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ÉTICA MINISTERIAL

 

INTRODUCCIÓN:

Tener cuidado de las almas

Dos razones nos convocan al estudio en esta ocasión. Dos razones claves para actuar en favor de la salud y de la sanidad en la vida de cada iglesia local. Dos razones que nos obligan a ser muy equilibrados ya que nuestra acción diaria en el ministerio nos pide "¡Tener cuidado de las almas!".

La primera razón. La vida y actividad de todo ministro de Dios debe siempre ser muy cuidadosa. A tal punto que nada escapa - ni en lo personal ni en lo público - a las miradas atentas y escudriñadoras tanto de los miembros de su familia como de toda la sociedad. Y no es para menos.
Dicha actividad, fruto de un llamamiento divino, tiene que tener nítidas cualidades divinas porque Dios Es Santo y exige santidad de sus ministros. ¡Siempre! La ética es uno de los varios pilares que sostienen dicha cualidad.

Por lo tanto, el saber cómo conducirse a diario en la casa de Dios y en la vida particular, es de primerísima importancia a la hora de aceptar el llamado divino o a la de realizar un autoanálisis sobre nuestra actividad ministerial.

La segunda razón. Toda actividad colectiva se debe siempre regir por normas claras, realistas, entendibles y sobre todo viables, para que la vida comunitaria se lleve a cabo en orden, alegría y progreso. También en la Iglesia de Cristo y su actividad local, debe darse el cumplimiento a dicha forma de convivencia.

Cuando dichas normas se quebrantan, La Biblia ... que es La Palabra de Dios nos muestra con claridad cuales deben ser los pasos a tomar con quienes actúan en detrimento de la convivencia armónica de todos sus miembros.

Dichos pasos siempre deben ser tomados con el fin de amonestar, exhortar, perdonar, consolar, restaurar y edificar. Todo acto disciplinario, fuere cual fuere, tomado fuera de dichos parámetros, no puede nunca ser aprobado por Dios. Lo vemos claro en Las Sagradas Escrituras.

Por las dos razones mencionadas, y teniendo muy claro - año tras año - que la tarea ministerial obliga a "¡Tener cuidado de las almas!", es que ahora nos detendremos a compartir juntos las enseñanzas sobre la ÉTICA MINISTERIAL

 

Lección 1

Ética Ministerial

Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento encontramos muchas enseñanzas sobre cómo debe cada ministro de Dios vivir. Cómo debe ser su comportamiento personal, tanto en su vida privada como en la pública. Tanto en sus relaciones con Dios y consigo mismo, como también con su familia y con la hermandad en la iglesia local. Sin olvidar su vida pública al integrar una sociedad que le observa constantemente ... muchas veces de manera muy crítica.

Todo aquello que hace el ministro de Dios, aunque no tenga relación con su profesión, siempre tendrá implicaciones directas tanto en su propio ministerio como en la vida y testimonio de toda la Iglesia de Cristo. Si su actividad no es conocida a nivel nacional o mundial, las repercusiones serán cercanas, en el barrio o localidad donde vive y actúa. Y si tiene dimensiones nacionales o internacionales, las repercusiones serán, dentro y fuera de fronteras, inmensas e incalculables.

Avergonzarse a sí mismo es lamentable. Avergonzar a su familia y amigos es cruel, al no ser ellos responsables de nuestras actitudes. Avergonzar toda la Iglesia de Cristo por un testimonio personal "desprolijo, descuidado y manchado" es condenable desde todo punto de vista. Pero, avergonzar a Dios y Su Santo Evangelio, bueno .. ¿Qué diremos? ¡No hay palabras para juzgarlo!

Lo que sí debemos saber todos es que, a pesar de los pesares, siempre hay caminos de retorno. Siempre hay oportunidades para la confesión... y el perdón. Siempre hay posibilidades para la recuperación y la restauración. ¡Siempre! ¡Para todos! ¡Sin excepciones!

Debido a ello es que ahora pretendemos estudiar, con una actitud preventiva y muy práctica, la presente materia ¡para nunca jamás caer en los errores de tantas actitudes divorciadas con toda ÉTICA MINISTERIAL! Tanto daño ya se ha hecho, que intentaremos comunicar medidas en salud (preventivas) antes de necesitar sanidad (curación - terapia del alma) a quienes han recibido un real llamado de Dios para servirle en verdad y con toda fidelidad.

I - Definición
Leamos Tito 2:9-10; 3:14; 2 Tim 2:15

Cada profesión tiene lo que se ha dado en llamar una "ética profesional".
La ética se define como "la ciencia que expone el fundamento de la moralidad en las acciones humanas; la ética determina el principio y las reglas de la conducta de vida" - Larousse.

Los profesionales pues, al hablar de su ética, se refieren al fundamento y a las reglas de conducta de lo que consideran correcto o incorrecto en el ejercicio de su profesión. Es por ello que existen los tribunales de ética donde médicos, abogados, etc. son juzgados por actos que posiblemente estén reñidos con la ética profesional. Si esto ocurre a nivel secular, cuán importante es entonces que nos ajustemos, como ministros del Evangelio, a elevados principios de conducta profesional, basados en el fundamento sólido y estable de La Palabra de Dios, El Sano Criterio y La Guía del Espíritu Santo Rom 6:22. No estarían demás tribunales de ética entre nosotros también.

No olvidemos que, aunque el ministro cristiano es un "profesional", en muchos detalles no lo es. Por ejemplo: en la paga; en las funciones ejecutivas; en la preparación intelectual, etc. Sin embargo, el ser siervo de Dios implica una PROFESIÓN (Acción y efecto de ejercer un arte o ciencia, o enseñarla / trabajo que ejerce una persona y que suele requerir estudios teóricos / conjunto de intereses de la colectividad, de personas que ejercen un mismo oficio - Larousse).
1 Tim 6:12-14; Heb 3:1; 4:14; 10:23.

 

Definamos 2 Tim 2:15

a) PROCURA Acto de la voluntad (no acepta pasividad)
b) DILIGENCIA Con mucho esmero y cuidado
c) APROBADO Agradar a Dios (no sólo obedecerle)

A) Fundamentos
Al tener toda ética un fundamento, La Ética Ministerial lo tiene en las páginas y en el "espíritu" de La Biblia, que es la regla de conducta para todo cristiano - 1 Tim 4:16

B) Principios
Los principios que determinan la conducta de un siervo de Dios deben siempre ser:
a) Permanentes (no pueden regirse por "tiempos, lugares o situaciones")
b) Consecuentes (deben estar de acuerdo entre sí ... siempre)
c) Conocidos (la sociedad nos ve y escucha más de lo que creemos)

Al ser nosotros obreros de Dios, apartados y equipados para el ministerio, todas nuestras motivaciones, palabras, actitudes y funciones son por demás delicadas, ya que nuestro trato permanente siempre es con seres humanos creados a la imagen de Dios y no con objetos inanimados. Nunca hay detalle, por pequeño o insignificante que parezca, que pueda resultar inofensivo.

C) Prioridades
Por ser la labor ministerial la vocación más elevada y el trabajo de mayor importancia que se le pueda conferir a ser humano alguno, es necesario CONOCER y RESPETAR SIEMPRE los principios y las normas de conducta que serán las que lo marcarán como un siervo de Dios con una CONDUCTA INTACHABLE... o no.

A los efectos de conocer y aplicar el fundamento, las reglas y normas de conducta de la Ética Ministerial, existe un orden en las prioridades que hay que tener siempre en cuenta. A saber:
1) La Palabra de Dios
2) El Sano Criterio
3) La Guía del Espíritu Santo

Al estudiar y determinar los principios fundamentales y todas las reglas y normas - SIGUIENDO ESTRICTAMENTE EL ORDEN CRONOLÓGICO DE ÉSTAS TRES PRIORIDADES - todo siervo de Dios logrará manejarse sabiamente en el delicado tema de la Ética Ministerial.

 

Lección 2

Cambio de pastorado

 

El pastor que cambia de lugar de trabajo (iglesia), tiene siempre una doble responsabilidad:
A) frente a la iglesia de la que se aleja (que deja de pastorear)
B) frente a la iglesia que lo recibe (que comienza de aquí en más a pastorear)

A) Iglesia de la que se aleja
1 - No debe nunca tratar de seguir dirigiéndola "desde afuera" - ello engendra divisiones. Ejemplos:

* la contestación a preguntas de los miembros es una responsabilidad EXCLUSIVA del nuevo pastor
* puede mantener un correspondencia epistolar con los miembros, únicamente si no interviene con consejos en materia de actividades o resoluciones locales

2 - Jamás debe inmiscuirse en los asuntos internos de la iglesia, ni directa ni indirectamente. Debe siempre, gentil pero firmemente, REHUSARSE a éste tipo de "jueguito":
"Ud. dígame pastor .. Soy una tumba .. Tanto tiempo juntos" - Prov 11:13

 

3 - Cuando por alguna razón específica fuere a visitar miembros de la iglesia, debe SIEMPRE hacerlo en conocimiento del nuevo pastor. De ser posible con su compañía.

4 - Si los comentarios son negativos respecto a lo que el nuevo pastor dice sobre su persona u obra, JAMÁS debe hablar con los miembros de la iglesia sobre el tema. Tampoco debe escuchar ni participar en sus conversaciones. Tengan razón de ser o no. Si lo hace, le llevará inevitablemente al chisme ... que es pecado - Lev 19:16; Prov 16:28

5 - Bajo ninguna circunstancia debe humillar pública o privadamente al nuevo pastor por alguna actitud asumida. Tampoco hacerse eco de o realizar comentarios adversos a su persona o a su actividad pasada - 1 Sam 15:30; Rom 12:10; 13:7-8; 15:7 y 17-21; Fil 2:3-5

La regla de oro en todos éstos casos siempre debe ser:
"¡LO QUE OTRO HACE MAL, NUNCA DEBE SER MOTIVO SUFICIENTE PARA QUE YO TAMBIÉN LO HAGA ... O ME TOME LA REVANCHA!"

BUENOS CONSEJOS A TENER EN CUENTA
El pastor que se aleja de una iglesia local debe siempre buscar la forma de cooperar con las nuevas autoridades de la misma pues su actitud debe siempre ser de compañerismo y ayuda.
Su relación con los miembros de la iglesia que deja no debe nunca ir más allá de la de otro miembro cualquiera, ESPECIALMENTE si mantiene su domicilio en la misma localidad.

Al retirarse, debe siempre dejar "la casa en orden". Por ejemplo, relativo a lo siguiente:
a - templo
b - casa pastoral
c - fichero de membresía
d - libros de contabilidad

e - libros de actas

f - inventario

g - propiedades
h - situaciones pendientes como deudas; miembros en conflictos; etc.

* Al retirarse, NO DEBERÁ SEGUIR siendo miembro de la iglesia local, ni tampoco de su ministerio local, pues esto socava y resta autoridad al nuevo pastor.
* JAMÁS deberá recibir diezmos y ofrendas para la causa o por los motivos que sea. ¡JAMÁS!

LA LEALTAD ENTRE CONSIERVOS es siempre un deber en sus relaciones particulares y eclesiásticas, privadas o públicas. También, al estar otras personas presentes, fuere quienes fueren, se deben respeto mutuo, a pesar de posibles divergencias de opinión. Se deben siempre una actitud correcta, educada y con altura el uno para con el otro - Mr 9:38-41; Lc 9:51-56

B) Iglesia que lo recibe
Al llegar a una nueva iglesia para tomar el pastorado de la misma, el nuevo líder deberá tener en cuenta que las INNOVACIONES siempre caerán mal, especialmente si el antiguo pastor estuvo trabajando en la labor pastoral en dicha iglesia muchos años. El cariño de los miembros a su antiguo pastor será siempre lógico, natural y evidente. Esto se demostrará muchas veces.

 

Será entonces ¡LA SABIDURÍA! del nuevo pastor la que hará que no se formen grietas en la comunión con la iglesia local: con sus miembros, directivos y/o colaboradores. Jamás dará lugar a actitudes ni a comentarios de celo. ¡Sería como comenzar a cavar su propia tumba!

 

Dos principios a tener en cuenta:
De no ser estrictamente necesario, ni aún en la forma u orden de los cultos en sí, no deben hacerse grandes cambios bruscos a corto plazo. Tampoco en la forma de la administración de la iglesia. No ayuda a la armonía y al equilibrio entre las partes intervinientes.

 

SIEMPRE se gana esperando pacientemente el tiempo adecuado, buscando primero aunar las voluntades y no dispersando a través de cambios radicales. Y si éstos tienen lugar ... y cuando los tienen .. deberán venir pausadamente y con mucho respeto al antiguo líder y a la membresía. Si se tienen argumentos sólidos, siempre es preferible lograr "unanimidad" a mediano plazo que "victorias divididas" a corto plazo. Se gana en confianza y se genera respeto.

ATENCIÓN
Los mismos principios del capítulo II-A) deben regir para la situación mencionada en éste apartado B) - sólo que a la inversa. O más allá aún, si es que se está involucrando a un tercero.

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Es bastante común que los miembros de las iglesias "sigan a sus antiguos pastores" en lugar de afirmarse en su propia iglesia que debería siempre ser su hogar espiritual. Por lo tanto, es de suma importancia que los pastores, de una y otra iglesia, sepan cómo manejar estas situaciones y demás asuntos en cambios de membresía.

A) Siempre hay que averiguar EL PORQUÉ del cambio de membresía. Dialogando con altura.

B) No siempre es suficiente extender una "Carta de Transferencia". A veces es posible que sí, si es que el miembro cambia de domicilio a otra ciudad ... o cambia de denominación.
Pero varía fundamentalmente el caso si es que se trata de cambios de iglesia en la misma ciudad. Se debe ser muy cuidadoso en el manejo de dichas situaciones.

C) El contacto DEBE SIEMPRE SER DIRECTAMENTE con las autoridades locales ... en forma personal (no sólo por carta).

D) La iniciativa siempre debe tomarla aquel pastor que se entera del cambio de membresía EN PRIMER LUGAR. Y aunque entienda de que no le corresponde - por las razones que fuere - JAMÁS perderá nada en tomar la iniciativa. Todo lo contrario.

 

 

Lección 3

El pastor y sus colaboradores inmediatos

 


A) Con un llamado divino. De la misma manera como el pastor es consciente de que tiene un llamado divino y está ejerciendo una profesión (ministerio) espiritual, TIENE QUE SER CONSCIENTE de que sus colaboradores - sean mujeres u hombres - también han sido llamados y equipados por Dios para el cumplimiento de una labor en Su reino (sea en la predicación, la conducción, la administración o el servicio). El colaborador del pastor: a) no es su empleado; b) tampoco es empleado de la iglesia; c) ¡es un siervo de Dios!

Por lo tanto, ANTES de buscar colaboradores hay que seguir determinada cantidad de principios y/o reglas (para el éxito de una buena elección). ¿Cuáles? Pregúntese:
a) ¿Es lo suficiente maduro?
b) ¿Es sano en la doctrina?
c) ¿Está capacitado para lo que se le va a demandar?
d) ¿Qué compromisos familiares tiene?
e) ¿Cuál es su situación financiera?

Luego, DESPUÉS de tener las respuestas a las cinco preguntas anteriores, pero ANTES DE DECIDIRLO, debe conversar con el futuro colaborador sobre los siguientes temas:
a) Para qué lo quiere como colaborador
b) Cuáles serán sus funciones específicas
c) Cuánto tiempo lo necesitará
d) Qué colaboración recibirá él del pastor mismo
e) Delimitar (por escrito ... esto es muy útil para ambas partes)
las responsabilidades ministeriales que la iglesia espera de él

La obligación resolutiva que pueda tener el ministerio o la comisión directiva (según sea el caso) en tales circunstancias, tiene siempre que tenerse en cuenta ante éstas decisiones.

Sin embargo: los colaboradores no deben ser elegidos por votación ... y mucho menos repartida. Se trata de personas llamadas por Dios para una función específica en el Reino de Dios. Y si no hay claridad meridiana sobre el asunto, se debe tomar mucho más tiempo aún para seguir preparando "la elección" (es Dios el que elige) con mucha oración para saber cuál es la Voluntad de Dios al respecto. La seriedad del tema así lo exige.

¡Todo lo que hemos especificado hasta aquí en éste numeral es fundamental tanto en la elección de Pastores como de Ancianos, Diáconos, Copastores, Evangelistas, Maestros de Escuela Dominical, Guardatemplos, Secretarios, Tesoreros, etc!

B) Competir en las funciones ministeriales. Como por regla general los colaboradores más inmediatos son personas de menor edad, NUNCA DEBE el colaborador anidar en su corazón la idea de competencia en las funciones ministeriales. Debe sí absoluta fidelidad a quienes lo han llamado como colaborador y le han confiado un lugar de responsabilidad.

Satanás siempre se encargará de tratar de provocar pensamientos (maniobras - chismes) en la mente, el corazón y la boca de quienes sirven a Dios para desacreditar a aquellas autoridades que nos han dado un lugar junto a ellas en las tareas de la iglesia. Nunca olvidemos que todas estas maniobras nacen en el mismo infierno y, si no las rechazamos y repudiamos, tarde o temprano nos harán caer en el mismo pecado original del diablo: el orgullo.

C) Buenas relaciones. Las buenas relaciones entre pastor y colaboradores harán que, aunque alguno de ellos "se salga del carril", el compañerismo, la lealtad y el respeto forjado en el trabajo mismo, le hará volver fácilmente (o luego de muchas luchas) al camino correcto. La base siempre tiene que ser La Biblia - aplicar sus consejos y resoluciones.

La primera obligación siempre es la de lograr que el alejado RECAPACITE.
Si no se logra mediante charlas personales, BUSCAR SIEMPRE la ayuda de otros ministerios, ANTES de tomarse DECISIONES PERSONALES o MEDIANTE VOTACIONES, que van a afectar siempre a la Obra de Dios en general o a la persona en particular (quizás de por vida).

Lección 4

Dignidad del ministerio

 

A) Situación personal
"Si Dios te ha llamado a ser predicador del Evangelio, no te rebajes a ser rey de Inglaterra". Esta frase muy antigua y memorial demuestra algo de lo que es la dignidad del siervo de Dios (aún a los ojos de quienes no conocen a Dios).

Debido a ello es que muchas cosas que "cualquier" cristiano puede hacer, NO LAS PUEDE HACER un siervo de Dios, fuere cual fuere su ministerio. Quizás le son lícitas, pero no le son convenientes - 1 Cor 6:12; 10:23-24

Luego de haber visto lo recién mencionado (y sin poder entrar en los detalles - bastaría que cada alumno estudie las dignidades de los sacerdotes en el A.T. y las dignidades de Cristo y los apóstoles como ejemplos en el N.T.), hagamos una pequeña lista de qué cosas se debe tener en cuenta si se quiere servir a Dios, manteniendo siempre en alto la reputación de nuestra profesión (no tanto nuestra propia reputación personal).
a) ¿Cómo me visto? - 1 Ped 3:3-4
b) ¿Qué y cuánto como? - Rom 14:15 - 15:3
c) ¿Cuánto duermo? - Ec. 4:11; Jon 1:6
d) ¿Qué tiempo dedico al estudio? - 1 Tim 4:13
e) ¿Cómo me comporto en el ámbito familiar? - Ef 6:1-4; 1 Tim 3:2-6
f) ¿Cómo administro la economía? - 1 Cor 4:1-4

g) ¿Cuál es mi trato con los no creyentes? - 1 Tim 3:7
h) ¿Cuál es mi trato con los miembros de la iglesia? - 1 Tim 5:1-4
i) ¿Cuál es mi trato con mis colaboradores? - Rom cap 16

 

También:

¿Qué leo? ¿Qué miro? ¿Qué escucho? ¿Cuál es mi lenguaje? ¿A dónde voy? ¿De quienes me rodeo? Nunca olvidemos que ¡SOMOS LO QUE SOMOS, CUANDO ESTAMOS SOLOS!

B) Remuneración de un obrero
No es fácil escribir sobre cantidades específicas, pero sí podemos afirmar con contundencia, que la remuneración de un obrero SIEMPRE DEBE SER DE ACUERDO A LA CANTIDAD Y LA CALIDAD DEL SERVICIO QUE PRESTA en la Obra de Dios. Las autoridades correspondientes (en la iglesia) deben velar constantemente por ello.

C) Digno de su salario
El mismo debe ser medido (y abonado) teniendo en cuenta:
a) Las posibilidades de la iglesia local - de acuerdo a sus entradas regulares
b) Lo que el obrero aporta espiritualmente a la Obra de Dios
c) Si cuenta con otra fuente de ingresos económicos
d) El común acuerdo establecido (debe obtenerse éste acuerdo antes de dar comienzo a la labor).

 

Dos principios básicos sobre la dignidad del salario en relación con la moral propia:
* ¡Nadie tiene FUERZA MORAL suficiente como para pedir ayuda si no la brinda! (es de muy mal gusto invitar a otros insistentemente a que le ayuden pero negarse consecuentemente a ayudarles cuando se le solicite).

* ¡Nadie tiene FUERZA MORAL para enseñar mayordomía si sólo son palabras... y no hechos en su propia vida personal! (que el "vivir por fe" no resulte en una forma velada y encubierta de pecar contra Dios).

Lección

5 Influencias en el ministerio

 

Pretender negar que nos movemos influenciados por los demás, no solo que es irreal sino que es tonto. De muchas maneras, SIEMPRE los demás INFLUYEN sobre nosotros mismos y sobre nuestras actitudes y decisiones.

A) Imitaciones. Por lo tanto, es de fundamental importancia cuidarse de las IMITACIONES si realmente deseamos madurar en nuestro ministerio. Debemos ser auténticos. No imitadores.

B) Influencias. Debemos siempre estar dispuestos a recibir los buenos consejos de otras personas (especialmente otros siervos de Dios) y acatarlos. No sólo decir "Sí, sí, sí" y luego seguir como antes - sin ajustarnos a los mismos - Gál 2:8-10; 1 Cor 6:12

C) A tener siempre en cuenta. Siempre existe el peligro de que seamos mal aconsejados o influenciados. Por lo tanto, hay dos o tres principios que tenemos que tener en cuenta al aceptar un consejo, o al permitir influencias en nuestra vida (aún inconscientemente):
1 - Todo consejo tiene que ser conforme a La Biblia
2 - Ningún consejo puede ser de tropiezo para los demás
3 - Se debe tener muy en cuenta la forma de vida (o ministerio) de quien nos aconseja

¡REPETIR ACTITUDES ERRÓNEAS es tan dañina como la IMITACIÓN misma!


Conclusión

 

 

Durante la lectura y el estudio de la presente lección, ha quedado claro que la vida de un ministro de Dios es muy delicada. Tanto en la esfera personal, familiar, ministerial como pública. En la medida que cada ministro sea consciente del fundamento de la moralidad de sus acciones, él mismo determinará sus principios de actividad y las reglas de su conducta al transitar por los caminos de la vida.

La vida como ministro de Dios exige que en actos de la voluntad, se viva y actúe con mucho cuidado agradando a Dios siempre ... más que obedeciéndole. Y en la medida que se permita que la Palabra de Dios, el Sano Criterio y la Guía del Espíritu Santo sean el ABC para conocer y vivir las reglas de la Ética Ministerial, no sólo no se avergonzará a Dios y Su Evangelio, sino que tampoco seremos avergonzados en lo personal. Y por ende, quienes nos rodean se sentirán muy satisfechos, por no decir "orgullosos", de nuestra vida, acciones y decisiones.

Cuando somos realmente aplicados en nuestra labor ministerial, buscando siempre el bien de los demás por encima de nuestra propia satisfacción o reputación, sin duda que vigilaremos que todas nuestras decisiones, tomadas en el ámbito que sea, sean siempre ejecutadas sobre la base de la inconmovible Palabra de Dios que no tiene tiempo ni se puede modificar por modas o modismos. Si lo hacemos así, dichas decisiones nos llevarán al éxito - medido con la vara divina - en nuestra labor. Dios nunca ha prometido premiar nuestro esfuerzo o logros. Él ha prometido recompensar nuestras motivaciones sanas y nuestra fidelidad a Él mismo ¡en todo!

La vida de las almas que Dios ha confiado en nuestras manos para su cuidado, son tan valiosas para Dios que Él mismo envió a su Hijo Jesús a morir por ellas. Por lo tanto no espera menos de nuestra actitud hacia las mismas. Quien las ama es capaz de ofrendar su propia vida - en el altar del sacrificio - por ellas.