Doctrina del Hombre

El Hombre

(Salmo 8:4)

Introducción:

En círculos académicos, el estudio del hombre es llamado "antropología" que viene de dos palabras griegas: "anthropos", que significa hombre, y "logos", que significa palabra, disertación o razón. Podemos decir que, la antropología bíblica trata al hombre como creación de Dios, como un pecador apartado de Dios por desobediencia voluntaria, y como objeto de la gracia redentora de Dios. La antropología científica cree que el hombre desciende de las bestias, su estudio se concentra en la variedad, características físicas y culturales, costumbres, relaciones sociales, etc. del género humano.

En el presente estudio trataremos de cubrir: El origen del hombre, su naturaleza, estado primario, probación, caída y redención.

 

El Origen del Hombre

El estudio de los orígenes del hombre, se estudia desde dos ángulos completamente diferentes: el de la filosofía humana y el de la Biblia. El primero no tiene ninguna relación con la Biblia, y evita toda relación con la revelación bíblica.

 

Teoría evolucionista del origen del hombre.

Entre las diversas teorías surgidas que tratan de explicar el origen del hombre, se puede decir que la de la evolución es la más popular, por ello merece una breve consideración.

a) Exposición de la doctrina. Esta teoría dice: que el hombre es descendiente directo de alguna de las especies de monos antropoides que todavía existen hoy en día. Su máximo exponente fue Carlos Darwin, este hombre escribió sus creencias en un libro titulado "El origen de las especies". La teoría se expone así: que mediante la "selección natural" y la "supervivencia del más apto", las diversas formas de seres animados llegaron a ser lo que son como resultado de una situación fortuita. En otras palabras, lo que Darwin enseña es: que la larva de un caracol, se convirtió en pez, el pez en reptil, el reptil en ave, y aplicando esta ley, enseñó que el mono se volvió hombre. Darwin explica el origen de la materia y la energía, así: Cierto día en el pasado distante, apareció la materia y la energía. No sabemos la fecha ni cómo comenzó. Dentro de la materia y la energía, apareció por casualidad una célula viva. Nadie sabe de donde. En esta célula residía una chispa de vida, y de esta célula original nació toda la vida, tanto vegetal como animal y el hombre mismo.

De manera entonces que, de acuerdo a esta teoría, se ha producido un progreso gradual y continúo de las especies inferiores de vida hacia las superiores, hasta que se llegó al hombre.

b) Definición de lo que es una especie. Es una clase de plantas o animales que tiene propiedades o características propias en común, y que puede propagarse indefinidamente sin cambiar esas características. Una especie puede degenerarse en una variedad., es decir, una o más plantas o animales individuales que poseen peculiaridades notables y diferentes a la especie original. Por ejemplo, una variedad de caballos de carrera se puede obtener mediante la cría por selección, pero siempre serán caballos. Cuando se produce una variedad y se perpetúa por muchas generaciones, tenemos una raza. Es así que en la especie canina tenemos muchas razas que difieren considerablemente unas de otras. No obstante ello, pertenecen a la especie canina. Ahora bien, cuando la Biblia dice que Dios hizo todos los seres según su especie o género (Gn. 1:20-25), no se afirma que Dios los hizo sin la capacidad de desarrollarse en otras variedades. Lo que quiere decir la Biblia es que, Dios hizo a las especies distintas y separadas, y que colocó una barrera intermedia de manera que, por ejemplo, un caballo jamás podría desarrollarse hasta transformarse en una raza de animales que ya no pudieran llamarse caballos.

 

c) ¿Qué prueba existe para determinar la diferencia entre las especies?

La siguiente: Si se pueden aparear dos animales a fin de que se propaguen, y si la descendencia de estos se pueden propagar indefinidamente, entonces pertenecen a la misma especie. Si es todo lo contrario, no pertenecen a la misma especie. Por ejemplo el asno y el caballo pertenecen a especies distintas, pues si se los cruza producen mulas o mulos, y estos son incapaces de reproducirse, es decir no pueden engendrar mulas o mulos. Esta verdad contradice la teoría evolucionista, pues demuestra en forma evidente que Dios ha colocado una barrera que impide que una especie se convierta en otra. A esta verdad, se unen científicos serios como el Dr. Coppens, quien dice lo siguiente: "Aunque los hombres de ciencia se han dedicado por mucho tiempo a la exploración de la tierra y el mar, al examen de los restos fósiles de innumerables especies de plantas y animales, y a la aplicación del genio inventivo del hombre para perpetuar nuevas variedades y razas, no han podido todavía presentar una tan sola prueba decisiva de la transformación de una especie en otra. Los animales son ahora tal como están representados en las pirámides o se encuentran momificados en las tumbas de Egipto. Muchas especies se han extinguido, y se han encontrado otras de las cuales al parecer no existen especimenes muy antiguos. Pero no se puede probar que ninguna especie se haya desarrollado jamás de otra". Hasta aquí, la cita del Dr. Coppens.

Por lo antes expuesto, se puede decir que, existe un gran abismo impasable entre la bestia bruta y el hombre, entre la forma más elevada de los seres irracionales y la forma más baja del hombre. No existe animal alguno que emplee herramientas, que haga fuego, que se exprese en lenguaje articulado, o que tenga capacidad de razonar y conocer lo espiritual. Empero todo esto está presente en las formas más bajas del ser humano. El mono más inteligente es sólo animal; el espécimen más degradado de la raza humana es ciertamente aún un ser humano.

La doctrina de la generación espontánea.

Esta doctrina dice que el hombre es una producción espontánea de la tierra. Según esta enseñanza, la tierra estaba fertilizada con los gérmenes de todos los organismos vivientes, de los cuales surgieron todos los seres vivientes bajo circunstancias favorables. 

La antigüedad del Hombre.

Según los científicos la antigüedad del hombre se mide por centenares de miles de años, Los datos que se presentan para demostrar que el hombre ha vivido durante un número indeterminado de eras sobre la tierra son:

(I) La existencia de poblaciones edificadas sobre pilares, Y el hallazgo de utensilios de diferentes clases ahora sumergidos en lagos en Suiza y en otros lugares, que, se supone, son de gran antigüedad. En la mayoría de estos lugares se han encontrado artículos de piedra, por esto, se ha argumentado que estos pueblos vivieron en la llamada "edad de piedra". El Dr. Charles Lyell nos dice: "Todos estos argumentos no constituyen una prueba fiel. Los razonamientos se hacen en base de la ausencia de metal y la presencia de artículos de piedra. Por ello, se infiere que estos pueblos pertenecían a la "edad de piedra" a la que siguió la "edad de bronce" y después la "edad de hiero". Los geólogos suizos, nos sigue diciendo el Dr. Lyell, asignan a la edad de piedra una edad de 5 a 7 mil años; a la edad de bronce entre 3 mil y 4 mil años. Sin embargo, es una especulación totalmente arbitraria que hubiera jamás una edad de piedra. Esto se basa en una teoría que el hombre en su condición original fue de barbarie, de la que se elevó a través de una lenta progresión".

(II) El descubrimiento de restos humanos en estado fósil en depósitos a los que los geólogos asignan una edad contada por decenas, o centenares de miles de años. En la región de Java (Asia), en el año 1891 se encontró lo que el Profesor Eugene Dubois llamó el "eslabón perdido" (pitecantropus erectus) son restos óseos consistentes en una parte del cráneo, tres muelas y un hueso de la pierna. La distancia mayor que había entre fragmento y fragmento era de 20 pasos. Y con la ayuda de yeso, se reconstruyó el "eslabón intermedio" entre el hombre y la "creación inferior". Otros "eslabones" se han reconstruido de la misma manera. Empero el Dr. Etheridge, inspector del Museo Británico, dijo lo siguiente: "En todo este gran museo no existe partícula alguna de evidencia de la transmutación de las especies. En cambio este museo está lleno de pruebas de la completa falsedad de tales puntos de vista". Además del hombre de Java, se han encontrado: el hombre de Neanderthal, el de Cro-Magnon, el de Piltdown y otros. Irónicamente al juntar todos estos restos fósiles no se forma ni un medio esqueleto de un ser humano.

(III) La antigua separación de hombres en las distintas razas en las que ahora subsisten. Esta posición menciona que unos 3,000 años antes de Cristo, la raza blanca, la negra y la amarilla ya estaban desarrolladas. Y que este desarrollo tuvo que tomar incontables eras para quedar establecidas las razas. Ante esto, el Dr. Charles Hodge dice: "No es infrecuente que las variedades de una especie se produzcan en corto tiempo. Estas variedades de raza no son efecto de la operación ciega de causas físicas, sino que lo son por aquellas causas que son inteligentemente conducidas por Dios para el cumplimiento de algún sabio propósito. Los animales que viven en las regiones árticas no sólo están vestidos de pelo para su protección, sino que el color de su cubierta cambia con la estación. Y así Dios dispone las diferentes razas humanas en sus peculiaridades para que sean apropiadas para las regiones en que moran". 

La unidad de la especie humana.

La Biblia contrario a lo que enseña la evolución, afirma que, toda la especie humana desciende de una sola pareja. Este es el sentido obvio de los primeros capítulos del Génesis. Dios creó a Adán y a Eva como el principio de la especie humana, y les mandó: "Sed fecundos y multiplicaos. Llenad la tierra; sojuzgadla y tened dominio sobre los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que se desplazan sobre la tierra."(Génesis 1:28). Además, la narración subsiguiente de Génesis muestra claramente que las siguientes generaciones hasta la época del diluvio permanecieron en continua relación genética con la primera pareja. De manera que la especie humana constituye una unidad genética o genealógica. Esto es lo mismo que enseño Pablo en Hechos 17:26 "Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación". Esta misma verdad es básica para la unidad de la especie humana en relación con la primera transgresión, y en relación también con la provisión hecha para la salvación de la especie en Cristo, Romanos 5:12, 19 "Por esta razón, así como el pecado entró en el mundo por medio de un solo hombre y la muerte por medio del pecado, así también la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.... Porque como por la desobediencia de un solo hombre, muchos fueron constituidos pecadores, así también, por la obediencia de uno, muchos serán constituidos justos"; 1 Corintios 15:21-22 "Puesto que la muerte entró por medio de un hombre, también por medio de un hombre ha venido la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, así también en Cristo todos serán vivificados".

El origen del Hombre de acuerdo a la Biblia.

La Biblia enfática y tajantemente dice: que el hombre fue creado a la imagen y semejanza de Dios, y que Dios es el único que puede realizar tan estupenda tarea. Dios, en su palabra, no nos impone ideas o teorías absurdas para que las creamos. El nos dice que hay una causa suficiente y racional de todas las cosas, y esa causa es únicamente El (Gn. 1:26-27) "Entonces dijo Dios: "Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza, y tenga dominio sobre los peces del mar, las aves del cielo, el ganado, y en toda la tierra, y sobre todo animal que se desplaza sobre la tierra." Creó, pues, Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; hombre y mujer los creó".

El cuerpo humano viene de la tierra.

Las Escrituras nos enseñan al mismo tiempo que, Dios formó el cuerpo humano del polvo de la tierra, y sopló en él el aliento de vida (literalmente vidas, en el hebreo), y vino a ser un alma viviente. (Gn. 2:7). En base de este relato, se puede decir que, el hombre se compone de dos principios o elementos distintivos: el uno material, el otro inmaterial; el uno corpóreo, el otro espiritual.

Por este origen terreno del cuerpo del hombre, parece ser que se denominó al mismo, Adán, el cual es una derivación de adhamah, (palabra que significa tierra). Químicamente, esto es cierto. Una autoridad científica afirma que en el cuerpo humano existen 16 elementos de la tierra. El los enumera: calcio, carbono, cloro, flúor, hidrógeno, yodo, hierro, magnesio, manganeso, nitrógeno, oxígeno, fósforo, potasio, silicona, sodio y azufre. Así que se puede decir que el testimonio de la ciencia reitera la revelación bíblica según la cual el hombre es de la tierra (1 Cor. 15:47-49) "El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre es celestial. Como es el terrenal, así son también los terrenales; y como es el celestial, así son también los celestiales. Y así como hemos llevado la imagen del terrenal, llevaremos también la imagen del celestial". Ver también, Génesis 3:19 "Con el sudor de tu frente comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste tomado. Porque polvo eres y al polvo volverás". 

La genética apoya la revelación bíblica.

La "ley de la herencia" descubierta por el científico Mendel, comprobó que las especies eran fijas, y que no podían cambiarse a otras especies distintas.

El Dr. Paul Brand, dice lo siguiente sobre el código químico de los genes ADN que controlan todas las formas de vida, y que mantienen la especie propagando a cada una según su propia clase (como enseña el capítulo uno de Génesis), evitando la evolución de cualquier especie a otra: "El cuerpo humano siente y conoce infaliblemente sus 100 trillones de células por nombre. Aunque las células de hueso, de grasa, de sangre, de músculo - difieren totalmente de mis componentes de hace diez años. Pues, todas las células han sido reemplazadas por células nuevas (excepto las células nerviosas y las células del cerebro, que nunca son reemplazadas). De ahí que mi cuerpo es más parecido a una fuente de agua que a una escultura, manteniendo su forma, pero siendo constantemente renovado. Lo maravilloso de todo esto es, que de alguna forma mi cuerpo sabe que las células nuevas pertenecen, y son bienvenidas. ¿Qué impulsa a las células a trabajar juntas?... El secreto de la membresía está encerrado dentro del núcleo de cada célula, enrollado en una cuerda de ADN. Una vez que el óvulo y el espermatozoide comparten su herencia, la escalera química de ADN se parte en el centro de cada gen semejante a como se separan los dientes de un cierre. El ADN se reforma cada vez que se dividen las células, cada una con el idéntico ADN. En el trayecto las células se especializan, pero cada una lleva el libro de instrucciones que les ha dictado el ADN. Es estimado que el ADN contiene instrucciones que, si se escribieran, llenarían mil libros de seiscientas páginas cada uno. (El ADN es tan angosto y compacto que cabría en un cubito de hielo, sin embargo si el ADN fuera desenredado y unido punta con punta, la cuerda podría estirarse de la tierra al sol ida y vuelta, por más de cuatrocientas veces). Cada célula posee un código genético tan completo que el cuerpo entero podría ser reconstruido a través de la información en cualquiera de las células del cuerpo... pero sería la misma especie y nunca una distinta." (Hasta aquí la cita del Dr. Paul Brand) 

 

El hombre fue una creación especial

Tres palabras hebreas son usadas en los capítulos uno y dos de Génesis para describir la creación del hombre: (1) bara - definido como "la producción o ejecución de algo nuevo, raro y maravilloso" (2) asah - que significa "formar, construir, preparar, edificar" y (3) yatsar - que significa "formar o modelar" como un alfarero formando vasijas. En Gn. 1:26, el Trino Dios dice: "HAGAMOS al hombre a nuestra imagen..." (asah) La idea aquí, es que Dios construyó al hombre en conformidad a Su propia imagen. En Gn. 1:27, leemos: "Y CREO Dios al hombre" (bara) El creó al hombre como algo nuevo y maravilloso en Su propósito. Y en Gn. 2:7 El formó y modeló al hombre de la tierra como un alfarero forma una vasija de arcilla (yatsar).

El hombre entonces, fue creado con un propósito especial por parte de Dios. Ver, Sal. 8:3-8 "Cuando contemplo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú has formado, digo: ¿Qué es el hombre, para que de él te acuerdes; y el hijo de hombre, para que lo visites? Lo has hecho un poco menor que los ángeles y le has coronado de gloria y de honra. Le has hecho señorear sobre las obras de tus manos; todo lo has puesto debajo de sus pies: ovejas y vacas, todo ello, y también los animales del campo, las aves de los cielos y los peces del mar: todo cuanto pasa por los senderos del mar", Isa. 43: 1 "Pero ahora, así ha dicho Jehová, el que te creó, oh Jacob; el que te formó, oh Israel: "No temas, porque yo te he redimido. Te he llamado por tu nombre; tú eres mío" y 43:7 "A cada uno que es llamado según mi nombre y a quien he creado para mi gloria, yo lo formé. Ciertamente yo lo hice".

El hombre fue creado a Imagen y Semejanza de Dios.

Las Escrituras nos dicen que el hombre fue creado a la imagen de Dios. No es una imagen física. Dios es Espíritu, no tiene un cuerpo físico (Juan 4:24). - Es una imagen personal. Nuestro Dios es un Ser personal. Uno que diseña, planea, comunica, tiene voluntad y siente (es complacido y desagradado). Se define como persona a aquella que, tiene intelecto, emoción y voluntad. Génesis 1:26-31 atribuye estos componentes a Dios: Intelecto en las palabras, "entonces dijo Dios", voluntad y propósitos en la declaración, "Hagamos" y sentimiento o emoción en las palabras, "Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera". - Es una imagen moral. El hombre fue creado con un sentido de responsabilidad hacia su Hacedor. Cuando hace el bien, su conciencia lo aprueba; cuando hace el mal su conciencia lo condena (1 Jn. 3:20-21). El diccionario Webster define conciencia como: "un conocimiento o sentido del bien y del mal, con un impulso a hacer el bien; juicio moral que se opone a la violación de un principio ético previamente conocido, y que lleva a sentimientos de culpabilidad si uno viola tal principio" - Es una imagen social. Dios es Amor. El amor es la expresión máxima en el trino Dios. El hombre al ser creado a la imagen de Dios, puede y debe amar. Le fue dado inmediatamente una esposa para ser amada. Puede también mantener comunión con Dios. Por todo esto, podemos afirmar que, el hombre es especial y singular en su creación, distinguiéndose claramente de todas las demás criaturas que han sido creadas en este mundo.

La parte material e inmaterial del Hombre

La biforme naturaleza del ser del hombre material e inmaterial está determinada por el mismo modo en que fue creado. Está escrito: "Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz, aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente" (Gn. 2:7). Así que la parte material del hombre fue formada, en toda su integridad, del polvo de la tierra. Sólo le faltaba algo que Dios le daría, que era la vida. El soplo de Dios era el alma racional y el espíritu, con lo cual el hombre llegó a ser completamente diferente a las otras criaturas creadas. Es verdad que, los animales irracionales participan también de factores biformes similares; pero su parte inmaterial es sólo una forma de vida creada; y en su parte material, aunque son similares en muchos aspectos con el hombre - poseen carne, huesos, nervios, cerebro, sangre, órganos vitales y poderes de procreación - no obstante, carecen de los refinamientos del cuerpo humano.

El cuerpo del irracional se adapta a las actividades del bruto; mientras que el cuerpo del hombre se adapta a la participación en el arte, la ciencia, la literatura, la mecánica, la comunión con Dios, etc. Tan adaptado está el cuerpo a los propósitos y funciones de la parte inmaterial que el ser mismo no es consciente en ninguna forma de la separación entre alma y cuerpo. Todo éxtasis, todo dolor, toda sensación, toda habilidad que se exprese por medio del cuerpo, se identifica como algo que procede de una sola entidad, de la propia persona, como algo que le corresponde a su propio ser.

En la más excepcional experiencia espiritual, el apóstol Pablo declara de sí mismo: "Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años--si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe-- fue arrebatado hasta el tercer cielo. Y sé respecto a este hombre--si en el cuerpo o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe--que fue arrebatado al paraíso, donde escuchó cosas inefables que al hombre no le es permitido expresar. (2 Corintios 12:2-4). El hombre entonces, es una unidad perfecta - un ser - y lo único que puede separar lo material de lo inmaterial es la muerte misma.

El porvenir de la parte material.

La Palabra de Dios declara que tanto los salvos como los impíos se levantarán del sueño de la muerte: "Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna y otros para vergüenza y eterno horror. (Daniel 12:2). También en Juan 5:26-29, se nos dice: "Porque así como el Padre tiene vida en sí mismo, así también dio al Hijo el tener vida en sí mismo. Y también le dio autoridad para hacer juicio, porque él es el Hijo del Hombre. No os asombréis de esto, porque vendrá la hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz, y saldrán, los que hicieron el bien para la resurrección de vida, pero los que practicaron el mal para la resurrección de condenación". Y en el libro de los Hechos, se lee: "Tengo esperanza en Dios, la cual ellos mismos también abrigan, de que ha de haber resurrección de los justos y de los injustos. (Hechos 24:15).

Hay una cuestión que es de sumo interés: ¿Cómo han de resucitar los muertos? ¿Con qué clase de cuerpo resucitarán?. La revelación bíblica da una descripción completa de las características del cuerpo del creyente en Cristo: "Porque nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos ardientemente al Salvador, el Señor Jesucristo. El transformará nuestro cuerpo de humillación para que tenga la misma forma de su cuerpo de gloria, según la operación de su poder, para sujetar también a sí mismo todas las cosas" (Fil. 3:20-21). En 1 Corintios, Pablo habla de la muerte del cuerpo como una siembra: "Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción; se resucita en incorrupción. Se siembra en deshonra; se resucita con gloria. Se siembra en debilidad; se resucita con poder. Se siembra cuerpo natural; se resucita cuerpo espiritual. Hay cuerpo natural; también hay cuerpo espiritual".(1 Cor. 15:42-44). En este pasaje se demuestra el cambio que se operará en el cuerpo resucitado del creyente. Habrá 4 poderosas transformaciones: de la corrupción a la incorrupción; de la deshonra en gloria; de la debilidad en poder; del cuerpo natural o animal, es decir, aquello que se adapta al alma, al cuerpo espiritual, esto es, aquello que se adapta al espíritu.

¿Cómo será el cuerpo glorificado?

a) Será como el cuerpo glorificado de Cristo después de su resurrección (Filipenses 3:21)

b) Será un cuerpo físico: Las mujeres tocaron y abrazaron los pies del Señor (Mateo 28:9). Nuestros cuerpos glorificados podrán ser tocados.

c) Será un cuerpo que no lo detendrán barreras materiales (Juan 20:19)

d) Es un cuerpo que a pesar de ser material, tendrá la propiedad de aparecer y desaparecer (Lucas 24:31)

e) Con su cuerpo glorificado Jesús comió "un pez asado y un panal de miel (Lucas 24:42-43) Este cuerpo nos permitirá comer, aunque por su naturaleza no dependerá del alimento.

h) Será un cuerpo que vencerá la ley de gravedad. Con su cuerpo glorificado, el Señor ascendió al cielo. Parece ser que, para los cristianos el subir al cielo o el descender a la tierra será algo rutinario y fácil.

I) Será un cuerpo compuesto de carne y hueso (Lucas 24:39-40)

j) Este cuerpo no tendrá apetitos sexuales, seremos como los ángeles de Dios (Lucas 20:34-36)

k) será un cuerpo único en su composición orgánica: 1. Incorruptible (1 corintios 15:42); 2. Glorioso (1 Corintios 15:43); 3. Espiritual (1 Corintios 15:44); 4. No tendrá sangre (1 Corintios 15:50)

¿Por qué se tendrá un cuerpo glorificado?

a) El propósito original de Dios fue dotar de inmortalidad al ser humano. Esto se echa de ver en la prohibición: "Porque el día que de él comieres, ciertamente morirás" (Génesis 2:17)

b) El cuerpo presente no tiene condiciones para vivir en la dimensión eterna de Dios, dice Pablo: "Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción" (1 Corintios 15:50)

¿Cuándo se tendrá ese cuerpo glorificado?

a) Los cristianos lo recibirán durante el rapto de la Iglesia. Será "en un momento, en un abrir y cerrar de ojos" (1 Corintios 15:52)

b) Los muertos en Cristo recibirán primero estos cuerpos, (1 Tesalonicenses 4:16), y luego para los creyentes fieles que estén vivos, (1 Tesalonicenses 4:17)

c) Los creyentes fieles del Antiguo Testamento y los santos que mueran durante la Gran Tribulación resucitarán al final de la misma (Daniel 12:13 y Apocalipsis 20:4)

d) Al final del Milenio, se llevará a cabo el juicio del Gran Trono Blanco, donde comparecerán todos los perdidos con cuerpos eternos, para recibir eterna condenación en el infierno de fuego (Juan 5:25-29; Apocalipsis 20:11-15) 

La Parte Inmaterial del Hombre

Habiendo considerado la parte material del hombre, nos corresponde en esta ocasión estudiar lo que, la Biblia dice tocante a la parte inmaterial del hombre. Con respecto a la parte material, se dice que el hombre es creación directa de Dios y que fue hecha de la materia existente. Esta escrito: "Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra..." (Gn. 2:7a) Y de la parte inmaterial se nos dice: "...Y sopló en su nariz el aliento de vida (vidas en el original hebreo); y fue el hombre un ser viviente" (Gn. 2:7b). La Biblia no nos dice que la parte inmaterial haya sido creada por Dios, ni que haya sido hecha de algún material existente, sino que el hombre llegó a ser un alma viviente como resultado del soplo divino en el vaso de barro. La parte inmaterial del hombre no se originó mediante un acto de creación sino mediante un acto de transmisión. Algunos estudiosos creen, que en este acto estuvo activo algún poder creativo, pero es evidente que el hombre llegó a ser "alma viviente" mediante el soplo divino y, por tanto, su parte inmaterial es más increada que creada.

La derivación y perpetuación de la parte inmaterial del hombre.

Ahora dedicaremos nuestra atención al origen y perpetuación o generación de la vida humana. En el plan de Dios para la humanidad, a dos seres originales - macho y hembra - se les dio esta orden: "Sed fecundos y multiplicaos. Llenad la tierra; sojuzgadla y tened dominio sobre los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que se desplazan sobre la tierra." (Génesis 1:28). Aquí se nos indica que a Adán y Eva, lo mismo que a su posteridad, se les dio poderes de procreación. La pregunta que muchos se han hecho es, si ellos, sólo podían engendrar el cuerpo, o podían también transmitir la parte inmaterial. Se han presentado varias teorías para explicar el origen de la parte inmaterial del hombre.

1. La teoría de la preexistencia. Los defensores de este teoría afirman sobre bases racionales y muy aparte de la autoridad bíblica que, cualquiera que haya sido el origen de la parte inmaterial del hombre -si fue creada o si existió eternamente- algo es cierto, y es que, está sujeta a la reencarnación o trasmigración de un cuerpo a otro, incluyendo los cuerpos de las criaturas inferiores. Esta teoría ha sido abrazada por el hinduismo, la teosofía, budismo, espiritismo, etc. La creencia general de estas religiones paganas es: "que todas las vidas humanas fueron creadas al principio de la creación, no sólo las de este mundo, sino las de todos los mundos. Todos los espíritus finitos fueron creados simultáneamente antes de la creación de la materia. Los hombres fueron seres angélicos al principio. Por causa de su apostasía en la esfera angelical fueron transferidos, como consecuencia de su pecado, a cuerpos materiales en la esfera terrena; y actualmente están pasando por un proceso disciplinario (ley del karma) con el propósito de que sean restaurados todos ellos sin excepción, y vuelvan a disfrutar de su condición angélica preexistente. La Teosofía va más allá, ya que enseña que, se formará parte de la divinidad misma.

A esta teoría le podemos hacer tres objeciones: a) No toma en cuenta las Escrituras; b) Aunque se reconoce el hecho del pecado en dicha teoría, sin embargo, se desacredita la doctrina del pecado original y; c) Esta teoría no descansa sobre ninguna prueba.

2. La teoría de la creación. Esta doctrina enseña que Dios crea directa e inmediatamente un alma y un espíritu para cada cuerpo en el momento en que nacen, y que lo único que engendran los padres humanos es el cuerpo. El gran teólogo Charles Hodge, es el máximo exponente de esta doctrina. El la expone así:

(1) Que se ajusta mejor a las enseñanzas de la Biblia. Hay en el relato de la creación, una notable distinción entre el cuerpo y el alma. El primero es de la tierra; la segunda es de Dios. El cuerpo y el alma no sólo se presentan como sustancias diferentes, sino que también se indica que tuvieron diferentes orígenes. El cuerpo vuelve al polvo, dice el sabio Salomón, y el espíritu a Dios que lo dio (Ecle. 12:7) Aquí se indica que el alma es de un origen más elevado que el del cuerpo. Del mismo modo se nos dice que Dios "...forma el espíritu del hombre dentro de él" (Zac. 12:1) y en Isaías 42:5 "Así dice Dios Jehovah, el que crea los cielos y el que los despliega; el que extiende la tierra y sus productos, y el que da respiración al pueblo que está en ella y aliento (o espíritu) a los que andan por ella:". Por eso, a El se le llama "Dios de los espíritus de toda carne" (Nm. 16:22) y Padre de los espíritus, Heb. 12:9 "Además, teníamos a nuestros padres carnales que nos disciplinaban y les respetábamos. ¿No obedeceremos con mayor razón al Padre de los espíritus, y viviremos? Aquí se describe claramente que nuestros cuerpos tienen padres humanos y que, nuestras almas tienen como Padre, a Dios.

(2) Deducción del argumento de la naturaleza del alma. La doctrina de la creación de la parte espiritual del hombre es claramente más consecuente con la naturaleza del alma. Los cristianos admiten que el alma es inmaterial y espiritual. Que es indivisible. El generacionismo niega esta verdad. Afirma que el alma puede ser dividida de su esencia. Ellos sostienen que la misma esencia cuantitativa que constituyó el alma de Adán, constituye nuestras almas. si esto fuera así, entonces, o la humanidad es una esencia general de la cual los hombres individuales son modos de existencia; o lo que era total en Adán ahora está distribuido en partes, en cada uno de sus descendientes. En tal caso, la primera esencia (parte inmaterial) debió haber sufrido una separación o división. Y esto tiene que ser así si se afirma que la identidad cuantitativa de la esencia de toda la humanidad se logra mediante la generación o propagación. (Systematic Theology, Vol. II).

Objeción al creacionismo. Esta doctrina esta expuesta a la siguiente objeción: La que ha sido formulada por el Dr. Strong en las siguientes palabras: "Esta enseñanza, si consiente en que el alma, originalmente, está poseída por tendencias depravadas, hace a Dios el autor directo del mal moral, por el contrario, si sostiene que el alma ha sido creada pura, hace a Dios indirectamente, el autor del mal moral, puesto que enseña que Dios pone esta alma pura en un cuerpo que inevitablemente la corromperá".

3. La teoría del generacionismo o traducionismo. Esta doctrina afirma que tanto la parte material como la inmaterial se propagan mediante generación humana. El Dr. Strong escribe sobre el carácter general de esta doctrina: "Dios creó dos individuos humanos, un macho y una hembra; y en ellos creó también la específica naturaleza psico-física de la cual se han procreado todos los seres humanos tanto psíquica como físicamente.

En favor de esta doctrina se dice que:

(1) Favorece la presentación escritural, ya que Dios solamente sopló una vez en la nariz del hombre el aliento de vida, y luego dejó al hombre la propagación de su especie, Gén. 1: 28 "Dios los bendijo y les dijo: "Sed fecundos y multiplicaos. Llenad la tierra; sojuzgadla y tened dominio sobre los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que se desplazan sobre la tierra" Gén. 2:7 "Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra. Sopló en su nariz aliento de vida, y el hombre llegó a ser un ser viviente";

(2) Que la creación del alma de Eva estuvo incluida en la de Adán, puesto que se dice que ella es del hombre, Gén. 2:23 "Entonces dijo el hombre: "Ahora, ésta es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Esta será llamada Mujer, porque fue tomada del hombre"; 1 Cor. 11:8 "Porque el hombre no procede de la mujer, sino la mujer del hombre"

(3) No hay registro bíblico de la creación de un ser humano por Dios más de una vez, después de la cual descansó de su trabajo, Génesis 2: 2 "El séptimo día Dios había terminado la obra que hizo, y reposó en el séptimo día de toda la obra que había hecho"

(4) Que los descendientes, según se dice, estaban en los lomos de sus padres, Gén. 46: 26 "Todas las personas que fueron con Jacob a Egipto, sus descendientes directos (literalmente, que salieron de sus lomos) sin contar las mujeres de los hijos de Jacob, todas las personas fueron sesenta y seis"; Heb. 7:9-10 "Y por decirlo así, en la persona de Abraham también Leví, el que recibe los diezmos, dio el diezmo. Porque él todavía estaba en el cuerpo de su padre cuando Melquisedec le salió al encuentro"; Hech. 17:26 "De uno solo ha hecho toda raza de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra. El ha determinado de antemano el orden de los tiempos y los límites de su habitación"

(5) Es la que mejor explica la heredada naturaleza pecaminosa del hombre, Sal. 51:5 "He aquí, en maldad he nacido, y en pecado me concibió mi madre"; Rom. 5:17-19 "Porque si por la ofensa de uno reinó la muerte por aquel uno, cuánto más reinarán en vida los que reciben la abundancia de su gracia y la dádiva de la justicia mediante aquel uno, Jesucristo. Así que, como la ofensa de uno alcanzó a todos los hombres para la condenación, así también la justicia realizada por uno alcanzó a todos los hombres para la justificación de vida. Porque como por la desobediencia de un solo hombre, muchos fueron constituidos pecadores, así también, por la obediencia de uno, muchos serán constituidos justos"

(6) Explica semejanzas de personalidad entre hijos y padres, las que no se evidencian ni por la educación o el ejemplo, ya que se hacen evidentes aún cuando los padres no hayan sobrevivido para educar a sus hijos.

El tradicionista, sin embargo, no afirma un origen puramente natural del alma; mantiene que todas las almas desde Adán son indirectamente creadas por Dios como el Sustentador del proceso de procreación, Heb. 1:3 "El es el resplandor de su gloria y la expresión exacta de su naturaleza, quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder. Y cuando había hecho la purificación de nuestros pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas"; Col. 1:17 "El antecede a todas las cosas, y en él todas las cosas subsisten".

Objeciones al traducionismo. Al menos dos objeciones pueden presentarse apasionadamente a este doctrina:

(1) La propagación del alma implicaría, al parecer, que el alma del niño de alguna manera se separa del alma de sus padres. Todavía más, surge una pregunta muy difícil, ¿De dónde viene el alma del niño, del alma paterna o de la materna? ¿O viene de los dos?

(2) Conduce a insuperables dificultades tocante a la persona de Cristo. Si en Adán la naturaleza humana como un todo pecó, y aquel pecado pasó a todos, entonces no puede escaparse a la conclusión de que la naturaleza humana de Cristo también era pecaminosa y culpable puesto que había ya pecado en Adán.

Conclusiones necesarias: Sin duda, debemos concluir que, se necesita prudencia para hablar de ambas doctrinas. El Dr. L. Berkhof al analizar dichas doctrinas, dijo: "Atendiendo a esto no es de sorprender que San Agustín encontrara difícil escoger entre las dos. La Biblia no hace una afirmación directa respecto al origen del alma, salvo en el caso de Adán. Los pocos pasajes que se citan como favorables a una y otra doctrina apenas si pueden considerarse definitivos por cada parte. Y puesto que no tenemos una enseñanza clara en la Escritura sobre el tema, se necesita prudencia para tratarlo. Algunos teólogos son de la opinión que hay elementos de verdad en ambas enseñanzas. Alguna forma de creacionismo merece mi preferencia, sigue diciendo el Dr. Berkhof. Este, aunque no pretende ser capaz de despejar todas las dificultades, no obstante, sirve como una garantía en contra de los errores siguientes: (1) Que el alma es divisible; (2) que todos los hombres son numéricamente de la misma sustancia; y (3) que Cristo tomó aquella misma naturaleza numérica que en Adán cayó" (Teol. Sistemática, págs. 236,237).

Elementos que constituyen la parte inmaterial del Hombre
 

El misterio de la vida en el hombre es desconcertante, y lo es más, cuando sometemos a un análisis la parte inmaterial del hombre. Toda la existencia del hombre se debe al hecho que dentro de su cuerpo actúa una persona viviente, y sin la cual el cuerpo no sólo está muerto, sino también sujeto a completa decadencia. (Stgo. 2:26) "Porque tal como el cuerpo sin el espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta".

Para referirse a la parte inmaterial del hombre, la Biblia emplea varios términos: a) alma, Mar. 8: 36 "Pues, ¿de qué le sirve al hombre ganar el mundo entero y perder su alma?"; b) corazón, Mat. 15:19 "Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las inmoralidades sexuales, los robos, los falsos testimonios y las blasfemias"; c) espíritu, Sal. 31:5 "En tus manos encomiendo mi espíritu; tú me has redimido, oh Jehovah, Dios de verdad"; d) carne, Rom. 8:12-13 "Así que, hermanos, somos deudores, pero no a la carne para que vivamos conforme a la carne. Porque si vivís conforme a la carne, habéis de morir; pero si por el Espíritu hacéis morir las prácticas de la carne, viviréis"; e) mente, Rom. 7:22-25 "Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero veo en mis miembros una ley diferente que combate contra la ley de mi mente y me encadena con la ley del pecado que está en mis miembros. ¡Miserable hombre de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? ¡Doy gracias a Dios por medio de Jesucristo nuestro Señor! Así que yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios; pero con la carne, a la ley del pecado"; f) vida, Mar. 8:35 "Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará". Ver también 2 Sam. 1:9 Y me dijo: "Por favor, ponte a mi lado y mátame; porque la agonía se ha apoderado de mí, pero mi vida está todavía en mí." Muchos al analizar estos términos se han preguntado, si estos, son elementos separados que pueden existir separados los unos de los otros, o si son funciones o modos de expresión del mismo ser. Generalmente se cree que esto último es lo que está más cerca de la verdad. De estos términos, hay dos a los cuales les daremos especial atención: alma y espíritu.

Aquí surgen dos preguntas que han unido y separado a los teólogos de todas las generaciones ¿Es el hombre un ser dicótomo, es decir, que tiene dos partes: material e inmaterial, con la suposición de que alma y espíritu son una misma cosa? O ¿Es un ser tricótomo, que se compone de cuerpo, alma y espíritu? La controversia se da, debido a que en las Escrituras algunas veces se distingue marcadamente el alma del espíritu, y muchas veces se usan ambos términos como sinónimos (es decir que significan lo mismo). Así que la controversia está entre los que quedan impresionados con las distinciones y los que se impresionan con las similitudes.

La distinción entre alma y espíritu es tan incomprensible como la misma vida en el hombre; y toda definición que hagan los hombres, siempre resultarán insatisfactorias. Para confirmar lo que se acaba de decir, se puede notar lo siguiente: El término espíritu se usa libremente para indicar la parte inmaterial del hombre. 1 Cor. 5:3 "Aunque por cierto estoy ausente en el cuerpo, estoy presente en el espíritu. Ya he juzgado, tal como si estuviera presente, a aquel que ha hecho semejante cosa"; 1 Cor. 6:20 "Pues habéis sido comprados por precio. Por tanto, glorificad a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios"; 1 Cor. 7:34 "y su atención está dividida. La mujer no casada, o soltera, se preocupa de las cosas del Señor, a fin de ser consagrada tanto en cuerpo como en espíritu. En cambio, la casada tiene cuidado de las cosas de la vida, de cómo ha de agradar a su esposo"; Stgo. 2:26 "Porque tal como el cuerpo sin el espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta".

El término alma se emplea también de la misma manera (es decir para indicar la parte inmaterial del hombre) Mat. 10:28 "No temáis a los que matan el cuerpo pero no pueden matar al alma. Más bien, temed a aquel que puede destruir tanto el alma como el cuerpo en el infierno"; Hech. 2:31 "y viéndolo de antemano, habló de la resurrección de Cristo: que su alma no fue dejada en el Hades, ni su cuerpo vio corrupción"; 1 Rey. 17:22 "Jehovah escuchó la voz de Elías, y el alma del niño volvió a su cuerpo, y revivió". En Lucas 1:46-47 se usan ambos términos de una manera paralela (paralelismo, es cuando una misma idea es expresada con diferentes expresiones) "Y María dijo: --Engrandece mi alma al Señor; y mi espíritu se alegra en Dios, mi Salvador".

Otro aspecto que vale la pena observar, es que, las mismas funciones generales se atribuyen tanto al alma como al espíritu. Juan 11:33 "Entonces Jesús, al verla llorando y al ver a los judíos que habían venido junto con ella también llorando, se conmovió en espíritu y se turbó"; Juan 13:21 "Después de haber dicho esto, Jesús se conmovió en espíritu y testificó diciendo: --De cierto, de cierto os digo que uno de vosotros me ha de entregar". Comparemos esto, con Mateo 26:38 "Entonces les dijo: --Mi alma está muy triste, hasta la muerte. Quedaos aquí y velad conmigo"; y Juan 12:27 "Ahora está turbada mi alma. ¿Qué diré: "Padre, sálvame de esta hora"? ¡Al contrario, para esto he llegado a esta hora!".- 2 Cor. 7:1 "Así que, amados, ya que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda impureza de cuerpo y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios". Comparemos esto con 1 Ped. 2:11 "Amados, yo os exhorto como a peregrinos y expatriados, que os abstengáis de las pasiones carnales que combaten contra el alma". Comparemos también, Santiago 5:20 con 1 Cor. 5:5. Observe que la salvación se le aplica a ambos términos.

Sobre los que parten de esta vida, a veces se dice que son almas y otras veces que son espíritus. Veamos, por ejemplo: Gn. 35:18 "Y aconteció que al salírsele el alma (pues murió), llamó su nombre Benoni; mas su padre lo llamó Benjamín"; Mat. 27:50 "Pero Jesús clamó otra vez a gran voz y entregó el espíritu"; Hech. 7:59 "Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba diciendo: --¡Señor Jesús, recibe mi espíritu!"; Apoc. 6:9 "Cuando abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido muertos a causa de la palabra de Dios y del testimonio que ellos tenían".

Todas estas similitudes; han llevado a muchos teólogos a creer que, los términos alma y espíritu, son sinónimos. El Dr. Luis Berkhof dice: "La Biblia señala a dos, y solamente dos elementos esenciales en la naturaleza del hombre. Es decir, cuerpo y espíritu o alma. Esta presentación escritural también está en armonía con la propia conciencia del hombre. En tanto que el hombre es consciente del hecho de que está compuesto de un elemento material y de un elemento espiritual, ninguno tiene conocimiento cabal de poseer un alma distinta del espíritu". (Teol. Sistemática, pág. 227).

El Dr. Charles Hodge, es otro que se opone a la tricotomía. Este teólogo, expresa lo siguiente: "La doctrina de un triple elemento en la constitución del hombre es antiescritural por lo siguiente: (1) se opone al relato de la creación del hombre tal como aparece en Gn. 2:7. Según este relato Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en él aliento de vida, y él vino a ser alma viviente, esto es, un ser en quien hay un alma viviente; (2) Esta doctrina (tricotomía) está opuesta al uso uniforme de la Escritura. La Biblia no hace diferencia entre alma y espíritu. Las palabras nephesh (alma en hebreo), psyché (alma en griego), ruah (espíritu en hebreo) y pneuma (espíritu en griego). Designan todas unas y las mismas cosas. Son constantemente intercambiables. La una toma el lugar de la otra, y todo lo que se predique o se pueda predicar de la una, se predica de la otra. El hebreo nephesh, y el griego psyché, (alma, tanto en griego como en hebreo) significan aliento, vida, el principio de vida, aquello en lo que reside la vida. Lo mismo sucede con ruah y pneuma; (espíritu, tanto en hebreo como en griego) también estos significan aliento, vida, y principio viviente. (Teol. Sist. Tomo.1, pág.481).

Contrario a estos dos teólogos, el Dr. Lewis S. Chafer, dice: "Los que basan sus conclusiones sobre las similitudes entre alma y espíritu, han afirmado que la Biblia enseña solamente la dicotomía. Pero contra esa posición está la verdad de que muy a menudo estos términos no pueden utilizarse intercambiablemente, pues expresan ideas diferentes.

Los pasajes bíblicos que distinguen entre alma y espíritu son los siguientes: 1 Cor. 15:44 "Se siembra cuerpo animal; se resucita cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal; también hay cuerpo espiritual"; 1 Tes. 5:23 "Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; que todo vuestro ser--tanto espíritu, como alma y cuerpo-- sea guardado sin mancha en la venida de nuestro Señor Jesucristo"; Heb. 4:12 "Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz, y más penetrante que toda espada de dos filos. Penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón". Se ha escrito mucho con el propósito de armonizar estos pasajes con el punto de vista de la dicotomía. En este esfuerzo se pasa a menudo por alto el contenido de 1 Cor. 15:44. La traducción "cuerpo animal " se refiere al cuerpo presente, el cual se dice que se adapta al alma, en contraste con el cuerpo futuro, el cual se adaptará al espíritu. El cuerpo futuro ha de ser como el cuerpo glorificado de Cristo, y la diferencia entre el cuerpo presente, corruptible, vergonzoso, débil y adaptado al alma - tal como se mide en este caso, y el cuerpo resucitado - incorruptible, glorioso, poderoso y adaptado al espíritu - indica cuál es la actividad y capacidad del alma en contraste con la actividad y capacidad del espíritu". (Teol. Sist. Tomo 1, pág. 603). 

La trinidad del hombre.

De acuerdo a lo que se nos dice en 1 Tesalonicenses 5:23 y Hebreos 4:12, el hombre está compuesto de tres elementos: espíritu, alma y cuerpo. El espíritu y el alma representan dos lados o partes de la substancia no física del hombre. El Dr. Pearlman, lo explica de la siguiente manera:

"El espíritu y el alma representan dos modos en los cuales opera la naturaleza espiritual. Aunque diferenciables, el espíritu y el alma no son separables. Se saturan y se compenetran mutuamente. En virtud del hecho de que están tan íntimamente ligados, los vocablos alma y espíritu se emplean con frecuencia en forma intercambiable. El espíritu es centro y fuente de la vida del hombre, y es capaz de renovación y desarrollo, Sal. 51:10 "Crea en mí, oh Dios, un corazón puro y renueva un espíritu recto dentro de mí". El alma es dueña de esta vida y la usa, y por medio del cuerpo la expresa, Luc. 12:19 "y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes almacenados para muchos años. Descansa, come, bebe, alégrate"

El espíritu es lo que distingue al hombre de todas las cosas creadas conocidas, contiene vida humana e inteligencia, Job 32:8 "No obstante, es el espíritu en el hombre, el soplo del Todopoderoso, que le hace entender"; Prov. 20:27 "Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre, la cual escudriña lo más recóndito del ser". En contra distinción con la vida animal, los animales tienen un alma, pero no espíritu, Gn. 1:20 "Entonces dijo Dios: Produzcan las aguas innumerables seres vivientes, y haya aves que vuelen sobre la tierra, en la bóveda del cielo". Es evidentemente que el hombre hace lo que los animales inferiores no pueden hacer, no importa que inteligente sean. Su inteligencia es la del instinto, y no de la razón. Tanto el hombre como los animales construyen casas. Pero el hombre ha progresado hasta construir catedrales, escuelas y rascacielos, mientras que los animales siguen construyendo sus viviendas en la misma forma que lo hicieron cuando Dios los creó. Hay animales que chillan como los monos, otros que cantan como los pájaros, pero sólo el hombre produce, arte, invenciones científicas. El instinto del animal no es capaz de adorar con conocimiento a Dios, el hombre, si lo puede hacer. (Teol. Sist. págs. 104-105). 

Hemos de considerar individualmente los términos alma y espíritu, elementos que, en conjunto, constituyen la parte inmaterial del hombre.

1. El Alma.

No se ha hallado un análisis mejor, tanto del alma como del espíritu, que el del Dr. J. I. Marais, en la Enciclopedia Internacional de la Biblia. Con respecto al alma humana, él escribe: "el alma, como el espíritu, tiene varios matices de significado en el Antiguo Testamento, los cuales se pueden resumir de la manera siguiente: "alma, ser viviente, vida, sí mismo, persona" En el primer caso significa aquello que respira. Como respiración de la vida, el alma parte en el momento de la muerte, Gn. 35:18a "Y aconteció que al salírsele el alma (pues murió)...".

El alma es el principio que anima la sangre, Dt. 12:23 "Sólo cuídate de no comer la sangre, porque la sangre es la vida; no comerás la vida junto con la carne. No comerás la sangre, sino que la derramarás en la tierra como agua".

El alma es la portadora o tenedora de la vida. Figura en todo aquello que pertenece al sostenimiento, riesgo y pérdida de la vida. Es por ello que en muchos casos el vocablo alma se ha traducido vida. Éxodo. 21:23 "Mas si hubiere muerte, entonces pagará vida por vida"; 1 Rey. 2:23 "Entonces el rey Salomón juró por Jehová diciendo: --¡Así me haga Dios y aun me añada, que Adonías ha hablado estas palabras contra su propia vida!"; 19:3 "Entonces él tuvo miedo, y se levantó y huyó para salvar su vida. Así llegó a Beerseba, que pertenece a Judá. Dejó allí a su criado".

El alma es centro de nuestras actividades y emociones, Sal. 107:9 "Porque él sacia al alma sedienta y llena de bien al alma hambrienta". Job 30:25 "¿No he llorado por aquel cuya vida es difícil? ¿No ha tenido mi alma compasión por el necesitado?". Cant. 1: 7 "Hazme saber, oh amado de mi alma, dónde pastorearás; dónde harás recostar el rebaño al mediodía, para que yo no ande errante tras los rebaños de tus compañeros", etc.

El alma habita y satura toda parte del cuerpo. Ello explica por qué la Biblia atribuye sentimientos al corazón, los riñones, el vientre o entrañas. Sal. 73:21 "Se Llenó de amargura mi alma, y en mi corazón sentía punzadas"; Job 16: 13 "sus arqueros me han rodeado. Atraviesa mis riñones sin compasión y derrama por tierra mi hiel"; Lam. 3:13 "Hizo penetrar en mis entrañas las flechas de su aljaba"; Cant. 5:4 "Mi amado metió su mano por el agujero de la puerta, y mi corazón se conmovió a causa de él"; Juan 7:38 "El que cree en mí, como dice la Escritura, ríos de agua viva correrán de su interior".

Estos versículos describen las partes internas como centro de los sentimientos y la experiencia espiritual. Pero note que no es el tejido material el que piensa y siente, sino el alma que satura y opera por medio de los tejidos. El alma establece contacto con el mundo por medio del cuerpo, el cual es el instrumento del alma. Hablando estrictamente, no es el corazón de carne, sino el alma por medio del corazón la que siente. Soy yo el que ve, y no meramente los ojos; soy yo el que piensa y no meramente el cerebro; soy yo el que arroja la pelota y no meramente el brazo; soy yo el que peca, y no meramente la lengua o cualquier otro miembro de mi cuerpo. Cuando un órgano es dañado, el alma no puede funcionar como debiera por medio de él. Por ejemplo en caso de lesión cerebral, puede producirse la locura, en tal caso, el alma queda cual hábil músico con un instrumento dañado.

El alma distingue a un hombre de otro, y forma de esa manera la base de la individualidad. El vocablo alma es por lo tanto empleado con frecuencia en el sentido de persona, Exo. 1:5 "Todas las personas descendientes directos de Jacob eran setenta. José ya estaba en Egipto". Rom. 13:1 "Sométase toda persona a las autoridades superiores, porque no hay autoridad que no provenga de Dios; y las que hay, por Dios han sido constituidas". Este concepto es usado a menudo en nuestro tiempo, así decimos: "no había ni un alma, no cabía ni un alma más", etc. Por esto, es en el alma, que brota del espíritu, y que existe continuamente por medio de él, que descansa la individualidad, su personalidad, su yo, su ego. Job. 33:4 "El Espíritu de Dios me hizo"; es decir, ordenó la existencia del alma ..... "y el soplo del omnipotente me dio vida"; es decir, le puso energía y fortaleza al alma, en existencia continua, la cual; le viene del espíritu. (Vol. V, págs. 2837-2838).  

2. El Espíritu.

Citaremos parcialmente el análisis que el Dr. Marais hace acerca del espíritu humano: "Se usa primariamente tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento para referirse al viento , como en Gn. 8:1 "Dios se acordó de Noé y de todos los animales y todo el ganado que estaban con él en el arca, e hizo soplar un viento sobre la tierra, y las aguas disminuyeron"; Heb. 1:7 "Y de los ángeles dice: El hace a sus ángeles vientos (o espíritus), y a sus servidores llama de fuego". Se usa a menudo como hálito (aliento), como en Job 12:10 "En sus manos está la vida de todo viviente y el hálito de todo mortal"; 2 Tes. 2:8 "Y entonces será manifestado aquel inicuo, a quien el Señor Jesús matará con el soplo de su boca y destruirá con el resplandor de su venida".

El espíritu es el principio de vida en el hombre, de tal modo que en el momento de la muerte, el espíritu se entrega en las manos de Dios. Ecle. 12:7 "y el polvo vuelva a la tierra, como era; y el espíritu vuelva a Dios, quien lo dio"; Luc. 23:46 "Entonces Jesús, gritando a gran voz, dijo: --¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu! Y habiendo dicho esto, expiró".

El término se emplea para denotar ciertas cualidades que distinguen al hombre, por ejemplo: En Mat. 5:3 "Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos"; espíritu de mansedumbre en Gal. 6:1; en Rom. 11:8 "como está escrito: Dios les dio espíritu de estupor, ojos para no ver, y oídos para no oír, hasta el día de hoy"; 2 Tim. 1:7 "Porque no nos ha dado Dios un espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio". Cristo enseñó que el hombre puede ser dominado por un espíritu malo, Mat. 12:43 "Cuando el espíritu inmundo ha salido del hombre, anda por lugares secos buscando reposo, y no lo encuentra". Así que los hombres pueden someterse al espíritu de error, y apartarse del Espíritu de verdad 1 Juan 4:6 "Nosotros somos de Dios, y el que conoce a Dios nos oye; y el que no es de Dios no nos oye. En esto conocemos el Espíritu de verdad y el espíritu de error". El ser humano es una criatura a la cual Dios le ha impartido la vida de su Espíritu: La vida, pues, no es otra cosa que un resultado del soplo de Dios. De ese modo, la vida y la muerte se explican en forma realista, como el acto de impartir o de quitar el hálito de Dios, como en Job 27:3 "que todo el tiempo que mi alma esté en mí y el hálito de Dios esté en mi nariz"; 34:14 -15 "Si él se propusiera en su corazón y retirara su espíritu y su aliento, toda carne perecería juntamente, y el hombre volvería al polvo". El espíritu puede "revivir" (en el sentido de cobrar ánimo) Gn. 45:27 "Ellos le contaron todas las cosas que José les había dicho. Y al ver las carretas que José enviaba para llevarlo, el espíritu de Jacob su padre revivió"; puede angustiarse y abatirse Sal. 143:4 "Y mi espíritu se angustió dentro de mí; está desolado mi corazón"; Prov. 15:13 "El corazón alegre hermosea la cara, pero por el dolor del corazón el espíritu se abate". Y donde se ha sentido vivamente el pecado, hay espíritu quebrantado, que se considera como un sacrificio de Dios Sal. 51:17 "Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado. Al corazón contrito y humillado no desprecias tú, oh Dios". El de espíritu fiel resiste los chismes y la murmuración Prov. 11:13 "El que anda con chismes revela el secreto, pero el de espíritu fiel cubre el asunto".

Uniendo todo, la posición bíblica parece ser la siguiente: El espíritu es la fuente o principio de vida en el hombre, por él, cobramos consciencia de Dios. El alma se apropia y expresa la vida del espíritu. Ella es la que representa al individuo, y nos hace estar conscientes de nosotros mismos. El cuerpo nos hace conscientes del mundo externo, y por él nos relacionamos con todo lo terreno. (Vol. V, págs. 2841-2842).

El Dr. John Laidlaw nos dice en relación al tema en cuestión, lo siguiente: "La nueva vida en el creyente que se origina en Dios, se denomina de varias maneras: El nuevo hombre, nueva criatura, el hombre interior, y especialmente el "espíritu" en contraste con la "carne". La razón por la cual se adopta la palabra pneuma (espíritu) para expresar la nueva naturaleza de los creyentes cristianos, es clara. La tercera Persona de la Trinidad es el Agente que origina y sostiene esta vida nueva. El cristiano debe ser santificado en todo su ser: La vida física del cuerpo, la vida individual del alma y la vida interna del espíritu. Su cuerpo físico o natural, que tiene en común con todos los hombres será cambiado por un cuerpo espiritual y gloriosos, el cual será adaptado a su nueva naturaleza (1 Cor. 15:39-49). 

 

El Corazón

En un sentido psicológico corazón se refiere, en ambos testamentos, a la vida humana y al ejercicio de sus energías. Del mismo modo, el corazón es el órgano que reacciona ante las emociones humanas y, por tanto fácilmente puede considerarse como el centro de la sensibilidad. Proverbios 4:23 "Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él emana la vida"

El corazón del hombre es por lo tanto el centro mismo de su personalidad. es el centro de la vida física. El Dr. Beck dice lo siguiente: "el corazón es lo primero que vive. El primer movimiento en él, es señal segura de vida, su detención, señal segura de muerte"

El corazón es el centro de la vida de los deseos, voluntad y juicio. El amor, el odio, la determinación, la buena voluntad, la alegría, están relacionados con el corazón. El corazón conoce, entiende, delibera, evalúa, calcula. Todo aquello que causa impresión en el alma se dice que está tallado o escrito en el corazón. Está escrito en el libro de Proverbios: "El corazón conoce la amargura de su alma, y el extraño no se entremeterá en su alegría" (Proverbios 14:10).

La Palabra de Dios relaciona algunas veces el término corazón con la conciencia propia natural, Isa. 6: 10 "Haz insensible el corazón de este pueblo; ensordece sus oídos y ciega sus ojos, no sea que vea con sus ojos, y oiga con sus oídos, y entienda con su corazón, y se vuelva a mí, y yo lo sane"; Gn. 6: 5 "Jehovah vio que la maldad del hombre era mucha en la tierra, y que toda tendencia de los pensamientos de su corazón era de continuo sólo al mal". Heb. 10: 22 "acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura".

Todos los testimonios de la conciencia le son asignados a él, 1 Juan 3: 19-21 "En esto sabremos que somos de la verdad y tendremos nuestros corazones confiados delante de él; en caso de que nuestro corazón nos reprenda, mayor es Dios que nuestro corazón, y él conoce todas las cosas. Amados, si nuestro corazón no nos reprende, tenemos confianza delante de Dios". Es el terreno donde se siembra la Palabra de Dios, Mat. 13: 19 "Cuando alguien oye la palabra del reino y no la entiende, viene el maligno y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino"; Rom. 2: 15 "Ellos muestran la obra de la ley escrita en sus corazones, mientras que su conciencia concuerda en su testimonio; y sus razonamientos se acusan o se excusan unos a otros".

Según las decisiones que adopta, se deja inspirar de Dios, 2 Cor. 8:16 "Gracias a Dios que puso en el corazón de Tito la misma solicitud por vosotros" o de Satanás Juan 13: 2 "Durante la cena, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas hijo de Simón Iscariote que le entregase".

Es la habitación de Cristo, Efe. 3: 17 "para que Cristo habite en vuestros corazones por medio de la fe; de modo que, siendo arraigados y fundamentados en amor", y del Espíritu 2 Cor. 1: 22 "es también quien nos ha sellado y ha puesto como garantía al Espíritu en nuestros corazones"

En él, reside el amor de Dios, Rom. 5: 5 "Y la esperanza no acarrea vergüenza, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado"; donde nace la luz celestial, 2 cor. 4: 6 "Porque el Dios que dijo: "La luz resplandecerá de las tinieblas" es el que ha resplandecido en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Jesucristo".

Es el lugar íntimo de la comunión y la alabanza, Efe. 5: 19 "hablando entre vosotros con salmos, himnos y canciones espirituales; cantando y alabando al Señor en vuestros corazones".

Encierra grandes misterios que sólo Dios puede conocer. Jer. 17: 9 "Engañoso es el corazón, más que todas las cosas, y sin remedio. ¿Quién lo conocerá?"

El profeta Ezequiel habla que Jehová tiene el propósito de darle a Israel un corazón nuevo, Eze. 36:26 "Os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros. Quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne".

El corazón es el centro o eje de la vida moral puede concentrarse en el corazón el amor a Dios, Sal. 73: 26 "Mi cuerpo y mi corazón desfallecen; pero la roca de mi corazón y mi porción es Dios, para siempre"; u orgullo blasfemo, Eze. 28: 2 "Oh hijo de hombre, di al soberano de Tiro que así ha dicho el Señor Jehovah: Por cuanto tu corazón se enalteció, y porque, a pesar de ser hombre y no Dios, dijiste: 'Yo soy un dios, y estoy sentado en la sede de los dioses, en el corazón de los mares'; porque igualaste tu corazón al corazón de Dios".

Es el lugar donde está depositado lo bueno o lo malo. Según lo que lo llena, el corazón habla o acciona, Mat. 12: 34-35 "¡Generación de víboras! ¿Cómo podréis vosotros, siendo malos, hablar cosas buenas? Porque de la abundancia del corazón habla la boca. El hombre bueno del buen tesoro saca cosas buenas, y el hombre malo del mal tesoro saca cosas malas" Mat. 15: 19 "Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las inmoralidades sexuales, los robos, los falsos testimonios y las blasfemias"

Estrechamente relacionada con el término corazón está la palabra riñones, que aparece unas quince veces en la Biblia, y sólo una de ellas en el Nuevo Testamento, Apoc. 2: 23 "Y a sus hijos mataré con penosa muerte, y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriño la mente y el corazón (riñones). Y os daré a cada uno de vosotros conforme a vuestras obras". Parece que la palabra riñones simboliza la parte más interna del ser del hombre, el asiento de las emociones más profundas que sólo Dios puede conocer cabalmente, compare Job. 16: 13-14 "sus arqueros me han rodeado. Atraviesa mis riñones sin compasión y derrama por tierra mi hiel. Abre en mí brecha tras brecha; contra mí arremete como un guerrero". 

 4. Carne.

El término para "carne" en el Antiguo Testamento es "basar". En el Nuevo Testamento, el término que se usa para "carne" es "sark". La palabra "carne" se usa en la Biblia en tres formas distintas. Cuando se pueden distinguir estos usos, recibimos luz para entender este término.

a) En algunos casos, la "carne" se refiere solamente a la parte material del hombre. En esos casos es equivalente a la palabra cuerpo, Hch. 2: 30-31 "Pero siendo profeta, y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono, viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el hades, ni su carne vio corrupción"; Efes. 5: 29 "Porque nadie aborreció jamás a su propio cuerpo (carne); más bien, lo sustenta y lo cuida, tal como Cristo a la iglesia"; Juan 1: 14 "Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y contemplamos su gloria, como la gloria del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad"; 1 Tim. 3: 16 "Indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: El fue manifestado en la carne, justificado por el Espíritu, visto por los ángeles, proclamado entre las naciones, creído en el mundo, y recibido arriba en gloria"; Heb. 5: 7 "Cristo, en los días de su vida física (carne), habiendo ofrecido ruegos y súplicas con fuerte clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído por su temor reverente"; Gn. 2:21 "Entonces Jehovah Dios hizo que sobre el hombre cayera un sueño profundo; y mientras dormía, tomó una de sus costillas y cerró la carne en su lugar"; En 1 Corintios 15:39, el apóstol Pablo amplía su significado hasta incluir la sustancia de todas las criaturas vivientes: "No toda carne es la misma carne; sino que una es la carne de los hombres, otra la carne de los animales, otra la de las aves y otra la de los peces". La expresión "esto es mi cuerpo" (Luc. 22:19) causó división entre las iglesias de la Reforma. Hay una antigua regla de la hermenéutica que dice: "Que toda palabra debe ser entendida en su sentido literal a menos que tal interpretación literal envolviera una contradicción o nos llevara a algo absurdo". Este es un caso donde debemos aplicar dicha regla, y entender no literalmente lo que dice Cristo, sino, simbólicamente.

b) En su segundo significado a menudo se usa para describir las personas. Pedro, citando a Isaías, declara: "Porque: Toda carne es como la hierba, y toda su gloria es como la flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae; pero la palabra del Señor permanece para siempre. Esta es la palabra del evangelio que os ha sido anunciada"; Hch. 2: 17 "Sucederá en los últimos días, dice Dios, que derramaré de mi Espíritu sobre toda carne. Vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán, vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños"; Gn. 6: 12 "Dios miró la tierra, y he aquí que estaba corrompida, porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra".

c) El tercer uso de la palabra "carne" es para designar aquello que se restringe absolutamente a la parte inmaterial del hombre. El término "carne" se le aplica tanto al no regenerado como al regenerado. Se opone a Dios y a la santidad. Algunos estudiosos la han definido como la "naturaleza caída", la disposición para pecar. El apóstol Pablo habló de sí mismo en los siguientes términos: "Yo sé que en mí, a saber, en mi carne, no mora el bien. Porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo" (Rom. 7:18). Se nos dice que hay obras de la carne, Gál. 5:19-21 "Ahora bien, las obras de la carne son evidentes. Estas son: fornicación, impureza, desenfreno, idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, ira, contiendas, disensiones, partidismos, envidia, borracheras, orgías y cosas semejantes a éstas, de las cuales os advierto, como ya lo hice antes, que los que hacen tales cosas no heredarán el reino de Dios". Y se nos ordena caminar en el Espíritu, para no satisfacer los deseos de la carne (Gál. 5:16); también, Rom. 8:1-14.

El término "carne", es similar a las expresiones "viejo hombre"; "cuerpo de pecado" Rom. 6:6 "Y sabemos que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que ya no seamos esclavos del pecado"; "la ley de pecado en mis miembros" Rom. 7: 23 "pero veo en mis miembros una ley diferente que combate contra la ley de mi mente y me encadena con la ley del pecado que está en mis miembros"; "lo terrenal en vosotros" (Col. 3: 5 "Por lo tanto, haced morir lo terrenal en vuestros miembros: fornicación, impureza, bajas pasiones, malos deseos y la avaricia, que es idolatría").

Se usa también en la Biblia la expresión "carnal", la cual está íntimamente ligada al término "carne" 1 Cor. 3:1-4 "Y yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niñitos en Cristo. Os di a beber leche y no alimento sólido, porque todavía no podíais recibirlo, y ni aún ahora podéis; porque todavía sois carnales. Pues en tanto que hay celos y contiendas entre vosotros, ¿no es cierto que sois carnales y andáis como humanos? Porque cuando uno dice: "Yo soy de Pablo", mientras otro dice: "Yo soy de Apolos", ¿no sois carnales?"; 1 Ped. 2: 11 "Amados, yo os exhorto como a peregrinos y expatriados, que os abstengáis de las pasiones carnales que combaten contra el alma". Pedro, habla aquí de una lucha. Pero vale la pena resaltar que, este estado de guerra sólo lo tiene el que es hijo de Dios. En esta lucha, Pablo dice: que la ley del Espíritu de vida en Cristo nos da la victoria, Rom. 8: 2 "porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte". De los no regenerados se dice que son "hijos de ira" a causa de vivir en la "carne" Efe. 2: 3 "En otro tiempo todos nosotros vivimos entre ellos en las pasiones de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de la mente; y por naturaleza éramos hijos de ira, como los demás". En cambio, de los cristianos se dice: "Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne" (2 Corintios 10:3).

Se puede afirmar que desde el punto de vista ético, no queda duda alguna del carácter malo de la "carne", lo que habla, que este término está íntimamente ligado al elemento alma, donde radican nuestras emociones, intelecto y voluntad. 

Capacidades y facultades de la parte inmaterial del Hombre

Al pasar de los elementos que constituyen la parte inmaterial del hombre a sus capacidades y facultades, dejamos de considerar lo que es dicha parte inmaterial y nos concentramos en lo que hace. Estas facultades son:

1. Intelecto. La Enciclopedia Británica describe esta facultad, como: "La mente en relación con su capacidad de entender". La Biblia nos dice que, el inconverso por no tener la luz de Dios, su entendimiento está en oscuridad, 2 Cor. 4: 3-4 "Pero aun si nuestro evangelio está encubierto, entre los que se pierden está encubierto. Pues el dios de esta edad presente ha cegado el entendimiento de los incrédulos, para que no les ilumine el resplandor del evangelio de la gloria de Cristo, quien es la imagen de Dios". Por el contrario, el Espíritu Santo ilumina el entendimiento del regenerado, Juan 16:12-15 "Todavía tengo que deciros muchas cosas, pero ahora no las podéis sobrellevar. Y cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; pues no hablará por sí solo, sino que hablará todo lo que oiga y os hará saber las cosas que han de venir. El me glorificará, porque recibirá de lo mío y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por esta razón dije que recibirá de lo mío y os lo hará saber". 1 Juan 2: 27 "Y en cuanto a vosotros, la unción que habéis recibido de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que alguien os enseñe. Pero, como la misma unción os enseña acerca de todas las cosas, y es verdadera y no falsa, así como os enseñó, permaneced en él". Efesios 1:17-18 "Pido que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el pleno conocimiento de él; habiendo sido iluminados los ojos de vuestro entendimiento, para que conozcáis cuál es la esperanza a que os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos"

2. Sensibilidad. Es por esta facultad que podemos experimentar y sentir lo inmenso y real que es el amor divino. En el caso de la sensibilidad, como en el del intelecto, el poder del Espíritu Santo puede obrar y ampliar la capacidad experimental, Rom. 5:5 "Y la esperanza no acarrea vergüenza, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado". Las Escrituras declaran que la compasión divina puede hallar expresión por medio del cristiano, y que dicha compasión no surge por motivo de la capacidad de los cristianos, sino por el Espíritu que mora en ellos..... "Pero el fruto del Espíritu es: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe" (Gálatas 5:22). Ver también, 1 Cor. 13:1-13. El cristiano es llamado entonces, a amar con amor divino, a todos aquellos que son objeto del amor de Dios. Este amor divino es la fuerza impulsora del cristiano, y como consecuencia, en el cristiano deben elevarse las emociones y la vida por encima de aquellos que no tienen este amor. Jesús dijo: "Porque os digo que a menos que vuestra justicia sea mayor que la de los escribas y de los fariseos, jamás entraréis en el reino de los cielos".(Mateo 5:20).

3. Voluntad. El Dr. Augusto H. Strong define este término de la siguiente manera: "Es la capacidad del alma para elegir entre diversos motivos, y para dirigir su actividad subsiguiente de acuerdo con el motivo que ha elegido. En otras palabras es la facultad del alma para elegir tanto el fin como los medios para lograrlo". Esta facultad actúa generalmente movida o influida por el intelecto y las emociones. Con respecto a los que no son regenerados, la Biblia dice que Satanás obra en ellos y les da energía, Efe. 2:2-3 "en los cuales anduvisteis en otro tiempo, conforme a la corriente de este mundo y al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora actúa en los hijos de desobediencia. En otro tiempo todos nosotros vivimos entre ellos en las pasiones de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de la mente; y por naturaleza éramos hijos de ira, como los demás". En cambio del regenerado se dice: "porque Dios es el que produce en vosotros tanto el querer como el hacer, para cumplir su buena voluntad. (Filipenses 2:13). Esto sin duda no significa el mantener una actitud pasiva tal como lo pueda sugerir el lema "vamos dejemos que Dios lo haga" Más bien significa que el individuo ha de cooperar en forma activa con los propósitos que Dios ha revelado para él. El poder de la carne es tan grande que aun en el cristiano el deseo de hacer la voluntad de Dios puede ser obstaculizado en gran manera, Rom. 7:15 "Porque lo que hago, no lo entiendo, pues no practico lo que quiero; al contrario, lo que aborrezco, eso hago". Es necesaria la ayuda del Espíritu para fortalecimiento de nuestra voluntad, Rom. 8: 12-14 "Así que, hermanos, somos deudores, pero no a la carne para que vivamos conforme a la carne. Porque si vivís conforme a la carne, habéis de morir; pero si por el Espíritu hacéis morir las prácticas de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios".

4. Conciencia. Es la facultad en el hombre mediante la cual él distingue entre lo moralmente bueno y lo malo, lo que le lleva a hacer lo que él reconoce que está bien y que a su vez le estorba para hacer aquello que él entiende está mal, que emite un juicio sobre sus actos y que ejecuta este juicio dentro de su alma. Es el sentido moral que permite al individuo reconocer la justicia, equidad, bondad o maldad de su propia conducta. La palabra conciencia se deriva del Latín conscientia que es un compuesto de palabras "con y scio" que significa "conocer juntos" "ciencia que acompaña" "conocimiento compartido con otro". La conciencia es un conocimiento pero restringido solamente a la esfera moral. La facultad de la conciencia es una de las mayores manifestaciones de la parte inmaterial del hombre. sin duda, no hay otra facultad que revele más completamente lo que es la imagen de Dios en el hombre. La palabra conciencia no aparece en el Antiguo Testamento, no obstante, la idea está expresada en el término corazón, 2 Sam. 24:10 "Después que David había hecho contar al pueblo, su corazón le golpeaba. Y David dijo a Jehová: --He pecado gravemente al haber hecho esto. Pero ahora, oh Jehová, quita, por favor, el pecado de tu siervo, porque he actuado muy neciamente. Ver también, Job 27:6.

El testimonio de la Biblia con respecto a la conciencia es que ella puede ser impura, si corresponde a los no regenerados, y pura, si corresponde a los regenerados, Tito 1:15 "Para los que son puros, todas las cosas son puras; pero para los impuros e incrédulos nada es puro, pues hasta sus mentes y sus conciencias están corrompidas". Es mala, y puede ser purificada, Heb. 10:1-2 "Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros y no la forma misma de estas realidades, nunca puede, por medio de los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente de año en año, hacer perfectos a los que se acercan. De otra manera, ¿no habrían dejado de ser ofrecidos? Porque los que ofrecen este culto, una vez purificados, ya no tendrían más conciencia de pecado". Ver también, Heb. 10:22 "acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura". Esto nos enseña que, todos los pecados pasados, habiendo sido perdonados como parte de la salvación, han dejado limpia la conciencia por el sacrificio perfecto de la cruz, de modo que la conciencia ya no nos recrimina por pecados pasados.

Estrechamente relacionada con esta verdad está la llamada buena conciencia, 1 Ped. 3:15-16 "Más bien, santificad en vuestros corazones a Cristo como Señor y Estad. siempre listos para responder a todo el que os pida razón de la esperanza que hay en vosotros, pero hacedlo con mansedumbre y reverencia. Tened buena conciencia, para que en lo que hablan mal sean avergonzados los que se burlan de vuestra buena manera de vivir en Cristo". La buena conciencia está libre de auto-acusaciones, 1 Cor. 4:4 "Porque aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado; pero el que me juzga es el Señor". Es acusadora, Juan 8:9 "Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio". Se puede cauterizar, 1 Tim. 4:2 "Con hipocresía hablarán mentira, teniendo cauterizada la conciencia".

El cristiano es influido y regido en su conciencia por el Espíritu Santo que mora en él, el cual se contrista o no se contrista, según la vida que lleva el cristiano. Efe. 4: 30 "Y no entristezcáis al Espíritu Santo de Dios con el cual fuisteis sellados para el día de la redención". Rom. 9:1 "Digo la verdad en Cristo; no miento. Mi conciencia da testimonio conmigo en el Espíritu Santo". Según esto, parece que el Espíritu emplea la conciencia como medio de impresión y expresión. Parece ser que esta es la verdadera relación entre el Espíritu Santo y la conciencia del cristiano. Interesante es notar que, la conciencia del inmaduro puede ser afectada por la conducta nuestra, 1 Cor. 8:10-12 "Porque si alguien te ve a ti que tienes conocimiento, sentado a la mesa en el lugar de los ídolos, ¿no es cierto que la conciencia del que es débil será estimulada a comer de lo sacrificado a los ídolos? Así, por el conocimiento tuyo se perderá el débil, un hermano por quien Cristo murió. De esta manera, pecando contra los hermanos e hiriendo sus débiles conciencias, contra Cristo estáis pecando".

La conciencia es innata, es decir viene con la vida. Es judicial, es decir juzga las decisiones y hechos del hombre. Es ejecutiva, hace su juicio en el corazón del hombre. Condena sus actos cuando son malos ocasionándole una inquietud interna, tensión, vergüenza o remordimiento. Por otra parte, elogia los actos nobles del hombre, Rom. 2:14-15 "Porque cuando los gentiles que no tienen ley practican por naturaleza el contenido de la ley, aunque no tienen ley, son ley para sí mismos. Ellos muestran la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos".

La conciencia según algunos estudiosos, es un don maravilloso de Dios. Es un guardián de la moralidad, la justicia y la decencia en el mundo. Ella es un testimonio irrefutable de la existencia de Dios.

 

 

El Estado de Inocencia del Hombre

El ambiente del primer Hombre.

La descripción del ambiente del primer hombre se encuentra en Génesis 2:8-9, 15, donde leemos: "Y plantó Jehová Dios un jardín en Edén, en el oriente, y puso allí al hombre que había formado. Jehová Dios hizo brotar de la tierra toda clase de árboles atractivos a la vista y buenos para comer; también en medio del jardín, el árbol de la vida y el árbol del conocimiento del bien y del mal..... Tomó, pues, Jehová Dios al hombre y lo puso en el jardín de Edén, para que lo cultivase y lo guardase". Se puede decir que, puesto que Jehová plantó un huerto en el cual hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; el ambiente de aquel lugar era placentero, hermoso y próspero en gran manera. Se ha comprobado que un ambiente pobre casi siempre tiende a impulsar a toda clase de mal. La situación en la que fue colocado el primer hombre, por ningún motivo hubiera podido contribuir a la causa de la caída.

Lo que queda de este maravilloso jardín es sólo la imaginación del poeta. J. Vondel, el más distinguido de los poetas holandeses, en su obra "Lucifer" presenta a un ángel caído en el momento en que le da el informe a Beelzebú sobre su visita al jardín del Edén. He aquí una porción de dicha obra:

"señor Beelzebú. Aunque alto es nuestro cielo, abajo se nos va ante aquello que vi. Mis ojos no me engañaron Edén es el deleite del mundo de Jehová. Más excelso es ese huerto que nuestra gran morada. Como la tierra misma, el huerto es circular. En el centro se eleva el monte desde el cual fluye la dulce fuente los campos a regar. El berilo y ónice en brillo se diluyen, fulguran como el cielo tachonado de estrellas. Ninguno de nosotros, los ángeles de abajo exhala ese suspiro tan dulce y refrescante como el aire que el hombre respira sin trabajo. Todo allí son ternuras y bienaventuranzas. El pecho de los fértiles campos se abulta con hierbas y colores. La ramas de los árboles, flores lanzan. Y múltiples perfumes llenan todo el ambiente de aquel lugar".

La responsabilidad del primer hombre.

Durante el período indeterminado que vivió Adán antes de la caída, Adán tuvo responsabilidades que cumplir. No solamente la tarea de arreglar y cuidar el huerto, pero también el mantener una vida de comunión con Dios. Se puede decir que, durante este tiempo hizo la voluntad de Dios. Pero Dios le impuso una prohibición, Gn. 2:15-17 "Tomó, pues, Jehová Dios al hombre y lo puso en el jardín de Edén, para que lo cultivase y lo guardase. Y Jehová Dios mandó al hombre diciendo: "Puedes comer de todos los árboles del jardín; pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que comas de él, ciertamente morirás".

Algunos estudiosos han tratado de objetar que, adán no era moralmente responsable, pues, según ellos, Adán era como un niño en cuanto a facultades mentales. Y por ello, aducen estos estudiosos que, la transgresión en la cual él cayó no merecía ningún juicio divino. Pero este pensamiento no tiene un fuerte fundamento bíblico. Dios hizo a un hombre maduro (no un niño). Gn. 2:19-20 "Jehová Dios, pues, formó de la tierra todos los animales del campo y todas las aves del cielo, y los trajo al hombre para ver cómo los llamaría. Lo que el hombre llamó a los animales, ése es su nombre. El hombre puso nombres a todo el ganado, a las aves del cielo y a todos los animales del campo. Pero para Adán no halló ayuda que le fuera idónea".

Es cierto que él no podía recordar ninguna clase de historia de su pasado, ni podía poner en orden valores acumulados por su experiencia; pero sin duda si poseía estos valores hasta el grado requerido para la madurez de la acción y la obediencia. El hombre fue creado de tal modo que le causaba complacencia a Dios y fue recibido por EL como amigo. Así que, es imposible el pensamiento de la inmadurez y de la irresponsabilidad. Sin embargo, la santidad del primer hombre, antes de la caída, era pasiva en el sentido de que era inocente y de que su carácter no había sido probado todavía.

Tentación y Caída del primer hombre.

Debe reconocerse que no se identifica al tentador en el relato del Génesis, en el cual leemos: "Entonces la serpiente, que era el más astuto de todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho, dijo a la mujer: --¿De veras Dios os ha dicho: "No comáis de ningún árbol del jardín"?". La mujer respondió a la serpiente: --Podemos comer del fruto de los árboles del jardín. Pero del fruto del árbol que está en medio del jardín ha dicho Dios: "No comáis de él, ni lo toquéis, no sea que muráis." Entonces la serpiente dijo a la mujer: --Ciertamente no moriréis. Es que Dios sabe que el día que comáis de él, vuestros ojos serán abiertos, y seréis como Dios, conociendo el bien y el mal. Entonces la mujer vio que el árbol era bueno para comer, que era atractivo a la vista y que era árbol codiciable para alcanzar sabiduría. Tomó, pues, de su fruto y comió. Y también dio a su marido que estaba con ella, y él comió. Y fueron abiertos los ojos de ambos, y se dieron cuenta de que estaban desnudos. Entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron ceñidores. (Génesis 3:1-7). Es hasta el libro de Apocalipsis en donde se identifica a la serpiente con el diablo o Satanás, Apoc. 12:9 "Y fue arrojado el gran dragón, la serpiente antigua que se llama diablo y Satanás, el cual engaña a todo el mundo. Fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados junto con él". Antes de eso, en el Nuevo Testamento, hay evidencias claras de que Satanás fue el que tentó a nuestros primeros padres, 2 Cor. 11:3 "Pero me temo que, así como la serpiente con su astucia engañó a Eva, de alguna manera vuestros pensamientos se hayan extraviado de la sencillez y la pureza que debéis a Cristo".

Las consecuencias de este acto de desobediencia fueron:

(1) Un sentimiento de culpa, miedo y vergüenza que, los hace esconderse de Dios, Gn 3:8-10 "Cuando oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el jardín en el fresco del día, el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del jardín. Pero Jehová Dios llamó al hombre y le preguntó: --¿Dónde estás tú? El respondió: --Oí tu voz en el jardín y tuve miedo, porque estaba desnudo. Por eso me escondí".

(2) La denuncia e inmediata ejecución del justo juicio de Dios sobre la serpiente, sobre el hombre, y sobre la mujer, Gn. 3:14-19 "Entonces Jehovah Dios dijo a la serpiente: --Porque hiciste esto, serás maldita entre todos los animales domésticos y entre todos los animales del campo. Te arrastrarás sobre tu vientre y comerás polvo todos los días de tu vida. Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu descendencia y su descendencia; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el talón. A la mujer dijo: --Aumentaré mucho tu sufrimiento en el embarazo; con dolor darás a luz a los hijos. Tu deseo te llevará a tu marido, y él se enseñoreará de ti. Y al hombre dijo: --Porque obedeciste la voz de tu mujer y comiste del árbol del que te mandé diciendo: "No comas de él", sea maldita la tierra por tu causa. Con dolor comerás de ella todos los días de tu vida; espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu frente comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste tomado. Porque polvo eres y al polvo volverás".

(3) La expulsión del huerto de Edén, y la prohibición de acceder al Árbol de la Vida, Gn. 3:22-24 "Y Jehová Dios dijo: --He aquí que el hombre ha llegado a ser como uno de nosotros, conociendo el bien y el mal. Ahora pues, que no extienda su mano, tome también del árbol de la vida, y coma y viva para siempre. Y Jehová Dios lo arrojó del jardín de Edén, para que labrase la tierra de la que fue tomado. Expulsó, pues, al hombre y puso querubines al oriente del jardín de Edén, y una espada incandescente que se movía en toda dirección, para guardar el camino al árbol de la vida". Comer de aquel árbol aseguraba en alguna manera el goce de la vida eterna. Que esto sería así, está claro, por la declaración: <<...que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre>>.

El Árbol de la Vida.

Según la narración sagrada había dos árboles juntos en el huerto del Edén, que sin duda tenían un significado simbólico. El uno era llamado el Árbol de la Vida, y el otro, el Árbol del Conocimiento del bien y del mal. El primero era el símbolo de la vida, y su fruto no podía ser comido excepto con la condición de que el hombre retuviera su integridad. Es probable que el Árbol de la Vida tuviera el propósito de imposibilitar la muerte física. Está relacionado con la vida eterna en Gn. 3:22, Apoc. 2:7.

No podemos afirmar si el fruto de aquel árbol tenía la virtud inherente de impartir vida, esto es, de sustentar el cuerpo del hombre en su vigor y hermosura juveniles, o afinarlo gradualmente hasta que llegara a ser lo que es ahora el cuerpo glorificado de Cristo. Es suficiente saber que comer de aquel árbol aseguraba en alguna manera el goce de la vida eterna, la cual, emana de nuestro Dios.

Hay una analogía muy hermosa, entre Cristo y el Árbol de la Vida. La analogía es que así como Él es la fuente de vida, espiritual y eterna, para su pueblo, así aquel árbol fue dispuesto para ser la fuente de vida para los primeros padres de nuestra raza y para todos sus descendientes, si ellos no se hubieran rebelado contra Dios. Vea, Juan. 6:53-56 "Y Jesús les dijo: --De cierto, de cierto os digo que si no coméis la carne del Hijo del Hombre y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí, y yo en él".

Se afirma en Apoc. 22:2 que en el cielo hay un árbol de la vida, cuyas hojas son para sanidad de las naciones; y se añade: «Bienaventurados los que lavan sus ropas, para poder tener acceso al árbol de vida y para entrar por las puertas de la ciudad». (Vers.14).

El sentido simbólico y tipológico del árbol de la vida queda así clarificado. Así como el paraíso era tipo del cielo, del mismo modo el árbol que habría procurado una vida inmortal al Adán obediente en aquel paraíso terrenal es el tipo de Aquel que es la fuente de vida espiritual y eterna para su pueblo en el paraíso celestial.

El Árbol del Conocimiento.

La naturaleza y significado del árbol del conocimiento del bien y del mal no están tan claros. Por árbol de conocimiento es desde luego bien probable que debamos entender un árbol cuyo fruto impartiría conocimiento. Esto se puede inferir: (1) Por analogía. Así como el árbol de vida sustentaba o impartía vida, así el árbol del conocimiento había sido puesto para comunicar conocimiento. (2) El efecto de comer del fruto prohibido fue que los ojos de los transgresores fueron abiertos. En Gn. 3:22 leemos que Dios dijo del hombre caído: «He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal». A no ser que esto se entienda irónicamente, lo que en este contexto parece totalmente antinatural, tiene que significar que Adán había, por la comida del fruto prohibido, alcanzado un conocimiento en algunos respectos análogo al conocimiento de Dios, aunque diferente en su naturaleza y efectos.

Esto parece claro en base de la narración entera, que el árbol del conocimiento era un árbol cuyo fruto impartía conocimiento. Puede ser, desde luego, que no fuera por ninguna virtud inherente al árbol mismo, sino por haber sido constituido así por Dios. No es necesario suponer que el fruto prohibido tuviera el poder de corromper ni la naturaleza corpórea ni la moral del hombre. Más bien, es la desobediencia, la que da origen a que el germen del pecado empezara a hacer estragos en el hombre.

Las palabras «bien y mal» en este contexto admiten al menos dos interpretaciones. Primeramente, la Escritura expresa la ignorancia de la infancia, diciendo que el niño no puede distinguir su mano derecha de la izquierda; a veces, diciendo que no puede discernir entre el mal y el bien. Así, en Dt 1:39 se dice: «Vuestros niños ... que no saben hoy lo bueno y lo malo», y en Is 7:16, «Antes que el niño sepa desechar lo malo y escoger lo bueno». Ver, también Jonás 4:11.

Por otra parte, la madurez, sea en conocimiento intelectual o espiritual, se expresa diciendo que uno tiene poder para distinguir entre el bien y el mal. Así, el creyente perfecto o maduro tiene «los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal» (Heb 5:14). Concordando con la analogía de estos pasajes, el árbol del conocimiento del bien y del mal es sencillamente el árbol del conocimiento.

Antes de pecar, Adán tenía la ignorancia de la dicha y de la inocencia. Los dichosos no saben lo que es el dolor, y los inocentes no saben qué es el pecado. Cuando comió del árbol prohibido, alcanzó un conocimiento que jamás había tenido antes.

Las palabras «bien y mal» se pueden tomar en un sentido moral. ... Se supone que en lugar de someterse a la autoridad o ley de Dios como la norma de su conducta, Adán aspiraba a conocer por sí mismo lo que era bueno y malo. Lo que buscaba era la emancipación de las ataduras de la autoridad.

Comer del árbol hizo que el hombre alcanzara un conocimiento experimental de la diferencia entre el bien y el mal. Dios conocía la naturaleza y los efectos del mal en base de su omnisciencia. Adán sólo podía conocerlos por experiencia, y este conocimiento lo logró cuando pecó. Sea cual sea la interpretación particular que se adopte, están todas ellas incluidas en la declaración general de que el árbol del conocimiento dio a Adán un conocimiento que no tenía antes: llegó a un conocimiento experimental de la diferencia entre el bien y el mal. 

La muerte espiritual y la depravación del hombre.

Cuando el hombre pecó, vino a ser un ente degenerado y depravado. Dentro de él se desarrolló una naturaleza caída, que es contraria siempre a Dios y que siempre se inclina hacia el mal. En otras palabras, su ser interior empezó a alterarse y así llegó a ser un ser enteramente diferente del que Dios había creado.

Dios les había advertido: "pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que comas de él, ciertamente morirás." (Génesis 2:17). La sentencia de Dios se cumplió en tres formas: (1) Muerte espiritual, que es el acto mediante el cual alma y espíritu del hombre quedaron separadas de Dios; ésta cayó sobre ellos en el momento que pecaron. (2) Muerte física, que comenzó de inmediato su inevitable proceso de desintegración, el cual habría de culminar con la separación del alma y del espíritu del cuerpo. Y (3) Muerte eterna, que se nombra en la Biblia también como la muerte segunda, según la cual ellos quedaron sujetos al lago de fuego, donde tanto el ser espiritual como el cuerpo del hombre estarán separados eternamente de Dios. Apoc. 20:13-14 "Y el mar entregó los muertos que estaban en él, y la Muerte y el Hades entregaron los muertos que estaban en ellos; y fueron juzgados, cada uno según sus obras. Y la Muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda, el lago de fuego".

De esta muerte y depravación espiritual es de la que Pablo habla en Efesios 2:1-2 "En cuanto a vosotros, estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, conforme a la corriente de este mundo y al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora actúa en los hijos de desobediencia". También en 1 Timoteo 5:6, Pablo afirma: "pero la que se entrega a los placeres, viviendo está muerta".

Por causa de un acto pecaminoso, Adán adquirió una naturaleza pecaminosa, y todos los que hemos nacido de él, hemos traído su misma naturaleza. Es por causa del pecado también que, Adán quedó sujeto al dominio de Satanás. Literalmente, él se rindió ante el maligno. Lucas 4:6 "Y el diablo le dijo: --A ti te daré toda autoridad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y la doy a quien yo quiero". Colosenses 1:13 "El nos ha librado de la autoridad de las tinieblas y nos ha trasladado al reino de su Hijo amado". 1 Juan 5:19 "Sabemos que somos de Dios y que el mundo entero está bajo el maligno...". 

La depravación es universal.

La Biblia afirma que, todos los hombres han corrompido sus caminos a causa de la depravación ocasionada por el pecado. En Eclesiastés 7:20, dice: "Ciertamente no hay hombre justo en la tierra que haga lo bueno y no peque". Isaías 53:6 "Todos nosotros nos descarriamos como ovejas; cada cual se apartó por su camino. Pero Jehovah cargó en él el pecado de todos nosotros"; 64:6 "Todos nosotros somos como cosa impura, y todas nuestras obras justas son como trapo de inmundicia. Todos nosotros nos hemos marchitado como hojas, y nuestras iniquidades nos han llevado como el viento". Sal. 143:2 "No entres en juicio con tu siervo, porque no se justificará delante de ti ningún viviente". Rom. 3:10-12 "como está escrito: No hay justo ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se apartaron, a una fueron hechos inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno".... y 3:23 "porque todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios".

Por depravación total o universal no se quiere decir que todos los hombres sean igualmente malvados, ni que los hombres estén destituidos de virtudes morales. Las Escrituras reconocen el hecho, de que los hombres, en mayor o menor grado, son honrados en sus tratos, benignos en sus sentimientos y conductas. Rom. 2:14-16 "Porque cuando los gentiles que no tienen ley practican por naturaleza el contenido de la ley, aunque no tienen ley, son ley para sí mismos. Ellos muestran la obra de la ley escrita en sus corazones, mientras que su conciencia concuerda en su testimonio; y sus razonamientos se acusan o se excusan unos a otros, en el día en que, conforme a mi evangelio, Dios juzgue los secretos de los hombres, por medio de Cristo Jesús".

Cuando hablamos de depravación total o universal, hablamos de la ausencia total de la santidad, y por ende de una perfecta comunión con Dios como nuestro Creador, Preservador, Benefactor, Gobernador y Redentor. De tal modo que, ningún hombre no regenerado entiende ni va en pos de Dios; ningún hombre así hace de Dios su deseo, ni de la gloria de Dios el fin de su ser.

Por ello, se declara en la Escritura que están espiritualmente muertos (Efe. 2:1-2). Es decir, están destituidos de todo principio de vida espiritual.

La terrible extensión y profundidad de esta corrupción de nuestra naturaleza quedan probadas:

1) Por sus frutos; por el terrible dominio de los pecados de la carne, de pecados de violencia, de los pecados del corazón, como la soberbia, la envidia y la malicia; de los pecados de la lengua, como la maledicencia y el engaño; de la ingratitud, de la impiedad y de la blasfemia; todos estos han marcado toda la historia de nuestra raza, y siguen distinguiendo el estado de todo el mundo.

2) Una segunda prueba de lo terriblemente malo de esta corrupción hereditaria se ve en el universal rechazo de Cristo por parte de aquellos a los que Él vino a salvar. Él es en sí mismo señalado entre diez mil y todo codiciable; uniendo en Su persona todas las perfecciones de la Deidad y todas las excelencias de la humanidad. No obstante todo ello, a pesar de las grandezas de Su amor, de la profundidad de sus padecimientos, los hombres universalmente, cuando son dejados con su propia conciencia, lo rechazan. Siendo ésta, la más clara muestra de depravación en el ser humano. Por esto, Cristo afirmó: que los que no creen en el unigénito Hijo de Dios, ya están condenados (Jn. 3:18) Y el Espíritu Santo por boca de Pablo, dice: "si alguno no ama al Señor Jesucristo sea anathema (maldito, condenado) Maranatha" (1 Cor.16:22). Sentencia que será ratificada en el día del juicio por todas las criaturas racionales, caídas y no caídas, en el universo.

Propósito del pecado.

La presencia del pecado en el universo se debe a que Dios lo permite. Tiene que cumplir algún propósito justificable que no se puede lograr de otra manera; de otro modo, Dios no lo permitiría; o, habiéndolo permitido, terminaría con él de inmediato.

Las almas devotas continúan creyendo que, aunque no es posible ninguna manifestación de pecado sin el permiso de Dios, El mismo está completamente exento de la más leve complicidad con el mal que El mismo permite.

Cuando Satanás discutió con Jehová lo relativo a Job, el maligno reconoció el permiso soberano de Dios, cuando le dijo a Jehová: "Pero extiende, por favor, tu mano y toca todo lo que tiene, ¡y verás si no te maldice en tu misma cara!" (Job 1:11).

En respuesta a este desafío, Jehová le dijo a Satán: --He aquí, todo lo que él tiene está en tu poder. Solamente no extiendas tu mano contra él. Entonces Satanás salió de la presencia de Jehovah. (Job 1:12).

Así, mediante una restricción soberana, Job pasó de la mano de Dios a la mano de Satanás. Pero, cuando la calamidad cayó sobre Job, Jehová se libera de la responsabilidad en ese mal cuando dice: "tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin causa" (Job 2:3b).

Le corresponde a la fe creer que, de alguna manera y en alguna parte, el mal cumple su parte necesaria en el cumplimiento del objetivo final de Aquel que con absoluta certeza cumplirá aquellos fines que son absolutamente perfectos. Si la imaginación del hombre pudiera penetrar en el tiempo pasado y comprender a Dios cuando se hallaba frente a diez mil planes diferentes, de los cuales el plan del presente universo no era sino uno, con sus luces y sus sombras, con sus triunfos y sus tragedias, con sus satisfacciones y sus sufrimientos, con sus ganancias y sus pérdidas; la voz de la fe diría que el presente universo, tal como estaba planeado y como se ha venido ejecutando y seguirá ejecutándose hasta el fin, es el mejor plan y el mejor propósito que pudo haber escogido la sabiduría infinita de Dios. Rom. 11:32-36 "Porque Dios encerró a todos bajo desobediencia, para tener misericordia de todos. ¡Oh la profundidad de las riquezas, y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán incomprensibles son sus juicios e inescrutables sus caminos! Porque: ¿Quién entendió la mente del Señor? ¿O quién llegó a ser su consejero? ¿O quién le ha dado a él primero para que sea recompensado por él? Porque de él y por medio de él y para él son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén."

Esto lo ha de corroborar, el triunfo final que está todavía en el porvenir, triunfo que servirá para glorificar a Dios con una gloria que no se lograría de otra manera, gloria, de la cual, la Iglesia también participará. Apoc. 21:22-27.

En la consideración de este asunto del permiso divino para el pecado en la tierra, hay dos hechos que permanecen, y a ellos debe aferrarse sin vacilación la mente humana: (1) El pecado es siempre y en todas partes sumamente perverso, y la condenación de Dios contra él no puede menguar, pues El no puede ser tolerante con el pecado. (2) Dios es en Sí mismo santo y perfecto en todos sus caminos. "Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él" (I Jn. 1:5) "Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie" (Stg. 1:13).

Razones que se han presentado para explicar el hecho de que Dios concede permiso para el pecado:

1. El reconocimiento divino del libre albedrío del Hombre.

Evidentemente, Dios tiene el propósito de conseguir una compañía de seres para su eterna gloria, que posean una virtud que es el resultado de una victoria de elección libre sobre el mal. En realidad, El habrá obrado en ellos, tanto el querer como el hacer la buena voluntad divina, por medio de su poder. Fil. 2:13 "porque Dios es el que produce en vosotros tanto el querer como el hacer, para cumplir su buena voluntad".

2. El valor específico de los seres redimidos.

El pudo haber creado seres inocentes, no caídos, incapaces de cometer errores, pero, como El deseaba tener almas redimidas, purificadas por sangre expiatoria y rescatada mediante un costo infinito, la expresión de tal amor y el ejercicio de tal sacrificio sólo son posibles si el pecado existe en el mundo. Efe. 2:4-7 "Pero Dios, quien es rico en misericordia, a causa de su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en delitos, nos dio vida juntamente con Cristo. ¡Por gracia sois salvos! Y juntamente con Cristo Jesús, nos resucitó y nos hizo sentar en los lugares celestiales, para mostrar en las edades venideras las superabundantes riquezas de su gracia, por su bondad hacia nosotros en Cristo Jesús".

3. La instrucción de los ángeles.

Se puede deducir de ciertas porciones bíblicas que, los ángeles observan a los hombres en la tierra, y que aprenden hechos importantes por medio de la experiencia actual de los seres humanos, Efe. 3: 10 "Todo esto es para que ahora sea dada a conocer, por medio de la iglesia, la multiforme sabiduría de Dios a los principados y las autoridades en los lugares celestiales";

1 P. 1: 12 "A ellos les fue revelado que, no para sí mismos sino para vosotros, administraban las cosas que ahora os han sido anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas que hasta los ángeles anhelan contemplar".

El pecado personal

El primer pecado del hombre fue un pecado personal, y, como ya se dijo, de él se derivó la naturaleza de pecado. Por otra parte, en la experiencia humana de todos los miembros que descienden de Adán fue revés: ellos poseen la naturaleza caída, por lo cual llegan a cometer el pecado personal.

Pruebas de la perversidad del pecado personal.

1. La prueba angélica. Un miembro de las huestes angelicales cometió un pecado. Ese pecado fue una ambición impía. Como resultado de tal pecado, dicho ángel cayó y se convirtió en el eterno enemigo de Dios, y se llevó consigo una gran hueste celestial. Algunos de esos seres que cayeron con él están atados en cadenas de oscuridad. Para ellos no hay ni un rayo de esperanza a través de toda la eternidad. (Ezeq. 28:14-19 "Cuando fuiste ungido, yo te puse junto con los querubines protectores. Estabas en el santo monte de Dios, y andabas en medio de piedras de fuego. Eras perfecto en tus caminos desde el día en que fuiste creado hasta que se halló en ti maldad. "'A causa de tu gran comercio te llenaron de violencia, y pecaste. Por eso, te expulsé del monte de Dios, y un querubín protector hizo que desaparecieras de en medio de las piedras de fuego. Tu corazón se enalteció debido a tu hermosura; a causa de tu esplendor se corrompió tu sabiduría. "'Yo te he arrojado en tierra; te he puesto como espectáculo ante los reyes. Por tus muchos pecados y por la iniquidad de tu comercio, profanaste tu santuario. Yo, pues, hice que en medio de ti se desatara y te devorase el fuego. Te convertí en cenizas sobre la tierra ante los ojos de cuantos te observaban. Todos los que te conocen entre los pueblos se horrorizan a causa de ti. Eres objeto de espanto, y dejarás de ser para siempre"; 2 Ped. 2:4 "Porque si Dios no dejó sin castigo a los ángeles que pecaron, sino que, habiéndolos arrojado al infierno en prisiones de oscuridad, los entregó a ser reservados para el juicio".

2. La prueba humana. Un individuo, el primer hombre de la creación cometió un pecado. Ese pecado es según la estimación divina, suficientemente malo como para causar la degeneración y la depravación de los seres que descienden de Adán, y para hacer que incontables millones de su Posteridad sufran en la carne, y mueran, y que la inmensa mayoría de ellos pasen la eternidad en el reino del terror. Rom. 5:17-21 "Porque si por la ofensa de uno reinó la muerte por aquel uno, cuánto más reinarán en vida los que reciben la abundancia de su gracia y la dádiva de la justicia mediante aquel uno, Jesucristo. Así que, como la ofensa de uno alcanzó a todos los hombres para la condenación, así también la justicia realizada por uno alcanzó a todos los hombres para la justificación de vida. Porque como por la desobediencia de un solo hombre, muchos fueron constituidos pecadores, así también, por la obediencia de uno, muchos serán constituidos justos. La ley entró para agrandar la ofensa, pero en cuanto se agrandó el pecado, sobreabundó la gracia; para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna, por medio de Jesucristo nuestro Señor"; Judas 1:4 y 13 "Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los cuales desde antiguo habían sido destinados para esta condenación. Ellos son hombres impíos, que convierten la gracia de nuestro Dios en libertinaje y niegan al único Soberano y Señor nuestro, Jesucristo". ver. 13, "Son fieras olas del mar que arrojan la espuma de sus propias abominaciones. Son estrellas errantes para las cuales está reservada para siempre la profunda oscuridad de las tinieblas".

3. La prueba Divina. El Hijo de Dios sufrió en grado infinito, y murió en una cruz por causa del pecado. No había otro medio para poder lograr la Redención. Sin embargo, si sólo se hubiera cometido un solo pecado en este mundo, siempre hubieran sido necesarios los horribles sufrimientos y la muerte del Hijo de Dios, a fin de que pudiera haber perdón divino para ese pecado y justificación para ese pecador. Luc. 22: 41-44 "Y él se apartó de ellos a una distancia como de un tiro de piedra, y puesto de rodillas oraba diciendo: --Padre, si quieres, aparta de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Entonces le apareció un ángel del cielo para fortalecerle. Y angustiado, oraba con mayor intensidad, de modo que su sudor era como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra"; 2 Cor. 5:21 "Al que no conoció pecado, por nosotros Dios le hizo pecado, para que nosotros fuéramos hechos justicia de Dios en él"; Heb. 9:26 "De otra manera, le habría sido necesario padecer muchas veces desde la fundación del mundo. Pero ahora, él se ha presentado una vez para siempre en la consumación de los siglos, para quitar el pecado mediante el sacrificio de sí mismo"

El pecado personal se manifiesta de muchas maneras. El profeta Isaías declara: -Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros" (Is. 53:6). El sabio Salomón dijo: "En las muchas palabras no falta pecado" (Pr. 10: 19); "Peca el que menosprecia a su prójimo" (Pr. 14:21); "El pensamiento del necio es pecado- (Pr. 24:9). Y en el Nuevo Testamento leemos: "Les dijo Jesús: --Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; pero ahora porque decís: "Vemos", vuestro pecado permanece". (Jn. 9:41) ". . . todo lo que no proviene de fe, es pecado" (Ro. 14:23). "Y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado" (Stg. 4:17). "Recibirán injusticia como pago de la injusticia, porque consideran delicia el gozar en pleno día de placeres sensuales. Estos son manchas y suciedad que mientras comen con vosotros se deleitan en sus engaños. Tienen los ojos llenos de adulterio y son insaciables para el pecado. Seducen a las almas inconstantes. Tienen el corazón ejercitado para la avaricia. Son hijos de maldición"(2 Pedro 2:13-14).

Así nos indican las Escrituras el carácter amplio y complejo de las diversas manifestaciones del pecado, pero en cada caso, se debe afirmar que, el pecado personal siempre ofenderá primeramente y de una manera profunda al Creador Todopoderoso de todas las cosas.

 

 

La culpa del pecado

La culpa es el resultado del pecado en relación a la ira de Dios. Hay resultados naturales del pecado en el pecador mismo. Pero como hemos señalado previamente, todo pecado es una ofensa contra Dios y está sujeto a Su ira. Sal. 7:11 "Dios es el que juzga al justo; es un Dios que emite sentencia cada día"; Jn. 3:18, 36 "El que cree en él no es condenado; pero el que no cree ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios". v.36 "El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que desobedece al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él".

El arrepentimiento de David llegó a su cima cuando se dio cuenta que no sólo había pecado contra Betsabé y su esposo Urías, sino contra Dios. "Contra ti, contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos; para que seas reconocido justo en tu palabra y tenido por puro en tu juicio" (Sal. 51:4). El hijo pródigo se dio cuenta de lo mismo cuando gritó, "... He pecado contra el cielo... " (Luc. 15:21), Romanos 3:19 establece bien el caso: "Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios."

La santidad de Dios reacciona contra el pecado; la reacción es "la ira de Dios." "Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad..." (Rom. 1:18).

Niveles de Culpa.

La Escritura hace claro que hay niveles de culpa, y por ende niveles de castigo, porque hay variedades de pecados. El principio es reconocido por la variedad de sacrificios requeridos por las diferentes clases de pecados (Lev. capítulos 4 al 7). El Nuevo Testamento también sugiere niveles de culpa y de castigo: Luc. 10:13-14 "¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si se hubieran realizado en Tiro y en Sidón los hechos poderosos que han sido realizados en vosotras, desde hace tiempo se habrían arrepentido sentados en saco y ceniza. Por lo tanto, en el juicio será más tolerable el castigo para Tiro y Sidón que para vosotras"; Juan 19:11 "Respondió Jesús: --No tendrías ninguna autoridad contra mí, si no te fuera dada de arriba. Por esto, el que me entregó a ti tiene mayor pecado"; Rom. 2:5-6 "Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, acumulas sobre ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios. El cual pagará a cada uno conforme a sus obras"; Heb.10:28-29 "El que ha desechado la ley de Moisés ha de morir sin compasión por el testimonio de dos o tres testigos. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que ha pisoteado al Hijo de Dios, que ha considerado de poca importancia la sangre del pacto por la cual fue santificado y que ha ultrajado al Espíritu de gracia?"

También debe haber una diferencia entre pecados de naturaleza, y pecados de transgresión personal. Los hombres son pecadores por el principio de pecado innato - pecados de naturaleza. Pero hay mayor culpa cuando el pecador por naturaleza comete a sabiendas actos de transgresión personal.

Otra forma de expresar este contraste es notar la diferencia entre pecados de impulso y pecados deliberados. El pecado de David contra Betsabé fue uno de impulso, pero su pecado contra Urías fue deliberado, ya que planeó cuidadosamente la muerte de este último.

La pena del pecado.

La pena es el dolor o pérdida que está directamente impuesta por el Dador de Leyes en vindicación de Su justicia, que ha sido agravada por la violación de la Ley. Hay consecuencias naturales del pecado: «Porque la paga del pecado es muerte..." (Rom. 6:23); "El alma que pecare, esa morirá" (Ez. 18:20a); "y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio..." (Heb. 9:27).

Se puede decir también que, las consecuencias naturales del pecado son parte de la pena. "Prenderán al impío sus propias iniquidades, y retenido será con las cuerdas de su pecado" (Prov. 5:22). La inmoralidad toma su derecho sobre el cuerpo humano. El estado sin Dios resulta en la deterioración mental y espiritual. Pero esto es sólo parte de la pena. La pena en su culminación aguarda un día futuro."

Diferencia entre corrección y castigo.

Es importante notar que hay una vasta diferencia entre la corrección y el castigo. La corrección, que es para corregir, no es enviada nunca como castigo sobre los hijos del Señor. Cristo llevó todo el castigo por el pecado del creyente. Isa. 53:5 "Pero él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestros pecados. El castigo que nos trajo paz fue sobre él, y por sus heridas fuimos nosotros sanados".

La corrección siempre procede de amor. "Castígame, oh Jehová, mas con juicio; no con tu furor, para que no me aniquiles" (Jer. 10:24). "Porque el Señor al que ama disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo" (Heb. 12:6).

El castigo procede de justicia: "porque sus juicios son verdaderos y justos; pues ha juzgado a la gran ramera que ha corrompido a la tierra con su fornicación, y ha vengado la sangre de sus siervos de la mano de ella" (Ap. 19:2). Por ende, la corrección es con intención de ser correctiva; pero la pena, o el castigo no tiene intención de reformar al ofensor. Esta pena o castigo como ya se ha mencionado previamente, solo puede ser descrita con la palabra muerte. Y esta muerte es triple: Física, espiritual y por último será eterna.  

El Remedio Divino para el pecado del Hombre

Dios previó todo lo que tomaría lugar en la Caída del Hombre, y El planeó justamente un remedio para el pecado del hombre. Este remedio consiste en una salvación tal que fue planeada antes de la fundación del mundo. Antes que fuera cometido el primer pecado en el universo, y de la triste condición traída por el hombre rebelde, que había sido hecho a la imagen de Dios, el Señor planeó y proveyó un medio de escape. Nuestro Dios no fue tomado desprevenido. El previó la Caída y preordenó un plan de rescate.

El plan de salvación es tan simple que el menor entre los hijos de los hombres puede conocer suficiente de el para experimentar su poder transformador. Al mismo tiempo, es tan profundo que jamás se ha descubierto en el ninguna imperfección.

En realidad, aquellos que mejor lo conocen están continuamente asombrados que un, y sólo un plan de salvación es necesario para la vasta cantidad de necesidades espirituales entre las casi ilimitadas variedades de necesidades de los hombres en toda raza, cultura y condición entre las naciones de este mundo.

El corazón del plan de salvación de Dios está centrado alrededor de un oficio y fundación de un Mediador - Uno que podría ir entre un Dios ofendido y una criatura desamparada y pecaminosa, el hombre.

Job sintió la necesidad de tal persona en su dolor. "Porque no es hombre como yo, para que yo le responda. Y vengamos juntamente a juicio. No hay entre nosotros árbitro que ponga su mano sobre nosotros dos" (Job 9:32, 33). Esta es la posición que Cristo, en Su Sacrificio Sustituyente, vino a llenar. "Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre" (1 Tim. 2:5)

Esta es la razón para la Encarnación de la Segunda Persona de la Deidad. Para ser un mediador para Dios debe ser Dios, para representar a la Humanidad debe ser un hombre. 1 Tim. 3:16 "Indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: El fue manifestado en la carne, justificado por el Espíritu, visto por los ángeles, proclamado entre las naciones, creído en el mundo, y recibido arriba en gloria". Jn. 1:14 "Aquel verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros? Note también la siguiente explicación extensiva: "Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenia el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre. Porque ciertamente no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a la descendencia de Abraham. Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo" (Heb. 2:14-17).

Las Escrituras señalan claramente el hecho de que el plan de redención estuvo incluido en el decreto o consejo eterno de Dios, Efe. 1 : 3-14; 3: 11-12; 2 Tim. 1:9 "Fue él quien nos salvó y nos llamó con santo llamamiento, no conforme a nuestras obras, sino conforme a su propio propósito y gracia, la cual nos fue dada en Cristo Jesús antes del comienzo del tiempo";1 Pedro 1:2 "elegidos conforme al previo conocimiento de Dios Padre por la santificación del Espíritu, para obedecer a Jesucristo y ser rociados con su sangre: Gracia y paz os sean multiplicadas" vers. 18-20 "Tened presente que habéis sido rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual heredasteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación. El, a la verdad, fue destinado desde antes de la fundación del mundo, pero ha sido manifestado en los últimos tiempos por causa de vosotros".

Se puede decir que, en el plan de la redención hay, en un sentido, una división de labor: El Padre es el originador, el Hijo el ejecutor y el Espíritu Santo el administrador. Esto solamente puede ser resultado de un acuerdo voluntario entre las personas de la Trinidad.

Hay pasajes de la Escritura que no solamente apuntan al hecho de que el plan de Dios para la salvación de los pecadores fue eterno, Efe.1:4; 3: 9, 11 ; sino que también indican que era de la naturaleza de un pacto. Cristo habla de promesas hechas a El antes de su venida, y repetidamente se refiere a una comisión que El había recibido de su Padre, Juan 5: 30 "Yo no puedo hacer nada de mí mismo. Como oigo, juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco la voluntad mía, sino la voluntad del que me envió"; 6: 38-40 "Porque yo he descendido del cielo, no para hacer la voluntad mía, sino la voluntad del que me envió. Y ésta es la voluntad del que me envió: que yo no pierda nada de todo lo que me ha dado, sino que lo resucite en el día final. Esta es la voluntad de mi Padre: que todo aquel que mira al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y que yo lo resucite en el día final". Jn.17: 4-8. Y en Rom, 5: 12-21 y I Cor. 15: 22. En este último pasaje se considera a Cristo, claramente, como la cabeza representativa, es decir la cabeza de un pacto.

Debemos recordar que, dondequiera que tenemos los elementos esenciales de un pacto, una promesa o promesas, y una condición deben establecerse, cuando existen ambas, tenemos un pacto. En el Salmo 2:7-9 las partes se mencionan y se indica una promesa. "Yo declararé el decreto: Jehovah me ha dicho: "Tú eres mi hijo; yo te engendré hoy. Pídeme, y te daré por heredad las naciones, y por posesión tuya los confines de la tierra. Tú los quebrantarás con vara de hierro; como a vasija de alfarero los desmenuzarás". En (Heb. 10: 5-7), el Mesías expresa su voluntad para hacer la voluntad del Padre convirtiéndose en un sacrificio por el pecado. En Heb. 10:28-29, claramente se nos habla de la grandeza del pacto eterno de redención en Cristo.

La posición de Cristo en el Pacto de Redención.

La posición de Cristo en el pacto de redención es doble. En primer lugar, El es Fiador (en griego egguos), una palabra que se usa solamente en Heb. 7:22 " De igual manera, Jesús ha sido hecho fiador de un pacto superior". Un fiador es uno que se compromete a ser responsable de que las obligaciones legales de otro se satisfagan.

La fianza por nuestro pecado fue la muerte de Cristo.

Cuando fue creado el hombre, sin duda estaba destinado a ser tan perdurable como los ángeles. Pero por causa del pecado, la muerte vino a ser parte de toda la raza humana. La Biblia lo dice así: "La paga del pecado es muerte" (Rom. 6:23). Por ello, Cristo tuvo que pagar con muerte por nuestra salvación. Aunque la demanda de la ley ha sido satisfecha, por el fiador, la muerte todavía ejerce su autoridad sobre los hombres.

La muerte de los no salvos.

Aunque hay muchas cosas que están a disposición de los que no son salvos, como consuelo para el pecado y sus juicios, a través de la gracia salvadora de Dios, ellos permanecen en la esclavitud del pecado y bajo la sentencia de muerte en todas sus formas hasta que lleguen a ser salvos, si es que llegan a serlo. En lo concerniente a la muerte física, que es el castigo por la participación del hombre en el pecado de Adán, ellos se encuentran bajo sentencia de muerte, como juicio; en lo que tiene que ver con la muerte espiritual, ellos permanecen separados de Dios; en lo tocante a la muerte segunda, ellos están condenados a eterna separación de Dios. ¡Grande, en realidad, es la necesidad que tienen ellos del Salvador! (compa. Juan 3:18).

La muerte de los cristianos.

Se puede decir que, aunque la muerte como único medio para partir de este mundo, continúa en vigencia, aun para el cristiano, hasta la venida de Cristo, sin embargo, para ellos, el aspecto de juicio que tiene la muerte se ha quitado para siempre. Del cristiano se dice: "Ahora, pues ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús" (Ro.8: l). Y la muerte del cristiano, en lo que tiene que ver con su cuerpo, se describe como un sueño (Jn. 11:11) y en lo que tiene que ver con el alma y el espíritu, se describe como una partida para estar con Cristo. (Fil. 1:23)

La muerte en el Milenio.

Está escrito en Isaías 65:20, y es de lo más evidente que se refiere a la edad del reino venidero: "No habrá más allí niño que muera de pocos días, ni viejo que sus días no cumpla; porque el niño morirá de cien años, y el pecador de cien años será maldito." Obviamente, la muerte física estará muy restringida en la edad de gloria sobre la tierra.

La muerte será eliminada para siempre.

Las Escrituras predicen un día venidero cuando la muerte desaparecerá para siempre del universo, todo esto gracias a la muerte del fiador. (1 Co.15:26) "El último enemigo que será destruido es la muerte". Similarmente, el apóstol Juan, escribe las siguientes palabras vigorosas: "Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá más muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron" Apoc. 21:4.

Por su muerte, Cristo, llegó a poseer las llaves del hades y de la muerte, Heb. 2:14 "Por tanto, puesto que los hijos han participado de carne y sangre, de igual manera él participó también de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el dominio sobre la muerte (éste es el diablo)". Después de su resurrección y de su ascensión, El habló desde los cielos, diciendo: "Yo soy. . . el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades" (Ap.1:17,18).

El hecho de que el Hijo de Dios anule la autoridad de la muerte, está de acuerdo con la palabra de Cristo, cuando dijo: "Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra" Mat. 28:18. Significando esto, una trasferencia de autoridad que tiene que significar mucho en realidad para todos los miembros de esta raza condenada a muerte. Así se desvanecerá para siempre el reino de tan terrible maldición y de tan horroroso enemigo, al cual se le ha permitido que continúe imponiendo su infortunio aun en los redimidos a través de las edades. Será destruido por la autoridad y el poder irresistibles del Hijo de Dios.

La muerte de Cristo es un juicio sobre el pecado.

La muerte de Cristo fue un juicio completo contra la naturaleza de pecado a favor de todos los que son regenerados. Rom. 8:3-4 "Porque Dios hizo lo que era imposible para la ley, por cuanto ella era débil por la carne: Habiendo enviado a su propio Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; para que la justa exigencia de la ley fuese cumplida en nosotros que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu". ver también, 2 Cor. 5:21. El, como Sustituto, llevó sobre Sí la condenación que ningún mortal puede comprender; y ese castigo entró profundamente en los reinos de la muerte espiritual: la separación de Dios (comp. Mt.27:46). Cuando la Biblia dice: que Dios le hizo a El pecado, lo que se quiere decir es: que Dios el Padre desencadenó su ira y su juicio sobre el Hijo por nuestra causa. Con el resultado que en la cruz el dominio y poder del pecado ha sido juzgado y conquistado. Gracias a ese triunfo, el cristiano puede vencerlo, Rom. 8:1. En esto consiste toda la verdad de nuestra reconciliación... ni por un momento dejó Cristo de ser justo y puro. 

El futuro del hombre es de triunfo y gloria.

La revelación bíblica da testimonio de que al hombre le aguarda un futuro de triunfo y gloria. Todo esto será el resultado de la victoria obtenida por Cristo a través de su muerte vicaria (sustitutoria). (Heb. 2:5-9) "Porque no fue a los ángeles a quienes Dios sometió el mundo venidero del cual hablamos. Pues alguien dio testimonio en un lugar, diciendo: ¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él, o el hijo del hombre, para que tengas cuidado de él? Le has hecho por poco tiempo menor que los ángeles; le coronaste de gloria y de honra; todas las cosas sometiste debajo de sus pies. Al someter a él todas las cosas, no dejó nada que no esté sometido a él. Pero ahora no vemos todavía todas las cosas sometidas a él. Sin embargo, vemos a Jesús, quien por poco tiempo fue hecho menor que los ángeles, coronado de gloria y honra por el padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos".

El mal de acuerdo a la revelación bíblica, es algo temporal en el universo de Dios. Se puede decir sin duda alguna que, puesto que Dios es infinitamente santo y es el Diseñador y Creador del Universo, el mal tuvo que haber comenzado sus manifestaciones después de la creación y mediante permiso de Dios, y que tiene que servir para el cumplimiento de algún propósito compatible con la justicia divina. (Ver, Rom. 9:18-26).

Por la Biblia entendemos también que, cuando ese propósito se haya cumplido, el mal será separado de la creación de Dios, y Dios, que ha tomado a su cargo la responsabilidad de juzgar el mal, cumplirá esa obra hasta el grado de perfección que caracteriza a todas sus obras. (Apoc. 22:3-5) "Ya no habrá más maldición. Y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le rendirán culto. Verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes. No habrá más noche, ni tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol; porque el Señor Dios alumbrará sobre ellos, y reinarán por los siglos de los siglos".

Al estudiar el triunfo final de Dios, citaremos ciertos pasajes fundamentales de las Escrituras: 1 Corintios 15:20-28. "Pero ahora, Cristo sí ha resucitado de entre los muertos, como primicias de los que durmieron. Puesto que la muerte entró por medio de un hombre, también por medio de un hombre ha venido la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, así también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida. Después el fin, cuando él entregue el reino al Dios y Padre, cuando ya haya anulado todo principado, autoridad y poder. Porque es necesario que él reine hasta poner a todos sus enemigos debajo de sus pies. El último enemigo que será destruido es la muerte. Porque ha sujetado todas las cosas debajo de sus pies. Pero cuando dice: "Todas las cosas están sujetas a él", claramente está exceptuando a aquel que le sujetó todas las cosas. Pero cuando aquél le ponga en sujeción todas las cosas, entonces el Hijo mismo también será sujeto al que le sujetó todas las cosas, para que Dios sea el todo en todos".

Esta porción de la Biblia, presenta el programa divino para la purificación del universo en preparación para la gloria eterna. Habiendo declarado que la resurrección será un hecho común para todos los hombres, y que habrá un orden de sucesión en la resurrección - (1) Cristo las Primicias; (2) los que son de Cristo en su venida; y (3) la resurrección final de los muertos impíos - el Apóstol indica que la segunda de estas resurrecciones, que es la que ha de ocurrir cuando Cristo venga por su Iglesia, le corresponde a un grupo que él designa con el nombre "los que son de Cristo". Esta declaración se corresponde con la declaración de 1 Tesalonicenses 4:16, donde se nos indica que "los muertos en Cristo" resucitarán primero; y con la declaración de Apocalipsis 20:4-6, donde se nos indica que aquellos sobre los cuales reposa el sello de la bendición divina resucitarán antes del comienzo del período de mil años; mientras que "los otros muertos" no volverán a vivir hasta que se hayan cumplido los mil años.

En Juan 5:28-29, se nos dice: "No os asombréis de esto, porque vendrá la hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz y saldrán, los que hicieron el bien para la resurrección de vida, pero los que practicaron el mal para la resurrección de condenación". Aquí, Cristo, declara que habrá dos grupos en la resurrección, aunque El no hace ninguna referencia al tiempo que ha de transcurrir entre los dos eventos de resurrección. No obstante, El Espíritu lo revela en los pasajes de la carta a los Corintios y del Apocalipsis, los cuales se han observado previamente. Cuando Cristo venga por los suyos, no sólo llevará esta compañía para que esté con El, mediante resurrección y traslado, sino que en ese momento terminará la era de la iglesia sobre la tierra.

Del mismo modo, el período que transcurrirá entre la resurrección de los que son de Cristo y la resurrección final, se caracterizará por el hecho de que Cristo estará ejerciendo personalmente el poder y la autoridad. Apoc. 5:11-12 "Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono y de los seres vivientes y de los ancianos. El número de ellos era millares de millares. Y decían a gran voz: "Digno es el Cordero, que fue inmolado, de recibir el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza". En este pasaje Cristo está por desatar los juicios de la Gran Tribulación, juicios a través de los cuales establecerá su reino. Según Apocalipsis 20:4, Este reino durará mil años. "Y vi tronos; y se sentaron sobre ellos, y se les concedió hacer juicio. Y vi las almas de los degollados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios. Ellos no habían adorado a la bestia ni a su imagen, ni tampoco recibieron su marca en sus frentes ni en sus manos. Ellos volvieron a vivir y reinaron con Cristo por mil años". Al fin de este período, y en virtud de haberse cumplido el reinado de Cristo, la Biblia enseña que Cristo destruirá a todos sus enemigos, y entregará el reino restaurado al Dios y Padre (I Co. 15: 24).

Cuando Cristo dijo: "En la casa de mi Padre muchas moradas hay" (Jn.14:2); parece que se estaba refiriendo al universo entero, en el cual hay varias moradas. El pasaje de Apocalipsis 20:11-22:7 dice que tales moradas son las siguientes: (1) El cielo, (o tercer cielo) que es la morada de Dios; (2) la ciudad celestial, que se distingue del cielo en que desciende del cielo mismo, ésta será el cielo nuevo (Ap.21:2-3,10); (3) la tierra nueva, que será habitada por el Israel glorificado, pueblo éste que siempre ha estado relacionado con la esfera terrenal, y cuya existencia es, según el pacto que Jehová hizo con él, eterna. Con el pueblo de Israel estarán en la tierra "las naciones que hubieren sido salvas", las cuales le llevarán la gloria y el honor a ella; y (4) la morada de los que estarán fuera", cuyos caracteres y estados serán incambiables, y estarán separados de Dios para siempre.

La Ciudad Celestial. La Iglesia (Jn.14:3) y los santos ángeles compartirán con el Dios Trino la segunda morada, que es el cielo nuevo. Comparativamente es poco lo que se nos revela con respecto al carácter del cielo nuevo; probablemente eso se debe a que la mente finita no es capaz de comprenderlo. Con respecto a la ciudad celestial, la cual se nos dice que desciende del cielo, de Dios: se nos informa sobre su carácter, sus dimensiones, sus habitantes, o sea, los que frecuentan sus portales, el material del cual estará constituida su estructura y su gloria.

Los patriarcas esperaban esa ciudad. Abraham, que moraba en tiendas, buscaba "la ciudad que tiene fundamentos" (Heb. 11: 10, 16). La ciudad será cosmopolita: la frecuentarán y disfrutarán de ella los que estarán en las otras moradas. Apoc. 21:24-26 "Las naciones andarán a la luz de ella, y los reyes de la tierra llevan a ella su gloria. Sus puertas nunca serán cerradas de día, pues allí no habrá noche. Y llevarán a ella la gloria y la honra de las naciones". En efecto, la esposa, cuyo hogar evidentemente será el cielo nuevo, donde estará Cristo, estará tan completamente identificada con la ciudad que ésta llevará también el nombre de "la esposa del Cordero" (Ap. 21:9-10).

También se nos indica que en aquella ciudad tendrá el privilegio de hacer acto de presencia la Iglesia, por el hecho de que sus doce fundamentos llevarán los nombres de los doce apóstoles del Cordero. También entrarán en dicha ciudad los ángeles, el pueblo de Israel y las demás naciones salvas, puesto que en sus puertas habrá doce ángeles, y estas puertas llevan los nombres de las doce tribus de Israel. Apoc. 21:10-14. "Me llevó en el Espíritu sobre un monte grande y alto, y me mostró la santa ciudad de Jerusalén, que descendía del cielo de parte de Dios. Tenía la gloria de Dios, y su resplandor era semejante a la piedra más preciosa, como piedra de jaspe, resplandeciente como cristal. Tenía un muro grande y alto. Tenía doce puertas, y a las puertas había doce ángeles, y nombres inscritos que son los nombres de las doce tribus de los hijos de Israel. Tres puertas daban al este, tres puertas al norte, tres puertas al sur y tres puertas al oeste. El muro de la ciudad tenía doce fundamentos, y sobre ellos los doce nombres de los apóstoles del Cordero". Esta ciudad estará construida de oro puro como cristal, incluso sus calles. La longitud de la ciudad será de doce mil estadios, lo que equivale a dos mil cuatrocientos kilómetros. Se nos dice que su longitud, su anchura y su altura son dimensiones iguales.

La ciudad estará fulgurantemente iluminada con la gloria (Shekinah) de Dios. En Hebreos 12:22-24, se nos dice: "Más bien, os habéis acercado al monte Sion, a la ciudad del Dios vivo, a la Jerusalén celestial, a la reunión de millares de ángeles, a la asamblea de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el juez de todos, a los espíritus de los justos ya hechos perfectos, a Jesús el mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel". En este pasaje se nos describe también la ciudad celestial, pero sólo en lo relativo a sus habitantes, o sea a aquellos que entran por sus puertas. Se observará que, como hay varias moradas en la casa del Padre, habrá por lo menos cuatro clasificaciones de las criaturas de Dios: los santos ángeles, la Iglesia, Israel, las naciones que hubieron sido salvas.

Según Apocalipsis 22:22-27, los que han de estar en la ciudad celestial serán: Dios, el Cordero, los ángeles, la Iglesia, y los moradores de la tierra - tanto Israel como las naciones que hayan sido salvas. En Hebreos 12:22-24, que es el pasaje que estamos considerando, aparece la misma clasificación de habitantes para la ciudad celestial: "Dios el juez de todos", "Jesús el Mediador del nuevo pacto", "la compañía de muchos millares de ángeles", "la congregación - (Iglesia) - de los primogénitos que están inscritos en los cielos", y "los espíritus de los justos hechos perfectos". Este último título evidentemente se refiere a Israel y a las naciones que para ese tiempo habrán sido purificadas mediante la gracia divina y de acuerdo con la redención de Cristo, las cuales morarán en la tierra nueva.

La tierra Nueva. Esta será la morada de los pueblos terrenales con los cuales Dios ha hecho pacto eterno. Gén. 13:15 "Porque toda la tierra que ves te la daré a ti y a tu descendencia, para siempre".

La última morada. Es aquella en que tendrán que permanecer los que no quisieron aceptar la redención de Cristo. Al comparar la morada de los no regenerados con la morada de los que han de disfrutar de la eterna bendición de Dios, se nos dice que la de aquellos es la morada de "fuera" (Ap.22:15). ¿Quiénes estarán en esta morada? Los ángeles caídos que, junto con Satanás, serán lanzados al fuego eterno, Mt.25:41 "Entonces dirá también a los de su izquierda: "Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles". Ap. 20:10 "Y el diablo que los engañaba fue lanzado al lago de fuego y azufre, donde también están la bestia y el falso profeta, y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos". y los no regenerados los cuales, por no estar sus nombres escritos en el libro de la vida del Cordero, serán lanzados de igual modo al lago de fuego, Ap. 20:15 "Y el que no fue hallado inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego"; 21:8 "Pero, para los cobardes e incrédulos, para los abominables y homicidas, para los fornicarios y hechiceros, para los idólatras y todos los mentirosos, su herencia será el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda"

En todo este plan está presente la sangre redentora de Cristo.

En la enumeración de los habitantes que se nos da en Apocalipsis, Cristo aparece como el Cordero; y en la enumeración que se nos da en Hebreos, El aparece como Mediador del nuevo pacto, cuya sangre habla mejor que la de Abel. Según el hincapié que evidentemente se hace sobre la sangre de Cristo, podemos concluir que todo lo que Dios haya realizado para ese tiempo habrá tenido su base en el valor de la sangre de Cristo.

En 2 Pedro 3:7-13, se nos dice: "Pero por la misma palabra, los cielos y la tierra que ahora existen están reservados para el fuego, guardados hasta el día del juicio y de la destrucción de los hombres impíos. Pero, amados, una cosa no paséis por alto: que delante del Señor un día es como mil años y mil años como un día. El Señor no tarda su promesa, como algunos la tienen por tardanza; más bien, es paciente para con vosotros, porque no quiere que nadie se pierda, sino que todos procedan al arrepentimiento. Pero el día del Señor vendrá como ladrón. Entonces los cielos pasarán con grande estruendo; los elementos, ardiendo, serán deshechos, y la tierra y las obras que están en ella serán consumidas. Ya que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡qué clase de personas debéis ser vosotros en conducta santa y piadosa, aguardando y apresurándoos para la venida del día de Dios! Por causa de ese día los cielos, siendo encendidos, serán deshechos; y los elementos, al ser abrasados, serán fundidos. Según las promesas de Dios esperamos cielos nuevos y tierra nueva en los cuales mora la justicia".

Dos hechos esenciales se nos presentan en este pasaje: Habrá un cielo nuevo y una nueva tierra. Los cielos de hoy arderán y serán deshechos; y los elementos se fundirán por el intenso calor.

El mismo evento se nos describe en Hebreos 1:10-12, donde está escrito que los cielos y la tierra perecerán. Que se envejecerán como una vestidura, y serán mudados. Con respecto al hecho de que lo viejo ha de pasar, se nos declara en Apocalipsis 20:11 que el cielo y la tierra huirán de la presencia de Aquel que estará sentado en el trono, y no se hallará ningún lugar para ellos. Pedro da testimonio: "Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia (v. 13). Esta esperanza se basa también en el Antiguo Testamento: "Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá, memoria, ni más vendrá al pensamiento" (Isa.65:17). Tan sorprendente será esta nueva creación que no volverá a haber memoria del sistema presente. Parece ser también que, no habrá memoria de la vida íntima del matrimonio, Luc. 20:34-35 "Entonces respondiendo Jesús les dijo: --Los hijos de este mundo se casan y se dan en casamiento. Pero los que son tenidos por dignos de alcanzar aquel mundo venidero y la resurrección de los muertos no se casan, ni se dan en casamiento". De igual manera leemos: "Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra que yo hago permanecerán delante de mí, dice Jehová, así permanecerá vuestra descendencia y vuestro nombre" (lsa.66:22). Según esta profecía, no sólo habrá nuevos cielos y nueva tierra, sino que Israel permanecerá para participar de esa gloria mientras dure la nueva creación.

Volviendo al pasaje del apóstol Pedro. Observamos que Pedro nos dice que el tiempo en que ha de ocurrir esta gran transformación será, en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos" (2 P. 3: 7). Esto coincide precisamente con el informe que se nos ofrece en Apocalipsis 20: 11-15, donde se nos dice que, cuando los muertos impíos se congreguen ante Dios para someterse al juicio final, es cuando todo el actual sistema huye de la presencia del que está sentado en el trono. Luego se nos dice: "Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas" (Ap. 21: 5). La nueva tierra será tan santa como el cielo nuevo. Pedro declara que habrá "cielos nuevos y tierra nueva en los cuales mora la justicia" (2 P. 3:13) Esto indica que tanto la ciudad celestial como la tierra nueva serán tan puras como el mismo Dios, y El morará en cada una de ellas para siempre. Del mismo modo, los tres órdenes de seres creados - los ángeles no caídos, la Iglesia de los primogénitos y los moradores de la tierra, entre los cuales estarán Israel y la naciones que hubieren sido salvas, disfrutarán de completa y eterna comunión con Dios.

Conclusión: De ese modo predicen las Escrituras el triunfo divino glorioso y universal. Triunfo que se alcanzó por medio de la Cruz de Cristo. Triunfo que, Cristo desea compartir con todo aquel que quiera allegarse a él. Este triunfo será a nivel infinito e incluye el sometimiento de todo enemigo y de todo principio de maldad. Quizás de todas las maravillas de realización divina, ninguna puede sobrepasar en gloria, al universo venidero, el cual ha de ser libre de todo pecado y maldad, en el cual la justicia divina reinará por siempre. Puesto que ninguna palabra de Dios puede faltar, todo lo que El se ha propuesto hacer con el hombre, será tan perfecto, como los son todas sus obras.... "¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿Quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero? ¿O quién le dio a él primero, para que le fuera recompensado? Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén".