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¿Cómo tomar las desiciones corretas?

 

INTRODUCCIÓN

Planificar, resolver problemas, mejorar la eficiencia, reducir los errores; todo esto depende de que usted sea capaz de tomar e implementar decisiones correctas.

Decidir sobre algo significar hacer una elección o llegar a una conclusión y ninguna de las dos cosas es fácil. A veces hay que tomar decisiones muy difíciles; por ejemplo, mudarse, cambiar de trabajo, casarse, divorciarse, etc. Pero es vital poder tomar decisiones correctas, porque el bienestar, incluso la supervivencia, de una vida o de una familia, depende casi enteramente de la calidad del proceso de la toma de decisiones.

Además, ¡No hay vida tan completa como la que uno elige vivir! ¿Quién soy? ¿Qué es lo que quiero? Muchos de nosotros vamos por la vida sin hacernos y sin contestarnos estas cruciales preguntas. Sin embargo todos los días, todas las semanas, todos los meses y todos los años tomamos decisiones que influyen en gran medida nuestras posibilidades de fracasar o de tener éxito.

¿Cuáles son las grandes y pequeñas decisiones que nos gobiernan y qué hacemos con ellas? ¿Cómo podemos evitar el tomar decisiones negativas?

La cuestión de quienes somos y lo que logramos como individuos está determinada en gran parte por buenas decisiones. Si aprendemos a tomar decisiones correctas, y entendemos el papel que juegan en nuestra vida habremos descifrado la mayor parte de los fundamentos del desarrollo personal.

¿QUÉ ES UNA DECISION?

Adoptamos y ejecutamos muchas de nuestras decisiones en segundos. A veces es algo que se da tan rápido que casi no somos conscientes de ello. Pero es importante analizar lo que sucede y cómo podemos mejorar el procedimiento, porque las decisiones que tomamos son el medio por el cual hacemos avanzar nuestra vida y alcanzamos nuestras metas.

Tomar una decisión es como estar en un cruce de caminos. Hay que elegir una opción entre dos o más alternativas. Estas opciones generalmente están limitadas por condicionantes, por ejemplo:

 

Identificar y apreciar estos factores correctamente es uno de los aspectos más importantes de la buena toma de decisiones.

Tomar más conciencia de la decisiones que toma le ayudará a analizar el proceso de la toma de decisiones. Por ejemplo, ¿lleva sobre sus hombros toda la carga de la toma de decisiones, o hace participar a otra gente? ¿Toma las decisiones claves de un modo planificado y racional con mucha anticipación, o toma cada decisión sobre la marcha? ¿Se basa en su intuición para ayudarse a tomar una decisión, o prefiere usar el pensamiento lógico para hacer una elección apropiada?

TIPOS DE DECISIONES

Existen distintos tipos de decisiones, por ejemplo:

Rutinarias. Estas son decisiones comunes en relación con una gran variedad de cuestiones. Muchas veces se ahorra tiempo si estas decisiones las adopta una sola persona.

Urgentes. Algunos problemas se dan rápidamente y pueden traer serias consecuencias si no se los resuelve inmediatamente. Aquí también muchas veces una persona los resolverá personalmente y dará explicaciones o se justificará luego.

Problemáticas. Este tipo de decisiones hay que tomarlas cuando emerge una dificultad y no hay una solución evidente. Generalmente resulta más útil que un grupo tome estas decisiones, e incluso que se consulte a gente externa al problema.

Consultivas. Otras decisiones que uno toma afectarán a otra gente. Muchas veces es importante hacer participar a los que se verán afectados por los resultados de la decisión.

También se puede distinguir entre decisiones programadas y no programadas.

Programadas. Son las relativamente poco importantes o repetitivas. Comúnmente existen procedimientos o criterios preestablecidos para tomarlas. No involucran grandes riesgos y por lo tanto se pueden delegar con mayor facilidad.

No programadas. Son las decisiones nuevas y donde los riesgos son altos. Se dan en situaciones inusuales o mal definidas, donde hay muchos cursos de acción posibles.

¿POR QUÉ SON IMPORTANTES LAS DECISIONES?

Las decisiones son importantes porque tienen el poder de ser el detonador del proceso que lleva a hacer realidad las aspiraciones y metas de toda persona.

Las decisiones que adoptamos muchas veces afectan a la gente que nos rodea. Del mismo modo, las decisiones que toma otra gente muchas veces tienen consecuencias para nosotros. Para evitar problemas potenciales y aprovechar al máximo las oportunidades que se presentan, usted necesita usar toda una batería de capacidades, que incluyen pensar con lógica, analizar los riesgos, utilizar la creatividad y la intuición.

En ocasiones no hay una sola decisión "correcta". Puede haber varias opciones y tenemos que usar toda nuestra capacidad analítica para elegir la mejor opción o la que cause menos daño. Tomar una decisión es parte de un proceso que incluye reunir información, generar opciones y analizar riesgos.

EVALUE SUS DECISIONES

Cuando se le pregunta a alguien ¿Quién es usted y qué es lo que quiere? La respuesta juega un papel muy importante en las decisiones que toma

Un buen método para conocer la respuesta es descubrir dónde está usted ubicado uno con respecto a algunas decisiones básicas que toma, consciente o inconscientemente, a lo largo del día y que determinan su forma de actuar. Veamos algunos ejemplos:

El aspecto personal. ¿Qué aspecto tiene? ¿Qué aspecto quisiera tener? ¿Se ha ocupado de su aspecto físico para ampliar las oportunidades de lograr objetivos personales y profesionales? ¿Cree que necesita dedicar más atención a su aspecto personal? Su aspecto personal ¿disminuye o incrementa su autoestima?

El trabajo, la carrera o la posición. ¿Tiene el empleo o la profesión que quiere? ¿Está contento con el oficio o carrera que eligió? ¿Se queja de lo que tiene o lo disfruta? ¿Considera que está donde está por su decisión o siente que la decisión se tomo por expectativas de otro? ¿Tiene planes para hacer cambios? Si pudiera empezar de nuevo, ¿haría todo igual?

La relación con otros. ¿Le satisface la relación que tiene con los demás? ¿Se esfuerza para mostrar lo mejor que tiene para ofrecer? ¿Sabe escuchar? ¿Se preocupa por los demás y lo demuestra? ¿Habla, expresa y presenta sus ideas, como quiere hacerlo? ¿La gente lo respeta por la manera en que usted la trata? Sus relaciones en general, en su casa, en el trabajo, con sus amigos, etc., ¿son lo que usted desea? ¿Toma decisiones conscientes con respecto a su relación con los demás?

La actitud ante los problemas. Los problemas, ¿lo paralizan o lo ponen en movimiento? ¿Odia ver aparecer un problema o lo considera como una "cosa propia de la vida"? ¿Busca y encuentra las oportunidades que hay dentro de los problemas? ¿Elige considerar a los problemas como escalones para el "éxito" o como obstáculos que le impiden avanzar y no lo llevan a ninguna parte?

La capacidad de enfrentar metas. ¿Elige fijarse metas? ¿Lo hace a menudo? ¿Las expresa por escrito? ¿Son metas específicas? ¿Se da plazos para cumplirlas? ¿Define claramente los resultados que espera obtener?

La elección de amistades. ¿Elige sus amigos? ¿Se rodea de la gente que más respeta? ¿Sus amigos lo ayudan a superarse o lo mantienen sumergido? ¿Quiénes son verdaderamente sus amigos? Si pudiera elegir ¿con quién pasaría su tiempo? ¿Puede elegirlo? ¿Realmente le gusta la gente a quién llama sus amigos?

El tiempo libre. Usted dispone de infinidad de maneras de pasar cada momento del tiempo libre, ¿lo emplea como usted elige o según la elección de otro? ¿Comparte sabiamente su tiempo libre? ¿Siente que controla conscientemente su tiempo libre o las cosas que hace simplemente "ocurren"?

El nivel de educación. ¿Cuánto sabe usted? ¿Qué más le gustaría saber? ¿Qué piensa de la posibilidad de saber más? ¿Qué hace al respecto? ¿Cómo estimula su mente? ¿Está verdaderamente informado o elige no estarlo?

Lo que espera de sí mismo. ¿Qué espera de sí mismo? Todos los ejemplos enumerados, son importantes, pero saber qué espera de sí mismo, es vital, porque requiere decisiones que llegan a la raíz misma de su autoestima, de quién usted es y de lo que espera de usted. Esta decisión lo confronta con estas importantes preguntas: ¿Quién es? Y ¿Qué es lo que quiere?

Le sugerimos que se Siéntese solo/a en un lugar tranquilo y se hága esta pregunta: ¿Qué espero realmente de mí mismo/a? Escuche la respuesta.

Esta pregunta, más que ninguna otra, lo enfrentará a lo que está haciendo con su vida. Lo que responda y elija hacer al respecto podría modificar profundamente el resto de su vida. Esta es la pregunta, mejor dicho la decisión, que afecta y dirige todas las otras decisiones que tomará.

Hay gente que se ha hecho esta pregunta, pero nunca se tomo realmente el tiempo necesario para buscar la respuesta. Es lamentable que esto ocurra. No se puede dirigir la vida significativamente sin enfrentar interrogantes sobre lo que uno está haciendo aquí, lo que espera de sí mismo y lo que hará al respecto.

Póngase de acuerdo con usted mismo acerca de cuál es su propósito y cuáles son los valores personales que tiene en la vida. Recuerde que Dios lo ama incondicionalmente y quiere lo mejor para usted. Dele la oportunidad de ser su guía en la aventura maravillosa de vivir una vida plena y abundante tomando decisiones correctas.

LA ACTITUD AL TOMAR DECISIONES

Existen tres modelos o ciclos que establecemos consciente o inconscientemente, que controlan casi todo lo que sentimos y hacemos cada día. Es muy probable que usted se ajuste a uno de los tres.

Por pequeña y poco importante que parezca cada simple decisión, cuando se van sumando construyen un modelo. A su vez el modelo crea un ciclo y ese ciclo dibuja un modelo más grande que define para cada uno de nosotros, nos demos cuenta de ello o no, una manera de vivir.

Es importante saber con qué modelo se identifica en este momento y en cuál le gustaría encontrarse, para poder decidir algo al respecto.

Estos modelos son:

MODELO I - DECISIONES QUE DEBILITAN

Las personas del modelo I toman pequeñas decisiones que debilitan y perjudican. Tienden a quejarse en vez de sacar el mejor partido de una situación difícil, ven los riesgos y no las oportunidades. Tienen el hábito (es decir el modelo de toma de decisiones) de pensar primero en lo peor y después en lo mejor. Contemplan la vida como una serie de luchas y no ven que esas mismas situaciones pueden significar desafíos y oportunidades de crecer y sentirse mejor.

La gente del modelo I tienden a tener un pensamiento regido por un patrón negativo. Sin siquiera pensarlo suelen decir: "Yo sé que esto no va a resultar" "Para que voy a abrir el correo, no recibo más que facturas" "Cada vez que hablo con él, termino peleando" "Hoy no es mi día" "Nunca me atienden bien en este restaurante" "Nunca voy a tener suerte" o "Nunca tengo nada que ponerme".

Las personas del modelo I ven la oscuridad y nunca el amanecer. Dicen qué cosas no van a funcionar, pero no saben qué cosas si lo harán. Claro que no viven siempre amargados. Son gente normal, como todos nosotros pero toman pequeñas decisiones que los debilitan en vez de fortalecerlos, y así, sin conciencia de lo que hacen, crean un ciclo descendente construido por ellos mismos desde el cual no pueden ver el horizonte.

MODELO II - DECISIONES QUE MANTIENEN

Este es el modelo más numeroso. Se trata de personas que toman decisiones que las mantienen en permanente situación de empate, sin llevarlas a ningún lado. Andan bien, sobreviven. Debido a sus decisiones, nunca llegan verdaderamente a ninguna parte ni alcanzan un nivel de satisfacción personal acorde con su verdadero potencial.

La mayor parte de la gente entra en esta categoría, porque las decisiones de este modelo son siempre las más fáciles y automáticas. El programa básico de esta gente es el de seguir a la multitud, se amoldan a la mayoría. Ciertamente no hay nada malo en ser así, pero tampoco nada demasiado bueno.

Las investigaciones psicológicas revelan que estas personas se sienten calladamente frustradas con la vida, pero sin estar muy seguras de la razón. Este es el modelo que lleva a la deriva por la vida en vez de establecer una dirección clara.

La gente del modelo II procura tomar decisiones que no creen conmoción. Sobrevive y se las arregla, se limita a existir. Hacen lo que se "supone" deben hacer y no logran más que una fracción de lo que la vida les ofrece. Decisión por decisión, día tras día, se aseguran de permanecer en el mismo lugar. Sin ser reconocidos por un notable nivel de logros, tampoco llegan a un fracaso como los del modelo I.

MODELO III - DECISIONES QUE FORTALECEN

Las decisiones que toma la gente que pertenece a este modelo, incluso las más insignificantes, la ayudan a avanzar, a mejorar a cada instante y en cada día y a prepararse para el éxito. Por ejemplo: cuando no dan la película que quiere ver, la persona del modelo III, en lugar de decir "lo que pasa es que nada me sale bien", dice "está bien, podemos ver otra cosa". Si el servicio no es muy bueno en un restaurante, en lugar de decir: "Este servicio es muy malo" dice, en forma casi automática "¡es una gran cosa esto de poder salir y descansar!".

No es que la persona del modelo III ve todo "perfecto" o "maravilloso" sólo acepta que la vida no es perfecta. Las cosas no son siempre como uno quisiera que fueran. Al reconocer este hecho, usa cada oportunidad que se le presenta productivamente, para construir y mejorar.

La gente del modelo III se queja poco o nada. Sabe que eso no sirve. Enfrenta cada situación, la ve como realmente es y saca el mejor partido posible de ella. En lugar de deprimirse, elige considerar la vida como una serie de oportunidades para fortalecerse y crecer.

Este es el tipo de persona que vive las enseñanzas del Apóstol Pablo. Enseñanzas que dejó expresas en la Biblia: "Alégrense siempre en el Señor. Repito ¡alégrense! He aprendido a contentarme con lo que tengo. Se lo que es vivir en la pobreza y también lo que es vivir en abundancia. He aprendido a hacer frente a cualquier situación, lo mismo a estar satisfecho que a tener hambre, a tener de sobra que a no tener nada. A todo puedo hacerle frente pues Cristo es que me sostiene" (Filipenses 4:4,11-13).

¡Sus decisiones crean el modelo de su vida! Una pequeña decisión lleva a otra. Cada una de ellas ofrece la oportunidad de tomar la circunstancia en cuestión en forma productiva o perjudicial. Recuerde una buena decisión nos prepara para tomar otra buena decisión. A su debido tiempo, estas decisiones se unen para formar un modelo. Cuanto más a menudo tomemos pequeñas decisiones favorables, más firme será nuestra tendencia a tomarlas: así se desarrolla el modelo.

ESTABLECIENDO UN RUMBO ADECUADO

Las decisiones que tomamos determinan la clase de persona que seremos. En gran medida, quienes somos en el presente es el resultado de las decisiones que tomamos en el pasado. Nuestro carácter, valores, prioridades e intereses son consecuencia de nuestras decisiones.

Cuando nos encontremos en situaciones difíciles, recordemos que podemos elegir cual será nuestra reacción. Existen cuatro palabras que le pueden ayudar en sus decisiones.

La primera es ESPERE. Si debe tomar una decisión y reconoce que está molesto/a, grábese esta palabra en la mente "esperar" no haga nada por el momento, la palabra de Dios dice: "todos ustedes deben estar listos para escuchar; en cambio deben ser lentos para hablar y enojarse" (Santiago 1:19). Espere hasta que sus emociones estén bajo control. No actúe de manera impulsiva porque luego va a lamentarlo.

En segundo lugar COMPARE lo que desea hacer con la Palabra de Dios. Él nos ha creado, nos ama y quiere lo mejor para cada uno de nosotros. "Tu palabra es una lámpara a mis pies y una luz en mi camino" (4). La Biblia es el manual para vivir una vida fructífera, efectiva, y llena de felicidad. Por eso, espere, y luego corrobore con Las Sagradas Escrituras lo que quiera hacer.

En tercer lugar busque SABIDURIA en la Palabra de Dios y en consejeros sabios. "Cuando no hay consulta, los planes fracasan; el éxito depende de los muchos consejeros" (Proverbios 15:22) "pues la guerra se hace con buenos planes y la victoria depende de los muchos consejeros" (Proverbios 24:6).

La cuarta palabra es EVALUE. Deténgase y piense en las decisiones que podría tomar. Considere sus efectos y consecuencias en el tiempo. Busque perspectiva: "En dos o tres años, ¿cuáles serán las consecuencias de esta decisión, para mi o para los que me rodean?"

La vida entera está hecha de decisiones. Lo que haga de estas decisiones es lo que hará de sí mismo. No hay duda de que las decisiones que tome hoy y mañana y todos los días crearán una imagen de lo que usted es, de lo que quiere y de lo que va a hacer con la vida que quiere vivir.

Los viajeros de la vida deben elegir cuidadosamente el camino y pisar con cuidado, pero mientras lo hacen, Dios no los deja sin guía ni consuelo. El envió a su Hijo para mostrarnos "el camino". Él envío a Jesús para que nos cuide en los momentos de peligro; nos oriente en los senderos oscuros y confusos; nos perdone si equivocamos el sendero o nos extraviamos; y para que nos ayude a retomar el buen camino.

"El camino de la vida" comienza y termina con Dios a nuestro lado. Nacemos gracias a Dios y morimos cuando en su Santa Voluntad así lo dispone. Camine tomado de la mano de Jesús. Él quiere estar con usted en cada paso que dé.

METODOS PARA TOMAR DECISIONES

La enumeración que presentamos a continuación señala que existen distintos métodos de toma de decisiones: arriba, el estilo es autoritario; abajo, democrático; entre ellos una gama de acciones que se relacionan con el grado de autoridad utilizado por el líder y la cantidad de libertad de que dispone el resto del grupo para tomar decisiones.

 

  1. El líder toma decisiones y las anuncia.
  2. El líder le vende la decisión al grupo.
  3. El líder presenta la idea e invita a hacer preguntas.
  4. El líder presenta una decisión tentativa sujeta a cambios.
  5. El líder presenta un problema, obtiene el aporte del grupo y luego decide.
  6. El líder permite al grupo tomar decisiones dentro de límites predeterminados.
  7. El líder da a los integrantes del grupo completa libertad de acción.

Es importante notar que hay ventajas y desventajas en ambos extremos. Los líderes que eligen el método autoritario toman decisiones rápidamente y permiten que los miembros del grupo tengan todo su tiempo disponible para otras tareas. Sin embargo, no aprovechan al máximo las capacidades del grupo y sus integrantes pueden no sentirse comprometidos con decisiones que se les imponen. Los líderes que eligen el método democrático alientan a los miembros del grupo a sentirse responsables de las decisiones y se aseguran de que todos piensen a fondo en una amplia gama de ideas. Por otro lado, el método democrático muchas veces se hace lento y pesado.

La medida en que se involucra a otra gente en la toma de decisiones, depende muchas veces de la cuestión a decidirse. Por ejemplo, puede resultar inapropiado discutir algunas cuestiones de disciplina o situaciones en las que es importante afirmar la autoridad personal.

En realidad, es improbable que una persona adopte un solo estilo de toma de decisiones. Probablemente use varios de los métodos descriptos en distintos momentos. Además, no se puede decir que hay estilos "correctos" e "incorrectos" para tomar decisiones. Sólo existen los que logran o no hacer que la gente se motive y comprometa con la decisión tomada.

COMO RESPONDER A LAS DISYUNTIVAS

LA RESPUESTA MEDITADA

Para tomar buenas decisiones es importante dedicar un tiempo a meditar el problema o la cuestión. Desgraciadamente, muchas personas no dan una respuesta meditada porque se sienten bajo la presión de tomar decisiones instantáneas.

Hay una cantidad de barreras que impiden pensar con claridad, incluyendo:

 

Pensar a fondo los problemas se parece al ejercicio físico. Parece más difícil si uno no lo hace mucho, pero cuanto más lo practica, tanto mayores son los beneficios que trae.

LA RESPUESTA INTUITIVA

Con tanto énfasis puesto en la razón y en la lógica es fácil olvidarse de la intuición, esas corazonadas que nos dicen que un curso de acción particular es el correcto, aunque no podamos explicar por qué. La gente que ignora su intuición se priva de una fuente poderosa de sabiduría que puede ser extremadamente útil para ayudarla a tomar decisiones. La toma de decisiones puede exigir el uso de la intuición y de la razón en distintos momentos.

La intuición, a la que a veces se llama instinto o "lo que me dicen las tripas", es algo que nos puede dar una comprensión directa de una situación sin que medie un pensamiento o evidencia racional visible. Aunque la intuición no sigue ningún proceso de pensamiento consciente, casi siempre se basa en experiencias pasadas.

Se nos ha enseñado a respetar el costado racional, lógico, de nuestra naturaleza y desmerecer o negar el costado intuitivo. Si escuchamos y confiamos en nuestra intuición, tendremos la recompensa de una gran cantidad de información valiosa y una guía para la toma de decisiones.

Recurrir de su intuición no significa que debe eliminar o no prestar atención a su mente racional. Su intelecto es una herramienta muy poderosa que tiene su mejor uso en el soporte y refuerzo de su sabiduría intuitiva.

PASOS CLAVES PARA LA TOMA DE DECISIONES

Cuando la gente toma malas decisiones generalmente se debe a que no ha reunido toda la información que necesita o que no ha pensado en todas las consecuencias de sus decisiones. En síntesis, no ha sido sistemática en su método.

La toma de decisiones malas provoca frustración, hace perder dinero, rebaja la moral, debilita la disposición a esforzarse y da por resultado un mal desempeño, por lo que vale la pena asegurarse de recorrer todo el procedimiento metódicamente. Puede sonar trabajoso, pero se hace más fácil con la práctica. Al fin se encontrará cumpliendo los pasos sin tener que pensarlo conscientemente.

UN METODO SITEMATICO

El siguiente es un método que se puede implementar. Consta de:

1 Fijar objetivos.

Identificar los objetivos es el paso más importante de todos. Una vez que pudo centrarse en su meta, decidir sobre cómo alcanzarla será mucho más fácil.

Hay dos tipos de objetivos de los que tiene que ser consciente:

 

Saber cuáles son los objetivos da libertad y claridad para tomar decisiones dentro de las responsabilidades que se tienen asignadas.

2 Reunir información.

El segundo paso del procedimiento de toma de decisiones es reunir la información que sirva para lograr los objetivos que se buscan alcanzar. Para que la información sirva tiene que ser:

 

Recuerde que siempre debe haber un equilibrio entre lo disponible y lo deseable.

3 Identificar opciones alternativas.

Cuando se tiene que tomar una decisión, siempre es tentador elegir la opción más obvia. Pero, muchas veces, es una de las respuestas menos evidentes la que ayuda a alcanzar los objetivos deseados. Para poder tomar decisiones de modo efectivo hay que aprender a buscar bajo la superficie y descubrir ideas innovadoras.

Una vez que haya pensado en todas las opciones posibles, entonces sí reduzca las alternativas sobre la base de los criterios de decisión. A modo de sugerencia le podemos decir que:

 

Encontrar nuevas ideas puede no ser tan difícil como a veces se lo hace aparecer, simplemente tiene que usar la imaginación. Pensar creativamente es una clave para generar opciones o soluciones nuevas y diferentes para los problemas. Pensar creativamente es la capacidad de ver problemas o situaciones de modo distinto, de verlos en una perspectiva diferente, desde otro ángulo, de costado, de atrás para adelante, incluso patas para arriba.

4 Evaluar opciones.

Una vez que ha generado varias opciones, el siguiente paso es evaluar las más adecuadas. Para las decisiones de rutina o urgentes, puede tener que hacer esta evaluación rápidamente y de modo informal, guiándose por su experiencia y sentido común.

En cambio, para las decisiones más problemáticas o decisiones que tendrán un efecto significativo sobre su vida, le resultará útil abordar el proceso de evaluación de modo más sistemático. Podría intentar usar algunos de los siguientes criterios de evaluación:

Factibilidad. Puede evaluar la factibilidad de una opción tomando en consideración:

a) Las capacidades requeridas para implementarla.

b) Los costos. Este a menudo es el criterio de factibilidad más importante.

Aceptabilidad. La aceptabilidad de una opción se da en la medida en que ésta responde a los objetivos originales de la decisión. Los objetivos le darán algunos criterios para medir la aceptabilidad de una opción particular.

Riesgo. Una de las maneras más directas de analizar los riesgos es simplemente evaluar el peor resultado posible de la opción. Esto suele llamarse evaluar el riesgo de "peor variante" de una opción. Si está dispuesto a aceptar las consecuencias de ese riesgo, puede seguir adelante con esa opción con seguridad. Sí, por el contrario, decide que los resultados de "peor variante" serían demasiado graves como para soportarlos, lo mejor sería rechazar esa opción.

5 Elegir la mejor opción.

Uno de los pasos finales es elegir la mejor opción de la gama de soluciones o decisiones posibles que ha generado y evaluado. Las siguientes metodologías pueden ayudarlo con esta difícil tarea.

Evaluar los pro y los contra. Éste es probablemente el método que más se utilice para llegar a una decisión. Involucra enumerar las ventajas y desventajas de los distintos cursos de acción y luego elegir el que tiene las mayores ventajas.

Consensuar. Para alcanzar un consenso hay que producir una discusión hasta llegar a una decisión acordada. Este abordaje no funciona a menos que todos los participantes:

 

Votar. Este método se usa generalmente cuando es difícil llegar a un consenso. Sólo debe usarse si todos los presentes están dispuestos a cumplir con lo que se vote.

Negociar. Negociar es una manera de llegar a un compromiso. Se puede usar cuando las partes que tienen puntos de vista opuestos han llegado a una decisión aceptable para ambos. Si adoptó este método, debe apuntar a asegurar que la parte que pierda en un área la compense con ganancias en otra área. El objetivo de la negociación es asegurarse de que ambas partes se sientan ganadoras.

Por último, antes de dar el paso final de hacer pública su decisión, verifique que:

 

Si ha cumplido un procedimiento sistemático y se hizo todas las preguntas citadas, puede finalmente tomar la decisión con seguridad.

6 Implementar y monitorear la decisión

Tomar una decisión no es el fin del proceso. Hay que actuar y luego verificar si las cosas funcionan como se las pensó. Hay varios motivos por los que es importante monitorear los efectos de una decisión una vez que se ha implementado:

 

LAS DECISIONES - LOS RESULTADOS

Todos tomamos malas decisiones de vez en cuando, no importa cuánto lo hayamos pensado. Sin embargo, es igualmente importante reconocer el error y estar preparado para cambiar de decisión si no funciona. En algunos casos esto puede significar:

 

Comúnmente para evaluar algo nos guiamos por los resultados inmediatos, la satisfacción que nos brinda el momento. Por lo que es igualmente común encontrar personas atrapadas y golpeadas por las consecuencias posteriores de sus propios actos. La Biblia afirma: "Lo que se siembra, se cosecha" (Gálatas 6:7) y las cosas se conocen por sus frutos.

Un fruto es un resultado que no aparece de inmediato, sino al final de un ciclo y para el inicio de otro. Un ejemplo de esto lo tenemos en los hijos; su calidad la vemos en el momento de enfrentar la vida. Un buen hijo es el que encara su vida con responsabilidad, lo que no significa ser perfecto, sino haber adquirido la capacidad de asumir los beneficios de los aciertos y el precio de los errores.

En resumen, la persona que sabe tomar decisiones correctas, da buenos frutos y para ello deben desarrollarse las siguientes cualidades:

Ser realista. Es la cualidad que permite aceptar limitaciones. Si acepta sus limites, descubre el espacio de lo que es realmente posible y el equilibrio de la vida se encuentra en desarrollar al máximo todas las posibilidades. Sin embargo, hay quienes se obsesionan queriendo desarrollar ciertas aptitudes, mientras desconocen otras que enriquecerán su vida.

Ser sensible. Es la cualidad de estar atento a las informaciones recogidas por nuestros sentidos, sin desestimar ningún dato. No es una casualidad que Dios nos creara con cinco sentidos distintos para percibir lo que sucede, por el contrario, su claro propósito ha sido proveernos de distintas perspectivas para evaluar un mismo suceso.

Ser ordenado. Es tener la capacidad de reconocer las prioridades (qué va primero y qué va después) para lo cual se utiliza un sistema de valores. Este sistema es una orden de principios ubicados de acuerdo a su importancia. Todo ser humano posee un sistema de valores que se forma desde la infancia y se consolida al llegar a adulto.

Ser responsable. Es poder responder a cualquier circunstancia en forma consciente a nuestra calidad humana. Para poder ser responsable hay que tener noción de lo que sucede y de lo que uno es, a fin de asumir, las oportunidades de la vida y las consecuencias, buenas o malas, de nuestros actos.

Ser constante. Es la cualidad que necesita quien está en camino para llegar a su destino. Se puede ser realista, se puede ser sensible, se puede ser ordenado, se puede ser responsable, pero si no se es constante no habrá resultado.

Ser objetivo. Es la cualidad de percibir las cosas tal como son, lo que implica que cualquier perturbación en el observador traerá una perturbación en la observación, atribuyéndole al objeto observado, cosas que no tiene o restándole lo que si tiene.