

 

 

c)

Incorrupción

28.

La época de su venida

 

 

d)

Gloria

29.

Las señales de su venida

 

 

e)

Velocidad

30.

El propósito de su venida

 

 

f)

Penetración

31.

Con relación a Israel

 

 

g)

El Orden de la Resurrección

32.

Con relación al anticristo

 

8.      

La naturaleza de la resurrección

 

33.

Con relación a las naciones

9.      

LA VIDA FUTURA

 

34.

Conclusión

10.   

La enseñanza del Nuevo Testamento

 

35.

EXAMEN

11.   

DESTINO DE LOS JUSTOS

 

 

 

12.   

La necesidad del cielo

 

 

 

13.   

LUZ Y BELLEZA -Las bendiciones cielo-

 

 

 

14.   

Amplitud de los conocimientos

 

 

 

15.   

Descanso

 

 

 

16.   

Servicios

 

 

 

17.   

Gozo

 

 

 

18.   

Estabilidad

 

 

 


 

 

  1. INTRODUCCIÓN

 

 

Dios ha escrito tanto el primero como él último de la historia de todas las cosas. “Así dice Jehová... yo soy el primero, y soy el postrero “(Isaías 44:6). En el libro del Génesis, leemos con respecto al comienzo de todo: del Universo, de la vida, del hombre, del pecado, de la muerte, de la sociedad. Por las escrituras proféticas, que dan cima en el Apocalipsis, sabemos, de que manera todas las cosas alcanzarán su objetivo y consumación. Muchos, a igual que Daniel, se preguntan: “¿cuál será el fin de estas cosas?” (Daniel 12:8). Solo Dios puede responder a la pregunta, y así lo ha hecho en las Sagradas Escrituras.

 

2. LA MUERTE

La muerte, es la separación del alma del cuerpo y la introducción del hombre al mundo invisible. Se la describe como sueño (Juan 11:11; Deuteronomio 31:16), la disolución de la casa terrenal de este tabernáculo (2 Corintios 5:1), el dejar este tabernáculo (2 Pedro 1:14), el pedir el alma de parte de Dios (Lucas 12:20), ir por el camino por el cual no se vuelve (Job 16:22), el reunirse con sus padres (Génesis 49:33), descender al silencio (Salmo 115:17), expirar (Hechos 5:10), tomar al polvo (Génesis 3:19), ser cortado (Job 14:2), y una partida (Filipenses 1:23).

 

La muerte, es el primer efecto o manifestación visible del pecado, y será el último efecto del pecado del cual seremos salvados (Romanos 5:12; 1 Corintios 15:26). El salvador quito la muerte y trajo vida e inmortalidad (“incorrupción”), a la luz por el evangelio (2 Timoteo 1:10) El vocablo “quitar” significa anular, o hacer negativo. Se anula a la muerte como sentencia condenatoria, y se ofrece la vida a todos. Mientras tanto, aunque la muerte continúa, se convierte en puerta de acceso a la vida, en el caso de los que aceptan a Cristo.

 

¿De qué manera está relacionada la muerte con la doctrina de la inmortalidad? Hay dos vocablos, “inmortalidad” e “incorrupción”, que se emplean en referencia a la resurrección del cuerpo (1 Corintios 15:53, 54). Inmortalidad significa no estar sujeto a la muerte, y en Las Sagradas Escrituras, se aplica al cuerpo y no al alma (aunque se insinúa la inmortalidad del alma).

 

Hasta los cristianos son mortales, puesto que sus cuerpos están sujetos a la inmortalidad; es decir, tendrán cuerpos glorificados, no sujetos a la muerte.

 

Los malvados también resucitarán. ¿Significa que tienen inmortalidad? No, puesto que su condición todo es una muerte, separación de Dios. Tienen existencia, pero no la comunión con Dios y la glorificación del cuerpo que constituyen verdadera inmortalidad. Existen conscientemente en una condición de sujeción a la muerte. La suya no es “resurrección de vida”, sino “resurrección de muerte” (Juan 5:29).

 

Si la “inmortalidad”, en Las Sagradas Escrituras, se aplica al cuerpo, ¿de qué manera se justifica que hablemos de la inmortalidad del alma? Tanto en el antiguo como en el Nuevo Testamento, la muerte es la separación del cuerpo del alma. El cuerpo muere y va al polvo, el alma o el Espíritu continúan existiendo conscientemente en el mundo invisible de los espíritus.

 

De manera que el hombre es mortal, no obstante, lo cual, su alma es inmortal, sobreviviendo a la muerte del cuerpo. ¿Qué diferencia existe entre la inmortalidad y la vida eterna? La inmortalidad es futura (Romanos 2:7; 1 Corintios 15:53, 54) y se refiere a la glorificación de nuestros cuerpos mortales en la resurrección.  La vida eterna alcanzará su perfección a la venida de Cristo, y será vivida en un cuerpo glorificado, inmortal. Todos los creyentes, tanto los que viven como los muertos, tiene ya vida eterna, pero no tendrán inmortalidad hasta la resurrección.

 

3.  EL ESTADO INTERMEDIO  (Punto de vista bíblico)

Por estado intermedio significamos, el estado de los muertos durante el período comprendido entre la muerte y la resurrección.

 

Debe notarse, cuidadosamente, que los justos no reciben su recompensa final, ni los malvados su castigo final, hasta después de sus resurrecciones respectivas. Ambas clases están en un estado intermedio, esperando ese acontecimiento. Los creyentes que han muerto, parten para estar con el Señor, pero no reciben su recompensa final todavía.

 

El estado intermedio de los justos, es uno de descanso (Apocalipsis 14:13), espera (Apocalipsis 6:10, 11) actividad (Apocalipsis 7:15), y santidad (Apocalipsis 7:14) Los malvados también pasan a un estado intermedio, donde esperan el castigo final, que se produce después del juicio ante el Gran Trono Blanco, cuando la muerte y el infierno (Hades), son arrojados al lago de fuego (Apocalipsis 20:14).

 

4.  PURGATORIO  (Puntos de vista falsos)

La iglesia católica Romana enseña, que hasta los fieles necesitan pasar un proceso de purificación antes de ser aptos para presentarse ante Dios. Mantienen este punto de vista algunos protestantes que, creyendo que el que está en gracia no puede jamás caer de ella, y sabiendo asimismo que sin santidad nadie verá al Señor, han llegado a la conclusión de que existe un “purgatorio” donde los creyentes carnales e imperfectos se purificarán de la hez.

 

Dicen que este proceso tendrá lugar durante el milenio, mientras los vencedores reinen con Cristo. Sin embargo, no existen pruebas en las escrituras que sustenten o apoyen este punto de vista, y hay mucho en su contra.

 

El Nuevo Testamento habla solo de dos clases: los salvos y los no salvos. El destino de cada una de las clases es determinado en esta vida, la cual es el único período de prueba mencionado. La muerte cierra el período de prueba, y luego sigue el juicio de acuerdo con las obras hechas en el cuerpo

(Hebreos 9:27; 2 Corintios 5:10)

 

5.  ESPIRITISMO.

El espiritismo enseña, que podemos comunicarnos con los espíritus que han partido. Esta comunicación se realiza por medio de un “médium”. Pero nótese lo siguiente:

 

  1. La Biblia expresamente prohíbe consultar tales espíritus, prohibición que indica que hay un mal y peligro en su práctica (Levítico 19:31; 20:6, 7; Isaías 8:19). Es inútil que los espiritistas citen el ejemplo de Saúl, puesto que éste hombre desdichado, pereció por consultar a una adivina

      (1 crónicas 10:13)

 

  1. Los muertos están bajo el control de Dios, el Señor de la vida y de la muerte, y por lo tanto, no están sujetos a la influencia de los médium. (Cf. Apocalipsis 1:18; Romanos 14:9). Los espiritistas citan el caso de la bruja que trajo a Samuel, y el informe de la aparición de Moisés y Elías en la transfiguración. Mas aun, en el caso de que Samuel se le apareciera a Saúl, fue mediante un permiso divino, y lo mismo puede decir de Moisés y Elías. La historia del rico y Lázaro demuestra, que a los que han partido no se les permite comunicarse con los vivos (Lucas 16).

 

  1. Aunque muchos de los fenómenos del espiritismo han resultado ser falsos, hay alguna realidad en él. Puesto que los muertos están bajo el control de Dios y no se pueden comunicar con los vivos, se debe llegar a la conclusión de que las manifestaciones espiritistas, son resultado de operaciones de extrañas fuerzas psíquicas, con respecto a las cuales estamos en la ignorancia, o que los mensajes proceden de espíritus mentirosos y engañadores (1 reyes 22:22; 1 Timoteo 4:1). Las personas que abrazan el espiritismo o consultan médium, han desechado la fe cristiana. Los que creen en las escrituras, tienen luz suficiente como para ver la tierra misteriosa que hay mas allá de la tumba.

 

6.  EL SUEÑO DEL ALMA

Algunos grupos, como los Adventistas del Séptimo Día, creen que el alma existe en estado inconsciente hasta la resurrección. Esa creencia, conocida con el nombre de sueño del alma, es compartida por personas de otros grupos.

 

Es cierto que la Biblia describe a la muerte como un sueño, pero ello es porque el creyente pierde la conciencia del mundo de cansancio y enfermedad, y se despierta en uno de paz y felicidad. En el Antiguo Testamento, se nos enseña que mientras el cuerpo entra en la tumba, el Espíritu de la persona que ha muerto entra en el Seol (traducido infierno en la versión Reina-Valera) donde vive una vida consciente. (Cf. Isaías 14:9-11; Salmo 16:10; Lucas 16:23; 23:43; 2 Corintios 5:8; Filipenses 1:23; Apocalipsis 6:9).

 

7.  LA RESURRECCIÓN.  (La importancia de la resurrección.)

Los Corintios, a semejanza de otros griegos, eran personas de mentalidad aguda, inquieta, aficionados a la filosofía y a la especulación. El que algunos de los miembros de la iglesia de corinto participaban de ese Espíritu, se comprobará por las lecturas de los dos primeros capítulos de la epístola, donde Pablo declara la inmensurable superioridad de la revelación divina, sobre la especulación humana. Con clara percepción, vio la posibilidad de que bajo la influencia del Espíritu, el evangelio se disipara convirtiéndose en un sistema de filosofía y ética, hermoso, pero impotente.

 

 En realidad, esa tendencia era ya aparente. Algunos de los miembros de la iglesia eran influenciados por una antigua idea griega relativa a la inmortalidad, según la cual a la muerte, el cuerpo perecía para siempre, mientras que el alma continuaba viviendo. En realidad, y según esta doctrina, era bueno que el cuerpo pereciera, puesto que era una traba y obstáculo para el alma.

 

Se enseñaba en la asamblea de corinto, que mientras el alma o Espíritu vivía después de la muerte, el cuerpo desaparecía para siempre y no experimentaba resurrección alguna. Se enseñaba asimismo que la única resurrección era la espiritual del alma, de su muerte en transgresiones y pecados

(Cf. Efesios 2:1; compare 2 Timoteo 2:17, 18).

 

El apóstol lanza un reto a dicha doctrina, o pone en tela de juicio de la veracidad de ella. “Pero si se predica de Cristo, que resucito de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos?” (1 Corintios 15:12) Considerando este error como comienzo, Pablo expone la verdadera doctrina y nos proporciona  el gran capítulo de resurrección de la Biblia (1 Corintios 15).

 

Como base o fundamento de este argumento, Pablo toma la doctrina bíblica respecto del hombre, la cual en contradicción con la doctrina pagana, declara que el cuerpo es santificable (1 Corintios 6:13-20), redimible, y está incluido en la salvación del hombre. En el principio, Dios creó al hombre Espíritu y cuerpo, y cuando el cuerpo y el Espíritu se juntaron para formar una unidad vida, el hombre se convirtió en “alma viviente”.

El hombre fue creado inmortal, en el sentido de que no necesitaba morir, pero mortal, en el sentido de que podía morir si desobedecía a Dios. Si el hombre hubiera continuado fiel, hubiera desarrollado hasta el máximo su capacidad sobre la tierra, y luego podría haber sido trasladado, puesto que la traslación parece ser la manera perfecta de Dios de llevar a seres humanos de la tierra. Pero el hombre pecó, perdió el derecho al árbol de la vida y como resultado de ello comenzó a morir, culminando el proceso en la separación del cuerpo y del alma. Y la muerte física, era expresión exterior de esa muerte espiritual, que es la consecuencia del pecado.

 

Puesto que el hombre es cuerpo y alma, la redención debe abarcar el avivamiento del alma y del cuerpo; de ahí la necesidad de la resurrección. Y mientras que el hombre puede saldar sus cuentas con Dios y vivir espiritualmente (Efesios 2:1); sin embargo, su cuerpo muere como resultado de su herencia racial de Adán. Pero, puesto que el cuerpo es parte inherente de su personalidad, su salvación e inmortalidad no son completas hasta que el cuerpo no sea resucitado y glorificado. Tal es la enseñanza del Nuevo Testamento (Cf. Romanos 13:11, 1 Corintios 15:53; Filipenses 3:20, 21).

 

El alegato de Pablo, en 1 Corintios 15:13-19, es como sigue: el enseñar que no hay resurrección del cuerpo, constituye descargar un golpe contra la realidad de la salvación y la esperanza de la inmortalidad. Desarrolla su alegato de las siguientes maneras: si no hay resurrección del cuerpo, entonces Cristo, que tomó sobre si el cuerpo humano, no resucitó de los muertos. Y si Cristo no resucitó de los muertos, luego la predicación es conversación vacía; peor aun, es falsa y engañosa. Y si la predicación es vana, también lo es la fe y la esperanza de los que la aceptan.

 

Si Cristo no resucito en realidad de los muertos, luego no hay salvación por el pecado; puesto que ¿cómo sabremos que su muerte era expiatoria – es decir, diferente de una muerte ordinaria – a menos que resucitara de la tumba?  ¿Y si el cuerpo del Maestro no resucitó, que esperanza les queda a los que confían en Él? Y si eso es verdad, luego el sacrificio, la abnegación, y los  sufrimientos por amor de Cristo han sido en vano (v. 19, 30, 32).

 

8.  LA NATURALEZA DE LA RESURRECCIÓN.

Es suficientemente fácil expresar la verdad o realidad de la resurrección, pero cuando intentamos explicar como se produce nos encontramos en dificultades, puesto que tratamos con leyes misteriosas y sobrenaturales, fuera de la comprensión de nuestras mentes. Sabemos, sin embargo, que la resurrección del cuerpo se caracterizará por lo siguiente:

 

A)                RELACIÓN.

Tendrá cierta relación con el antiguo cuerpo, lo cual el apóstol Pablo, ilustra mediante el grano de trigo (1 Corintios 15:36, 37). Este grano es arrojado al suelo, muere, y el acto de desintegración fertiliza el germen vivo que está dentro de él, de manera que se convierte en una nueva y hermosa planta verde. “Solo mediante la desintegración de las partículas materiales de la semilla comienza la operación del germen de vida (que ningún microscopio puede descubrir)”

 

¿Qué es lo que vivifica al cuerpo humano, haciéndole capaz de convertirse en el glorioso cuerpo de la resurrección? ¡El Espíritu Santo! (Cf. 1 Corintios 6:19) Hablando de la resurrección, Pablo expresa las palabras que se encuentran en 2 Corintios 5:5, que un exegeta de los griego ha traducido como calidad de promesa y anticipo.

 

B)               Realidad.

Hay ciertas personas que no tienen deseo alguno de ir al cielo, porque se han formado la idea de que esa vida será insustancial, vaga. Por el contrario, la vida venidera será tan real como la presente, y más aun. Los cuerpos glorificados serán reales y tangibles, y nos conoceremos los unos a los otros, conversaremos los unos con los otros, y realizaremos libremente actividades celestiales. El Señor Jesús, en su cuerpo de resurrección, fue una realidad indiscutible para sus discípulos. Aunque glorificado, era el mismo Jesús.

 

C)               Incorrupción.

“Resucitado en incorrupción y poder”, el cuerpo de resurrección estará libre de enfermedad, dolor, debilidad, y muerte (Apocalipsis 21:4)

 

D)               Gloria.

Nuestro viejo cuerpo es perecedero, sujeto a corrupción y cansancio, puesto que se trata del cuerpo “natural”, apto solo para una existencia imperfecta, en un mundo imperfecto. Pero el cuerpo de resurrección estará adaptado a una vida gloriosa, inmortal, en los cielos. Cuando Pedro el grande de Rusia, trabajó como mecánico en Holanda, a fin de aprender el arte de construir buques, bestia el humilde traje de mecánico; pero al retornar a su palacio, volvió a vestir el esplendoroso manto de la realeza. El espíritu del hombre, que originalmente recibió el soplo o hálito divino, vive ahora una existencia humilde, en un cuerpo perecedero (Filipenses 3:21), pero en el cuerpo de resurrección, el espíritu estará vestido de un cuerpo glorioso, apto para ver a Dios cara a cara.

 

E)                Velocidad.

Atravesará el espacio con la velocidad del relámpago, debido a la tremenda energía que lo impulsa.

 

F)                Penetración.

Es decir, el poder o la fuerza para penetrar en sustancias sólidas. Al caminar por la tierra con los cuerpos glorificados, no seremos detenidos por cosas tan insignificantes como una pared o montaña, sino que pasaremos a través de ellas (Cf. Juan 20:26).

 

Hay muchas cosas que no sabemos y no podemos saber aun, con respecto a la vida futura: “amados, ahora somos hijos de Dios, y aun no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando el se manifieste seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es” (1 Juan 3:2)

 

G)               El Orden de la Resurrección

          

            A: Cristo la primicia, 1 Cor 15.20

            B: Los que son de Cristo.  1. Tes 4.17.

            C: Las Muertos de las grande tribulación.  Rev 20.3-5

            D: Los Muertos del Antiguo Testamento. Daniel 12.2

            E: Los Muertos Perdidos (El gran Trono blanco.) Rev. 20:11.-15

 

9.  LA VIDA FUTURA - La enseñanza del Antiguo Testamento.

Al estudiar la enseñanza del Antiguo Testamento con respecto a la vida futura, debe recordarse que la obra redentora de Cristo, ha ejercido un poderoso efecto con relación a la muerte y la vida. “El cual quitó la muerte y sacó a la luz la vida y la inmortalidad por el evangelio” (2 Timoteo 1:10) Cristo trajo plenitud de luz y seguridad con respecto a la vid venidera. Al mismo tiempo, llevó a cabo cierta liberación para los creyentes del Antiguo Testamento, en el estado intermedio, que dio como resultado un aumento de bendición para ellos. Pero aunque la revelación del Antiguo Testamento con respecto a la vida después de la muerte no es tan amplia como la del Antiguo Testamento, es indudable que se enseña la doctrina.

 

La doctrina de la inmortalidad, en el Antiguo Testamento, se basa o fundamenta en la relación del hombre con Dios. El hombre, hecho a la imagen de Dios, es apto para conocer a Dios y tener comunión con Él. Esto implica o indica que el hombre es superior al animal, y que está animado de una vida que transciende al tiempo. Fue creado para vida, y no para mortalidad. Pero el pecado trajo la muerte al mundo, y frustró de esta manera el destino del hombre.

 

 La muerte, en su aspecto físico, es la separación del cuerpo y del alma. La muerte, sin embargo, no implica la extinción del alma. El Antiguo Testamento enseña, consecuentemente, que la personalidad del hombre sobrevive a su muerte. El cuerpo del hombre fue bajado a la tumba, mientras que el alma pasa al Seol (que sé traducido  infierno, abismo, sepultura), el lugar de los espíritus que han partido de este mundo. El que el Seol no era el cielo, queda demostrado por el hecho de que se dice que está abajo (Proverbios 15:24), que es un descenso (Ezequiel 32:21), y que se halla en lo profundo de la tierra (Ezequiel 32:18) El que no se trata de un lugar de felicidad, es evidente por la descripción que se hace de. El cómo de un lugar al que no se loara (Salmo 6:5), cruel o duro (Cantares 8:6), lugar de dolor (Salmo 18:5), un lugar del cual nadie parece retornar (Job 7:9) Seol, sin duda, sin la iluminación que emanaba de Cristo resucitado, era un lugar lóbrego, ominoso, y por esta razón algunos de los santos del Antiguo Testamento se estremecieron ante la idea del Seol, como un niño se estremece ante la perspectiva de entrar en un cuarto oscuro (Cf. Salmo 88 e Isaías 38).

 

El Seol era habitado por los justos (Job 14:13; Salmo 88:3; Génesis 37:34, 35) y los malvados (Proverbios 5:3; 7:27; Job 24:19; Salmo 31:17) Del incidente del hombre rico y Lázaro, sabemos que había dos partes en el Seol; un lugar de sufrimiento para los malvados (Lucas 16:23, 24) y otra parte para los justos, un sitio de descanso y comodidad (Lucas 16:25).

 

Sin embargo, los creyentes del Antiguo Testamento no vivían sin esperanzas. El Santo de Dios, el Mesías, descendería al Seol. El pueblo de Dios sería redimido del Seol (Salmo 16:10; 49:15). Esto se cumplió cuando Cristo, después de su muerte, descendió al mundo de los espíritus que habían partido (Mateo 12:40; Lucas 23:42, 43), y liberó los santos del Antiguo Testamento del Seol, y los llevó al paraíso superior (Efesios 4:8-10).

 

Este último pasaje parece indicar que se produjo un cambio en el mundo de los espíritus, y que el lugar donde los justos esperan la resurrección, está localizado ahora en los cielos (Efesios 4:8; 2 Corintios 12:2) Desde entonces, los espíritus de los justos ascienden a la gloria, y los Espíritus de los malvados descienden a la condenación (Apocalipsis 20:13, 14)  Otras pruebas de la enseñanza con respecto a la vida futura, en el Antiguo Testamentos, son las siguientes:

 

  1. La frase u oración, “fue reunido con sus padres” o pueblo, que se emplea con referencia a Abraham, Moisés, Aarón y David, sin duda se refiere a la existencia consciente después de la muerte, y no a la sepultura, puesto que estos hombres no fueron sepultados en los cementerios de familia.
  2. Las translaciones de Enoc y Elías, demuestran ciertamente la existencia de una vida futura de felicidad en la presencia de Dios.

 

  1. Las palabras de Cristo, en Mateo 22:32, representan simplemente una declaración vigorosa de la creencia judía. De otra manera, hubiera carecido de vigor en lo que respecta a los oyentes.
  2. La doctrina de la resurrección de los muertos, se enseña con toda claridad en el Antiguo Testamento (Job 19:26, Daniel 12:1,2)

 

  1. Cuando Jacob dijo: “descenderé enlutado a mi hijo hasta el Seol” (Génesis 37:35), ciertamente no podría haber significado la tumba literal, puesto que se suponía que el cuerpo de José, había sido devorado por una bestia salvaje.

 

10.  LA ENSEÑANZA DEL NUEVO TESTAMENTO

El Nuevo Testamento reconoce un estado mas allá de la muerte, en el cual la vida espiritual continua bajo condiciones nuevas y mejores. El iniciarse en esta vida, es el objetivo supremo del hombre (Marcos 9:43) Al tener a Cristo mismo, el creyente ha efectuado ya en esta vida la transición de la muerte a la vida (Juan 3:36) Sin embargo, este es solo el comienzo. Su plenitud pertenece a otro estado de existencia que comienza con la resurrección de vida (Juan 5:29). Hay una vida futura (1 Timoteo 4:8); está oculta ahora, pero será manifestada cuando Cristo, nuestra vida, aparezca (Colosenses 3:4), quien concederá la corona de vida prometida a los que le aman (Santiago 1:12).

 

Aun el estado de los creyentes que han muerto, es mejor que la presente vida en Cristo (Filipenses 1:21). Pero su vida más plena, su tierra de promisión, si primogenitura en calidad de hijos de Dios, será revelada a la venida de Cristo (Romanos 8:17; Gálatas 4:7).

 

La muerte física, no puede interrumpir la comunión entre el creyente y su Señor. “Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mi, aunque esté muerto, vivirá” (Juan 11:25). Con estas palabras, el Señor Jesús les aseguro a Marta y María, que su hermano no había perecido realmente, sino que estaba seguro.

 

 En otras palabras, dijo lo siguiente: “Amaba a vuestro hermano y disfruté de dulce comunión con él. Si tenéis en cuenta quien soy; Si recordáis mi poder, ¿os imagináis por un momento, que le permitiré a la muerte interrumpir la comunión que ha sido la alegría de ambos?”

 

Hay muchos alegatos formales en favor de la inmortalidad, pero más tranquilizador que la fría lógica, es el conocimiento de que estamos en comunión con Dios y Cristo. Pongamos por ejemplo, a un Santo que durante años, mantuvo una comunión gloriosa con el Hijo de Dios, que ha escuchado su voz y sentido su presencia. Y ahora que yace en su lecho de muerte, ¿le diría el Hijo de Dios: “hemos caminado juntos y mantenido dulce comunión, pero ahora debemos separarnos y decirnos un eterno adiós?” ¡Imposible! Los que están en Cristo (1 Tesalonicenses 4:14-17), no pueden ser separados de él, ni por la vida ni por la muerte (Romanos 8:38). Para uno que ha vivido conscientemente en la presencia de Cristo, el ser separado de Cristo es inconcebible el caer de ese amor, y sumergirse en la desolación o la nada.

 

El Señor Jesucristo les dice a todos los creyentes: “¿Está Lázaro, está cualquiera, vinculado a mí? ¿Se han ligado con fe a mi persona? Lo que soy, el poder que reside en mi, operará o funcionará en él. Vuestro hermano está unido a mí por la confianza y el afecto. Y puesto que soy la resurrección y la vida, ese poder debe operar en él”.

 

11.  El DESTINO DE LOS JUSTOS.   - La naturaleza del cielo-

Los justos están destinados a la vida eterna en la presencia de Dios. Dios creó al hombre para que lo conociera, amara y sirviera en este mundo y disfrutar de su comunión eterna en el mundo venidero.

 

El cristiano, durante su vida terrena, experimenta por la fe la presencia del Dios invisible, pero en la vida futura esta experiencia de fe se convertirá en realidad actual. Ver a Dios cara a cara, una bendición descrita por algunos teólogos como la visión beatífica.

 

Se describe el cielo mediante varios nombres:

 

  1. Paraíso (literalmente jardín) recordándonos la felicidad y bendición de nuestros primeros padres al caminar y a hablar con el Señor Dios (Apocalipsis 2:7; 2 Corintios 12:4)

 

  1. “La casa de mi padre” con sus numerosas moradas (Juan 14:2) proporciona el pensamiento del hogar, descanso y comunión.

 

  1. Un país celestial al cual nos dirigimos, como en la antigüedad  Israel se dirigía a la tierra de Canaán, la tierra prometida (Hebreos 11:10; Apocalipsis 21:2).

 

Deben distinguirse las siguientes tres fases, en la condición de los creyentes que han muerto: Primero, el estado intermedio de descanso en espera de la resurrección, Segunda, después de la resurrección, se producirá el juicio de las obras (2 Corintios 5:10; Corintios 3:10-15); Tercera, al terminarse el milenio, desciende del cielo la nueva Jerusalén, el hogar final de los bienaventurados (Apocalipsis 21). La nueva Jerusalén desciende del cielo, es parte del cielo, y por lo tanto, es el cielo en su sentido verdadero. En cualquier lugar donde Dios se revela a sí mismo en presencia, persona y gloria revelada, allí está el cielo; y tal cosa se puede decir de la nueva Jerusalén (Apocalipsis 22:3-4).

 

¿Por qué es que esta ciudad desciende del cielo? El propósito final que anima Dios es trasladar el cielo a la tierra. (Cf. Deuteronomio 11:21). En la dispensación o administración del cumplimiento de los tiempos, Dios reunirá “todas las cosas en Cristo... así las que están en los cielos, como las que están en la tierra” (Efesios 1:10), y luego Dios será “todas las cosas en todos  (1 Corintios 15:28) Mientras que la nueva Jerusalén, no descenderá en realidad  a la tierra, estará, no obstante, suspendida a la vista de la tierra, puesto que “las naciones que hubieren sido salvas andarán en la lumbre de ella”

 

12.  LA NECESIDAD DEL CIELO.

La historia de las religiones revela el hecho, de que el alma del hombre instintivamente cree que hay tal lugar. Este instinto del cielo, ha sido implantado dentro del alma del hombre por Dios mismo, el creador de los instintos del hombre. Los alegatos que prueban la existencia de la vida futura, no son formulados principalmente para que el hombre crea en ella, sino porque creen en ella, y está deseoso de armonizar la mente con las instituciones más profundas del corazón.

 

Luego, también un lugar semejante es esencial para cumplir las demandas de la justicia. Los sufrimientos del justo sobre la tierra y la prosperidad de los malvados, demandan un estado futuro donde se administra completa justicia. Y la Biblia nos dice que tal lugar existe.

 

Platón, el más sabio de los griegos, discutió la vida futura como una probabilidad, y aconsejó a los hombres a reunir las mejores opiniones sobre la materia, y embarcarse en ellas como una barca y navegar peligrosamente por la vida, “a menos que uno pudiera con más seguridad y con menos peligros navegar en una embarcación mas sólida o mediante una palabra divina.” La palabra divina de certidumbre, que los sabios han deseado, se encuentra en Las Sagradas Escrituras, donde la existencia de una vida futura se enseña, no como opinión o teoría, sino como verdad absoluta.

 

13.  LUZ Y BELLEZA  - Las bendiciones del cielo-

El idioma del hombre, en las circunstancias más óptimas, es inadecuado para presentar las realidades de la vida del porvenir. En Apocalipsis 21 y 22, el Espíritu Santo emplea un idioma que nos ayuda a obtener una pequeña idea de las hermosuras o bellezas del otro mundo.

 

14. AMPLITUD DE CONOCIMIENTOS.

El sentimiento expresado por el sabio Sócrates, cuando dijo: “una cosa sé, que no se nada”, ha sido repetido por los sabios desde entonces. El hombre está rodeado de misterios y ansia conocimientos. En el cielo esta sed de saber será perfectamente satisfecha. Los misterios del universo serán aclarados. Los problemas teológicos que nos tienen perplejos, serán resueltos con claridad meridiana. La clase más esplendente de conocimientos será la nuestra: el conocimiento de Dios (Cf. 1 Corintios 13:12).

 

15.  DESCANSO

Se puede formular una idea del cielo contratando a este con las desventajas de la vida actual. Piense en todo aquello que produce cansancio, dolor, conflicto y aflicción, y medite luego que el cielo estará libre de todo esto (Apocalipsis 14:13, 21:4).

 

16. SERVICIOS

Hay personas que llevan una vida activa y que al parecer, no sienten interés alguno por el cielo, pues lo suponen un sitio de inactividad, poblado de figuras etéreas que pasan las horas tañendo arpas. Esta idea del cielo está equivocada. En efecto, los redimidos tocarán el arpa, puesto que la música es uno de los goces del cielo, pero al mismo tiempo, trabajaran también. Ellos “le sirven día y noche en su templo... y sus siervos le servirán” (Apocalipsis 7:15; 22:3). Aquel que coloco al hombre en el primer paraíso con instrucciones para cuidarlo y cultivarlo, ciertamente no permitirá que esté inactivo en el segundo paraíso.

 

17. GOZO.

Apocalipsis 21:4. La mayor felicidad que se puede concebir en la tierra, multiplicada por un millón, expresará solo pálidamente, el gozo que espera a los hijos de Dios en el plano de los benditos.  Si un rey poderoso, con sus recursos terrenos, desea elegir un palacio para su esposa, ese palacio será la suma de todo lo que el arte, la habilidad y los recursos pueden proporcionar. Dios ama a sus hijos infinitamente, más de lo que el hombre puede amar. Al poseer recursos inagotables y sabiduría infinita, puede construir un hogar, cuya belleza supera el conocimiento o el poder del arte o la imaginación del hombre, “voy pues a preparar lugar para vosotros”.

 

18.  ESTABILIDAD 

La felicidad del cielo durará para siempre. Verdaderamente, la permanencia es necesaria para la felicidad completa. A pesar de la hermosura y bendición del cielo, la comprensión de que todo tocaría a su fin, haría que el gozo quedará desprovisto de perfección, puesto que la mente estaría continuamente agobiada por la convicción de que el fin, es inevitable, y tal estado mental demostraría ser un detrimento constante para el gozo perfecto. Todos anhelan lo permanente: salud permanente, paz permanente, prosperidad permanente. Todos temen la inestabilidad y la inseguridad. Pero la felicidad del cielo, lleva consigo la seguridad o tranquilidad divina que su gozo nunca terminara o disminuirá en intensidad.

 

19. VIDA SOCIAL.

(Hebreos 12:22,23; Tesalonicenses 4:13-18) El hombre es por naturaleza un ser social. Un hombre solitario es anormal y excepcional. Si este mundo en la vida social proporciona placer, cuanto mayor no será el éxtasis del compañerismo en el cielo con aquellos a quienes amamos. En las relaciones humanas, aun aquellos a quienes más amamos, tienen faltas o características objetables que les restan atractivo.

 

En el cielo, los amigos y parientes no tendrán falta alguna. Los goces sociales de la vida presente vienen acompañados por las desilusiones. Nuestros seres amados se convierten con frecuencia en motivo de dolor para nosotros, se rompen amistades, se marchitan afectos. Pero en el cielo no habrá malentendidos, no habrá conflictos, todos serán buenos y hermosos, sin defecto alguno que los empañen, llenos de sabiduría divina, y ostentando una personalidad celestial esplendente.

 

20. COMUNIÓN CON CRISTO.

“A quien amáis sin haberle visto, en quién creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso” (1 Pedro 1:8) Ese día, seremos como Él, puesto que le veremos tal como es. Nuestro cuerpo será semejante a su cuerpo glorioso, veremos su rostro, y aquel que pastoreo a su pueblo por el valle de lágrima, los conducirá en el cielo de gozo en gozo, de gloria en gloria, de revelación en revelación. (Cf. Juan 14:3; 2 Corintios 5:8).

 

21. EL DESTINO DE LOS MALVADOS. (El punto de vista bíblico)

El destino de los malvados es la separación eterna de Dios y eterno sufrimiento, conocido con el nombre de muerte segunda. Debido a su terrible naturaleza, es una materia de la cual uno instintivamente retrocede, y sin embargo, es asunto que se debe afrentar, puesto que se trata de una verdad positiva de la revelación divina. De ahí que, el Cristo tierno y amoroso, advirtió a los hombres con respecto a los sufrimientos del infierno. Lo que dijo con referencia a la esperanza del cielo, podría aplicarse muy bien a su enseñanza relativa a la existencia del infierno. “Si así no fuera, yo os lo hubiera dicho.”(Juan 14:2)

 

El infierno, es un lugar de extremo sufrimiento (Apocalipsis 20:10), recuerdo y remordimiento (Lucas 16:19-31), deseos insatisfechos (Lucas 16:24), menosprecio (Daniel 12:2), malas compañías (Apocalipsis 21:8), desesperanza (Proverbios 11:7; Mateo 25:41).

 

22. UNIVERSALISMO. (Puntos de vista falsos)

Según este punto de vista, todos serán finalmente salvos. El que Dios es demasiado amoroso como para excluir a nadie del cielo parece ser su alegato. La teoría se contradice por pasajes tales como Romanos 6:23; Lucas 16:19-31; Juan 3:36 y otras. Es, en realidad, una misericordia el que Dios excluya a los pecadores del cielo, puesto que un pecador contaminándose, se sentiría tan infeliz en el cielo, como un creyente en el infierno.

 

23. RESTAURACIÓN.

Según este punto de vista, el castigo en el infierno no es eterno, sino un acontecimiento transitorio con el fin de purificar al pecador y capacitarlo para el cielo. Si este fuera el caso, el fuego del infierno tendría más poder o eficacia que la sangre de Cristo. Además, la experiencia nos enseña que el castigo en sí mismo no es regenerativo; puede restringir, pero no transforma.

 

Los maestros de esta escuela afirman, que la palabra eterno en el idioma griego significa que durará por una edad, pero no eternamente. Pero de acuerdo con Mateo 25:41, si el castigo de los malvados tiene fin, también lo tendrá la felicidad de los justos.

 

El hábito tiende a fijarse. El carácter tiende a adquirir permanencia final. Dios no obligará al hombre a salvarse en el futuro, como no lo obliga en la actualidad.

 

24. SEGUNDA OPORTUNIDAD.

Según esa teoría, todos tendrán una segunda oportunidad, para aceptar la salvación, entre la muerte y la resurrección. Sin embargo, Las Sagradas Escrituras enseñan, que a la muerte queda fijado el destino del hombre (Hebreos 9:27) Además, si la gente piensa que se le presentará una segunda oportunidad, ¿cuántos aceptarán la primera oportunidad, o la aprovecharán? Y si descuidan la primera oportunidad, de acuerdo con las leyes de la naturaleza humana, estarán más débiles para aceptar la segunda.

 

25. ANIQUILACIÓN.

Los que propugnan esa teoría dicen que la Biblia enseña que los impíos perecerán, y que esto prueba que el castigo final consistirá en la aniquilación. Eso no puede ser cierto, porque si perecer significa ser aniquilado, entonces el hijo prodigo fue aniquilado antes de regresar a su padre, siendo que el hijo prodigo fue aniquilado antes de regresar a su padre, siendo que cuando comenzó a arrepentirse, dijo: “cuantos jornaleros en las casas de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!” (Lucas 15:17) Y nos dice también la Biblia, que el mundo antediluviano pereció,  anegado en agua (2 Pedro 3:6) Y, sin embargo, el mundo todavía continua existiendo. (Cf. Salmo 78:45; Hebreos 2:14; Salmo 31:10).

 

Esos textos prueban de modo concluyente que las palabras “destruir” y “consumir” no significa aniquilación. El vocablo “destrucción” significa dañar o perjudicar una cosa de tal manera que venga a ser inservible.

 

26. LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO. La realidad de su venida.

La segunda venida es mencionada más de trescientas veces en el Nuevo Testamento. Pablo se refiere a ella en sus epístolas cuando menos cincuenta veces. Se afirma, que la segunda venida es mencionada ocho veces más que la primera. Libros enteros (1 y 2 Tesalonicenses) y capítulos completos (Mateo 24; Marcos 13) están dedicados a ella. Es sin duda alguna una de las doctrinas más importantes del Nuevo Testamento.

 

27. LA FORMA DE SU VENIDA.

Será personal (Juan 14:3; hechos 1:10, 11; 1 Tesalonicenses 4:16; Apocalipsis 1:7; Zacarías 14; 4), visible (Hebreos 9:28); Filipenses 3:20; Zacarías 12:10; y gloriosa (Mateo 16:27; 2 Tesalonicenses 1:7-9; colosenses 3:4; Mateo 25:31).

 

Se mantienen interpretaciones que buscan evitar el punto de vista de la venida personal o literal de Cristo. Algunos enseñan que la muerte es la segunda venida de Cristo. Pero la segunda venida se presenta como algo opuesto a la muerte, puesto que los muertos en Cristo resucitarán, cuando Cristo venga de nuevo. En la  muerte vamos a Él, pero a su venida, viene por nosotros. Ciertos versículos (Mateo 16:28; Filipenses 3:20) carecen de significado si sustituimos la segunda venida por la muerte. Finalmente, la muerte es un enemigo, mientras que la segunda venida es una esperanza gloriosa.

 

Algunos afirman, que la segunda venida de Cristo fue el descenso del Espíritu, el día de Pentecostés. Otros enseñan, que Cristo vino en la destrucción de la ciudad de Jerusalén, en el año 70 d. C. Pero en ninguno de estos casos ocurrió la resurrección de los muertos, ni el arrebatamiento de los vivos, ni otros acontecimientos que deben acompañar la segunda venida.

 

28. LA ÉPOCA DE SU VENIDA.

Se han hecho intentos para calcular la fecha de la venida de Cristo, y todos los cálculos han fracasado. El Señor ha declarado, que la época exacta de su venida está oculta en los consejos de Dios (Mateo 24:36-42; Marcos 13:32, 33). Esa ordenación es sabia. ¿A quién le gustaría, por ejemplo, saber de antemano el día exacto de su muerte? Dicho conocimiento tendería a perturbar a la persona e incapacitarla para los deberes de la vida.

 

 Es suficiente saber, que la muerte puede llegar en cualquier momento, y por lo tanto, uno debe trabajar mientras es de día, puesto que la noche viene cuando nadie podría trabajar. Con el mismo razonamiento puede aplicar respecto al “día de la muerte” de la edad presente. Ese día no se nos ha revelado. Pero sabemos que será repentino (1 Corintios 15:52; Mateo 24:27) e inesperado (2 Pedro 3:4; Mateo 24:48-51); (Apocalipsis 16:15) La palabra del Señor para sus siervos que esperan, es la siguiente: “Ocupados hasta que  venga”.

 

A continuación, ofrecemos una información general con respecto a la a enseñanza de Cristo relativa a su venida:

 

Después de la destrucción de Jerusalén, los judíos andarán errantes por todas las naciones, exiliados de su tierra, la cual quedará bajo el dominio de los gentiles hasta el fin del período, cuando Dios juzgará a las naciones gentiles (Lucas 21:24). Durante este período los siervos de Cristo llevaran a cabo su labor (Lucas 19:11-27), predicando el evangelio a todas las naciones (Mateo 24:14). Será un tiempo de demora cuando la iglesia a menudo se preguntará, por qué el Señor no aparece (Lucas 1:1-8), cuando algunos se preparan y otros caerán en la negligencia, mientras el esposo tarda (Mateo 25:1-11), cuando ministros infieles caerán en la apostasía, diciéndose para si: “Mi Señor tarda en venir” (Lucas 12:45) “Y después de mucho tiempo” (Mateo 25:19), “ a la media noche” (Mateo 25:6), en una hora de un día que ninguno de los discípulos conoce (Mateo 24:36, 42, 50) el Señor aparecerá de repente para reunir a sus siervos y juzgarlos de acuerdo con sus obras (Mateo 25:19 y 2 Corintios 5:10). Mas tarde, cuando la gente del mundo viva en completo desconocimiento de la catástrofe que se avecina, como en los días de Noe (Mateo 24:37-39) y como en los días de la destrucción de Sodoma (Lucas 17:28, 29), el Hijo del hombre aparecerá en gloria exterior y poder para juzgar y gobernar las naciones todas del mundo (Mateo 25:31-46).

 

29. SEÑALES DE SU VENIDA.

Las Sagradas Escrituras nos enseñan, que la aparición de Cristo para iniciar la edad del milenio, será precedida por una transición perturbadora, caracterizada por perturbaciones físicas, guerras, dificultades económicas, decadencia moral, apostasía religiosa, infidelidad, pánico y perplejidad generales. La última parte de este periodo de transición se conoce como la Gran Tribulación, un periodo durante el cual, el mundo entero estará bajo el centro de un gobierno anticristiano, contrario a Dios. Se perseguirá brutalmente a los creyentes en Dios, y la nación judía en particular pasará por el hombro de la aflicción.

 

30. EL PROPÓSITO DE SU VENIDA. Con relación a la iglesia.

El doctor Pardington escribe lo siguiente:

 

Así como la primera venida del Señor se extendió por espacio de treinta años, también la segunda abarca acontecimientos diferentes. En la primera venida fue revelado como niño en Belén, más tarde como el Cordero de Dios a su bautismo, y como Redentor en el Calvario. A su segunda venida, aparecerá primeramente a los suyos secretamente y repentinamente, para tomarlos o arrebatarlos, a fin de que estén presentes en la Cena del Cordero (Mateo 24:40-41).

 

La aparición se denomina el arrebatamiento o traslación, o parausia (vocablo griego que significa aparición o llegada). En esta época, los creyentes serán juzgados para determinar las recompensas por los servicios prestados (Mateo 25:14-30).

Después de la traslación, seguirá un período de terrible tribulación que finalizará con la revelación o manifestación abierta de Cristo, desde el cielo, a fin de establecer el reino mesiánico en la tierra.

 

31. CON RELACIÓN A ISRAEL.

EL Señor, QUE ES LA Cabeza y Salvador de la iglesia, el pueblo celestial, es también el Mesías prometido de Israel, el pueblo terrenal. En calidad de Mesías lo liberara de la tribulación, lo juntará de los cuatro cabos de la tierra, los devolverá a su antigua patria o tierra y reinara sobre él, como el Rey de la casa de David, largamente prometido.

 

32. CON RELACIÓN AL ANTICRISTO.

El espíritu del anticristo está ya en el mundo (1 Juan 4:3; 2:18; 2:22), pero hay un anticristo final que está aun por venir (2 Tesalonicenses 2:3) En los últimos días, surgirá del antiguo mundo (Apocalipsis 13:1) y se convertirá en el gobernante del imperio romano, que habrá resurgido para alcanzar dominio mundial. Asumirá un gran poder político (Daniel 7:8, 25), comercial (Daniel 8:25; Apocalipsis 13:16, 17) y religioso (Apocalipsis 17:1-15) Se opondrá a Dios y a Cristo, y perseguirá a todos los creyentes procurando destruir por completo el cristianismo (Daniel 7:25; 8:24; Apocalipsis 13:7, 15).

 

Sabiendo que el hombre necesita tener alguna clase de religión, establecerá una basada en la divinidad del hombre y en la supremacía del estado. Como personificación del estado, demandara adoración, y designará un sacerdocio para poner en vigor esta adoración y fomentarla (2 Tesalonicenses 2:9, 10; Apocalipsis 13:12-15).

 

El Anticristo desarrollará hasta el máximo, la doctrina de la supremacía del estado, doctrina que enseñan que el gobierno es el poder supremo, al cual debe subordinarse todo, incluso la conciencia del hombre. Y puesto que no hay poder o ley superior al estado, debe abolirse tanto a Dios como sus leyes, y debe adorarse al estado.

 

El primer intento de rendir culto al estado, se encuentra en Daniel 3. Nabucodonosor, se sentía orgulloso del fuerte imperio que había fundado. ¿No es esta la gran Babilonia, que yo edifique para casa real? (Daniel 4:30). Tan deslumbrado estaba de su poder humano, y de gobierno, que el Estado se convirtió en dios a sus ojos. ¡Que mejor forma de impresionar a los hombres con su gloria que ordenándoles que su símbolo fuera venerado!

 

Por lo tanto, erigió una gran imagen de oro, y ordenó que todos, bajo pena de muerte, se inclinaran ante la estatua. La imagen no era una deidad local, sino que representaba al Estado mismo. El negarse a adorar la imagen, era considerado ateismo o traición.

 

Al instituir este nuevo culto, Nabucodonosor dijo en otras palabras al pueblo: ¿”quién os da hermosas ciudades, buenos caminos, magníficos jardines? ¡El Estado! ¿Quién vela porque seáis alimentados y tengáis trabajo, quien edifica vuestras escuelas y sostiene vuestros templos? ¡El Estado! ¿Quién os defiende de los ataques del enemigo? ¡El Estado! ¿No es acaso el Estado una fuerza poderosa, ¡qué digo! Un dios? En realidad ¿qué otro dios más grande necesitáis que vuestro exaltado gobierno? Inclinaos ante el símbolo de la Gran Babilonia. Y si Dios no lo hubiera humillado debido a su orgullo blasfemo (Daniel 4:28-37) Nabucodonosor quizás hubiera reclamado adoración para sí, como jefe del Estado. Así como los tres jóvenes Hebreos (Daniel 3) fueron perseguidos por negarse a inclinarse ante la imagen de Nabucodonosor, también los creyentes del primer siglo sufrieron por negarse a rendir honores divinos a la imagen del Cesar.

 

Había tolerancia de todas las religiones en el imperio romano, pero con la condición de que la imagen de Cesar fuera venerada como símbolo del estado. Los creyentes eran perseguidos, no principalmente porque reconocía a Cristo, sino porque se negaban a adorar a Cesar y decir: “El cesar es Señor. Se abstenían de adorar al Estado como si fuera un dios.

La revolución francesa ofrece otro ejemplo de esta política. Se prescindió de Cristo y de Dios, y se convirtió en diosa a la patria o el Estado. Uno de los dirigentes dijo: “el Estado es supremo en todas las cosas. Cuando habla el Estado, la iglesia no tiene nada que decir”, la lealtad al Estado fue elevada al lugar de la religión. La legislatura decretó que se erigieran en todos los pueblos y villas de altares con la siguiente inscripción: “el ciudadano nace, vive y muere por la patria”. Se preparó un ritual, para el bautismo civil, para el casamiento civil y para la sepultura civil. La religión del Estado tenia sus himnos y oraciones, ayunos y fiestas.

 

El Nuevo Testamento considera al gobierno del hombre, como divinamente ordenado para el mantenimiento del orden y de la justicia. El creyente, por lo tanto, le debe lealtad a su país. Tanto la iglesia como el Estado, tienen una parte en el programa de Dios, y cada uno debe operar en su esfera. Dios debe recibir lo que es de Dios, y Cesar lo que es de Cesar. Pero con frecuencia, Cesar ha demandado lo que es de Dios, con el resultado de que la iglesia se ha encontrado, contra su deseo, en conflicto con el gobierno.

 

Las Sagradas Escrituras predicen que algún día este conflicto llegará a su punto culminante. La última civilización se opondrá a Dios, y el anticristo será su jefe. El dictador mundial, hará que la ley del Estado mundial, sea suprema sobre toda otra ley, y reclamará adoración como personificación del Estado. Las mismas escrituras nos aseguran, que Dios triunfara y que, sobre las ruinas del imperio mundial anticristiano, establecerá un gobierno donde Dios es supremo: el reino de Dios (Daniel 2:34, 35, 44; Apocalipsis 11:15; 19:11-21).

 

33. CON RELACIÓN A LAS NACIONES.

Las naciones serán juzgadas, los reinos de la tierra derrocados, y todos los pueblos estarán sujetos al Rey de reyes (Daniel 2:44; miqueas 4:1; Isaías 49:22, 23; Jeremías 23:5; Lucas 1:32; Zacarías 14:9; Isaías 24:23; Apocalipsis 11:15) Cristo gobernará las naciones con vara de hierro, barrera la opresión y la injusticia de la tierra, e iniciará la edad de Oro que se prolongará por mil años (Salmos 2:7-9; Salmos 72; Isaías 11:1-9; Apocalipsis 20:6).

 

“Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y padre” (1 Corintios 15:24) hay tres etapas de la obra de Cristo en calidad de mediador: la obra de profeta, realizada durante su ministerio terrenal; su obra de sacerdote, comenzada en la cruz y continúa durante esta edad; su obra de Rey, comenzada a su venida y continua durante el Milenio. Después del Milenio, habrá completado su obra de unir a la humanidad con Dios, de manera que los habitantes de la tierra y del cielo constituirán o formarán una gran familia, en la cual Dios será todas las cosas en todos (Efesios 1:10; 3:14, 15) Sin embargo, Cristo reinará como Dios-Hombre, y compartirá el gobierno divino, puesto que “su reino no tendrá fin” (Lucas 1:33).

 

 

34. CONCLUSIÓN

Dios originalmente creó la tierra y la atmósfera celestial que la rodea, para que fuera el hogar permanente del hombre. La declaró «buena» y delegó al hombre el gobierno del planeta tierra. Pero cuando el hombre cayó de su lugar de relación con Dios, también perdió su derecho de gobernar esta tierra.

 

Desde entonces, «toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora» (Ro 8.22), conforme los designios destructores de Satanás se multiplican. En Apocalipsis 21, con la eliminación de Satanás, la redención de Dios alcanza incluso a su creación al renovar el cielo y la tierra.

 

Nota: el campo de la escatología es un campo bien profundo con mucho punto de vista y de interpretación diferente, procure la presencia del Espíritu Santo de Dios en su Vida Para que éste a su vez, nos dirija a una interpretación basada en la palabra de Dios, y no en interpretaciones de carácter humano. Este estudio es con el fin de profundizar nuestro conocimiento sobre Evento futuro, y para enriquecer nuestro conocimiento con relación a nuestra salvación. Que el Señor nos ayude a seguir escudriñando su Santa, maravillosa y transformadora Palabra de Dios.

Juan 5.39 Paz.

 

 

 

 


 

EXAMEN

DOCTRINA DE LOS EVENTOS FINALES

 

Nombre________________________________________________________________

 

1.     ¿Que es la muerte?

A_____La muerte es no estar caminando en el camino de Dios.

B_____ La muerte es la separación del alma y del cuerpo y la introducción del hombre al mundo invisible.

C_____Es la muerte el estar fuera de Cristo.

 

2.     ¿Qué es el estado intermedio?

A____Es el lugar de espera de lo que ya han muerto en Cristo.

B____Es el estado de los muertos durante el periodo comprendido entre la muerte y la resurrección.

C____Es el estado de los muertos que no se convirtieron a Cristo. 1. P 3.19-20

 

3.     ¿Que Iglesia enseña acerca del purgatorio?

A_____ La Iglesia Universal.

B_____La Iglesia Imperial.

C_____La iglesia Romana.

D_____La iglesia Católica.

 

     4. ¿La resurrección es para quienes?

        

          A_____para los muertos en Cristo solamente.

          B_____para los muertos malos únicamente.

          C_____Es para todos los que mueren.

   

      5. ¿En la segunda venida de cristo quienes lo podrán ver?

 

       A_____Solo los cristianos protestante.

         B_____Solo los judíos.  Zac 14.4

         C_____Toda la humanidad en general.  Hechos. 1.11

         D_____ Solo la iglesia católica y la de los testigos de Jehová.

  

       6. ¿En levantamiento de la Iglesia quienes se levantaran de su tumba?

        A_____ Todos los muertos de toda las edades y tiempos. Dn 12.2

         B_____ Solo los muertos en Cristo.  1 Tes 4.16

         C_____Solo los muertos del Antiguo Testamento.

         D_____Solo los Muerto de la era de la iglesia.

 

       7. ¿Cuál es el destino de los malvados?

        A_____el hades Lucas 16.23, Revelación 20.13

        B_____el seol   Jonás 2.2, Salmos 9.17

        C_____el tártaro.

        D_____

        E______el infierno. Mateos 5.22, Marcos 5.43

        F______ Todas estas cosas, piense ante de contestar

       

       8. ¿Cuál es el destino de los santos?

          A_______El seno de Abraham.  Lucas 16.23

          B_______El paraíso. 2. Corintios 12.3

          C_______El cielo.   1. Tes 4.16

          D_______La tierra. Rev. 21.1-4

          E_______ la Jerusalén Celestial. Rev. 21.1-4